Mi experiencia en el cine
Hola a todos, como recordarán ya les he platicado sobre mi vida en el relato llamado "Mi Historia" y sobre uno de los sueños que tengo frecuentemente en "Mi amigo el chofer". A continuación les relataré una experiencia que me ocurrió hace unas semanas y que es 100 % real.
Ese día al levantarme me sentí muy excitado, pues había vuelto a tener ese sueño con mi amigo el chofer, y como aún era temprano y tenía tiempo de sobra para llegar al trabajo decidí conectarme al internet, y me puse a buscar páginas con relatos eróticos gay, en realidad conozco varias páginas de este tipo, pero como he entrado a ellas pues ya conozco la mayoría de los relatos por lo que decidí buscar nuevas direcciones. Encontré una y entré a leer un relato sobre una experiencia en un cine. Debo confesar que esta lectura me excitó como casi nunca me pasa cuando leo un relato, pero tal vez era porque acababa de despertar de este sueño que me encantó y que disfruto mucho. La cosa es que cuando terminé de leer el relato no me quedó otra cosa que masturbarme para descargar toda la excitación que tenía acumulada. Así que entré al baño y mientras me bañaba lo hice, tuve una corrida grandiosa, me salieron chorro tras chorro de leche caliente. Terminé de bañarme, me vestí, desayuné y me dirigí a mi trabajo. Durante todo el día estuvo rondando en mi mente cómo se la había pasado el chico del relato del cine y me imaginaba que el chico era yo, estuve todo el día imaginando eso y me puse a pensar en qué pasaría si yo iba a un cine, pero la realidad era otra, en la ciudad donde vivo, como ya les he contado, son mal vistos los homosexuales y bisexuales, por lo tanto no existe ningún cine que ofrezca este tipo de películas, sin embargo recordé que existen salas de cines en las cuales se proyectan películas pornográficas heterosexuales y que por nuestra cultura resultaba posible que los asistentes a esas salas fueran en su mayoría hombres, y seguramente entre ellos habría varios con tendencias gay y bisexual. Así que al salir del trabajo fui a comprar el periódico y busqué los horarios de proyección de las películas. De sólo pensar en todo lo que podía encontrar en ese cine me excité mucho pero debía esperar, pues no me fuera a salir todo mal. La función era a las 10:30 de la noche, y el cine se encontraba algo retirado de mi casa, pues lo menos que quería es que alguien me viera entrar o salir de ahí y toda mi familia se enterara. Así que cuando dieron las 7:30 salí de mi casa, diciendo a mis padres que iba a checar algunas cosas del trabajo en casa de un compañero, pues nos habían asignado un proyecto. Cuando salí aún faltaban algunas horas, 3 para ser más precisos, por lo que decidí ir hacia la zona del cine y por ahí entrar a un centro comercial, para gastar el tiempo, estuve viendo cosas que me distrajeran para no estar pensando en lo que haría y no tener una ansiedad, y cuando me di cuenta eran las 10:00, me apresuré y entré a una farmacia y compré un paquete de condones, y salí con rumbo al cine, llegué, compré mi boleto y entré, de ahí me dirigí a los baños pues tenía buen rato de no descargar, y es mejor estar vacío si vas a tener acción, sino de otra manera puedes vaciarte de repente y pasarla muy mal, así que al entrar, como lo imaginé, había mucho más hombres que mujeres, y al decir mucho más me refiero a 4 mujeres y más de 70 hombres, así que como podrán imaginar los baños estaban saturados y había que esperar en una fila para pasar, pero esto no era inconveniente para muchos de nosotros, pues mientras se estaba formado en la fila, podías mirar a los demás, ver sus comportamientos y por qué no decirlo sus coqueteos. Al llegar mi turno de entrar me dirigí a un mingitorio o urinario y abrí el cierre de mi pantalón, y saqué mi verga, y empecé a orinar. El chico que se encontraba a mi lado volteó hacía mí y sin menor recato se puso a ver mi verga, yo al darme cuenta lo miré y con los ojos me hizo señas para que mirara la suya, así que bajé la mirada y pude ver que el chico no estaba orinando, sino que sólo tenía su verga de fuera para que los demás la pudieran contemplar y vaya que se podía contemplar, con semejante tamaño hasta un ciego la hubiera visto. Terminé de orinar, sacudí mi verga y la guardé en