Mi Pequeño Javier

(Primera Parte)

Esta historia fue escrita por una persona
a quien le sucedió lo que a continuación se detalla.

Agosto 27, 1996.

Javier, Adiel, Paco y Felipe se juntaron para salir de excursión. Todos vivían en la ciudad, pero Adiel les había dicho que la sierra estaba muy cerca y era de lo más bonito acampar ahí. A Javier le parecía una excelente idea, ya que podría convivir
con sus cuates durante 4 días.

"¡Ya vámonos, güey!", Le gritó Adiel a Javier, "¡se nos va a hacer de noche!".

"¡Voooy!", Contestó Javier desde dentro de su casa. Su papá, estaba fuera platicando con los muchachos en la camioneta.

"Váyanse con cuidado, muchachos, la sierra es muy bonita, pero también tiene su lado traicionero... ahí les encargo a Javier, me lo devuelves completito, ¿eh Adiel?", Dijo el señor.

Adiel era amigo de Javier hacía 2 años y el papá de Javier siempre se lo encargaba. A veces, Adiel pensaba que el papá de Javier pensaba que era su novio, o algo, porque sólo se lo encomendaba a él y a nadie más.

"Sí señor, no se preocupe, se lo cuidamos como siempre...".

Javier salió dando tumbos de su casa, tropezándose con las losetas sueltas del piso. Llegó con una sonrisa celestial al auto y dijo entre risas: "Es que se me estaba quemando el pan, y ya no me lo pude comer porque le eché  agua  para apagarlo... ¿se imaginan?". Todos se miraron, pensando que esto era muy normal en Javier, siempre tan distante de la realidad. Desde hace tres meses, más todavía, se había vuelto demasiado callado, distante, triste... Su padre pensó: “Ojalá que este paseo le haga mucho bien, y que por fin Adiel dé el primer paso”.
Su padre no estaba muy de acuerdo en los sentimientos de Adiel para con su hijo, y aunque aquel mocetón no le había dado ninguna señal de nada, el ya era viejo, se daba cuenta de como Adiel miraba a su hijo, y de la sonrisa franca, fresca y cautivadora que le brindaba a Javier. También se daba cuenta de como Javier se ponía nervioso a su lado, como enrojecía.
No le parecía bien que su hijo fuera gay, maricón, flor del campo, pero en fin,  total, si su hijo dejaría de tener pesadillas, de llorar por las noches, y lograría dormir bien, estaría agradecido a Adiel si lograba que Javier, su pequeño hijo de 16 años, volviera a ser el mismo de antes, aunque fuera con él.
 

Los cuatro amigos se encaminaron hacia la sierra. Dos horas y media por la carretera y una hora más por las veredas hasta las faldas de la sierra. Veintitantos todos, el más chico era Javier de 16, también el más callado.

"¡Ya párale, mano, que nos estás mareando con tanto cotorreo!", Le dijo en tono de burla Paco, que se la vivía contando chistes, anécdotas y cuanta babosada se le ocurrían en el momento.

"Sí, Javis, estoy a punto de vomitar de lo atarantado que me tienes...", aseguró Felipe.

"Ya cabrones, déjenlo...", intervino Adiel.

"Ahí sí, a mi amorcito no le digan nada... ja, ja, ja", dijeron Paco y Felipe a coro. Por alguna extraña razón, muchos de los cuates tenían la impresión de que a Javier le gustaba Adiel, y que Adiel, por compasión, se limitaba a protegerlo de los comentarios burlones y de los madrazos cuando Javier se metía en problemas mayores que los usuales. Lejos de molestarles, Adiel y Javier seguían siendo amigos entrañables. Javier realmente sentía un cariño especial por Adiel, y éste por su parte, no apartaba de su mente la posibilidad de ser "algo más" que amigo de Javier.

Javier, como siempre, se limitaba a quedarse callado.  Se había acostumbrado a las mofas de sus compañeros, y al "Javis" que le habían puesto. "Son unos pobres pendejos”; , pensaba Javier, "de todos ellos, sólo Adiel".

Pararon en un kiosco a medio camino hacia la sierra para comer algo, y siguieron adelante.

"Aquí está muy bonito, ¡qué bueno que venimos!", Comentó Javier.

"Si, Javis, esta sierra es padre", afirmó Paco.

Cinco de la tarde, llegaron hasta un claro en la sierra y Adiel, que iba conduciendo dijo: "Yo creo que aquí nos quedamos chavos, va a estar más colgado subir la camioneta por el cerro...".

"¡Todos al desabordaje!", Dijeron a coro Paco y Felipe. Siempre habían sido iguales de bobos, pensó Javier.

Cada uno tomó sus mochilas y comenzaron a subir. Adiel iba al frente, como siempre. Alto, fornido, de voz gruesa y armoniosa, Adiel era la envidia de muchos muchachos y el delirio de algunas muchachas. Siempre decidido, tomaba la iniciativa para casi todo lo que emprendía. Javier parecía el complemento ideal, pensaba Adiel. Inteligente, tímido, afectuoso, honesto... y con 16 añitos,  pero no se decidía, no se lanzaba... después de todo, Javier era un muchachito muy pequeño como para seducirlo y aunque Adiel realmente lo amaba, por el momento veía un poco difícil hacer algo con él, aunque estaba decidido a intentar algo en estos días. Adiel no estaba seguro de si le gustaría  algo más que amigo de Javier -¿novio, pareja, cómo llamarlo?-. Tampoco quería echar por la borda tantos años de amistad sincera... ¿qué hacer? Algunas veces había tenido sexo con otros compañeros de la escuela, pero siempre resultaba igual: Adiel se levantaba de la cama, daba las gracias y salía corriendo a buscar a Javier. Era como si el solo platicar con él le exonerara de su culpa. Jamás le contaría la verdad a Javier, sólo le miraba y lo hacía cómplice a través de su amplia sonrisa.

"Oye Adiel, ¿quieres que lleguemos a la Luna o qué?", Preguntó Javier.

"No, sólo allá...", señaló Adiel. "Allá" estaba lejísimos, pero parecía un lugar con una vista sensacional.

Jadeantes llegaron al lugar señalado por Adiel. Efectivamente, era un paraíso. Las coníferas se levantaban casi 30 metros sobre sus cabezas. El aroma a bosque los envolvía por completo y hacia el norte y el oeste, quedaban sendas cañadas de las que sólo se veían las puntas de los árboles. Aves y otros animales pequeños emitían sonidos de alarma a la llegada de los inesperados y multicolores visitantes.

"¿Te gusta aquí, Javis?", Preguntó Adiel en voz baja a Javier.
"Sí, pero ¿no será peligroso?", Respondió.

"Estoy contigo... ya sabes que primero estás tú, luego yo", dijo con serenidad Adiel.

Javier normalmente se sonrojaba con esas expresiones que Adiel de pronto soltaba, y esta vez no fue la excepción.

"Ya comadres, vamos a jugar cartas", dijo Paco dirigiéndose hacia ellos.
No había escuchado una sola palabra, pero ya lo imaginaba: Javis declarándole su amor a Adiel y él, como siempre, respondiendo algo como
"No cabrón, entiende que a mí me gustan las viejas...".

Circularon las cartas hasta bien entrada la noche. La fogata que habían encendido les brindó calor y abrigo suficientes para que pudieran pasarla a gusto entre la bruma y la soledad absoluta de la sierra.

"Bueno, yo ya me voy a dormir...", dijo Javier.

"Sí Javis, acuéstate temprano porque si no mañana no te quieres levantar...", le dijo Felipe.

Cada uno se fue despidiendo y buscó un rincón relativamente cerca de la fogata para disfrutar del calor sin quemarse. "Qué raro", pensó Paco, "Adiel se fue a acostar después de Javis y buscó un lugar cerca de él..."

