MI PEQUEÑO JAVIER   (PARTE II)
 

Javier y Adiel fueron nuevamente hacia el río, y Paco y Felipe estaban nadando, ni siquiera estaban hablando de lo sucedido. Estaban jugando en el río, riéndose por las travesuras que se hacían uno a otro.

- Mira Javier, le dice Adiel al chico, ni siquiera hablan del asunto, creo que lo entendieron mejor de lo que nosotros esperábamos. Javier y Adiel se quitaron la ropa quedándose en calzoncillos y se unieron al juego. Después de un rato de juego, Javier salió del agua, todo entumido y les dijo que el ya quería desayunar.

Oye Adiel, le dice Paco, crees que tu padre se ponga muy bravo?
Si, contestó Adiel, pero tengo confianza en que logre hacerlo entender.    ¿qué piensas tú Javier?

- Bueno; dijo Javis- creo que eso lo tendremos que atender cuando llegue el momento, son las 8 y media  de la mañana y me estoy muriendo de hambre.

- Si, te creo, - Contestó Paco.- Con Felipe y Yo fuera de escena, anoche debieron estar muy  “ocupados”, jajajajaja.

Adiel le dio un puñetazo en un brazo, pero Paco siguió riéndose, al igual que Felipe y empezaron a irse hacia el campamento. Adiel agarró de la mano a Javier, y empezó a caminar; al notar que Javis no emprendía la marcha, volteo hacia él, lo vio pensativo y ruborizado. “¿Qué pasa Javis?”  Le pregunto.

-¿Crees que se haya dado cuenta de algo? Le pregunta Javis-

-¡No!, le contestó Adiel con una sonrisa en los labios, pero no es difícil imaginarse que si nos amamos, y ellos estaban perdidos de borrachos, no íbamos a desperdiciar una noche romántica bajo la luz de la luna y por techo las estrellas ¿no crees?

- No lo sé, a mi me da vergüenza que éste empiece a burlarse de nosotros.

- No lo hará,- le contestó Adiel -, es buen amigo, ya verás, no lo hará.

El día transcurrió muy bien, desayunaron, jugaron en el río, fueron monte arriba a investigar una cueva. A las 5 de la tarde estaban sentados comiendo cerca de la cueva y observando todos los arboles y animales que pasaban corriendo, asustados por el escándalo de los cuatro amigos.

Cuando empezó a obscurecer, Adiel les dijo que era hora de regresar, “esta parte del bosque es peligrosa, llegan a bajar los osos, y no quiero toparme con ninguno”. Todos estuvieron de acuerdo, y empezaron el descenso. Paco y Felipe por delante, Adiel y Javier  tras ellos, agarrados de la mano. En un momento en que Paco y Felipe se descuidaron, Javier hizo algo que no esperaba Adiel, lo pegó al tronco de un árbol muy grande, y de tronco muy grueso, y le dijo, en voz muy baja: -” ¡Bésame! “
Adiel lo empezó a besar, (atento a que los dos muchachos iban caminando, haciendo ruido con la hojarazca), y Javis lo empezó a magrear, sobándole por encima del pantalón su miembro, y metiendo la otra mano por entre su camisa, ocasionando que los pequeños pezones de Adiel se endurecieran y de inmediato empezara una erección. “Te amo, te amo, te amo, te deseo, y quisiera que ahorita nos perdiéramos para que me hicieras el amor” le estaba diciendo Javis al oído.

Adiel lo empezó a acariciar, pero de pronto, ya no oyó los pasos de Felipe y Paco y le dijo a Javier, “¡espera, espera,  espera!” ya no oigo los pasos de aquellos dos, “vámonos” y tomando en el acto la mano de Javier, empezó a caminar, riéndose los dos, teniendo que poner el morral enfrente para que no se notara su tremenda erección.
Paco y Felipe estaban a escasos 50 metros de ellos, buscando entre la hojarasca y la tierra algo. “¿Que buscan ustedes dos?”, les  preguntó Adiel.

- Una hoja  de árbol que está medio chistosa. - Le contestó Felipe -. A todo esto, ¿a donde andaban ustedes dos?

- Bueno Felipin, estaba detrás de ese gran árbol besándolo.  Y diciendo y haciendo, abrazó a Javier y le robó un beso muy rápido de aquellos labios que lo hacían estremecerse, sintiendo una gran ternura al ver el rubor en las mejillas de Javier.

