En la mili (II)
Hace mucho tiempo escribí la primera parte
No podía apartar de mi mente las escenas exquisitas que había disfrutado al ver
a José Luis desnudo masturbándose en aquella afortunada ocasión en que se había
quedado en casa. Todos los viernes esperaba a ver si llegaba con su compañero mi
vecino y me decía de quedarse en casa para poder revivir tan excitantes escenas
observadas desde detrás de la ventana. Pasaban las semanas y no conseguía verlo
llego un fin de semana que de casualidad lo vi que iba a toda prisa, tan solo
alcance en decirle que mi casa estaba abierta que podía llegar cuando quisiera,
pero como todo soldado cuando sale de permiso iba de fiesta en fiesta.
Yo solo anhelaba poder tener cerca aquel cuerpo tan atractivo un poco mas cerca
y poder deleitarme aunque solo fuera con los ojos, como lo había hecho cuando se
quedó a dormir en casa. Llegó después de tres meses un fin de semana como
más sereno y vino a visitarme a casa, aproveche la ocasión para invitarle a que
podía llegar cuando quisiera que no solo porque se había quedado en la calle un
día le había dado habitación que cuando viniera a pasar el fin de semana con su
compañero, el vecino de al lado, que podía quedarse en casa, me sorprendió que
ese día me oía con atención y me dijo que en cualquier momento me llegaba, le
respondí que con confianza, así quedamos, yo me quedé satisfecho porque al menos
habíamos vuelto a entablar conversación además, ese fin de semana cuando
regresaba al cuartel vino a despedirse, a mi me dieron unas ganas locas de darle
un beso pero me retuve y guardé la compostura para tenerlo cerca.
El fin de semana siguiente también le dieron permiso en el cuartel y llegó a
saludarme nada mas llegar, le pregunté por el vecino y me dijo que se estaba
alistando que iban a una fiesta y mientras hacia tiempo pues, había aprovechado
para saludarme. Y que tipo de fiesta vais- le pregunté-, a una de esas que
vuelves después de bien salido el sol-me contestó-. Hay que ver esta juventud yo
no aguantaría, le dije, y me contestó que el tampoco que si se le hacia tediosa
de aguantar que igual se regresaba, por que desde las cinco de la tarde hasta la
mañana del día siguiente era mucho trajín, pero lo mejor fue cuando me propuso
que
si se regresaba de la fiesta, si se podía quedar en casa, yo con una emoción que
traté de disimular le dije como sin darle mayor importancia que por supuesto que
podía llegar cuando quisiera, claro no quería molestar a la familia ni
importunar a su compañero si el quería quedarse en la fiesta, llamó el vecino a
la puerta para buscarlo y se fueron.
No podía estar tranquilo solo con la posibilidad de que viniera a quedarse en la
noche a casa, me convencí a mí mismo de que me estaba creando falsas ilusiones
así que decidí olvidar la conversación y hacer lo que normalmente hago los
sábados. Me fui al cine, por cierto una película muy buena que me hizo olvidar
la conversación con José Luis pero al regresar a casa y poner el aburrimiento de
televisión no podía sino pensar en la posibilidad de que él llegara, se hicieron
las dos y me acosté todo triste porque mi ilusión se había desvanecido, aun
estaba despierto cuando sonó el timbre de la puerta, mil ideas se me vinieron a
mi mente, conteste por el fonen y oí la voz de José Luis, soy yo que quiero
quedarme en tu casa. Le abrí y esperé en la puerta a que subiera. Al entrar le
noté los evidentes signos de embriaguez por el olor, la expresión, el habla y
los andares. Así que le dije anda entra que te voy a preparar un café, date una
ducha que con el solo aliento me voy a emborrachar yo también. Así hizo sin
mediar palabra se dirigió al cuarto donde se había quedado en la ocasión
anterior, se quitó la ropa y salió desnudo con una toalla al cuello, yo entré
admirando aquel cuerpo tan bien definido que avanzaba por el pasillo, con esos
abdominales tan marcados y en el centro, entre sus piernas contorneada ese
centro que se destacaba por los pelos del pubis ya que el resto del cuerpo
apenas si tenia un poco de pelo su pene flácido medio zarandeándose por el
movimiento, ese caminar zumbao, le saqué un sonrisa que me devolvió medio
inocente medio picarona que hizo que mi corazón se acelerara. Entró en la ducha,
mientras yo preparaba el café, cuando ya estaba saliendo el café oí que había
terminado y que se acercaba, pero de imprevisto, lo tenía detrás pegado a mi
espalda y con su mejilla casi pegada a la mía me dijo que necesitaba un poco de
café, le contesté casi tartamudeando de los nervios pero él lo hacía con toda
naturalidad. Ya está tomemos el café en el comedor, conecté la televisión y nos
sentamos en el sofá a tomar el café mientras le preguntaba sobre la fiesta. Me
dijo que estaba muy buena pero que llegado el momento le habían entrado ganas de
tranquilidad y como todo el mundo andaba enrollándose, él había preferido venir
a casa, mientras hablaba iba poniéndose más cómodo y como llevaba la toalla
enrollada se le había aflojado, así que en vez de apretarse se le movía, para un
lado y otro, yo me estaba poniendo nervioso al ver casi desnudo su cuerpo tan
cerca en el sofá, tratando de mostrarme con naturalidad mientras observaba los
pectorales de cerca que me ponían a mil bien definido y con esos pezones que se
le destacaban, también los muslos que según se movía la toalla se le podían ver
hasta arriba asomando de vez en cuando sus testículos y el pelo púbico tan negro
y señalado.