En la obscura noche, sólo se escuchaban los insectos, tecolotes y alguno que otro animalillo rondando...

Seis y media de la mañana y Javier recibía un vaso de agua helada en la cara.

"¡Órale cabrón!", Sólo alcanzó a decir, mientras se incorporaba de la bolsa de dormir.

"¡Ya párate flojo, vamos a nadar!", Le dijo Adiel.

"¿A nadar?, ¿A ésta hora de la madrugada?", preguntó Paco, "yo me quedo
hasta que abra el día... les va a dar una pulmonía cuata con el friazo que está haciendo...", agregó.

"Igual que siempre Paco, de pinche coyón", le contestó Adiel "ya vámonos", dijo dirigiéndose a Javier, sacándolo materialmente de la bolsa de dormir con una mano.

Felipe ni siquiera se tomó la molestia de abrir los ojos. Escuchó algunos murmullos y pensó: "es de noche todavía...".

Llegaron al río, sólo Javier y Adiel. El río estaba tranquilo en unas partes y en otras la corriente era más fuerte. Sorprendentemente, la luz del día comenzaba a hacer presencia en esa parte del bosque.

"¿Estará muy fría?", Preguntó Javier.

"No te la iban a calentar especialmente para ti, ¿sabes?", Le contestó entre risas Adiel.

"Ja, ja", le contestó Javier, "¿trajiste traje de baño?", Preguntó.

"Sí, como aquí hay tanta gente pues no podía venirme en pelotas, cabrón... Claro que no traje, no seas menso", le contestó Adiel. Y diciendo esto, se desnudaba frente a Javier como tantas otras veces, sólo que ahora se quitaba la trusa, dejándose ver "como vino al mundo"... "Pinche Adiel, tiene un cuerpo muy padre el cabrón...", pensó Javier mientras lo miró desaparecer en el agua...

Javier hizo lo mismo, aunque claro que con un poco de pena por estar completamente desnudo frente a Adiel. Desde la violación, no había permitido que ni su padre, al que le tenía absoluta confianza lo viera desnudo, simplemente se sentía mal estando así, le daba miedo y vergüenza.  Se metió lo más pronto que pudo al agua.

"¡Pinche Adiel, está congelada!", Le gritó Javier, riéndose por haber sido tan inocente.

"Pues claro, corazón, pero si quieres acércate y te doy calorcito...", le dijo Adiel empleando una voz más baja. Javier como de costumbre sólo callaba y lo miraba, intrigado.

"Vámonos nadando para allá", dijo Adiel señalando río abajo, "debe estar más tibio, porque el sol pega en esa parte del bosque con mayor fuerza. No hay tantos árboles..."

"Vamos", contestó Javier.

Efectivamente, el agua estaba más tibia río abajo -solo un poco más tibia y ambos se pusieron a platicar como de costumbre: Javier de cine y del último libro de sabrá Dios quién; Adiel de los partidos de fútbol y de cómo le gustaba la naturaleza.

"Vamos a salir del agua, o nos vamos a entumir", dijo Adiel.

Javier titubeó un momento, y cuando iba a replicar acerca de ir río arriba por la ropa, Adiel ya estaba fuera del agua escurriéndose la piel y el cabello para secarse al Sol. Javier sólo lo siguió muerto de la pena.

"¿Qué tienes güey?, ¿qué no me habías visto en cueros antes?", Le preguntó Adiel, "soy igual que tú, Javier, tengo lo mismo, sólo un poco más obscuro, eso es todo, ¿estás bien?".

Javier solo meneo la cabeza en señal de aprobación y salió del agua, con su piel blanquísima se veía casi transparente al lado de Adiel. Este era moreno claro pero le encantaba asolearse; el tostado de su piel brillaba en aquella mañana...

"Ven, acá estarás más cómodo", señalaba Adiel a una especie de cueva que creaban las ramas de los árboles, vencidas por su propio peso. Javier lo siguió, como siempre, se sentó junto a él, y miró al río.

Javier sentado en el piso, los ojos escudriñando el paisaje, la mente perdida. "Tan lindo como de costumbre...", pensaba Adiel, "eres una joya, chiquito... cómo me gustaría decirte lo que siento...", continuó pensando.

Javier, de 1.60 de estatura, tez blanca, ojos café obscuro, labios gorditos, muy dibujados, esbelto, piernas bonitas, pompas muy paraditas y un pene hermoso, blanquito, con pequeñas venitas surcando toda su área, con un pequeño triángulo de vello púbico, color café obscuro, casi negro, pero era como una pequeña pelusita, se veía muy tersa, suave, parecía una motita de algodón.

Adiel, armándose de valor, se recostó sobre el muslo de Javier. Javier brincó instintivamente, pero el peso de Adiel le impidió moverse. "Estoy cansado, ¿te importa?", Preguntó Adiel. Colocó su cabeza de modo que su cabello quedaba a pocos centímetros de la verga de Javier.

- "No, está bien", le contestó Javier, sintiendo las gotas de agua fría sobre su miembro. Extrañamente, Javier no sentía miedo de Adiel, al contrario, sentía una fuerte atracción y no quitaba la vista de su cuerpo desnudo, pero disimuladamente, no quería que Adiel se diera cuenta. (¡Si supiera lo que sentía Adiel!)

Adiel comenzó a acariciarse el pecho con la mano, lenta, pasmosamente...
Empleaba las yemas de sus dedos para rozar cada centímetro de su piel.
Paseaba sus dedos entre el vello de su pecho, distraído, murmurando alguna canción. Javier se sentía nervioso, pero no se movía. Había convivido tanto con Adiel que estaba acostumbrado a éstas situaciones tan extrañas.

Adiel puso el otro brazo sobre la rodilla de Javier. Su mano comenzó a acariciar sutilmente la pantorrilla de Javier. Javier se sobresaltó de nuevo pensando que algún bicho se le había subido. Movió la pierna instintivamente y sintió luego el firme apretón de Adiel.
-"No pasa nada, Javier, no pasa nada...".
 -"Creí que era algún insecto...", murmuró Javier.
-"Gracias por el piropo, cuate...", respondió Adiel.

Adiel continuó ocupando ambas manos en ese cosquilleo lento y constante.
De pronto, Adiel cesó de acariciar la pierna de Javier y sólo giró su cabeza para encontrarse con el vientre de éste. Javier pensó que se dormiría pero se equivocaba. Adiel lengüeteaba su vientre con la misma lentitud con que lo había acariciado antes.
-"Adiel, me estás poniendo nervioso...", dijo Javier, con un rubor marcado en las mejillas y un ligero temblor en su cuerpo.
-"No hay motivo por el cual debas estarlo, no te voy a hacer daño... Javier, yo jamás te haría daño "

Ahora Adiel daba la vuelta al resto de su cuerpo y pasaba su brazo por la cintura de Javier, acercándose para lamer su vientre con mayor facilidad.

Javier sentía que este momento duraría horas... Adiel hacía cada movimiento tan lento, que parecía que estaba mirando una película francesa. Cerró los ojos y colocó su mano en la cabeza de Adiel. Enredó sus dedos en aquél cabello que era tan grato a la vista, seco o mojado. Comprobó que la textura era como la imaginaba: suave, agradable. Adiel escalaba el vientre de Javier y llegaba al estómago, luego al pecho. Se detuvo en una tetilla para mordisquearla un poco, sintió el rápido latido del corazón del chico y avanzó hacia el cuello. La sensación era única, indescriptible, excitante. Javier sintió pequeños mordiscos en la barba y la piel áspera de la barba de Adiel.
Abrió los ojos para comprobar que no estaba alucinando.
Efectivamente, Adiel estaba ahí, con aquella masculinidad que le brotaba por los poros, el musculoso cuerpo ondulando frente a sus ojos, el miembro completamente erecto y aquélla sutileza felina. Increíble.

