Mi cuñado Álex (II)
Bueno, si estás leyendo esto, te recomiendo que primero leas la primer parte de este relato (Mi cuñado Alex), es necesario para que se entiendan ciertas cosas más claramente.
Después de esa memorable noche, nuestras actividades en el negocio continuaron casi tan cotidianamente como antes (salvo uno que otro encuentro en el almacén de la empresa, donde solo ocurría algún beso fugaz, o un abrazo con caricia ligera, pero apasionada).
En este punto, cabe destacar que la empresa le pertenece a mi familia (en el relato anterior mencione a mi hermana Moni, pero también tengo otro hermano intermedio llamado José (21 años, moreno, de 1.79, mal encarado, pero simpático, rapado, ojos oscuros, buen cuerpo ya que practica kung-fu), mamá llamada Claudia (45 años) y papá llamado Ramón (50 años). Tenemos dos empleados, Alex (en quien se centra la historia) y una chica llamada Estefanía.
Bueno; en muchas ocasiones, y por actividades familiares, me quedo al frente del negocio, ya que los padres salen juntos, y los hermanos nunca están. Siendo así, la responsabilidad del negocio queda en mis manos.
Durante un largo tiempo, mis padres
estuvieron planeando unas vacaciones en familia (los 5 solamente, claro esta),
para lo cual se veían en la necesidad de contratar a un chico (a) extra para el
negocio, a manera de que el fin de semana que no estuviéramos (en México, las
fiestas patrias son el 15 y 16 de septiembre, este año, 15 cayó en viernes, por
lo cual la gran mayoría de las escuelas no tuvieron clases, y tuvimos de descanso
viernes 15, sábado 16 y domingo
Total, el viaje se apartó (los 5 boletos), y estaba todo planeado… o al menos eso creíamos. Pasaban los días, y el nuevo recluta nomás no llegaba, siendo ya 1º de septiembre, no había a quien dejar. En ese momento, se me ocurrió hacerles una oferta a mi familia: me quedaría yo al frente de la empresa para que ellos pudieran ir al viaje, ya que los boletos no eran reembolsables. Durante tres días pensaron en mi propuesta, ya que no era la idea que teníamos en mente (siempre vamos en familia de vacaciones), pero a como pintaban las cosas, no habría de otra.
El 5 de septiembre, y con el tiempo encima, decidieron tomarme la palabra y aceptar mi propuesta, siendo así que me quedaría el puente en mi casa, solo.
Mi mamá es especialmente preocupona cuando alguien de nosotros se queda solo (ya no sigamos 5 días: salían el jueves por la noche, y regresarían hasta el lunes por la noche), para lo cual comenzó a buscar a alguien que se quedara conmigo en casa a “hacerme compañía”.
Pues no encontraba a nadie, ya que el único primo con el que me llevaba bien (Cesar, de mi edad) era quien utilizaría el 5º boleto del viaje (se lo regalé), a lo cual no había con quien quedarme. En ese momento, y como que muy espontáneamente (ni madres! lo tenia planeando desde que supe me quedaría solo en casa) se me ocurrió decir:
Yo: -- Que les parece si invito a un amigo mío a quedarse en la casa, de esa manera no me quedo solo, y ustedes estarán tranquilos de que no me salga en las noches—
Lo pensó por un rato, y solo atinó a preguntar: -- A quien invitarías? –
Yo: -- A Alex!—(el estaba a unos pasos, y al escuchar el comentario, salto como si lo hubieran asustado)
Mamá (aun incrédula) – No juegues! El debe tener muchas otras cosas mejores que hacer que aburrirse contigo…--
Yo: -- No creo, además el va conmigo a todas partes, es de los mejores amigos que tengo (valla que si no) —
Mamá lo pensó unos minutos, se dedico a otras cosas, y en un pequeño descuido, entré al almacén junto con Alex. Él estaba aun apenado, sin saber que decirme. Fingiendo que hacíamos cualquier cosa (por el riesgo de que entrara alguien y nos viera) solo platicábamos en voz baja.
