Mi Mejor Amigo, Siempre
Bueno esta es mi historia. Mi nombre es Fernando y vivo en una ciudad en Colombia.
Aquí
estudié y viví por mucho tiempo hasta que un día me fui a la capital a conseguir mejores oportunidades.
Vine a esta gran ciudad y me instalé hacia el norte de la ciudad. Sin quererlo
quedé cerca de algunos de los
mejores colegios de la ciudad en donde vi toda la variedad imaginable de chicos de todas las edades. Pueden
imaginarse que estaba a mil cada vez que ellos llegaban o salían de los colegios en las mañanas o en las tardes.
De uno de estos colegios es Andrés. Él es un chico no bajo, no alto de 170mts tez algo morena, cabello negro,
ojos oscuros penetrantes y una sonrisa inolvidable. Tímido pero resuelto. Fuerte y muy bien formado. Como lo
conocí? bueno alguna vez comprando algunas cosas en la venta cercana a mi conjunto de apartamentos lo
conocí. Es uno de los chicos que empacan las mercancías y te las llevan a tu auto.
Salí de la tienda resuelto a hablar con él. Pero me daba corte de todas maneras llevar el auto a una tienda tan
cerca para tener un pretexto. Así que puse atención y supe que habían domicilios en horas de la tarde y que
él
hacía los domicilios en algunos días de la semana. Uno de ellos el lunes.
Así que llamé el lunes y pedí algunas cosas. Les indiqué que era urgente (ya que
llamé en la noche más o menos
a la hora que sabía cerraban.) Bueno, llegó Andrés con el pedido y me lo
entregó. Le dije que si no quería pasar y
él me dijo que no, que no me conocía... comprendí su recelo ya que desafortunadamente en este
país es muy difícil
confiar en alguien de primera vista.
Bueno, estuve un mes pidiendo cosas semanalmente en varios días para no despertar sospechas y aprovechaba
hablar con los otros muchachos y preguntarles cosas. Uno de ellos me comentó que
Andrés vivía en el edificio al
lado mío y coincidencialmente al frente exacto de mi apartamento. Eso avivó mi sentido del chisme y
resulté
mirando por las ventanas hacia mis vecinos.
Resultó, cosas de la vida, que mis vecinos eran conocidos pues también eran de Manizales. Manizales es donde
yo viví la mayoría de mis años. El mundo es pequeño, pensé y poco a poco tomamos confianza. Normalmente
hacía visita en horas de la tarde cuando yo sabía que no estaba Andrés porque estaba en el colegio, o en las horas
de la noche que sabía estaba trabajando.
Un día nos encontramos en la puerta. Me sonrió y me dijo que qué hacía en su casa.
Llegó su mama y pues ellos
supieron que nos veíamos de vez en cuando. Esto avivó la confianza entre nosotros y entre
Andrés y yo que era
lo importante. Nos volvimos muy amigos. Poco a poco se presentaba en mi apartamento a hablar y a comentarme
cosas. Las cosas iban muy bien.
De pronto un día llegó la oportunidad de mi vida. Tristemente un familiar de los padres de
Andrés, murió, y debieron
dirigirse a Manizales. Andrés no podía ir porque estaba en exámenes finales y los papas no
querían que se quedara
sólo. Así, que adivinen a quién le pidieron el favor de cuidarlo! ... en este punto les comento que yo tenia 23 años
y él 15 años.
Era un fin de semana que se quedaría conmigo. Después supe que la idea había sido de
él y que su madre estuvo
en contra al principio. Pero finalmente accedió. Llegó esa tarde del viernes con una maleta. Acababa de
despedirse de sus padres en el terminal de transporte y se dirigió después a trabajar. A las 9 pm
volvió y lo estaba
esperando con su comida caliente. Hablamos y nos dormimos. Le dije que si no
tenía problema podía dormir
conmigo. Tengo una cama enorme y pues en ese momento realmente no me arrepentí de ello. El
accedió entre
risas y me dijo que no quería despertar abrazándome pero que si quería pues
él no tenía problema. Me reí y le dije
que no había problema si no tenía mal aliento... seguimos diciéndonos estupideces, nos acostamos y nos
dormimos.
Realmente el que durmió fue él. Yo me quedé parte de la noche observándolo
cómo dormía plácidamente a mi lado
y sentir su calor cerca a mí me excitaba aun más. Suavemente levanté las cobijas para observarlo mejor y
lentamente rocé sus manos cerca a las mías. Su aliento me cubría y movía mi cabello suavemente.
Sólo lo miraba
y poco a poco lo acariciaba por encima de su ropa. Eché mi culo hacia atrás para que mi verga erecta no lo rozara
y me acurruqué tratando de oler su aroma... me acerqué a su estomago un poco,
él estaba durmiendo de lado. De
pronto sentí su mano sobre mi cabeza. Me recorrió un frío helado por mi espalda y
levanté la cabeza. Vi sus ojos
mirándome y su mano lentamente me acarició la cabeza y se metió por la parte de
atrás sobándome la parte alta
de mi espalda.
Me quedé quieto y poco a poco mis brazos lo abrazaron. Lo acerqué a mí y
coloqué mi cabeza sobre su fuerte
abdomen, él mientras tanto me seguía acariciando mi cabello y mi nuca. Poco a poco el suave masaje me
relajó
y finalmente nos dormimos. No pasó nada más aquella noche.
La mañana siguiente.... (parte II)