Paco empezó a reírse con ganas, se cayo al suelo sentado y siguió riéndose, cuando se calmó un poco le dijo “ lo tienes merecido Felipe, ¿como se te ocurre preguntarle a dos enamorados que hacen escondiéndose detrás de un árbol?. Todos empezaron a reírse. Fue un momento agradable y Adiel se los agradeció, ya que por el alboroto, no se dieron cuenta de su erección y empezó a bajar rápidamente.

Cuando llegaron al campamento,  se dispusieron a jugar un rato, estuvieron tomando cerveza, ahora sí los cuatro, Javier de inmediato se puso colorado, efecto de la cerveza, y empezaron a contar chistes, a hablar  de todo un poco, de películas, videos, fútbol, chicas, los estudios, etc. Fue una velada agradable y cerca de las 3 de la mañana, se dispusieron a dormir.
Adiel estaba tendiendo su sleeping cuando Paco le dijo “ no te hagas tarugo, si ya te descubrimos durmiendo con Javis, que más te da la última noche” ¡aprovéchala güey!,  pasado mañana por la mañana nos iremos y por la noche ya no lo tendrás en tus brazos, además, si lo dejas solo, como a mi también me gusta a madres, que se me hace que te lo bajo”. Pero de inmediato le contestó, no esperando ninguna reacción de Adiel “ no es cierto cuate” sería incapaz de hacerle algo a Javis, ni a ninguno de nosotros. Seré muy gay, pero soy un caballero. Y diciendo esto, se acerco a donde estaba Javier y le dio un beso, muy tierno en la frente.

- Ya lo sé, contestó Adiel, entre hermanos hay confianza. Pero, ¿cómo que eres gay? Yo no sabía nada. ¿Porqué nunca nos dijiste nada?
Porque hasta ahora que veo que están dispuestos a desafiar a todo mundo por vivir juntos y amarse, me están dando la lección de mi vida. Ya estoy cansado de seguir fingiendo ser algo que no soy, de ahora en adelante haré mi vida como la deseo hacer, enfrentando al mundo por vivir con Angel, que es la persona a la que amo.

¿Quién es Angel? Preguntó Javier, pero Adiel y Felipe tenían la misma pregunta dibujada en sus rostros.

- Ya lo conocerán –contestó Paco, ya lo conocerán.
Ahí quedó la conversación, Adiel sabía por experiencia propia, que era mejor no insistir con Paco. Ya tendrían tiempo de hablar y Paco necesitaba estar muy consiente de lo que pasaría de ahora en adelante. Ahora que él se aceptaba como gay, sería más fácil que soportara los golpes que le esperaban por ser un homosexual.
Le hizo caso a Paco, extendió su sleeping, que era un poco mas ancho que el de Javis y le dijo, haciéndole un coqueto guiño,  aquí cabremos los dos. Javis se rió y le movió la cabeza en señal de acuerdo.

Después de un rato, Javier seguía despierto, acostado junto a Adiel; lo veía en la penumbra como dormía, empezó a ver sus rasgos, apiñonado, cejas gruesas, labios delgados, nariz pequeña, ojos verdes, pestañas largas, cuello largo, músculos de acero, un cuerpo bien formado, de 1.75 de estatura, pecho velludo, cabello un poco largo, ondulado, sedoso. “Que guapo eres Adiel, ¡me gustas mucho! “  le dijo Javier en voz apenas audible. Adiel seguía con los ojos cerrados, Javis pensaba que estaba durmiendo, pero por cosa de circunstancias, se acomodó de lado izquierdo, quedando totalmente de frente a Javier y le contestó: “y tu eres hermoso, me gustas a madres, me llenas de exitación mucho, tu olor, tu piel, tus ojos... y lo empezó a besar en los labios, la nariz, los oídos, aún con los ojos cerrados. Javier también cerro los ojos, se le entregó por completo, sabiendo que no podrían hacer el amor ya que Paco y Felipe ahora si no estaban borrachos, si ellos hacían ruido los despertarían. Pero aún así, se dejó besar, abrazar, acariciar, y a  devolver  las caricias también.
Así se quedaron de nuevo dormidos, ambos abrazados.
Al día siguiente, se despertaron más tarde todos, eran como las 10:00 de la mañana. Arriba todos, les gritó Adiel, Javier ya se había levantado y estaba echándole varas a la fogata.

- Arriba flojos.- le decía Adiel mientras les echaba gotas de agua en la cara -. Hay que aprovechar el día, tenemos mucho que explorar.