Ahora Adiel tomaba de la mandíbula a Javier y lo besaba en la boca.
Javier cerró los ojos nuevamente y sintió la lengua de Adiel que lo exploraba, lo poseía, lo refrescaba y lo arrastraba hacia un único deseo: ser uno con él.
Adiel se incorporaba ahora y se sentaba a su lado. Javier sintió la mano de Adiel recorriendo su pecho y su vientre mientras lo besaba. Rítmicamente, comenzó a masturbar a Javier, a juguetear con sus testículos, a masturbarlo nuevamente... Separó sus labios de los de Javier y le miró. Javier abrió los ojos y sintió una vez más aquélla calidez que siempre había en la mirada de Adiel.
Ahora descubría lo que esa calidez significaba. Luego de intercambiar sonrisas, Adiel comenzó a bajar por el cuerpo de Javier hasta llegar a la entrepierna. Javier reprimió un grito de placer cuando sintió que su miembro entraba en una caverna húmeda, cálida, pulsante.

Javier tomó el miembro de Adiel y comenzó a masturbarlo. Adiel gemía disfrutando de ambas sensaciones. Luego de un momento de duda, Javier se lanzó sobre los testículos de Adiel y los lamió con suavidad. Comenzó a explorar la entrepierna de Adiel, sus muslos fuertes y dorados, sus testículos grandes y suaves, su miembro duro como una roca pero suave al tacto, grueso, muy grueso. Decidió que tenía que corresponder el placer que Adiel le otorgaba y abrió la boca para dar paso a aquélla enorme serpiente roja que palpitaba frente a sus ojos. Besó el prepucio, lo hizo hacia arriba, no sabía hacerlo, pero era una sensación tan placentera, era... sabroso. Poco a poco, Javier se dio cuenta que no podía tragarse toda la verga de Adiel, así que llegaba hasta donde podía. Cada vez más profundo...

Adiel era todo un experto, su lengua raspaba el glande de Javier una y
otra vez, acariciando ese pequeño triángulo de vello púbico que parecía más una pequeña pelusita coronando el erecto miembro de Javier,  produciendo un cosquilleo que aceleraba cada vez más el ritmo cardiaco del chico.
 Adiel llegaba hasta el fondo, Javier sentía los labios del felino en sus testículos y su garganta apretándole el glande con fuerza. Inevitablemente, la respiración de Javier cambió de tono, empezó a gemir, “ ¡ahhh, siiii, ahhhahhh dios!”  y Adiel sintió el semen de su amigo en la boca.
Como si tomara néctar, Adiel lamía una y otra vez la verga de Javier, subía y bajaba el prepucio para extraer las últimas gotas, saboreando aquélla masculina  y joven esencia.

Adiel tomó a Javier por el cabello y lo separó de su verga. Se acercó a él, y lo besó nuevamente... muy suave, con mucha ternura, Javier sintió el sabor de su propio esperma, mezclado con sudor y saliva. Adiel se recostó al lado de Javier.
Continuaba besándolo en la boca, el cuello, la clavícula, los hombros, el pecho, siempre con ternura. Adiel pasó su mano sobre la cintura de Javier y lo acercó hacia él. Javier sintió su estómago en el estómago de Adiel y la verga de éste clavada en su pubis. Adiel acomodó su miembro en la entrepierna de Javier y comenzó a menearse rítmicamente. Javier frotaba el cuerpo de Adiel, le apretaba las nalgas, disfrutaba de aquélla sensación... el  miembro de Adiel rozaba una y otra vez los testículos y el ano de Javier... Adiel empezaba a transformarse, a jadear, a sudar más...
Besándolo una y otra vez, Adiel clavaba su verga en la entrepierna de  Javier, excitado, alterado, haciendo movimientos como si estuviera follandolo, un movimiento de mete y saca. De pronto, Adiel tomó su miembro y comenzó a masturbarse con mayor rapidez: el enorme glande justo abajo de los testículos de Javier, el puño de Adiel los golpeaba con suavidad y ritmo, provocando que Javier se excitara nuevamente. Adiel clavó sus dientes en el cuello de Javier mientras un orgasmo lo hacía  eyacular.
Javier sentía cómo se convulsionaba, tensaba y relajaba sus músculos, su respiración era errática, a punto del colapso, lo besaba y mordía al mismo tiempo. Era una belleza. Tremendos chorros de esperma empaparon los testículos, los muslos y la verga de Javier, ocasionando en el chico una sensación nunca antes sentida, lo tibio del esperma, lo lechoso... no era sensación de asco, nada más lejano a la verdad, era una sensación de amor, de alegría, de ensueño, de ternura, de deseo.
Adiel limpiaba ahora todo el desorden con su lengua mientras Javier cerraba los ojos para disfrutar... pero todas las sensaciones sentidas no sabía como expresarlas, si besando a Adiel, acariciarlo... solo se le llenaron los ojos de lágrimas, El aroma del bosque se confundía con el de aquél león en brama...  y las lagrimas empezaron a resbalar por su rostro.

Adiel siguió besándolo, limpiando su pene, su pubis, esa pequeña pelusa que es tan suave como si fuera algodón, subiendo por su torso, beso sus tetillas, mientras que su mano izquierda acariciaba suavemente las nalgas de Javier, empezó con el cuello y cuando llegó a su cara se detuvo, quedó estático. El ver llorando a Javier no lo esperaba, sintió vergüenza pensando que...

"¿No te gustó?" “¿Porqué lloras?”, Susurró Adiel con cara de preocupación, con una actitud inusual, miraba a Javier como si ahora estuviera apenado, como si hubiera hecho algo malo.

"Me encantó Adiel... es solo que... me siento tan bien, con tanta ternura y amor por ti que tengo ganas de llorar, pero de contento. Se quedó callado unos momentos y le preguntó a Adiel  ¿y ahora?", Preguntó Javier.

"¿A qué te refieres chiquito?", Contestó con ternura Adiel, "... todavía arriba de Javier, no creas que esto fue porque sí, me da un poco de vergüenza confesártelo, después de estos años...", Adiel hizo una pausa interminable, "...me gustas, Javier. Mucho. Me gusta tu forma de ser, tus ojos, tu piel, tus manos, tu pene, tus pompas..."

¡No llores carajo, me haces sentir mal!

"Vamos a darle tiempo a esto, Adiel, estoy confundido...", interrumpió Javier,  asombrado de que Adiel le hubiese gritado, siempre era muy tierno con él, no te enojes macho, no quiero hacerte sentir mal. Te  juro que si me gustó, me sentí bien, me sentí  muy bien, sin miedo, sin temor. Siempre me has gustado a madres, pero me tomaste por sorpresa, siempre hablas de chicas, no sabía que yo te gustaba. Y a todo esto, si quiero llorar ¿qué? , ¿Porque mejor no me abrazas para que se me quite el sentimiento?

Adiel se acercó a él, lo hizo ponerse de pie y lo  abrazó. Javier aún temblaba en sus brazos. Adiel lo abrazó más fuerte, pasando una mano por sus nalgas y la otra por su espalda, acariciando con movimientos circulares logrando que Javier se le pusiera chinita la piel, pero aún así, no trató de zafarse del abrazo, antes bien, él empezó ha hacer lo mismo que le hacían a el y se apretaba al cuerpo de Adiel.
 
Así se quedaron cerca de cinco minutos, y Javier volvió a insistir “Necesito mas tiempo Adiel”

"Eso me gusta más, que me domines, cabrón... si tanto tiempo he esperado, puedo seguir esperando", dijo Adiel sonriente, robándole un último beso a Javier. "Vámonos que estos cabrones seguro todavía no se levantan...".

Volvieron río arriba sólo para comprobar que Paco y Felipe habían despertado hacía unos minutos y los recibieron todavía con la cara hinchada y los ojos a medio abrir.

"¿Ya regresaron, güeyes?", Preguntó Paco.