Alex: -- No te hagas, esto lo tenias más que planeado—
Yo: -- Te equivocas, es algo que acaba de surgir, hasta hace unos días no sabia que me iba a quedar, así es que las cosas se fueron dando…-- fingiendo molestia, y en un tono de desden, complemente --… pero si no quieres, no hay problema, buscare a alguien mas que quiera pasar el fin de semana conmigo en casa, ya que ellos regresan hasta el lunes en la noche…--
Él permaneció callado, lo cual me preocupó un poco, ya que no se veía entusiasmado ante la idea de quedarse en casa conmigo.
Así paso el día, corriendo de un lado para otro, con mucho que hacer y poco tiempo.
Ya en la noche, al momento del cierre, los empleados pasan para recibir el pago de la semana, esta vez mis padres pagaron juntos a Fany, mientras Alex y yo terminábamos las actividades de limpieza. Fany pasa a nuestro lado y se despide de beso, quitándose la bata de uniforme, y saliendo apresurada del negocio. Cuando Alex y yo terminábamos el aseo, mis padres lo llaman para que fuera a recibir su pago. Al momento en que él se enfila en dirección de los jefes, me llaman a mi también!
En ese momento, quede helado. Hablaban en un tono MUY serio, lo cual me preocupó mucho, cuando comienzo a caminar hacia ellos, Alex voltea de reojo a verme, su mirada también expresaba cierto temor, ya que la situación era extraña, y no teníamos la más mínima idea de porque nos requerían a los dos juntos.
Total, llegamos ante ellos casi juntos, y la mirada fría de mis padres nos daba la más mala de las espinas, solo nos miraron, y sin decir nada mas nos dijeron el motivo de la actitud tan extraña.
Papá: --Así es que a ti (refiriéndose a mi) se te ocurrió que Alex se quedara contigo en casa…--
Paralizado por el miedo, solo asentí con la cabeza.
Papá: -- Puedo preguntar la razón?—
Yo solo pude decir, tartamudeando:-- Se me ocurrió, para no quedarme solo todo el fin de semana…--
Papá solo miraba a Alex, el cual estaba que se orinaba de miedo. De pronto, se rompió el nerviosismo de la escena, cuando mi Papá suelta una carcajada, y entre risas, le pregunta a Alex:-- AJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! Crees que tu familia te de permiso? Son 4 días…--
Sin poder comprender muy bien lo que pasaba en ese momento, Alex contesto secamente: --No hay problema. Si les aviso donde estoy, no me dicen nada—
Papá: --Hecho esta! Te encargo mucho a Hugo, porque le encanta estar cenando pizzas y hamburguesas, no lo dejes. Y confió en que divertirán y la pasaran bien.—
Dicho esto, continúo con la paga de Alex, el cual se retiro mucho más tranquilo que como llego. Yo estaba sonrojado por lo que había pasado, y aun incrédulo de las palabras de mi Papá.
Cerramos el negocio, y continuamos con nuestra rutina (al vivir Alex por el rumbo de regreso a mi casa, lo encaminamos, hasta dejarlo en la esquina de la calle de su casa. Esta ocasión, mis padres traían un vehiculo y yo otro, a manera de que Alex fue conmigo, y mis padres en el otro vehiculo)
Ya en el coche, íbamos platicando, tratando de asimilar lo que había pasado minutos antes.
Yo: -- Por un momento, creí que nos habían atrapado, que sabían lo del otro día (primera parte de este relato) y que nos iban a mandar a la chin”#$%&/a…--
Alex: -- Imagíname a mi! Creí lo mismo, y si bien me iba, me corrían del trabajo!
Yo: -- Y al final de cuentas, si quieres quedarte conmigo? Cuando estábamos en el almacén, no te noté el más mínimo gusto por la idea…--
Alex: -- Si quiero, pero no sabia que decirte, es como un sueño, y no puedo creer que se haga realidad, y tan fácil.—
Yo: -- Sabía que algo así pasaría, pero como te dije aquella vez, si no quieres, no hacemos nada—
En ese momento, él tomó mi mano (la cual iba sobre la palanca de cambio de velocidades) y le dio un fuerte apretón, a manera de aceptación. Yo solo solté la palanca, y elevé un poco mi mano, para poder tomar la de él. Llegamos a nuestro destino, y al momento en que él bajaba del coche, mis padres nos pasaron en el otro vehiculo. Cuando se perdieron de vista, él pega un salto de regreso al interior del coche, y me planta un beso apasionado, el cual duró unos segundos. Se separa y baja lentamente del coche.