mi pantalón, el chico también se la guardó y se dirigió tras de mí hacia la sala, al entrar vi que la sala se dividía en dos pisos, por lo que tuve que decidir hacia dónde iba, pensé en el piso de abajo, pero si quería acción sin ser descubierto o molestado debía estar en un lugar más reservado, por lo cual tomé la decisión de ir hacia el piso superior, el cual era un poco más pequeño en cuanto a capacidad se refiere, y además estaba dividido en dos por una muy gruesa columna, busqué un lugar cerca del pasillo y me acomodé, pude ver cómo muchos hombres tomaban lugar alrededor mío, y muchos más lo hacían en la otra parte del piso superior, que al parecer presentaba aun más privacidad. Miré a mi alrededor por última vez antes que apagaran las luces y me llamó la atención un chico moreno, muy guapo en verdad, tenía una apariencia muy varonil así que no sabía qué esperar, y su cuerpo se veía bien proporcionado y sobre todo muy bien definido (músculos marcados), las luces se apagaron y empezó la proyección. Me excitó la simple idea de poder ver una película pornográfica, pues aunque en mi casa contamos con sistema de cable, las películas de tipo erótico que proyectan sólo pasan semidesnudos o desnudos completos de mujeres, pero nunca de hombres, pero en este cine por fin podría ver nuevamente, como aquella ocasión en la cabina del sexshop, una película donde saldría un hombre totalmente desnudo mostrando su verga, y como siempre pasa en este tipo de películas, no sería cualquier verga, sino una de proporciones considerables. Aún recuerdo el nombre de la película, "Esclavas de la velocidad", la primera escena, una carrera de automóviles, y después un taller mecánico, donde una mujer lleva a componer su vehículo, entra a la oficina del encargado para preguntar el costo de la reparación y el hombre se lo informa, la mujer arrodillándose le desabrocha el pantalón, le baja el cierre y saca la verga del hombre, que aún en estado de reposo tiene un gran tamaño y vista en pantalla gigante deja que se escuche de manera muy baja "umh", al parecer mi elección fue acertada, a muchos hombres en esa sección nos había encantado ver esa verga, la chica de la película empezó a jalársela lentamente, y fue tomando dimensiones extraordinarias, y de pronto se la mete a la boca y empieza a mamarla, debía saber deliciosa porque se veía cómo disfrutaba al hacerlo, y por lo que pude notar la chica no estaba actuando, yo sentí cómo mi verga iba creciendo dentro de mi boxer y tuve que acomodármela para que no me molestara lo ajustado, la película continuaba con la chica saboreando aquella enorme verga y de pronto escuché detrás de mí ese sonido, volteé y pude observar que un chico se la estaba mamando al de junto, lo hacía con gusto y muy rápidamente; el otro chico, el de la verga, estaba inclinado hacia atrás y se podían escuchar sus gemidos, lo está disfrutando, en verdad que era muy excitante estar en este cine, yo estaba feliz por la decisión de haber ido, regresé a ver la película y el tipo ya estaba mamándole los senos a la mujer, y los dos estaban completamente desnudos, ella recostada sobre el escritorio y él inclinado sobre ella, él se agarra la verga y la dirige al culo de la mujer y se la mete de un sólo golpe, se escucha que la mujer grita, y yo escucho un quejido parecido, pero esta vez era real y en el cine, provenía hacia mi derecha, justo hacia donde se encontraba el moreno que me había encantado, volteo y me doy cuenta que de tan metido que estaba en la película no me di cuenta que el moreno ya estaba a dos asientos del mío y eso me excitó aún más, y que los quejidos que había escuchado provenían de una pareja de hombres sentados un poco más lejos que el chico moreno, y que estaba teniendo sexo y me imagino que el grito fue al momento de la penetración. Uno de ellos sentado en una butaca y el otro sentado sobre él, se podía ver cómo entraba y salía la verga, gruesa y de buen tamaño, y yo que había estado todo el tiempo con las piernas cruzadas para calmar mi erección, no aguanté más y abrí las piernas, y me deslicé un poco hacia abajo en el asiento y empecé a acariciar mi verga por encima del pantalón y del boxer, esto mientras veía a esa pareja cojer, y entonces decidí intentarlo, dirigí mi mirada hacia el