"Pues no somos fantasmas, güey, le contestó Adiel.

"Bueno, ¿van a dormir todo el día?", Dijo Javier, "el río está padrísimo, váyanse a nadar. Seguro que ahorita el agua está más tibia que hace rato..."

"Mucho más tibia", concluyó Adiel, bañando de ternura a Javier con la mirada.

Felipe  miró a Javier a los ojos, y vio que los tenía enrojecidos. Sintió pena por él. Él sabía lo que era querer a alguien y no ser correspondido.  Felipe pensaba que Javier deseaba algo con Adiel y que éste le negaba todo, pero de todos modos el ver sus ojos rojos, llorosos, penso: ”Este cabrón esta sufriendo por Adiel, pobre cuate”.

Después de desayunar, Adiel tuvo que bajar a la camioneta, era una hora de camino y en ese momento Javier estaba echando una siesta, así es que bajó con Felipe. Una media hora más tarde, Javier despertó y vio a Paco, también recostado sobre su sleeping pero despierto.
-¿Ya se fue Adiel y Felipe? Preguntó Javier.
- Si, ya se fueron. Contestó Paco.- Oye Javis, ¿puedo hacerte una pregunta pero no te encabronas?
-Hazla.
- ¿Porqué lloraste en la mañana? Tenías los ojos rojos, la nariz también, las mejillas pálidas. Oye sé que tu y Adiel tienen una bella amistad, igual que con nosotros, aunque se ve a leguas que tú estas tras él. Lo miras mucho, de repente te he observado y te le quedas viendo, te acercas a él, le sonríes mucho, y eso no es natural, así es que mejor pórtate bien, yo no quisiera que la amistad que nos ha unido vaya a verse tan truncada solo porque a ti se te ocurre ser un putito y estar cachondo por Adiel.

- ¡¡Oye!!, No me ofendas, que bueno que era solo una pregunta. - respondió alterado Javier.-  Respiró hondo, tomo mucho aire, y ya que sintió que el impacto había pasado, miró a Paco y le dijo: “Mira Paco, creo que tu no tienes porque meterte en problemas ajenos, si soy puto y ando cachondo creo que a ti no debería importarte. Creo que hasta ahora hemos llevado una buena amistad los cuatro, a mí me importa mucho su amistad, pero si crees que yo puedo echar a perder una amistad como la de ustedes, de mas de 10 años, bueno, creo que podríamos hablarlo los cuatro ¿no te parece Paco? . Con respecto a si lloré o no,  tampoco te voy a responder, es MI problema. ¿Crees que porque tengo 16 años no tengo problemas?.  No Paco, si me aferro a la amistad de ustedes tres es porque creo que es lo único que me ha ayudado para no volverme loco. Siento como si en la escuela me viesen  como bicho raro. Ustedes mismos lo hacían cuando nos conocimos. El único que empezó ha hablarme fue Adiel, y después ustedes. De hecho fueron ustedes los que me empezaron a llamar “Javis” y ahora todo el salón me llama así. Tú ni siquiera sabes si soy gay o no lo soy. ¿Te has preguntado si a lo mejor el que me habla es Adiel?. ¿Te has preguntado si tengo que cuidarme más solo por el “Javis” que me impusieron ustedes?

Javier estaba cada vez más alterado, con los ojos llenos de lágrimas, rojo de vergüenza por lo que le había dicho Paco. -

- ¡Cálmate Javis!, te dije que no te encabronaras. Ok. Ahi muere. Solo quiero decirte que he estado hablando con Felipe y el y yo llegamos a la conclusión y a la determinación de que este será el último viaje que hagamos en tu compañía. ¿De acuerdo Javis?

- No tienen porque esperar tanto, -repuso Javier, mas calmado pero verdaderamente apenado,- le diré a Felipe y Adiel que me siento mal, que necesito regresar a casa.

- No la chifles Javier, le contestó Paco con un tonito de mofa, si tu dices eso, Adiel se percatará de algo, y no queremos que nos eches a perder estos días. Será mejor que te la pases tranquilo, después de todo, te estaremos vigilando, no te dejaremos ni un momento a solas con Adiel, para que no te pongas intranquilo, y pasado mañana nos regresamos.

Javier estaba temblando de coraje, y también de preocupación, no diría nada, aunque estaba seguro que serían los días más largos y penosos de su vida, pero el saber que estarían vigilándolo le parecía muy extraño, sobre todo porque, aún sin querer, le recordaba lo vivido hace unos meses, sentirse vigilado, era recordar, y el no quería recordar, no deseaba recordar, le hacia daño, lo hacía sentirse débil, desprotegido.
 

Todo ese día, la pasaron explorando, encontraron varios animales, jugaron en el río, escalaron un pequeño pico de la sierra, pero siempre, Adiel miraba  a Javis, con ternura, con deseo, pero sobre todo, con amor. Pero se percató de que algo andaba mal, Javier estaba demasiado callado, más de lo normal, no era muy parlanchín, pero cuando estaban jugando era simpático y juguetón. Además estaba demasiado pálido. Le empezó a invadir una sensación de miedo, de preocupación. ¿Tal vez, Javier estaría así por lo que pasó en la mañana? ¿Se sentiría mal? ¿se sentiría más confundido de lo que él esperaba?. Le  estaba preocupando demasiado.

Durante todo el día, Felipe y Paco se estuvieron turnando para acompañar a Javis, y Adiel no pudo acercársele. “Esto me huele muy mal” - pensó Adiel, - “no lo dejan solo ni un minuto, es como si estuviesen de acuerdo para que yo no me le acerque” “soy perro viejo en esto, estos cabrones no me engañan”

Llegada la noche, volvieron a jugar, les costó algo de trabajo que jugara Javier, decía que tenía sueño, pero se acercó Paco, le dijo algo en el oído,(que no paso por desapercibido para Adiel), y se paró a jugar, pero no cartas, esta vez jugaron dominó.
Adiel había traído unas boellitas de tequila de 1/4, para el último día, Pero viendo lo nervioso que estaba Javier, y la forma en que Paco y Felipe lo estaban tratando, les revolvió un poco de tequila en el café, menos a Javis y a él. Al  poco rato, ya estaban bastante ebrios, pero Adiel y Javier no habían tomado nada.

Cuando Paco dijo que ya se iba a dormir, le dijo a Javier, “ no se te olvide que te estamos vigilando putito”

Javier solo lo miró con odio, se puso rojo, pero no dijo nada, entonces, en ese momento, Adiel se acercó a Paco y le dio un bofetón. Paco cayo en ese momento hacia atrás, y quedo desmayado, pero Adiel ya estaba arriba de él con intenciones de volverle a pegar  cuando Javier le agarró el puño y no se lo permitió diciéndole:
- Que te pasa Adiel?, no ves que ya está desmayado, déjalo, por favor.
Adiel, al ver la cara de angustia de Javis, dejó a Paco, lo arrastró hasta su sleeping, y con ayuda de Javis lo metieron a la bolsa y después de verificar que estuviera bien, lo dejaron reposar.
Felipe, al ver la reacción de Adiel, no dijo nada, solo se acostó. Pero al estar acostado, y con voz de ebrio les dijo:
- ¡Orale Adiel !, ¿porque te enojas?, sabemos que es un putito, un mariquita, ¿ porque te molesta tanto?, ya no lo queremos en el equipo, así es que mejor déjate de cabronadas.

Adiel iba hacia Felipe, pero Javis se puso enfrente de él, “no te peles con ellos Adiel, por favor”.

