Mi Gran Noche
Hola a todos, este es mi 5to relato que publico, mi nombre es Julio, tengo 19
años y soy de Zacatecas, México, y en esta ocasión quiero relatarles lo que me
sucedió el pasado 18 de Marzo del 2005.
Era el último viernes antes de salir de vacaciones de Semana Santa, y aún siendo
el último día de clases, tenía muchas actividades como entregar trabajos de
varias materias y hasta tuve que presentar un examen; mas como siempre y aunque
el estrés estuviera a flor de piel, siempre me gusta lucir una imagen fresca y
sensual, puesto que aunque yo no lo desee siempre llamo la atención (aun en
pijama), y ese día decidí vestirme todo de negro: estrené una playera negra muy
ceñida a mi cuerpo denotando mis formas masculinas (de clásico efebo griego) que
a más de uno (hombre o mujer) hace fantasear con tan sólo verme, unos jeans
negros de campana suave que resaltan muy bien mi trasero, mostrando lo bien
formadas que están mis nalgas... en fin, toda una imagen muy varonil... aunque
sin imaginarme lo que me deparaba para la noche.
Una vez terminadas mis actividades de la Universidad, me puse a checar mi correo
y en el MSN de Hotmail me encontré a David (mi mejor amigo), me dijo que si esa
noche lo acompañaba al antro gay porque iba a haber strippers y todo el
desmadre, a lo que contesté que mejor lo pensaba y más tarde le confirmaba.
Ya casi para anochecer me comunico con David y le digo que cuente conmigo para
ir al antro, quedé de pasar por él a la Universidad para después de ir a su casa
y dejar nuestras cosas y de ahí emprender el escape hacia la aventura porque la
eterna noche es joven, y nosotros simples mortales tan sólo un instante...
Preparados y listos en busca de acción y aventura tomamos un bus hacia el centro
de la cuidad porque aún era temprano para ir al antro; y dimos un pequeño
paseíllo por el centro de mi “Noble y Leal Ciudad de Nuestra Señora de los
Zacatecas”, donde el viernes por la noche es sinónimo de mucho chaval guapo de
ver, y para mí esa noche comenzaba a ser mágica porque me daba cuenta que la
mirada de varios nenes guapos era dirigida hacia mí, y para aumentar el nivel de
fascinación sólo pensaba que a cuál de ellos me encontraría en el antro.
Entramos al bar del ambiente gay que ahí se encuentra, y dentro de él nos
encontramos a un amigo (Oscar) que nos pregunta:
- ¿ Y van a ir hoy al antro?
- Puede que sí -respondió David.
- Y tú papacito ¿vas a ir hoy? -me pregunta Oscar sin apartar su mirada de todo
mi cuerpo.
- Claro, de hecho ya casi nos vamos para allá David y yo -le respondí- ahí te
vemos al rato.
- Sí, para bailar un rato juntos tú y yo -finalizó Oscar.
Salimos del bar con rumbo a la disco porque había que llegar temprano y así
apartar un buen lugar para ver mejor a los strippers. Llegamos y una vez dentro
nos topamos con un grupo de amigos nuestros, nos saludamos, elegimos una mesa y
nos sentamos a platicar, cuando de pronto se acercan dos chicos muy guapos que
nos saludan muy sonrientes:
- Hola, soy Javier.
- Hola, me llamo Manuel.
- Mucho gusto, me llamo Julio -respondo a ambos.
Y de primera vista me gustó Javier, aunque noté cierta timidez por parte de
Manuel, mas sin embargo, ellos se pusieron a platicar con Jonathan y Aldo
(amigos de David y míos) para después retirarse a su mesa, minimicé el asunto.
Cuando el ambiente propio de una disco se inició, pues a bailar se ha dicho,
porque si hay algo que disfruto igual que hacer el amor con un hombre es bailar,
y es por todos conocido que en la pista de baile el roce de pieles es accidental
e inevitable, yo sentía que la mayoría de las veces era a propósito y era aún
más notorio cuando me iba a sentar o iba a la barra por un refresco porque
hacían un intento desesperado por tocarme el trasero sin poder conseguirlo... y
en uno de tantos intentos me dirijo al baño, ahí me encuentro a Manuel que me ve
con una sonrisa... pero de nuevo me fui a bailar, y no es por exagerar pero por
lo menos once chicos se me estaban insinuando y de pronto no sabía qué hacer, o
más bien, a cuál de ellos elegir, que mejor opté por seguir bailando... cuando
de pronto anuncian que es la hora de iniciar el tan esperado show... y en
primera fila me tocó presenciar cómo varios bellos apolos se desprendían
sensualmente de todas sus ropas hasta quedar en una diminuta tanga que aun así
mostraba lo bien formados que estaban sus cuerpos.