Alex: -- Nos vemos mañana…--
Yo: -- Descansa, hasta mañana--
Da media vuelta, y se aleja entre las penumbras de la noche.
Pues así pasaron los días, esperando el ansiado día de poder compartir la cama de nuevo.
Sin darnos cuenta del tiempo, ya era jueves 14 de septiembre, y mi familia ya tenía todo listo para partir en la noche.
La rutina de cerrado del negocio no cambió, a excepción de las maletas que cada miembro de mi familia traían.
El autobús de la excursión ya estaba esperándolos a dos calles del negocio, y mientras íbamos caminando, Alex y Moni (mi hermana) iban platicando de tontería y media, que le trajera un recuerdo, que se iban a extrañar… cosas así.
Llegamos al punto de partida, y ya todos los pasajeros estaban a bordo, así es que colocaron las maletas en el portaequipajes del autobús, y sin muchas despedidas, nos abrazamos los 5 de la familia, se despiden de Alex, y abordan apresurados el autobús.
Se ve como el autobús se enfila a la avenida principal de la colonia, y sale rumbo a su viaje. Alex y yo, aun despidiéndonos de un autobús casi invisible, bajamos las manos, y caminamos lenta y discretamente a mi coche. Abordamos en el cada quien por su lado, y al momento en que la luz interior se apaga por completo, nos abrazamos violenta y fuertemente, mientras nos damos un fuerte y desinhibido beso, el cual se prolongo por 2 o 3 minutos. Nos separamos con una mirada llena de luz en nuestros ojos, y arrancamos el coche, para dirigirnos a toda velocidad a nuestra guarida, el lugar que sería nuestro hogar los próximos 4 días.
Llegamos a la ansiada morada, y bajamos a
toda velocidad del coche, le ayudo a sacar la maleta con su ropa de la cajuela
del coche, y en cuestión de segundos, ya habíamos ingresado a la casa, y entre
la oscuridad de las luces apagadas y la penumbra ligeramente aclarada por
Las caricias iban en aumento, abriéndose paso entre nuestras ropas, las cuales parecían disfrutar de las caricias que nos propinábamos, no podía haber espacio ni tiempo mas perfecto en todo el ancho mundo que el que ocurría en esa casa, entre tumbos y casi a siegas, íbamos abriéndonos paso por el pasillo, hasta toparnos con la escalera. Nos separamos por un momento, para analizar la escalinata y poder subir sin caernos. Subíamos lentamente tomados de la mano, él delante de mí, a un paso casi sincronizado. Al llegar a la planta superior, lo jalo con fuerza para abrazarlo, y dándonos un nuevo beso aun más candente que los anteriores, lo levanto, cargándolo con mis brazos cual novia recién esposada, y entramos lentamente a mi cuarto.
Lo bajo lentamente en la cama, dejándolo
recostado, y yo recostándome ligeramente sobre el. La estampa no podía ser más
bella: él acostado en mi cama, iluminado por la luz de
Alex: --No sabes cuanto he esperado este momento--
Yo: --Al igual que yo… te amo tanto…--
Alex: --Y yo a ti…--
Alex actuó, tomándome del cuello, y jalándome contra él, haciendo que me recostara completamente sobre su cuerpo.
Pude sentir el calor tan grande que despedía todo su cuerpo, como quemándose por dentro con desesperación, y un bulto muy prominente entre sus piernas, el cual ya casi no podía ser contenido por los jeans azules y el bóxer que traía puestos.
Sin interrumpir nuestro beso, rodamos a lo largo de la cama varias veces, fundidos en un abrazo tan fuerte, que no había manera de poder separar nuestros cuerpos.
Después de varios minutos, quedamos acostados uno al lado de otro, viéndonos fijamente a los ojos, casi sin parpadear.