Después de desayunar, jugaron un rato, pescaron, jugaron en el río, comieron como a las 2 de la tarde, se acostaron un rato, viendo la naturaleza. Javier y Adiel estaban acostados en el pasto, Javier ocupando el estomago de Adiel como almohada, sintiendo su respiración.  Pasaron un día fabuloso. Y la noche fue provechosa, Paco les contó como descubrió sus inclinaciones sexuales, de cómo conoció a Angel, como se enamoró de él y que él también le correspondía. Total, tuvieron tiempo de hablar y Felipe terminó diciendo que los apoyaría siempre, porque eran sus amigos pero que no estaba de acuerdo con sus ideas pero las respetaría siempre.
Al parecer sólo Felipe era hetero, y eso lo hacía sentirse incomodo, ya que aunque sabia de la homosexualidad de Adiel, apenas se iba enterando de la de Javier y Paco, aparte de todo, también conocía a Angel, que era un amigo de la escuela y... bueno, habían sido muchas declaraciones para solo cuatro días. El día terminó como a las 12 de la noche y se prepararon a dormir, no sin antes llevarse un abrazo de Adiel y Javier dándole todo su apoyo.
El día siguiente fue fantástico, todos salieron a explorar, lograron ver de lejos a un oso, algunos animales grandes como venados, pájaros de todos los colores, ardillas, algunas víboras, en fin, la pasaron muy bien, regresaron al campamento como a las 2:30 de la tarde para descansar un poco, ya que tendrían que viajar. Hoy regresarían a casa.
Durmieron un rato después de comer y entonces, Paco les dijo a todos, despertándolos, “Ya son las cinco, vámonos, quiero llegar temprano a casa porque mañana hay escuela”.

Todos terminaron de recoger sus cosas, y empezaron el descenso, llegaron a la camioneta y todos, felices, subieron a ella para retornar al hogar.

Al primero que llevó Adiel, fue a Paco, quien bajo sus cosas, se despidió de todos y le hizo un guiño a Javier. Este solo se puso colorado y le sonrió. Adiel lo estaba viendo, y penso “ hay Javier,  eres un tesoro, todo te apena, ya verás, cuando seas mío, te enseñaré de todo, como amar, como besar, como penetrar, como aguantar el orgasmo para que disfrutemos más. Ya verás chiquito, luego, ese tarado de Paco será el que se ponga colorado”. Siguió manejando hacia la casa de Felipe, ahí se bajaron para ayudar a Felipe a bajar sus cosas,  y los padres de Felipe los hicieron pasar y tomaron una taza de chocolate. Hacia frío, así que aceptaron, entraron a su casa y tomaron chocolate con churros. Una hora después, se despedían en la puerta, Felipe abrazó a Adiel, y le dijo al oído, “ ámalo, es una verdadera joya, no permitas que se interponga nadie entre ustedes”. Adiel  se separó de él y le brindó una sonrisa y un apretón de manos. Después, Felipe se despidió de Javis, con un abrazo y le dijo: “ habla con tu padre y aprovecha que Adiel tiene una cabaña en la montaña, y vete con él, ámense, no permitas que nadie se interponga entre ustedes”.
Javier se ruborizó y sin que se dieran cuenta los padres de Felipe le dio un beso en la mejilla y le dijo “Gracias”.

Adiel se subió a la camioneta, y le toco el claxon a Javis. Este corrió hacia la camioneta y se subió, con una bella sonrisa en sus labios. La casa de Javis era la mas retirada, vivía en un rancho muy grande y al pasar por el camino hacia ella, Javis le dijo a Adiel “¡¡ párate, párate !! “.Adiel enfrenó rápido y le dijo con cara de asustado ¿que paso Javis?

- Ve por esa vereda.
- Oye pillo, por ahí no se va a tu casa - le contestó Adiel, riéndose.
- Ya lo sé, le contestó Javier. Apenas son las 8 de la noche, yo le dije a mi padre que llegaríamos como a las 11 o 12 de la noche, así es que tenemos 4 horas para nosotros solos.

Adiel dio vuelta a la derecha y se metió por la vereda que le indicara Javier. Después de unos 10 minutos, divisaron una roca enorme, que tapaba el paso.