Reanudado el ambiente de baile, continué bailando con mi grupo de amigos, y para
esa hora (2:30am), alguna gente ya había comenzado a marcharse, de modo que ya
no me sentía tan acosado, mas me dije a mí mismo: “Sí, hoy traes un pegue de
envidia, porque nadie te ha invitado a bailar”, decidí mejor sentarme y esperar
a que alguien me invitara a bailar, y por poco me daba por desilusionado al ver
que varios de los chavos que anteriormente me guiñaron el ojo ya habían ligado
(mas no conmigo), volteo a mi derecha y me doy cuenta de que Manuel estaba
sentado a dos mesas de donde me encontraba y tenía buen rato mirándome, le hago
segunda para comenzar al clásico juego de miradas del que soy experto... y este
juego se hizo aún más evidente cuando de pronto David se interpone entre los dos
a lo que reacciono moviéndolo a un lado, Manuel se fijó en ese detalle, se
sonrió, a lo que yo le hago la señal de que viniera, él se acerca a donde estaba
sentado y comenzamos a charlar, me dijo que no es de Zacatecas, si no que venía
de viaje de estudios por parte de la universidad de Morelia, y resulta que ambos
estudiamos carreras muy parecidas por lo cual teníamos muchas cosas en común
como para conversar por un buen rato...
Y entre tanta charla, en la pista de baile ponen la canción de “Perros” de
Paulina Rubio, le digo:
- ¿Por qué mejor no bailamos mientras seguimos platicando?
Pero como lo fuerte de la música no nos dejaba escuchar con claridad a nuestro
interlocutor, cada vez nos acercábamos más y más, y la siguiente canción fue
“Fuego” de los Kumbia Kings, y con ese fondo musical sin más ni más lo besé, y
él a ese beso me lo contesta besándome de una forma mucho más intensa que el
beso inicial poniéndome a mil, haciendo que mi verga se despertara y estuviera
muy inquieta porque de tan pegados que estábamos bailando, sus muslos rozaban
muy suavemente entre mis piernas...
Sin apartar un instante nuestros labios (con besos sensuales por nuestro cuello,
los oídos y un duelo muy cachondo de lenguas), continuamos baliando abrazados y
cada canción que escuchábamos nos ponía más calientes, mientras nuestras manos
comenzaban a explorar y saber qué había debajo de nuestras ropas al grado de que
decidí mejor quitarme la playera y él se desabrochó su camisa... aquí hago una
pequeña pausa para describirles a Manuel, tiene 23 años, moreno de fuego, mide
1.78m (yo mido 1.73) de facciones muy mexicanas (en contraste de las mías que
son mediterráneas), cabellos rizados, de espalda ancha, pecho definido (mas no
marcado) con muy buenas piernas y nalgas... y ya casi para finalizar la disco,
pusieron música romántica, y cuando pusieron la canción “Tú de qué vas” de
Franco de Vita, aún seguíamos bailando, besándonos y con mis manos en sus nalgas
y él en las mías, y no es precisamente que nos estuviéramos enamorando, sino que
fue un momento tierno, dulce y muy cachondo a la vez donde el amor salía sobrado
al menos por esta noche.
Antes de que los encargados de la disco nos dieran el adiós, le pregunto:
- Entonces, ¿cuándo es que te regresas a Morelia?
- El sábado muy de mañana -me dijo haciendo una mueca de frustración.
- Si quieres vamos un rato a casa de una amiga (que estaba sola), y en la mañana
te llevo de regreso al hotel -le propuse.
- Pues primero ver qué plan tienen mis compañeros de la Universidad -me dijo-
pero igual y a ver qué pasa.