Adiel se sentó en la roca, estaba rojo, tembloroso. Javier solo lo veía, lo observaba. Nunca lo había visto tan enojado, tan furioso. No era la primera vez que se peleaba con Paco y Felipe, pero siempre era de palabra, pura discusión, y esta vez le había pegado a Paco, realmente fuerte. Era la primera vez que llegaban a los puños y Javier sentía que era por su culpa, al fin de cuentas, lo que Paco le dijo era verdad, el amaba a Adiel, le gustaba su cuerpo, sus músculos y ahora que lo había visto totalmente desnudo, también le gustaba su pene, grande, grueso, con mucho vello negro, con venitas saltadas por la erección, su gran cabezota colorada.... solo de pensarlo ya estaba sonrojado, sentía que las mejillas le ardían.
Todo se junto para Javier, el enojo, la impotencia, la preocupación, el saber que tendría que esperar hasta que se fueran, el sentirse vigilado, la exitación que sentía por Adiel, el reconocer que lo excitaba, que de solo pensar en el cuerpo desnudo de Adiel empezaba una erección....el recordar que no hacía mucho lo habían torturado, lo habían violado sexualmente,... todo, todo, era demasiado para él. ... Sintió que se mareaba, empezó a ver a Adiel muy lejos y....

Adiel estaba poniéndole un trapo mojado en la cabeza, y algo de alcohol del botiquín en la nuca. Adiel estaba preocupado, tenía los ojos rojizos, lagrimas en la cara. “Despierta Javis, por favor, despierta. No me hagas esto. Despierta mi amor, por favor”

- ¿Porque lloras Adiel? Preguntò Javier, todavía confundido, recostado en el pasto. Volteo la cara y vio a Paco y Felipe acostados, totalmente dormidos de borrachos; trató de incorporarse pero Adiel no se lo permitió. Estate quieto, no te muevas corazón -le decía, y el color rojo volvió a las mejillas de Javier. ¿Porqué le decía “mi amor, y corazón”.  ¿Es que no se daba cuenta que todo el problema era porque el lo amaba?.

Adiel vio la pregunta explícita en la cara: “Ellos están bien dormidos, no te preocupes.”.
Adiel, - dijo Javis- ¿qué me pasó?
Te desmayaste Javier
¿Porqué?, ¿porqué me desmaye?
- “No lo se. A lo mejor todavía no estas muy bien y el esfuerzo que hicimos para llegar aquí te hizo sentirte mal” le contestó Adiel  mientras se sentaba en el sleeping del chico y le pasaba un brazo por la cintura y lo atraía hacia el.

-Aidel, yo... yo estoy muy nervioso por lo que pasó en la mañana. ¿Sabes?. Cuando me raptaron, me hicieron muchas cosas. Bueno, tu ya sabes la historia,  me maltrataron mucho, me golpearon, pero eso no es lo que recuerdo en mis pesadillas, es el hecho de que ese hombre me violaba cada vez que quería, me tenía esposado en la pared, hacía que me agachara y me penetraba. Era muy doloroso y fueron muchas veces Adiel, muchas, solo hace cinco meses que pasó y aún lo recuerdo como si me estuviera pasando ahora. - le decía Javis a Adiel, pero el chico necesitaba sentirse protegido, así es que pasó sus brazos por el cuerpo de Adiel y lo abrazó por la cintura, recargando su cara en el pecho de Adiel.-  Yo no sé si pueda corresponderte, no se si pueda, alguna vez, hacer el amor contigo.
- ¿Qué no sabes? - Le preguntó Adiel.- pero si lo que hicimos esta mañana...
- Nos estuvimos masturbando Adiel - contestó Javis-, eso es diferente a hacer el amor, en una cama, con todo el tiempo del mundo, las sábanas frescas, una penetración, sentirte adentro de mi,  las caricias, los besos, todo lo que soñé antes de la violación...
- Oye chiquito, - Le interrumpió Adiel con ternura en sus ojos- eso sería fabuloso, pero te aseguro que lo que hicimos en la mañana no fue una masturbación. La masturbación es cuando Tú tocas tu miembro, y en esta ocasión yo te lo hice a ti y tú a mi. Lo que hicimos fue el amor. ¿No lo sentiste así?

- No lo sé... me sentí super bien, en ese momento me sentí ... volar, pero la premura, el hecho de que estos dos güeyes nos vieran,, no sé Adiel, me sentí .....
-¿Apresurado?
- Si, me sentí apresurado y sin embargo, es la primera vez que lo hago, y  fue muy bello, te lo aseguro.- mientras decía esto, escondía su cara en el pecho de Adiel; éste sintió su rostro hirviendo, Adiel pensó:” está rojo de nuevo, que tierno y bello es”

Durante un rato, refugiados por la noche y sabiendo que Paco y Felipe estaban durmiendo, Adiel empezó a besar al chico, a acariciarlo, a tocar su pecho. Empezó a meter su mano bajo los pants del chico y acaricio sus nalgas, empezó a acariciar su miembro, poco a poco sintió como se erectaba bajo sus dedos, como sus testículos empezaban a crecer bajo el contacto de su mano y sus magreos.

Adiel siempre trataba de ser muy tierno e ir muy despacio con Javier. El sabía todo lo que le habían hecho, aunque no todo lo sabía de labios de Javier, si lo sabia por el reporte médico – psicológico. Su dinero le había costado enterarse de todo, enterarse de que lo golpeaban en el pene y testículos con un pequeño látigo, que lo amarraban de manos y pies, hacia delante y también le amarraban sus partes nobles, así es que si se movía solo un poco, el mismo se lastimaba. En esa posición duraba varias horas, según el reporte, de 6 a 8 horas. También sabía que le habían introducido aparatos en el ano, y que uno de ellos tenía energía eléctrica, por lo tanto, le daban toques eléctricos en la colita y en el pene. Así es que debía ir muy despacio, debía ser muy tierno y amoroso. El amaba demasiado a Javier y los 5 millones de pesos que pago a los policías para que intensificaran la búsqueda de Javier y tratasen de encontrarlo con vida valían la pena. ¡VAYA QUE LO VALÍA!
- Javis.- le decía Adiel.- eres lo más hermoso que tengo, te amo tanto que no sé que voy  hacer sin ti, sin tenerte todos los días así, sin poderte besar cuando yo quiera, sin poderte acariciar y con las ganas locas que tengo de hacer el amor contigo, de que me penetres, deseo tanto que me hagas el amor. Te amo demasiado, te deseo, quisiera que tu y yo fuéramos una sola persona, yo viviendo en ti, y tu en mí.
Adiel estuvo  jugeteando con el cuerpo del chico mucho rato, hasta que logró que  Javier empezara a respirar muy fuerte, muy excitado y eyaculara abundantemente y se abrazara a su cuello , Javier, al ver que él no eyaculaba le preguntó ¿ no disfrutaste esto conmigo Adiel? ¿Porqué no estas excitado? ¿Porqué no se te para?
- porque prefiero esperar hasta mañana.
- Porqué?
- Porque mañana, nos iremos nosotros dos solos, dejaremos a estos idiotas aquí y nos vamos hacia el norte. Nos iríamos ahorita si no estuvieran ebrios, pero así no me atrevo a dejarlos solos. Yo tengo una cabaña mas arriba, son todavía como 2 horas en caballo, así es que en cuanto amanezca, los despertaré y les diré que ahí les dejo la camioneta, y nos vamos tu y yo a mi cabaña, en las faldas del cerro alquilan caballos, y podemos alquilar dos y llegaremos pronto. ¿Te gustaría ir mañana conmigo para poder hacernos el amor todo el día?
- Sí, pero existe un pequeño problema Adiel.
-¿Cual problema?
- No se montar a caballo, le dice riéndose, sabiendo que ese no es ningún impedimento para sus planes.
- Bueno, ese no es problema, - le contesta Adiel, con esa sonrisa que hace que Javier se ponga nervioso.- nos montamos en el mismo caballo tu y yo, y así me abrazas fuerte mientras yo guío al caballo. Los dos rieron, se besaron y se abrazaron. Adiel se acostó en el mismo sleeping de Javier, se acostaron y se abrazaron. Hacía mucho  frío, pero los dos cuerpos y la fogata estaban haciendo que Javis tuviese una gran excitación, se levantó, - Adiel lo vio con cara de “que haces”, pero pronto lo averiguo. Javier se estaba desnudando, se quito toda la ropa, “está haciendo mucho frío Adiel” - le dijo Javier, -  y se acostó al lado de Adiel, así, aún chinito de frío y le dijo “Adiel, abrázame, tengo frío”. Adiel lo abrazó, sintió la calidez de su piel, su respiración en su pecho, sintió como se acurrucaba entre su cuerpo y como sus piernas se entrelazaban en las suyas, y después de un rato, empezó a sentir cómo Javis le bajaba la bragueta del pantalón y le sacaba su pene.
-¿Que haces corazón? ¿Estás seguro?. Le preguntó Adiel a Javier, viendo que Javis estaba muy rojo, pero decidido.
- Tu me hiciste gozar hace rato, pues bien, yo te haré gozar ahora. Solo te pido algo Adiel.
-¿Que cosa? Preguntó Adiel.
- No quiero que me penetres, todavía no. Cuando  ese mal nacido me violó me dolía mucho. Sé que no soy virgen pero quiero esperar hasta sentirme seguro de poder hacerlo.
Estoy de acuerdo con esto último. Sucederá hasta que tu quieras. Soy un caballero Javis, nunca haría nada que te causara dolor. - le respondió Adiel.  Pero no pienso igual que tú Javier, el hecho de que te hayan violado no significa que no seas virgen, la virginidad no solo es cuando nadie te ha tocado o penetrado. Tu nunca has hecho el amor, por lo tanto ¡eres virgen!, y me parece fabuloso.