Alex: --En algún momento, desde que nos conocemos, imaginaste que terminaríamos así?--
Yo: --No. Era mi mas grande deseo, pero nunca me imagine que realmente pasara… y menos por segunda vez… espero podamos repetirlo muchas veces mas…--
Alex: --No se porque te quiero tanto, nunca había sentido algo así por otro chico… no puedo dejar de pensar en ti… he deseado esto desde que platicaron tus papas con nosotros…--
Yo: --Hay que llevárnosla con calma, tenemos mucho tiempo…--
Dicho esto, continuamos con las caricias a lo largo y ancho de nuestro cuerpo, las cuales iban subiendo cada vez más de tono, aunque aun sin desnudarnos. Lentamente el gira su cuerpo, quedando recostado sobre mi, y comienza a bajar esos labios carnosos y suaves lentamente, recorriendo mi cuerpo aun sobre mi ropa. No se detuvo en ningún momento, recorrió cada parte de mi pecho y abdomen, hasta llegar sobre mi paquete, dibujado a través del pantalón de vestir negro que traía puesto. Se detuvo un segundo, como contemplándolo, y sin mayor aviso, comenzó a besarlo sobre la ropa, haciendo que sintiera su caliente respiración a través de la tela de mis prendas.
Lentamente abre el cierre de mi pantalón, mientas jala con delicadeza mi camisa morada, retirándomela y dejándome el torso desnudo, mientras a través de la bragueta de mi pantalón deja que se asome la punta de mi pene, que estaba a mas no poder, cubierto apenas por la tela húmeda de mi bóxer de algodón.
Traviesamente me daba pequeñas mordidas en mi sexo, lo cual me hacia saltar ante la extraña sensación de excitación y dolor que me propinaba.
Yo solo atine enderezarme ligeramente sobre la cama, estirando mis brazos para poder tocar su poderosa espalda y su trasero firme y redondo, mientras el aumentaba los besos sobre mi miembro en velocidad, calidad y cantidad.
Comencé a sacarle lentamente la playera gris ajustada que le cubría, dejando su perfecto torso desnudo, mientras mis manos encontraban un hueco para meterse debajo de sus jeans y su bóxer, permitiéndome tener acceso a su lampiño y suave trasero, el cual comenzó a mover de manera provocadora al sentir el tacto de mi mano.
De pronto se detiene, y alejándose ligeramente en dirección de mis pies, comenzó a despojarme de mi pantalón y calcetines de un solo jalón, dejándome únicamente mi bóxer negro ajustado, el cual parecía desgarrarse por la erección que intentaba contener.
Para no quedarse atrás, comenzó a bailar de una manera muy sensual, mientras se desabotonaba lentamente la hilera de botones con que cerraba sus jeans. Cada botón que se soltaba iba acompañado de un suave y sensual movimiento de cadera, el cual ambos disfrutábamos. Al mismo ritmo, comienza a bajar lentamente sus jeans, mientras se acaricia su sexo de una manera muy sugestiva, y continúa sus caricias a lo largo de sus fuertes piernas, hasta dejarlo en los tobillos. Despojándose completamente de sus jeans, me empuja del pecho para obligarme a recostarme, y el se recuesta de nuevo sobre mi, quedando nuestros labios a escasos milímetros del contacto, mientras me susurraba:
--Lo practiqué desde hace diez días, espero te halla gustado…--
Sin darme tiempo de contestar, me besa apasionadamente, sintiendo su lengua buscar la mía, mientras baja su cadera para propiciar un contacto exquisito entre nuestros sexos, el cual propicio un fuerte suspiro de ambos, el cual se escucho por toda la casa.
El movimiento de su cadera y la fricción de nuestros sexos era indescriptible, quedando ambos cerca del orgasmo.
Sabiendo eso, bajo su rostro apresuradamente hasta mi sexo, al cual despojo de la única prisión que aun tenía sobre si, y sin más preámbulos, engullo en un solo movimiento, tocando mi vello púbico con su nariz.
Su veloz movimiento me hizo saltar de placer, mientas sentía sus suaves labios haciéndome una mamada mucho mejor que cualquiera que halla recibido antes, haciéndome gemir de placer.
No me dio tiempo de avisarle de mi eminente corrida, cuando le arrojé un gran chorro de semen caliente en la boca, seguido de otros de menor intensidad.
Sin separar sus labios de mi sexo, succionó hasta la mas ínfima gota de semen, y sin decir nada se recostó de nuevo sobre mi, y en un sorprendente beso, depositó parte de ese agridulce semen dentro de mi boca también, otorgándome un nuevo sabor que en mi vida había probado, lo dulce de sus labios y saliva con lo agridulce de mi propio esperma, dejándome un gratísimo sabor.
