Mi enamoramiento
Me llamo Ángel, soy un chico, de 1.60 m. de estatura, 60
Kg., moreno, cabello negro y quebrado, ojos cafés, a mis 18 años dejaba la
secundaria para incorporarme al siguiente nivel escolar, recuerdo con claridad
el primer día de clases al bachillerato, todo marchaba tranquilo aparentemente,
aunque me sentía como un completo extraño en un mundo diferente.
En ese momento me encontraba con mi amigo y compañero Pedro, estábamos hablando
de las materias que llevaríamos durante el ciclo escolar, cuando de pronto veo a
lo lejos un chico de otro grupo, no se por qué, pero en ese momento sentí algo
diferente al verlo. Me parecía un chico poco común, sobresalía entre todos los
demás y me llamó mucho la atención, conforme se acercaba a nosotros me temblaba
todo el cuerpo de emoción que nunca antes había sentido, me sentí nervioso e
intenté relajarme cambiando de tema con mi amigo.
Tal vez me impresionó su cuerpo perfecto, su carita de ángel, sus músculos bien
definidos que la playera no podía esconder y sobre todo a aquel gran bulto de su
entrepierna que su pantalón ceñido al cuerpo no podía contener, aquellas nalgas
voluptuosas únicas e inigualables, aquellas piernas grandes y perfectas, su
estatura era como de 1.80 m. y pesaba unos 75 kg., moreno claro, cabello corto y
negro, ojos color miel; después me entere que tenia 20 años, era un espécimen
único e irresistible, las chicas lo devoraban con su mirada y yo también.
El me regaló una mirada simpática y una leve sonrisa al pasar junto a mí. Más
tarde supe que era su último año en la escuela y venía de un pueblito de la
sierra. El se llamaba Raúl, desde ese momento descubrí algo nuevo dentro de mí,
algo que intenté ocultar en el lugar más profundo de mi ser y de mi alma donde
nadie mas lo pudiera hallar, pero para mi era evidente, no tan solo me gustaban
las chicas, sino también los chicos y él particularmente, era algo nuevo para
mí, que desconocía y me hacia sentir diferente.
De un día a otro mi gusto por Raúl había crecido tanto que me masturbaba
pensando y soñando despierto con él, en como se sentiría estar en esos brazos
maravillosos, besarnos y aún más, ser su esclavo sexual y entregarle mi cuerpo
completamente para disfrutarme como le provocase; en cada oportunidad que tenia
no dudaba de observarlo, en desearlo, no me cansaba de admirar tanta belleza en
un ser tan divino como él, soñaba que esos labios carnosos y jugosos me besaban
ardientemente, soñaba que algún día pudiera mirarlo directamente a sus dulces
ojos y decirle lo que sentía; cuando se iba a jugar fútbol no me perdía sus
partidos, solo asistía para verlo jugar a él y siempre disfrutaba de una
erección que tenia que ocultar.
Nunca me atreví ni siquiera a dirigirle la palabra, me conformaba con que me
regalara siempre que me veía, una dulce sonrisa angelical, también tuve cuidado
de que mis amigos no se dieran cuenta de lo que yo sentía por él, temía que
algún día descubrieran que me gustaba aquel chico, y más aún, que supieran que
por lo tanto tenia preferencias sexuales distintas, me aterraba que mi familia
sospechara algo de mí, por esa razón no pude dar un paso adelante y decirle que
me gustaba y que cada día me enamoraba más y más de él y deseaba conocerle y que
me conociera y me amara también…
El tiempo pasaba y devoraba los días con rapidez. y parecía que eso quedaría
así, en un amor platónico sin expresión mía ni respuesta suya.
Aún no se me olvida aquel fin de semana como cualquier otro, después del fútbol,
él se fue a cambiar su ropa deportiva en los vestidores de la escuela, yo
disimuladamente lo seguí y entré después de él sin que se diera cuenta, y en ese
lugar, pude admirar y disfrutar de ver por primera vez el cuerpo desnudo más
perfecto que jamás haya existido, me dio una fabulosa erección que comencé a
calmar con una buena paja, pero de pronto, todo se interrumpió con la llegada de
sus compañeros, salí rápido y me reuní con mis amigos que ya tenían un plan para
esa tarde.
Pero otro día como las 10 a.m. a los maestros los llamaron a consejo y
suspendieron las clases por el día, por tal motivo surgió un plan entre mis
amigos, el plan consistía en ir a divertirnos a un río que estaba a la salida
del pueblo, yo acepté con mucho gusto. Pasamos al salón de clases a recoger
nuestras mochilas y nos retiramos a un supermercado para comprar frituras,
refrescos, frutas y bebidas para nuestra escapada al río; después de eso
emprendimos la caminata hacia el dichoso lugar, ya que no estaba tan lejos del
supermercado.