Así que nos dirigimos hacia donde estaban sus amigos, cogimos nuestros suéteres
para salir del recinto, mas teníamos que esperar también a Javier (que ya había
ligado por su cuenta), nos fuimos separando poco a poco del grupo; ya afuera nos
planteábamos en dónde seguir la parranda porque los amigos de Manuel ya se
habían ido al hotel, de modo que sólo quedamos 5: David (mi amigo), Manuel,
Javier, Bernardo (ligue de Javier) y yo, elegimos ir a casa de Bernardo y
tomamos un taxi que nos llevara a su casa, y como no cabíamos todos en el taxi,
me tocó llevarme a Manuel en mis piernas... legamos a casa de Bernardo donde
encontramos los restos de una fiesta que organizaron las chavas con las que
vive, pero de eso hacía un buen rato y sólo quedaban dos chicas dormidas en la
estancia; entramos en la habitación de Bernardo para inmediatamente acomodarnos
Manuel y yo sobre una cama individual que ahí se encontraba, se recostó sobre mi
pecho esperando continuar con lo iniciado en la disco.
Poco a poco a los presentes les fue ganando el sueño de modo que Bernardo apagó
las luces y únicamente se oía la respiración, su respiración, y era obvio de que
mi ligue y yo no deseábamos dormir. Le pregunto a Bernardo:
- Oye Bernardo, ¿no tienes otra habitación disponible?
- No, todas están ocupadas.
Esto ponía la situación algo difícil, y después de pensarlo un segundo le digo a
Manuel:
- Entonces, ¿te animas a hacerlo debajo de las sábanas?
- Sale pues.
Inmediatamente destendimos la cama, nos cubrimos con una sábana roja y nos
desprendimos absolutamente de toda nuestra ropa quedando totalmente desnudos, y
libres de toda prenda nos abrazamos y comenzamos a besarnos tan cachondamente
como en la disco, mientras que el roce de nuestros genitales y entrepiernas
provocaba que nuestros líbidos secretaran endorfinas que junto con la adrenalina
presente en nuestras venas por la situación de que alguien nos pillara, hacían
tan excitante el momento que nuestros sentidos no hacían otra cosa que sentir
placer (eran minutos antes de las 5:00am).
Con besos repartidos por su oído, su boca y toda su cara, fui bajando por su
cuello poco a poco, mientras que con la punta de mis dedos comenzaba a
acariciarle del pecho hacia sus brazos, le besé su pecho (no muy peludo, pero
tampoco lampiño), le di de pequeños chupetes a sus pezones, seguí bajando beso a
beso por su ombligo, y una vez más abajo pude oler a hombre que en situaciones
muy especiales y calientes me hace enloquecer, comencé a besarle los muslos y
sus ingles, por debajo de su perineo mi lengua comenzó a lamerle la entrada a su
culo, subí un poco y lamer debajo de sus huevos y me los llevé a mi boca, uno
por uno, beso a beso fui subiendo por aquel obelisco moreno, y con la punta de
mi lengua comencé a lamer la parte culminante de él (de proporciones normales) y
comenzar a degustar de aquella mirra que comenzaba a ofrecerme y de un sólo tajo
me la llevé a la boca probando el pené más sabroso que he tenido el gusto de
comer hasta ahora... y poco a poco fui emprendiendo la ruta de regreso a su
boca...
Él por su parte, se coloca arriba de mí, comienza a bajar por mi cuello, en mi
pecho me da besos circulares sobre mis pezones, baja poco a poco hasta mi
ombligo, y cuando va un poco más abajo, los pequeños besitos que me da en la
parte baja de mi vientre y el pubis hacen que me retuerza de placer, y aún más
cuando llega a mi entrepierna, y mientras un dedo suyo curiosea entre mis
glúteos se lleva mi pene a su boca y comienza a darme de mamadas tan sabrosas y
rítmicas (casi melódicas) tuve que pedirle que se detuviera porque estaba a
punto de venirme.
Mientras intercambiábamos toda clase de besos y toda clase de caricias mutas, le
digo:
- Me gustaría verte desnudo.
E inmediatamente hace la sábana a un lado mostrándome su hermoso cuerpo
iluminado por la escasa luz de luna que entraba por la ventana, y tal parece que
nadie más se percatase de la acción porque seguían plácidamente dormidos.