Tienes cigarrillos-me dijo-. Sí, ahí en el aparador hay una cajetillas, bendita
la hora al levantarse quedó completamente desnudo y la toalla en el sofá, no
hizo ningún ademán de cogerla y así completamente desnudo se fue directo a por
su cigarrillo mientras yo observaba esa espalda tan marcada en sus músculos y
sus nalgas tan redondeadas y musculosas, aquello no podía ser cierto, calma,
pensé, no vayas a echarlo todo a perder. Cogió el cigarrillo y lo encendió,
mirándome, al tiempo que me preguntaba si quería uno, bueno fumemos le dije. Se
acercó me dio el cigarrillo y me lo encendió. Quedó de pié fumado desnudo cara a
mí, tragué toda la saliva que pude y traté de disimular la erección que tenía
poniendo un brazo encima para que no se notara y seguimos conversando no sé de
qué hasta el momento que dije: bueno ya es hora de irse a la cama. Lo juro, lo
dije sin ninguna segunda intención así que me levanté, Jose Luis cogió la toalla
que había quedado en el sofá, se la puso en el hombro y me siguió, yo me puse
muy nervioso, estaba cerca muy cerca, detrás de mí, más nervioso me puse cuando
al entrar en mi habitación él seguía detrás de mí, me acosté y el quedó de pie
mirándome, lo miré un momento hasta que para romper el silencio le dije que si
quería conversar que se sentara, se sentó en la cama.
Poco a poco su cuerpo fue acercándose al mío, sentía su suave piel tocando la
mía, no me atrevía a mirarlo, sólo sentía el ritmo de mi corazón que sonaba como
un tambor cada vez más fuerte. No podía ser su cuerpo desnudo en mi misma cama.
Después de una pequeña pausa de silencio, me dijo, ponte cómodo como yo, no
tengas vergüenza de estar desnudo, eso es lo mas natural.
Así que rompiendo el momento y tratando de aparentar como si aquello fuera lo
más normal del mundo, me quite los slips y quedé desnudo, mi pene estaba flácido
contrariamente a lo que se podía esperar mientras el suyo que pude ver mientras
estaba
desnudándome se encontraba completamente erecto, era pequeño lo cual pudimos
comprobar más tarde comparado con el mío cuando alcanzó una completa excitación
fruto del acercamiento y de las suaves caricias que con lentitud comenzaba a
darme Jose Luis, mientras yo miraba al techo tratando de contener aquel volcán
de excitación.
Comenzó acariciándome el pecho para ir bajando por el estómago, entreteniéndose
en mi pubis y pentinando con sus dedos los pelos, tocando suavemente los
testículos sin ningún reparo y con delicadeza. Aquella operación hizo que no
sólo mi pene sino todo mi cuerpo se encontrara en un grado tal de excitación que
sentía una sensación como de orgasmo y acelerada respiración. Estaba ya con
algunos suspiros por la excitación cuando se puso sobre mí y acercó su boca
acariciando mis labios con los suyos y toda mi cara mis orejas y el cuello pera
finalizar introduciendo su lengua dentro de mi boca y hacerme sacar mi lengua en
busca de la suya. Entonces comprendí que aquello ya no tenía vuelta atrás, era
la ocasión idónea que no se podía despreciar aunque me daba cuanta que no
controlaba la situación, que era él el que me conducía y hubiera estado
dispuesto a todo porque me tenía como hipnotizado y casi como hecho su esclavo.
Era tal el estado en el que me encontraba que no puedo recordar en qué momento
había lubricado mi pene con su saliva, solo se que se quedó sobre mí en posición
de cabalgar y fijando su mirada en mis ojos cogió mi pene y lo dirigió hacia el
orificio de su ano, sin apartar la mirada estaba como hipnotizándome y dejó caer
su cuerpo mientras daba un suspiro, su mirada se volvió más penetrante y dejó
caer un poco más su cuerpo y ya sentí que todo el pene estaba hasta lo más
profundo, fue entonces cuando comenzó a cabalgar lentamente y ahí sí apartó su
mirada para dirigirla hacia el techo mientras levantaba los labios suspirando,
movía la cabeza hacia adelante y atrás mientras subía y bajaba.
Yo estuve contemplando aquella movida unos instantes hasta que tomé la
iniciativa y comencé a acariciar su entrepierna acercándome hasta los testículos
que chocaban en mi pubis, después cogí su pene y tan sólo con el índice y el
pulgar sujetaba un poco la punta acariciando el frenillo, comenzó a emitir
sonidos de placer mientras yo sólo respiraba cada vez más rápido y entrecortado.
Dio un par de gemidos y entonces sentí el calor del semen desparramado en mi
cuerpo, dejó de moverse, se alzó y se acostó a mi lado para lamer todo el semen
que había derramado mientras con la mano me masturbaba ahora sí cada vez más
rápido hasta que como un chorro de propulsión derramé todo el semen que podía
tener mi cuerpo, comencé a recuperar la respiración, estaba sudado como si
hubiera dado una carrera de mil metros.
Después nos dimos una ducha y nos acostamos los dos desnudos hasta el amanecer
en que comenzó otro juego, pero eso lo dejo para otra ocasión.
martinez_sierra@ozu.es
Si os gusta el relato me lo decís, así como las criticas para mejorar.
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