chico moreno que inmediatamente me miró directo a los ojos, y de pronto sentí que me derretía, los gritos de la mujer de la película me hicieron voltear hacia la pantalla, y el moreno se paró de su asiento y se sentó junto a mí, ahora estábamos juntos, y mi corazón comenzó a latir rápidamente. Sentí cómo su mano tomaba la mía y la llevaba hasta su verga, la acaricié por encima del pantalón y él hizo lo mismo conmigo, se desabrochó el pantalón y bajó su cierre, y lo imité, bajó mi boxer y liberó mi verga, quise hacer lo mismo, pero sorpresa, él no traía ropa interior, venía preparado para todo. Empezamos a acariciarnos las vergas mientras veíamos en la pantalla cómo el hombre se acostada en el escritorio y la mujer se sentaba sobre su verga y lo cabalgaba, y no pude resistir la tentación y volteé a ver lo que mis manos tocaban, una verga hermosa que tenía ese moreno de fuego, medía 18 o 19 cm aproximadamente y era de un grosor normal, recta, uncut, y totalmente lampiña, la mía 17.5 cm, grueso normal o promedio (12.5cm de circunferencia), arqueada hacia un lado, y con mucho vello. Empezamos a masturbarnos mutuamente y la cosa fue poniéndose más excitante, de pronto él se inclinó hacia mí, y tal como había visto a los chicos que estaban detrás, la metió en su boca y me la empezó a mamar, vaya que si sabía hacerlo el chico, tuve que soltar su verga porque en verdad que me sentí en las nubes, cómo me hizo disfrutar ese chico. Yo gemía y gemía y después de un momento sentí que iba a estallar, así que le dije que parara, que no quería terminar todavía, él lo hizo, y entonces le pregunté si quería que lo penetrara, me dijo que sí, así que le dije que primero tenía que prepararlo, por lo que se bajó un poco el pantalón y se inclinó hacia el asiento de su derecha para que yo pudiera dilatar su ano, empecé por acariciarle las nalgas, redondas, duras, y al encontrar su orificio le metí un dedo ensalivado para lubricarlo, pude notar que estaba bastante excitado pues el dedo entró con mucha facilidad, por lo que intenté meter dos dedos, el lograrlo fue un poco difícil, pero entraron rápidamente, y una vez adentro empecé a girarlos para lograr la dilatación, de esta manera introduje un tercer dedo, y una vez listo le dije que se preparara que ya estaba listo para recibir mi verga. Busqué en la bolsa de mi pantalón uno de los condones que había comprado, lo saqué y me lo puse, pues mi erección no había bajado. Él se fue al piso y delante de mí se puso en la posición de perrito, agarré mi verga y coloqué la punta en su orificio y poco a poco la fui metiendo, él vibraba con cada cm que lograba meter, y yo por mi parte estaba que no lo creía, por primera vez estaba penetrando a alguien, ya antes me la habían mamado, pero esta vez estaba penetrando a alguien y era un chico, sentí riquísimo, su ano me apretaba la verga y yo sentía que me la exprimía para sacarme toda la leche, poco a poco fui metiéndola y de pronto sentí que mis huevos chocaban con sus nalgas, la tenía toda adentro y el chico seguía apretando, esperé unos segundos así, para que se acostumbrara y de pronto empecé el mete y saca, primero sacaba un poco de mi verga de su culo, pero una vez que estuvimos bien acoplados llegué a sacar toda la verga y volverla a meter sin hacer esfuerzo, su culo estaba acostumbrado a mi verga y por lo tanto no ponía resistencia para que entrara, yo tomándolo de la cintura cada embestida que le daba lo jalaba más hacia mí, para que mi verga pudiera entrar un poco más, de pronto sentí cómo mis músculos empezaban a tensarse y chorro tras chorro salieron disparados de mi verga, claro todo quedó en el condón, al terminar incliné mi cuerpo hacia él y le besé la espalda, saqué mi verga de él y él se subió el pantalón y se sentó junto a mí, me quité el condón y le enseñé la cantidad de leche que había disparado, así fue como pude comprobar que era bastante y creo que fue producto de tanta excitación que sentí, y pude ver que en su cara se dibujó una sonrisa. Me subí el boxer y el cierre de mi pantalón, el chico moreno de repente se levantó del asiento y se dirigió hacia afuera de la sala. Yo en verdad que me quedé sorprendido, pues hubiera jurado que iba a pasar algo más entre nosotros, al menos me imaginé que me diría su nombre.