Al llegar me sorprendí por lo hermoso que se veía aquel paradisíaco lugar, y
pensé, solo me falta alguien como Raúl para que sea un completo paraíso. Dejamos
las mochilas en el tronco de un árbol y todos se prepararon para meterse al agua
excepto yo. Comencé a caminar sin rumbo y recorrer la orilla del río, soñaba con
Raúl, trepé sobre las piedras grandes que se encontraban allí, observé nadar los
pececillos, disfrutaba el canto de los pájaros, en fin, todo era armonía, y sin
darme cuenta me alejé de mis compañeros tanto que ya nos los veía, y en ese
momento decidí regresar.
Antes de llegar al lugar donde mis compañeros estaban, me encontré con una grata
sorpresa, allí estaba Raúl solo en un rincón de aquel paraíso quitándose la ropa
para meterse a nadar, nunca pensé encontrarlo en ese lugar y mucho menos en esas
condiciones. Me empalme de inmediato al verlo y comencé a manosear mi miembro
erecto dentro de mi ropa.
Pude observar sus músculos definidos cuando se quitó aquella playera de la
escuela que llevaba puesta, admiré cada centímetro de aquella escultura tallada
por los propios dioses y cuando se quitó sus jeans devoré con la mirada cada
milímetro de su piel por más escondida que estuviera, ahora se encontraba solo
con una tanga tan diminuta que amenazaba con descocerse de lo difícil que le era
permanecer su miembro viril allí dentro, se la quitó y quedo desnudo ante mis
desorbitados ojos devorando la excitante vista de su desnudez perfecta. se
manoseó la verga y los huevos y después de eso se dispuso a meterse al agua,
nadó con mucha agilidad, dudé por un momento que hacer, pero luego decidí
continuar mi camino.
Mas debía de pasar junto a él, cuando se percató de mi presencia me invitó a
meterme al agua diciéndome, - ven acompáñame a nadar- , yo contesté – es que no
se nadar (como excusa), pero él insistió en enseñarme y no pude resistirme, me
quité rápidamente la ropa hasta quedarme en interior (un hilo dental) mientras
él no me quitaba la vista de encima, y poco a poco caminé en silencio e inseguro
hacia el agua donde él me aguardaba.
Sentí como una descarga eléctrica cuando alcanzó a tocar mi mano, aún más cuando
me tomó de la cintura e hizo que yo nadara. En ese momento, me decía con
suavidad --primero mueve los pies y extiende las manos--, yo estaba súper
excitado y él lo notó, de un momento a otro nuestro cuerpos se rozaban y yo
temblaba de pies a cabeza, no porque tenía frío sino porque estaba nervioso por
la atracción irresistible que sentía por él y él se dio cuenta, de pronto me
soltó e hice que me ahogaba, se apresuro para agarrarme y sacarme del agua
disculpándose, --perdón, perdóname por favor… no fue mi intención asustarte.
En ese momento no le contesté, pero estaba feliz de que me hubiese agarrado el
cuerpo, me llevó a la orilla del río y pude admirar ese hermoso y gigantesco
pene que se veía a través de su mini tanga de color blanco. El estaba muy
empalmado y yo no pude apartar mi vista de ese bulto, medía como 24 cm., era
impresionante, cuando por fin levanté mi vista, lo miré directamente a sus
lindos ojos y sin querer de mis labios me salió un te amo, él reaccionó de
inmediato me tomó de la nuca y me dio un largo y dulce beso. Sentí que volaba y
me transportaba a un lugar paradisíaco, no me importó nada en ese momento más
que disfrutar aquel instante indescriptible, me estrechó contra su cuerpo y por
primera vez pude acariciar al primero, único y hermoso hombre de mi vida, me
tenía abrazado entre sus fuertes brazos como tanto yo lo había soñado.
Fue así como pude acariciar cada centímetro de su piel y disfrutar ese olor a
macho que emanaba, el tiempo se detuvo para nosotros y dejé que me acariciara
con sus inmensas manos y sus labios cálidos todo mi cuerpo, ¡ah!… que delicia…
nunca pensé sentir tanto placer, me sentía como toda una chiquilla pidiendo a
gritos ser penetrada por aquel semental. Lentamente bajé su tanga y confirmé el
tamaño de aquel gigantesco pene ¡era más grande de lo que aparentaba! medía como
28 cm. de largo y muy grueso, (el mío mide 15 cms. de largo), me asusto mucho al
verlo, pero él me tranquilizó diciéndome que no pasaría nada entre nosotros que
yo no quisiera.
