Mi gran aventura
Mi
nombre es Edwin Alberto y tengo 19 años, soy de Coahuila, México, lo digo
porque la
historia que voy a contarles a continuación me sucedió en un lugar público
donde muchos tuvimos la dicha de deleitarnos con lo que hicimos. Esto pasó para
ser exactos el sábado 2 de Marzo del presente año, todo pasó
ese día que
yo por salirme
de mi rutina me alisté para asistir a clases desde muy temprano, pero yo ya tenía
mi plan de ir
a ver a los
chavos semidesnudos, si no es que desnudos al 100%,
a un baño
de vapor que me quedaba de paso a la escuela y como
abren a las 2:00pm pues
yo fui el primero que entró.
Al
entrar no sabía qué hacer,
ya que era
yo sólo el que estaba dentro y yo no sabía moverle a la válvula del
vapor, así
que comencé por desvestirme
poco a poco, tratando de hacer
tiempo, yo llevaba mi traje de baño cortito color
amarillo, una vez que sólo quedé así me dirigí al cuarto de vapor
donde de una forma inesperada encontré la válvula de vapor muy pronto. Pasé
como una media hora ahí,
sólo, cuando de pronto entró un señor llamado Jorge, de unos 32 años,
tiene un cuerpo algo atlético,
no es muy alto pero sí atractivo, entró
sólo con una toalla enredada en su cintura,
no nos hablamos,
sólo nos vimos
y fue todo
lo que hicimos,
bueno, al
menos él, ya que yo
lo miraba entre el vapor y me lo imaginaba
cómo sería sin
la toalla. Como a los 10 minutos
entraron
otros dos chavos,
Alex y Juan Carlos,
de 26 el primero y
20 Juan Carlos, Alex que es muy
chavo, algo extrovertido, entró sin nada que cubriera su cuerpo, el cual
no estaba nada mal,
todo lo
contrario de su amigo JC (Juan Carlos), Alex es alto, cuadradito, morenazo y con
un gran pito que no mintiéndoles es como de más de 25 cm y con un grosor que
me impactó de lo gorda que estaba, mientras que JC entró con un traje de baño
tipo bikini color negro, él es delgado, alto, blanco y con un paquete de unos
15cm y también algo delgada. Pasó el tiempo
y yo no dejaba de ver a
ninguno de los
tres, ya
que cada uno
tenía lo suyo, así
pensado en uno y el otro me dieron las 4:00 cuando llega un conocido de
Alex llamado Miguel, como
de unos 35 años, es algo gordito
pero no tanto, blanco,
y lo mejor de todo, con un carácter muy agradable. Entró con una
toalla al igual que Jorge pero
estando ya adentro se deshizo de ella dejando ver sus
partes, que no
son muy buenas que digamos pero sí pasaban, él fue el primero que me
habló y por medio de él fue que nos conocimos los cinco.
Pasó
una media
hora y de repente Alex se levantó de su lugar y se dirigió hacia mí
y fingió que resbalaba para caer junto a mí,
de hecho casi cae encima. No
sé qué sentí pero
me dejé llevar por mis deseos de tocar aquel gran paquete y comenzamos a besarnos de una forma bestial, casi nos queríamos comer el uno al
otro, besó cada espacio que se le ponía en frente hasta que llegó a mi pito
que no es gran cosa, mide 15 cm, pero sí algo gruesa. Por cierto, yo soy moreno
claro, complexión normal, 1.65 de estatura y talla 28, mi
máximo atractivo son las piernas y las pompas.
Una vez que me la dejó de mamar se paró y se puso en frente
de mí para que yo hiciera lo mismo con la suya,
se la besé, lamí y acaricié con los labios
todo su tallo de
su ya muy erecta verga que era
toda una
función para mí, cuando hacía eso JC se me acercó para
que también se la mamara, y yo loco por tocar
vergas, lo
hice y Alex comenzó a besarme el trasero de una forma que
yo me excitaba a 1000. Cuando se la chupaba a Juan Carlos, Alex comenzó
a meter su dedo en mi culito que ya tenía un buen tiempo que no se le metía nada, Alex
metía su dedo y a la vez me besaba insaciablemente y yo bien excitado no me
contuve más y comencé a gemir de una manera que ahora me acuerdo y comienzo
a excitarme, de pronto sentí que mi verga estaba media húmeda y
calentísima y era
porque Miguel la empezaba a mamar y cuando me di cuenta de eso
fijé la vista hacia
él, pero cuando la regresé a la verga de JC ya no era una sola sino dos, una
más grande que la otra pero en fin vergas la dos, la otra sin duda era la de Jorge que era un chavo que
tenía el mejor
cuerpo de los cinco que estábamos allí adentro y una verga muy gorda y de unos
18 cm, traté de comerme las dos
al mismo tiempo pero no
me daba abasto,
cuando estaba con uno el otro la metía en
mi boca y
por consecuencia la que tenía en turno se me escapaba, en esa posición pasamos
como unos cinco minutos
y cambiamos, ahora era
Jorge quien estaba atrás de
mí y Alex y JC adelante, mientras
que Miguel se besaba con Alex él se la manoseaba, estaba
yo tan excitado que
no me di cuenta si usó condón Jorge,
pero ya me la comenzaba a meter,
sentía un dolor
que me incitaba a seguir con todo
lo que ya habíamos empezado,
y así Jorge pudo meter todo su nabo dentro de mí y comenzó el típico
mete y saca, primero lentamente y después tan recio que sólo se oía el golpear
de sus bolas en mis nalgas, llegó el momento de que dejó venir en mis pompas una
gran chorreada de esperma más caliente que el mismo vapor,
casi hirviendo lo sentí, y una vez que acabó se retiró del lugar no
sin antes decirnos que
le había gustado muchísimo y que en otra ocasión lo volviéramos a
repetir,
no
prestamos mucho caso a ello
ya que quedábamos cuatro personas dentro que necesitábamos
descargar toda la energía posible. Después de la
salida de Jorge, Juan Carlos ocupó su lugar, él entró con mucha facilidad, cosa que a
él no le
agradó demasiado, tanto que mejor se
quitó y comenzó a calentarse con Miguel, este accedió de
inmediato a las caricias
de JC y así formamos dos parejas que cogían como locos.
Llegó el momento tan esperado por mí de que Alex
me cogería, al comienzo me dolió tanto que
casi pegué un grito de dolor
y mejor lo
retiré de conmigo, bueno, por un momento.
Cuando
le dije
el motivo por el cual lo había retirado, él sólo se sonrió y volvió a intentar,
pero esta vez con mucho
más cuidado, y lo logró, claro, haciéndome sentir mucho dolor que
convertí en placer. Alex comenzó con un saca y mete al principio muy lento y
con mucho cuidado pues creo que sabe el gran tamaño de su herramienta, pero ya
casi para terminar sus
embestidas fueron más rápidas y fuertes, como si me quisiera
atravesar totalmente, me presionó tanto que cuando menos lo pensé se
descargó totalmente en mi culito dejándolo bien excitado.
Desde ese día
vivo con la ilusión de volver a repetir la hazaña, pero ya será después, por
lo pronto no quiero ir porque
aún sigo algo adolorido.
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