Javier se acercó a él,  le beso en la boca, no sabía hacerlo, pero era tan dulce, tan calido que Adiel empezó a sentirse muy excitado, luego, Javier empezó a bajar dentro de la bolsa de dormir hasta que estuvo frente al pubis de Adiel,  tomo el pene de Adiel   con su mano izquierda, con la derecha cogió su pierna e hizo que la levantara un poco y beso sus testículos, abrió la boca y trata de introducirlos, luego besa su pene desde la base, lentamente, comenzó a subir por sus 19 cms. Hasta el glande que esta semicubierto, así que lo corre hacia atrás, el aleja su cara y Adiel toma su miembro con la mano derecha y la  dirige a sus labios húmedos, el se intrudujo hasta lo más que pudo y luego deja solo el glande dentro y comenzó a chuparlo, la lengua de Javis se introduce en su pequeña abertura, logrando en Adiel que inicie un orgasmo increíble.
Adiel lo observa, “que tierno eres chiquito” le dice a Javier, “eres maravilloso”. De repente, Adiel le dice “¡Para Javier, para, estoy a punto de correrme!” le dice, pero Javier le dice, le suplica que lo dejara y   continuo su maravillosa succión, Adiel inclina la cabeza lo más que puede y le besa los cabellos y de vez en vez los labios, hasta que sintió los espasmos.
- Ahhh, me corro, bebe, bebe, aliméntate de mi, ¡ohhh así!, ¡Si!, no te detengas corazón! - Le decía Adiel a Javis, su semen brotaba y Javier lo retenía en la boca, fue un tiempo eterno y exquisito, su pene se fue achicando y Javier alejo su cara  de  él, tenia la boca llena y sus labios brillantes del esperma de Adiel, un esperma blanco y espeso, con aroma a macho. Sus cachetes estaban hinchados con la carga que llevaba, lo mira asustado. Adiel lo mira, sonriente y se arrodilla ante él y le dice,

- “bébeme! No temas, hazlo lento, traga poco a poco y deja algo en tu boca”
Obediente lo hizo y Adiel le vuelve a decir, “no tengas miedo ni asco, estoy limpio para ti. ¡Calma! Ahora con el poco de su semen en su boca Javier pudo sentir su sabor, su textura, su cremosidad.

Un poco de semen espeso y blanco se deslizaba por su pene -”Ven bebe un poco más! -Le dice Adiel. - Ahora, el se acercó dulce y dócil y lamió el miembro de Adiel y tomo su esperma en sus labios pronunciando un -”Ummmm”.
Adiel empezó a reír, se acerco a Javier y al ver sus labios brillantes de su semen , ver como bajaba por su mentón lo beso y bebió su propio esperma, su sabor mezclado con la sensación de besar esos labios hinchados, rojos, bellos, frescos... fue maravilloso.
Adiel lo  tomó por debajo de las axilas y lo acercó a él lo rodeo con su mano derecha tomo su pierna y lo hizo rodear su cintura, Javier lo abrazó por el cuello, ahí, acostados los dos en el sleeping, Javier totalmente desnudo, con su cuerpo blanco, su pene erguido, tanto que pegaba en su estomago, lo empezó a besar, sintiéndose tan feliz. Adiel  siente su piel muy suave y lisa, siente su corazón latir, como si quisiera salírsele del pecho, su respiración acelerada, el calor de Javier, las manos frías del chico jugando con el vello  de su pecho, lo   besa apasionadamente y lo toma del pene, girando y quedando encima de él, observa su piel, tan rosada y libre del vello, es hermosa, su pene blanco, surcado por venitas sigue descansando, húmedo y erecto contra su vientre, su pelo púbico, tan poquito, un triángulo afelpado, se acera y besa los muslos del chico, luego sus testículos y su pene. Adiel bebe el líquido que brota y se dirigió de nuevo a su boca, lo besa y descansa su cuerpo sobre el suyo, levanta su torso y sin despegar los pubis le dice a Javier:
- “No es hermoso!, -
Javier está ya demasiado excitado, Adiel lo nota, después de todo, Adiel tiene ya experiencia, toma por la base el pene de Javier, lo mete entre sus muslos, muy cerca de sus testículos y rueda por el sleeping, quedando el chico arriba de él, y le        dice “ muévete corazón, haz de cuenta que me estas penetrando”, Javier empieza a moverse, (por la gran eyaculación que tuvo Adiel, su pene flácido, testículos y muslos están húmedos, por lo que Javier no siente ningún roce al hacerlo y su pene resbala fácil entre los muslos de Adiel), de arriba hacia abajo, apoyado sobre sus palmas de las manos y sobre sus rodillas, abiertas las piernas, metiendo y sacando el pene de entre los muslos de Adiel, lleva un ritmo sencillo, lo cabalga despacio, tranquilo, entonces Adiel lo empieza a acariciar, primero el pecho, luego la cintura, la espalda, llega hasta las nalgas del chico y empieza ha acariciarlo circularmente, mete un dedo en la raya, no lo penetra, pero le acaricia la raya,  esto hace que Javier se ponga frenético, empieza a cabalgar mas rápido con su mete saca, hasta que se queda quieto, agacha la cabeza y besa a Adiel en la boca, con pasión, con ternura, mientras un prolongado orgasmo lo hace temblar. Al terminar, se deja caer,  agotado  sobre Adiel.

Así se quedaron, mucho tiempo, ni Adiel ni Javier saben cuanto tiempo paso, pero estuvieron quietos. Javier arriba de Adiel, respirando aún muy rápido, con su cara escondida en el cuello de Adiel. Adiel siente el peso de Javier, tan liviano, tan dulce. Adiel siente deseos de llorar, de abrazarlo, de besarlo, pero es muy macho, no quiere que Javis se de cuenta, lo único que hace es subir la contraparte del sleeping para taparse, Javis tiene la piel fría y chinita. Jala el sleeping y quedan tapados los dos. Saca de su pantalón un poco de papel de baño, se empieza a limpiar el semen y limpia el pene de Javis, lo ve  ya en reposo y le da un beso, tierno y lleno de pasión logrando que Javis se estremezca. “Vaya, vaya, si que te veníste amor, lo único que siento es que todo esto no esté dentro de mi” -. Y lo mira a los ojos, la cara de Javier es tierna, dulce, sus ojos brillantes de ternura y deseo, con una sonrisa de pasividad y extenuación divina.

