MI PADRE Y MI HERMANO
Hola, mi nombre es Carlos, tengo 16 años, os contaré cómo soy: delgado, mido 1.67, blanco, buen porte atlético, no exagerado pero muy guapo. Mi padre se llama Juan, tiene 34 años, de complexión fuerte, buen cuerpo, hace bastante ejercicio, y mi hermano se llama Omar, muy guapo, tiene 18 años, buenas piernas y un trasero admirable, le gusta jugar fútbol.
Siempre me han gustado los hombres, desde que tengo uso de razón y en el colegio ya había tenido una experiencia sexual con dos compañeros de clase, sólo les había mamado las vergas de Armando y Wilson, muy amigos, me llamaban a sus casas y me pedían que les quitara la leche, lo cual hacía con gusto ya que tenían unas pollas increíbles de 20 cm.
Siempre había querido que mi hermano y mi padre me hicieran suyo, me masturbaba pensando en que sus pollas me atravesaran el culo. Con Omar habíamos dormido juntos en la misma habitación hasta mis 14 años, luego mi padre lo cambió a un cuarto nuevo, desde entonces siempre lo veía desnudo o en ropa interior, ya que así es como dormíamos, al igual que mi padre, por lo que les miraba siempre sus pollas tan grandes y tan ricas, quería llevarlas a mi boca, inclusive mi hermano y yo nos masturbábamos en el cuarto cuando mirábamos películas porno que él traía y así lo observaba hasta que ambos nos corríamos. Ya después que él se retiró a su nuevo cuarto yo me masturbaba y metía mis dedos en el culo pensando en que era uno de los dos penetrándome.
Una vez cuando llegué a casa temprano del colegio, oí en el cuarto de mi papá ruidos de una culeada que estaban haciendo, pensé que mi papá había traído una mujer y se la estaba cogiendo, cuando me asomo a la puerta y miro que era mi padre el que estaba siendo penetrado y nada más que por mi hermano, quien le estaba dando una zunda mientras que mi papá le decía:
- Dame, hijo, dame! fóllame! eso, así, quiero tu leche en mi culo.
- Sí papi, toma mis mecos, son tuyos, así, mueve tu culo mi putico, qué culo tan rico tienes.
Mi verga se puso dura, no aguantaba cascarme una paja mientras los miraba pero esperé mientras seguía la diversión. Omar se acostó en la cama y le dijo a mi papá:
- Súbete, quiero que galopes en mi palo.
Obedeció muy rápido y se clavó sólo de una y comenzó un sube y baja salvaje mientras que Omar le agarraba la verga y lo masturbaba suavemente.
- Sí, hijo, qué rica verga tienes, dame duro, soy tu puta, clávame eso! así!
- ¿Te gusta la verga, eh? ¿te gusta? tómala cabrón, vamos! es tuya!
Mi hermano estaba a punto de correrse pero no quería tan rápido, así que se detuvo y le dijo a mi papá que lo enculara, que quería sentirlo dentro de él.
- Quiero tu verga en mi culo, fóllame.
- Claro hijo, amo tu culo.
Cuando escuché esto, no aguanté más y entré de una al cuarto, ambos quedaron sorprendidos, no sabían qué decir, los miré a los ojos y mi padre sólo pudo decir:
- No te pongas bravo...
- ¿Cómo quieren que no me enoje si no me invitaron jamás?
Ambos quedaron aún más sorprendidos al escuchar esto.
- Pero ahora la pasaremos bien.
Dicho esto, me comencé a desvestir hasta quedar en bóxer que dejaban ver una erección, hasta que quedé completamente desnudo, salté rápido sobre la cama y comencé a lamerle la verga a mi padre, él empezó a gemir.
- No sabia que te gustara la polla, hijo, pero qué bien la mamas! parece que no es la primera vez que lo haces.
- Mi hermano es un putico, si lo hubiese sabido, ya hace mucho que me lo hubiera cogido.
- ¿Por qué nunca lo hiciste?
- No sabía. Pero descuida que ahorita no te la perdono porque no te niego que ya hace mucho tiempo te traigo unas ganas desde que nos masturbábamos juntos...
- Ah, pero, ¿ya se la jalaban juntos? y tú bravo porque no te invitamos...
- Cuando eso, tú y yo no empezábamos a coger todavía, pa. -dijo mi hermano.
- Ya que es tu primera vez, hermano, dinos qué quieres.
- Quiero que mi papá me folle y me llene el culo de mecos.
Y así lo hizo, me comenzó a lamer el culo y luego empezó a meterme uno y dos hasta tres dedos, yo gemía de placer mientras mi hermano me ofrecía su polla la cual chupaba sin cesar.
- Así hermanito, chupa, es toda tuya.
- Qué buen culo tiene mi hijo, cómo aprieta!
- Sí papi, mi culo es tuyo, dame más! lléname de tu semen! quiero que me rompas el culo!
Mientras, seguía chupando el enorme palo de mi hermano que medía unos 20 cm de largo, y mi papá me daba sus 22 cm sólo para mí, estaba gozando como una puta en una orgía.
- Ahora me toca a mí, hermanito, quiero tu culo.
De una se lo di, también quería que me follara, me la metió despacio, me hizo soltar un pequeño grito, mi hermano era un buen amante.
- Qué culo! aprieta más, eso es, hermanito, dámelo! qué puto eres!
- Sí, soy un puto que quiere verga!
Así duramos hasta que ambos se iban a correr y les dije que lo hicieran en mi boca, aunque deseaba la leche de mi papi en mi trasero.
- ¿Quieres mi leche, hijo? ¿sí? ¿la quieres?
- Sí. Lléname la boca de tu néctar blanco.
- También te va mi leche, hermanito, abre bien esa boca.
Ambos llenaron mi boca de semen. Mi hermano de sangre y ahora hermano de semen, y mi padre cuyo semen me dio la vida y ahora me llena de vida. Les limpié sus vergas hasta que quedaron totalmente limpias, luego me masturbé hasta que me vine ensuciando la cama. Mis dos amantes lamieron el semen que cayó en mi estomago y también dejaron limpio mi pene. Cansados nos acostamos a dormir juntos en la cama de mi padre, y desde entonces sigue así, dormimos todos juntos y totalmente desnudos, follamos cuando queremos y nos bañamos juntos, no desperdiciamos un sólo momento sin tirar.
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