Después de esto seguí viendo la película y ahora pasaban a un mecánico que estaba reparando un automóvil por debajo de este, y en ese momento llegó una rubia de muy buenas proporciones, y aprovechando la posición del mecánico se agachó y empezó por abrir su pantalón y sacar su verga y nuevamente una mamada, el chico dejó caer las herramientas y se dispuso a disfrutar lo que hacía esa rubia con la boca, cuántos de los que estábamos en el cine envidiamos a esa rubia, en verdad que esas mujeres que salen en ese tipo de películas disfrutan su trabajo, no creo que lo hagan por dinero, sino más bien porque le gusta sentir placer. Regresando a la película, la chica mientras mamaba aquella verga hermosa, se iba desnudando, y el mecánico salía de abajo del coche, una vez desnudo el mecánico aprovechó para mamarle los enormes senos a la rubia, y sentado aprovechó para penetrarla, yo por mi parte nuevamente me encontraba excitado y mi verga empezó a experimentar otra erección, de pronto sentí ganas de ir a orinar, y di gracias de que eso no me hubiera pasado antes, pues hubiera echado todo a perder, así que me levanté de mi lugar y salí de la sala, bajé las escaleras y me dirigí al baño, esta vez a diferencia de cuando llegué al cine, el baño se encontraba desierto, y enseguida supe por qué era, no había necesidad de estar viéndose en el baño para tener acción, pues arriba en la sala de cine podías hacer todo lo que se te ocurriera sin que nadie te molestara, y además pienso que la gran mayoría si no es que todos disfrutaban ser vistos y ver, entre estos últimos me cuento yo. Como decía llegué al baño y estaba desierto, me dirigí al urinario y saqué mi verga, como aún tenía la erección tuve que esperar a que se me bajara un poco, pues como sabrán es algo muy difícil orinar con una erección, así que sin el menor recato y aprovechando que no había nadie ahí me abrí todo el cierre y bajé mi pantalón y el boxer negro que tenía puesto, y una vez que se me bajó un poco la erección pude orinar, pero cuando me disponía a subirme el cierre escuché una voz grave que me decía:
- ¿A poco ya vas a guardar esa hermosura que me hizo vibrar allá arriba?
Yo me quedé sorprendido, volteé y vi que era el mismo chico moreno que había penetrado hacía pocos minutos en la sala de arriba y lo único que se me ocurrió decir fue:
- Pensé que no te había gustado pues te marchaste.
Cuando terminé de decir esto pensé "qué acabo de decir... ahora se irá pensando quién sabe qué de mí", pero no fue así, sino que me contestó:
- Al contrario, me encantó, pero no sabía si ibas a querer hacerlo nuevamente conmigo, de seguro algunos de los que nos vieron hubieran querido estar en mi lugar.
- Pues si quieres podemos repetirlo.
- Sería genial, ¿me la meterías nuevamente?
- Claro, pero ¿dónde vamos a hacerlo?
- ¿Qué te parece aquí?, al parecer no vienen muy seguido...
- Tienes razón, pero será mejor que nos metamos ahí -dije señalando un wc con puert- así si viene alguien no nos molestará.
Aceptó y nos metimos al wc, ahí bajamos la tapa del inodoro y me senté en él, y el chico abrió mi pantalón, me bajó el boxer y sacó mi verga, al parecer este chico era pasivo y en verdad que le encantaba la verga, se hincó delante de mí y me la empezó a mamar, esta vez me la mamó mucho mejor que la primera, y miren que la primera vez lo hizo fenomenal. Se bajó los pantalones y me dijo:
- Métemela, ya no aguanto más, quiero sentirte adentro!
Así que saqué otro de los condones, me lo puse y le dije:
- Siéntate sobre mí.
Enseguida el chico se paró y se sentó en mi verga, sí que quería sentirme, tenía el ano bien dilatado, y mi verga entró con facilidad, esta vez no fue necesario dilatarlo. Me levanté la camisa y mientras bajaba y subía recorriendo toda mi verga pude sentir el roce de su verga contra mi pecho, se sentía delicioso, además como su líquido preseminal estaba saliendo esto permitió que al contacto con mi pecho su verga resbalara de manera más natural, qué manera de subir y de bajar de ese chico, esta vez se movía con más rapidez, creo que debido a que estábamos solos y nadie nos veía, y esto hizo que esta vez me corriera de manera un poco más rápida, pero eso si, más abundante, al parecer sus movimientos apresurados y la excitación que me producía con el roce de su verga hizo que descargara una cantidad mayor de leche, sentí como todos mis músculos se contrajeron y chorro tras chorro fueron saliendo. Sin embargo él no se retiró, aún después de haber terminado de correrme, el chico seguía en el sube y baja y mi verga aún seguía dura, y de pronto sentí cómo su leche caliente invadía mi pecho, qué manera de correrse!, y recordé que cuando estuvimos en la sala del cine no se había corrido. Cuando acabó, se echó sobre mí y así estuvo un momento, acercó su cara a mi oído y me susurró:
- Fue maravilloso, nunca antes me había corrido así.
Se levantó, yo me quité el condón, y vi la cantidad de leche, en verdad más que la vez anterior, y se me hizo algo extraño, pues he leído que la segunda y tercera vez va disminuyendo la cantidad, pero como lo dije creo que fue producto del movimiento del chico y la excitación que me produjo. Mientras yo me limpiaba la leche de mi pecho, él se subió los pantalones, sacó un papel y un lapicero que traía en su pantalón y me escribió lo siguiente:
Sebastián
25 años
Guadalajara, Jalisco, México.
Y claro, también venía su teléfono. Al darme el papel me dijo:
- Cuando vayas, no dudes en llamarme, te aseguro que la pasaremos bien.
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