Sus palabras me devolvieron la calma y me dispuse a acariciar aquel hierro
candente que palpitaba y amenazaba con estallar, disfruté cada milímetro de
aquel pene, él me susurraba en el oído que me amaba y me deseaba, y que desde el
primer día que me había visto, siempre había soñado tenerme así. Yo le respondí
que yo había sentido los mismos deseos desde ese día. Ahora yo disfrutaba
acariciar su miembro y él aullaba de placer, éramos como dos animales en celo,
instintivamente comencé a morder sus tetillas, a lamer su hermoso y definido
pecho… ¡aaah!… era todo su cuerpo el mismo manjar de los propios dioses.
Poco a poco bajé con mis labios candentes a su vientre y recorrí aquel abdomen
marcado y perfecto, acto seguido tomé con las dos manos aquel indescriptible
pene como mi más preciado trofeo e intenté introducirlo en mi boca, tenia una
cabeza gigantesca de color rosa, y que de ella salían abundantes gotas de
líquido pre seminal, su tamaño era tan grande que no cupo en mi boca, entonces
comencé a chupar por todo el largo de aquel descomunal instrumento, apoyando mis
manos en sus preciosas nalgas, lamí con mucho entusiasmo y delicadeza aquellas
grandes pelotas que le colgaban. Yo bajaba y subía la lengua como un niño
comiéndose una rica y deliciosa paleta de helado. Nunca en mi vida había tenido
entre mis manos y labios el miembro de otro hombre, carecía de experiencia, por
eso solo seguí mis instintos y no me cansaba de chupar y lamerlo feliz de oír
sus gemidos y suspiros de placer.
Raúl acariciaba mi cabello y atraía mi cabeza hacia su pene, hasta que de pronto
su cuerpo se estremeció y su miembro creció aún más. En ese momento abrí la boca
lo más grande que pude y me tragué aquella gran cabeza, inmediatamente sentí sus
grandes descargas del más preciado néctar dentro de mi boca, fue demasiado para
mi tragar de una vez y de mis labios escurrieron grandes cantidades de blanco y
espeso semen, su sabor fue tan delicioso que me invitó a disfrutarlo cada
segundo, mi cuerpo también se estremeció y por primera vez tuve una venida
maravillosa jamás antes conocida.
Nuestros jugos se mezclaron y froté mi cuerpo con aquella mezcla de tan fino
elixir, él me las retiró con su lengua y labios con mucha ternura, y las
compartió conmigo en mis labios, besándonos nuevamente, era excitante y sin
darme cuenta, de mis mejillas rodaron un par de lágrimas por la emoción,
posteriormente me recosté sobre su pecho por no se cuanto tiempo hasta volver en
si, nuevamente comencé a chupar aquel pene semierecto, era un pene bellísimo que
desafiaba su propia naturaleza, le limpié todo rastro de líquido seminal y él
como recompensa me dio otro largo y apasionado beso.
Perdimos la noción del tiempo hasta que unas voces con mi nombre se escuchaban a
lo lejos, nos vestimos rápidamente antes de que nos descubrieran, nos despedimos
con un abrazo y un largo y delicioso beso sin antes yo volver acariciar el bulto
que tenía en su entrepierna. Me dijo antes de marcharse que nos volveríamos a
ver en la escuela para poder planear la continuación otro día de aquel
encuentro.
Mis compañeros llegaron y preguntaron por qué me había alejado tanto, me
disculpé y les comenté que me gustaba observar ese paisaje, ya que era nuevo
para mí, en ese momento nos retiramos del lugar para posteriormente regresar a
nuestras casas, ya no pude ver a Raúl, creo que también se reunió con sus
amigos.
Esperé con ansias volver a la escuela y verlo nuevamente, hice planes para que
pronto volviéramos a estar juntos y por fin pudiera sentir aquel macho semental
eyaculando muchas veces mas dentro de mi ser, llenando mi boca y mi culo
hambrientos de sus jugos juveniles, haciéndome su esclavo sexual, entregándome a
él completamente, disfrutando de mi cuerpo como le diera la gana, ese era mi
mayor deseo, no me importaba más que sentir todo su miembro que mis entrañas
reclamaba con ansias, en ese momento ya no me interesaba lo que mi familia
pensara de mí., ni mis amigos, y así nos sucedió y comenzamos a vivir una linda
historia de amor, él y yo.
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