- Adiel, eres fantástico, - le dije Javis.- nunca creí que hacer el amor fuera tan hermoso, pensé que era sucio, doloroso, por lo menos así fue antes.  Nunca pensé que el estar contigo fuera tan... tan tierno, tan bello, tan excitante.
- Gracias amor, gracias por lo que me dices, pero tu eres el maravilloso. Pero ya te dije que hay una gran diferencia entre hacer el amor y tener sexo. ¡Esto es amor!  pero jamas me sentí tan bien con alguien, jamas sentí mi pecho lleno de estas sensaciones.
- ¿que sensaciones Adiel?
- La sensación de paz, tranquilidad, amor, ternura, satisfacción. ¡ Ahy chiquito! Pero si me dejaste seco, cansado, si tu quisieras hacer el amor de nuevo, te quedaría mal, ya no tengo fuerza para nada mas que para abrazarte y besarte.
- Bueno, pues abrázame y bésame, le dice Javier, haciéndose a un lado y quedan los dos acostados de costado,  se besan y Adiel vuelve a abrazar a Javier. El chico mete sus piernas entre las de Adiel, quedando entrelazados los dos cuerpos. Al poco rato, Adiel escucha la respiración de Javis, es parsimoniosa, pasiva. ¡Está durmiendo profundamente, en sus brazos!

Adiel se queda adormilado  después de un rato, de pensar en lo afortunado que es de tenerlo con él. Sus pensamiento siguen hasta llegar a lo sucedido hace rato. Siente nuevamente el enojo. Estos dos brutos no saben lo que le paso a Javier, solo saben que hace meses lo secuestraron, que lo golpearon un poco, pero no saben la realidad; no saben que fue torturado, violado, golpeado. Estaba pensando en como hacer para explicarles a Paco y Felipe que dejaran en paz a Javier, y en como decirles  que si lo que querían era no tener ningún contacto con ningún “mariquita”, pues, bueno, el era el gay, él era el mariquita, el putito.. como dijeron ellos. No sabía que es lo que pasaba, total, ellos sabían que él era homosexual y nunca le recriminaron nada. ¿Porqué ahora les importaba tanto?
Ya , ya esta resuelto, les daría las llaves de la camioneta, y el se iria con Jaiver monte arrriba. Por la mañana los despertaría y.... se quedó dormido.

A la mañana siguiente, el primero en despertar fué Felipe, con un dolor  de cabeza por la cruda, volteó y lo primero que vio fue a Adiel, acostado de espaldas  en el mismo sleeping de Javis,  con un brazo a forma de almohada para la cabeza de Javis y el otro brazo en la cintura de Javier. Javier estaba desnudo del pecho, “seguro que está totalmente desnudo” penso Felipe. Se acercó a Paco y lo movió, poniéndole la mano en la boca para que no hiciera ruido. Al estar totalmente despierto, le señaló hacia donde estaba Adiel y le dice al oído :
- “Ves Paco?, te digo que esos dos se traen algo, y es Adiel el que busca a Javier. no al revés.
 -¿Que hacemos Felipe, los despertamos y les exigimos una explicación?
- Claro, creo que nos la merecemos ¿No? Le contesto Felipe a Paco.

Se acercaron a ellos, mirándolos con cara de tontos, ¿como era posible que Adiel y Javier estuvieran acostados juntos?. Era algo increíble, Adiel tan fuerte, tan buen cuerpo, tan macho.... tan admirado por las mujeres, como es posible!
Movieron a Adiel que en el acto abrió los ojos, se enderezó apoyándose en un codo, cosa que ocasionó que se bajara la frazada del cuerpo de Javier. Paco y Felipe se dieron cuenta de que si, si estaba totalmente desnudo, pero no solo Javier, también Adiel estaba desnudo de la cintura para abajo, les dijo:
-¿ qué quieren? ¿Porqué nos despiertan?
- Necesitamos hablar con ustedes dos. - Respondió Paco, que al parecer habá tomado las riendas del asunto. Por lo menos, parecia ser el más ofendido, el mas desilusionado.
-De acuerdo, contesto Adiel, denos unos minutos para vestirnos.
- Esta bien güey, vamos hacia el río, vístanse y en cuanto estén listos nos llamas, ¿o.k.?
- Sale, contestó Adiel. Les dio la espalda y acariciando la espalda de Javier le empezó ha hablar - “vamos chiquito, despierta, que ya tronó la bomba”. Javier se enderezó, se llevó las manos a los ojos, se los tallo y le dijo:
-¿Cuál bomba? Adiel, de que hablas. ¡Oh Adiel, son las 6:30 de la mañana! ¿Que sucede? ¿Porqué me despiertas?

- Ya estas bien despierto?, ¿si?  Bueno, me acaba de despertar Paco, está muy enojado, muy contrariado, lo mismo que Felipe. Creo que tendremos problemas con ellos.
- Crees que estén muy enojados?
- Si creo que están muy enojados y muy contrariados. Hay que hablar con ellos.
- Adiel, - le dijo Javier, volteándose hacia el, dejando su cara muy cerca de la cara de Adiel.- prométeme que vas ha estar calmado. No quiero que se peleen a golpes. Son tus amigos, mas tuyos que míos. Piensa en cuanto tiempo llevan de conocerse,, por favor ¿si?
- De acuerdo, solo porque tu me lo pides chiquito, pero no pienso darles ninguna explicación. Nos descubrieron desnudos y en la misma bolsa, así que ellos quieren una explicación, pero yo les daré mi opinión, pero nunca una explicación. Esto es asunto tuyo y mío, no tienen porque meterse.
Se levantaron, se vistieron y bajaron al río, ellos estaban sentados en la arenilla del río.
- Bien chicos, - dijo Adiel- que sucede con ustedes?

- Oye Adiel - respondió Paco.- ¿no creen ustedes dos que se están pasado de listos?, creo que deberían de hablarnos claro. Adiel, tu, Felipe y yo somos amigos desde hace mas de 10 años, a Javis lo conocemos hace dos años, pero tu siempre fuiste muy recto y ahora, me despierto y te veo con él - dijo paco señalando a Javier- acostados, juntos y desnudos. ¿Qué se supone que debo pensar?, ¿cómo se supone que debo de obrar?. Estoy enojado, me siento desilusionado. Y creo hablar por Felipe también.
Javier estaba muy callado, y fue a sentarse a una piedra, Adiel también callaba, pero estaba parado, de frente a Paco y Felipe.
Miren chicos, lo de Javis y yo, ya se viene dando desde hace bastante tiempo, desde que lo conocí. Por eso le hablé en la escuela, me gustó, me encantó verlo tan pequeño, tan indefenso. Francamente eso fue lo que me orilló a hablarle, pero conforme fueron pasando las semanas, me empezó a gustar físicamente. Soy gay chicos, y eso nunca les preocupó. Así es que por favor, no me salgan con la pendejada de que apenas se van dando cuenta. Yo no sabía si Javis era gay o no, así es que empezé tratarlo más, y poco a poco se ha dado las cosas. Jamás les he dicho ni insinuado nada a ustedes,  ¿cierto?.
- Si tientes razón, contestaron al unísono Paco y Felipe.- ya sabíamos algo de ti, pero nunca nos insinuaste nada.
- Bien, si nunca les insinué nada es porque solo los quiero como amigos, como los grandes amigos que somos. Yo, francamente, no veo el problema, de que yo sea amante de Javier, creo que, a fin de cuentas, mi amor por él es demasiado grande, y va mas allá de todo, incluso de nuestra amistad chicos. Yo no quiero que esto termine así, también los quiero, son mis  mejores amigos. ¿Con quién si no, he ido a llorar mis problemas? ¿Con quien voy cuando a mi padre le da por ponerse muy macho y pegarme sin ninguna causa aparente, solo por el hecho de ser gay? Solo con ustedes chicos, solo con ustedes porque son mis amigos, mis hermanos del alma, y creo que si yo he aceptados sus relaciones amorosas, con todos sus problemas y disgustos, ustedes podrían aceptar la mía.
Se quedaron callados todos, Felipe y Paco voltearon a ver a Javis, este estaba nervioso, y luego vieron a Adiel, sereno, tranquilo pero se notaba en su mirada que no se echaría atrás, que no dejaría que ellos dos se metieran en esa relación, que, pensándolo bien, no era tan descabellada. Adiel amaba a Javier, Javier a Adiel, ¿cual era el problema? Sus perjuicios?, su machismo?