Habiendo tragado el regalo de mi amante, toco mi turno. Recostándolo a mi lado en un solo y fuerte empujón, me recosté sobre el, y quedado su miembro caliente y parado entre mis piernas, comencé un movimiento con mis caderas, aprisionando su verga entre mis glúteos, apretándolo de tal manera que no se me escapara en ningún momento. Continué con el va-y-ven de mi cadera, mientras con mis manos acariciaba el pecho y abdomen perfectos de mi pareja, cuando siento que su cuerpo comienza a tensionarse. Entre gemidos y suspiros, el me avisa que esta próximo a reventar.
Al escuchar el aviso, me detengo, y de un alto retrocedo, quedando mi rostro a la altura de su miembro. Retiro rápidamente el bóxer de mi pareja (el cual ya no solo estaba húmedo, sino prácticamente mojado de liquido preeyaculatorio), y en un solo movimiento, intento introducir todo su miembro en mi boca (lo cual no pude debido a su tamaño, lográndolo en un segundo intento).
Comienzo mi trabajo de succión, procurando proporcionarle el mayor placer posible, recorriendo con mi lengua todo el tronco y glande de tan apetecible ejemplar. Solo por breves momentos sacaba semejante trozo de carne de mi boca, solo para continuar masturbándolo con una mano mientras mi lengua y labios se divertían con unos espectaculares huevos que le colgaban, y un poco mas abajo, hasta llegar a su lampiño y virginal culito. Lentamente regresaba por el camino recorrido, hasta regresar a ese firme mástil, que parecía pedir a gritos más de lo mismo.
Continuando con la mamaba, sus manos se enredaron en mi cabello, marcándome el ritmo deseado, y en ocasiones obligándome a tragar toda su verga en un solo movimiento.
Continué así por varios segundos, hasta que una fuerte tensión de su cadera me indicó que era el momento de recibir la recompensa a mis esfuerzos.
Recibí dentro de mi boca tres potentes trallazos de semen caliente, los cuales estaba dispuesto a devorar, cuando recordé el regalo que él me dio minutos antes, al cual se me ocurrió corresponder.
Tomándolo de la mano, y sin dejarlo respirar, lo jalo hacia mí, obligándolo a sentarse frente a mí, y juntando nuestros labios en un beso húmedo tan apasionado como el anterior, compartiendo mi recompensa con mi amante.
Terminando el beso de minutos, y exhaustos, caemos rendidos acostados uno al lado del otro.
Tratando de recuperar el aliento, y entre sonrisas cómplices, solo nos pudimos preguntar:
Yo:--Que te pareció “el sabor a Ale”?—
Alex:--No tan bueno como “el de Hugo”…--
Nos abrazamos fuertemente, quedando él entre mis brazos, y juntando nuestros cuerpos en posición fetal.
Después de casi una hora (cerca de la una de la mañana), el me despertó de un tierno beso:
Alex:--Tengo hambre…--
Yo:--Goloso…--
Alex solo me da un tierno coscorrón (golpe en la cabeza con el puño cerrado) a manera de regaño:-- es en serio, cenamos?—
Sin más que poder decir, solo pudimos ponernos de nuevo los bóxers que traíamos hacia rato, y entre juegos, abrazos y besos, bajamos a la cocina, a preparar unos sándwiches para cenar.
Cenamos en la sala, mientras veíamos una película vieja y aburrida en la tele.
Terminamos, y tomados de las manos, subimos de nuevo a la pieza. En unos cuantos minutos (y después de lavarnos los dientes, claro está), hicimos lo que no habíamos podido hacer juntos desde hacia ya un rato: dormimos juntos, abrazados, sin soltarnos, y sin dejar de amarnos toda la noche.
Al día siguiente, se nos hizo tarde, y nos medo arreglamos para salir al negocio e iniciar un nuevo día laboral, el cual tuvo como premio una pasional noche similar, pero no igual, a la primera.
Quieres saber que pasó en las noches subsecuentes?
Esa es otra historia.
Gracias por leerme de nuevo, y por sus comentarios tan alentadores, tengan por seguro que volverán a leer de mi.
Hugo
Orphen1000@hotmail.com