Haciendo una pequeña pausa entre tanta acción, le comento que si queríamos
llegar hasta el final, debíamos tener a la mano papel higiénico, él se levanta
totalmente desnudo y se va al baño a por el papel, poco después me levanto, me
enredo la sábana a la cintura y salgo de la habitación a su encuentro y una vez
asegurando de que el papel no nos faltara, volvimos a la acción, y colocándome
él de espaldas y como si intentara penetrarme, me besa en la nuca, la espalda,
mientras se mueve y siento cómo su pene roza mis nalgas, y me dice al oído:
- Estás bien rico!
- Te parece, ¿por qué lo dices?
- Porque tienes buenas nalgas, porque son redondas y duritas y no he visto a
ningún otro hombre que las tenga como tú, y todo tu cuerpo está rico.
Tocándome a mí el turno de tenerlo de espaldas, comienzo a darle un pequeño
masaje por su espalda morena, con mi lengua recorro toda su columna estimulando
desde sus vértebras craneales hasta su cóccix, pude sentir lo bien
proporcionadas que tiene las pantorrillas y cuando le hago sentir como si
estuviera penetrándolo le digo al oído:
- ¿Verdad que se siente sabroso?
A lo que él responde soltando un gemido de placer. Frente a frente otra vez más
muy calientemente me vuelve a poner de espaldas, y comienza a besarme dándome
también pequeños mordiscos, baja por mi espalda con movimientos serpenteantes de
su lengua hasta llegar a mis glúteos, comienza a entre abrirlos y por primera
vez supe lo que es que te hagan el beso negro, una experiencia como pocas, pues
Manuel pasó bastante rato comiéndome el culo que no sólo él disfrutaba al
hacerlo, sino que yo también disfrutaba de cómo lo hacía.
Enseguida intentó penetrarme a lo que no opuse resistencia y poniéndome en
posición de perrito sintiendo las embestidas de su parte hasta que mis nalgas
chocaban con su huevos... pero no aguanté por mucho tiempo, y ahora fui yo quien
lo puso de espaldas para hacerle sentir el mismo placer que él me hizo sentir, y
comiéndome ese culo morenazo lo preparé para ser yo quien lo embistiera y sentir
aquellas nalgas apretaditas por las que se abría paso mi pene caliente, lástima
que él tampoco soportó bastante rato.
Abrazados otra vez más uno frente al otro, de nuevo se recuesta sobre mi pecho,
platicábamos mientras la luz del día comenzaba a iluminar el cuarto (eran
aproximadamente las 6:30am) teníamos que terminar lo empezado porque se acercaba
la hora de llevarlo de nuevo a su hotel y de despertar a los demás; y como
nuestros obeliscos aún seguían en pie, comenzamos a masturbarnos mutuamente y
llegar al fin a tan ansiado clímax, sintiendo cómo su diestra mano manejaba mi
pija, sólo las respiraciones entrecortadas y gemidos apagados de placer era lo
único que rompía con el silencio matinal, seguíamos con nuestra gran paja de la
cual yo fui el primero en venirse, y a lo pocos instantes él se vino también...
y asegurándonos de no haber manchado nada, continuamos unos minutos más
abrazados, besándonos, y como llegó la hora de levantarse (7am), nos vestimos y
comenzamos a levantar a los demás. Nos enjuagamos la cara, y el mismo grupo a
excepción de Bernardo salimos de su departamento con rumbo al centro de la
cuidad para dejar a Manuel y Javier en su hotel.
En el camino Javier nos hacía reír con un montón de bromas y chistes que nos
contaba, y una vez llegados al hotel entramos porque Javier sólo iba por sus
cosas (no estudia junto con Manuel, sólo son amigos). Y afuera de la habitación
de Manuel, como no había nadie en el pasillo, nos despedimos con un último beso
porque cada quien tenía sus actividades, aunque seguimos teniendo contacto por
Internet.
En fin, eso es todo, espero que que les haya gustado, le dejo mi correo para que
me escriban todos sus comentarios.
pureangel_darkslaver@hotmail.com
Por último, esperen mi sexto relato que se titulará "El adonis de mis sueños".
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