- ¿Sabes Adiel?, creo que tienes razón, creo que tu tienes todo el derecho a ser feliz con quien tu quieras. Yo tampoco deseo que nuestra amistad se vea truncada por nada ni por nadie, yo necesito un poco de tiempo para asimilarlo. Entiéndeme  por favor, he sido criado como hombre, pienso como hombre y no me entra muy bien en la cabeza como puede gustarte besar a un hombre o hacerle el amor, pero lo acepto. Y tu Javis, perdona lo estúpido que fui ayer, por todo lo que te dije, pero en ese momento era lo que sentía. ¿Me perdonas?, -le dijo mientras se acercaba a él y le daba un abrazo, y después fue Felipe el que se acerco, lo abrazó y se dieron las manos los tres. –Después de todo, ustedes tuvieron la culpa de como se desarrollaron las cosas.
-¿Nosotros? -  Preguntó Javier.- ¿porqué nosotros?

- Por qué los amigos se cuentan todo, y por lo menos yo, siempre les he contado todo de mi, incluso las babosadas que luego hago, pero ustedes mantuvieron su secreto y a fin de cuentas, nosotros nos íbamos a dar cuenta, en cualquier descuido de ustedes.
- Vengan.- les dijo Adiel.- sentémonos, tenemos  que decirles algo.

Cuando estuvieron sentados, los cuatro, cerca de una piedra gigante, Adiel se recargó en la piedra y empezó ha hablarles:

 - Bueno,  chicos, Javier y yo necesitamos decirles algo muy importante. Pues bien, soy gay, y me gusta Javis, de eso ya se dieron cuenta, - mientras el hablaba, sentía un ligero temblor en Javier. Adiel apretó un poco su mano, para que dejara de temblar, y resulto, la mano de Javier ahora estaba firme.- Estoy enamorado de él y él de mi. Se que esto debe parecerles algo extraño, la formación cristiana que tienen, su educación social, el machismo que impera en ese país... se que es difícil para ustedes, pero son nuestros amigos. Queremos su ayuda. El padre de Javis ya sabe algo, pensamos hablar con él cuando lleguemos, pero lo más difícil será hablar con mi padre. El no está de acuerdo, dice que el homosexualismo es una depravación; dice que todos los homosexuales deberían morir. Se que mi padre, al momento de saberlo intentará golpearme. “El dicho dice lo que no puedes ver, en tu casa lo has de tener”. no se de lo que será capaz, necesitamos su ayuda. No se, tal vez intervenir si ven que las cosas están demasiado fuertes, no se, tal vez, solo con su comprensión, con su apoyo.

- Paco y Felipe, estaban boquiabiertos, no pensaban que ellos actuarían así. Paco se levanto, seguido de Felipe y le dijo a Adiel :

-“Adiel, creo que tu y Javis están mas locos que una cabra vieja.” . se quedó callado unos momentos, y continuó: “Adiel, tu eres mi mejor amigo. Siempre te he considerado como mi hermano. A mi no me gusta tu relación con Javier, y ahora veo
que, bueno, aunque ustedes se amen, no tendrán mucha paz que digamos, sus padres no lo van a permitir, pero tienen mi apoyo. También te quiero mucho Javis, y creo que lo sabes, pero deberán tener cuidado. Por mi parte, nadie sabrá nada, dejaré que ustedes lo arreglen como crean conveniente. Y si, sí tendrás mi ayuda para cuando lo hables con tu padre y tu Javier, si tu padre ya se sospecha algo creo que deberías hablarlo con él y que todo quede bien claro para que después no tengan más problemas de los que tendrán por una relación así.

Todos se quedaron boquiabiertos, nunca pensaron que Paco fuera a reaccionar tan maduramente.

-¡Ya trío de cabrones! - Dejen de verme así.- les dijo Paco - yo se entender, tu realmente lo amas y, bueno creo que es justo que estés con él. Solo si te digo algo, si alguna vez haces sufrir a Javis, te daré 5 puñetazos como el que me diste anoche, y yo si te romperé los dientes. ¿O.k.?

Adiel se puso de pie, tomo por los hombros a Paco y le dijo: -”gracias por tu sinceridad Paco, yo amo demasiado a Javis, no lo quiero solo en mis brazos, lo quiero en mi vida. Te puedo jurar, que si llego ha hacerlo sufrir, no va a ser con intensión de hacerlo,  será, tal vez, por causas fuera de mi control. Lo amo, y no pienso hacerle daño.” .- abrazó a Paco y éste le devolvió el saludo, dándose fuertes palmadas en la espalda. Su amistad seguía fuerte. - Javis se paró junto a ellos, abrazó a Paco y después a Adiel, quedándose pegado al cuerpo de éste y les dijo “ Paco, Adiel, ven Felipe, acércate a nosotros, gracias por su amistad para con nosotros, yo estoy muy contento de que sigan siendo amigos. Me sentiría muy mal si por culpa mía esta bella amistad se terminara.”

- Yo no tengo intenciones de que se termine – contestó Paco -, pero si lo golpearé si hace algo malo. Y con respecto a mi ayuda, Adiel, yo creo que sería mejor que cuando hables con tu padre, esté presente don Vicente, el papá de Javis, y yo también, porque sabes muy bien, que tu padre va a reaccionar violentamente, y no solo creo que te quiera golpear, yo creo que si te mataría. Todo antes de ser la comidilla de la ciudad. Recuerda que eso, a él le importa mucho. Su hombría y su forma de pensar, están sobre todas las cosas, incluso sobre ti y tus hermanos. Ahora bien, ¿crees que alguno de tus hermanos te apoye?
- No lo creo, me llevo bien con Roman, pero piensa igual que papá respecto a la homosexualidad. - Respondió Adiel.
- Bien, entonces solo contamos con don Vicente. Habrá que hablar con el.
 

 Adiel tomo a Javier de la mano y lo levanto diciéndole “démosles unos minutos, para que piensen en lo que acabamos de hablar.
Se fueron hacia el campamento, los dejaron cerca de 5 minutos para que ellos hablaran, y también para hablar con Javier. Las cosas habían salido mejor de lo que él esperaba. ¿Sabes Javis? Pensé que tendría que liarme a golpes, sobretodo con Paco. No pensé que reaccionaria así, aceptándolo.
- Yo tampoco, creí que terminarías a golpes con Paco o con Felipe.
- ¿estás asustado corazón?
- Un poco, le contesta Javier, acercándose a él y echando sus brazos al cuello de Adiel. Le tomó la cara. Adiel no se había rasurado todavía y empezaba a crecer la barba, así es que Javier, al acariciar sus mejillas, sintió rasposo, pero aún así, le bajó la cabeza y lo besó tiernamente. ¡Así, sin rasurarse se veía tan sexy !.  Adiel pasó sus manos por la espalda de Javis, y correspondió al beso. Luego, tiernamente, se separó de él y le dijo -”ya es hora de ir con esos dos güeyes” vamos.
 
 

Bueno, esta es la primera parte del relato. CONTINUARÁ