- Cariño, si nos quedamos aquí nos vamos a entumir, -  le  dijo Adiel a Javier.
- No nos quedaremos aquí, corazón. - le contestó el chico -. Ven, ahí, en donde está toda esa maleza hay una cueva, está enorme, y si pudieras ver la cueva por arriba, te darías cuenta de que la cabaña fue construida tomando parte de la cueva como recámara. Yo la construí con ayuda de mi padre, y solo él y yo sabemos de su existencia. Cuando mi papá nos heredó, a mi me toco esta parte del terreno, es muy grande, y todavía no está delimitado, pero verás que hermosa esta por dentro la cabaña.

Cuando estaban ya camino a la entrada, Adiel se dio cuenta de que era cierto, ya cerca de la gran roca, se divisaba la puerta, era más pequeña de lo normal de todas las puertas, pero no tuvo que agacharse demasiado. Javier sacó unas llaves de su pantalón y abrió la puerta. Ya traspasado el umbral, Javier encendió unas velas, pues no contaba con luz eléctrica, y lo que vio Adiel fue fabuloso. Estaban en una estancia donde había una pequeña sala compuesta de dos sillones, una mesa de centro, una vitrina adaptada como cava.
El siguiente cuarto era mas pequeño, constaba de una cocineta, una barra para comer, tres bancos y colgada en lo alto una pequeña alacena. Este cuarto tenía una ventana tipo domo en el techo por el cual se veían las estrellas.
Javier lo agarró de la mano y lo empezó a llevar hacia el otro cuarto. Ahí, Adiel exclamo ¡vaya, vaya, amor, este cuarto es el más hermoso!!.
Javis bajo la cabeza, estaba muy rojo, tenía la vela en la mano y al empezar a caer la cera sobre su piel dejo caer la vela y se llevó la mano a la boca, como tratando de lograr que el ardor cediera. En esa habitación había una ventana, que daba al otro extremo de la puerta principal, y daba también al sembradío de maíz, en esa época del año, estaba muy crecido.
Adiel, tomó de la mano a Javier, se agacho por la vela, la encendió y empezó a mirar su mano, Javis la tenía algo enrojecida pero no era gran cosa.

- Adiel,  - le dijo Javier -, yo,... este... yo quiero que me hagas el amor aquí, esta noche.
- Pero muñeco, le contestó Adiel- me halagas mucho pero si no llegamos a tu casa tu padre se pondrá furioso y sobre todo preocupado si llega ha hablar con Paco o Felipe y sabe que ellos llegaron temprano a casa....

- Si, lo sé, pero lo que yo quiero es que vayamos a mi casa y le digamos a papá que pasaremos aquí la noche, juntos, tu y yo.
- Crees que tu padre acepte?
- Si, estoy seguro que aceptará. Tal vez se oponga al principio, pero si tu y yo hablamos con él se que aceptará. El me ha dicho que tu le caes muy bien.
-¿A si?
 - Si. Y tal vez , si lo convencemos....
- Sería fabuloso Javis, pero entiende, una cosa es que yo le caiga bien y otra que acepte que yo me acueste contigo.
Por favor Adiel, si hablamos con él...

- Vaya, pues ¿Que esperamos entonces? Vayamos con tu padre y digámosle nuestros planes.

- ¡Si! Contestó Javier, saltando y aplaudiendo, luego, echándose a los brazos de Adiel, el cual perdió el equilibrio y se fueron a caer, rodando,  sobre la cama. Javier con los labios pegados, en un gran beso tierno pero ardiente, a los labios de Adiel.

Fueron a la casa de Javier. Su padre, Don Vicente, al oír la camioneta salió a esperarlos en el portal de la casa. Javier se bajó de la camioneta y fue a abrazar a su padre y darle un beso en la mejilla en forma de saludo, pero cuando le estaba dando el beso le dijo -”Papi, estoy feliz, Adiel y yo queremos hablar contigo de algo muy importante.
Su padre se separo del abrazo del chico, lo miró a los ojos y le dijo, muy serio. Javier estaba muy sonrojado. Su padre, al verlo así, lo agarró por la barbilla y le dijo sonriendo “pásenle pues, ¿que esperan?.
Javier se acercó a la camioneta, en donde Adiel estaba bajando las cosas de Javier, y le dijo, muy cerca del oído “ya lo preparé, vamos, hablemos con él.”
Adiel se puso algo nervioso, y se lo dijo a Javis, pero el le contestó “mi padre es muy bueno, a lo mejor si nos echa un rollo, pero verás que acepta, y hasta consejos nos dará”

-¿Estas seguro Javis? Le pregunto Adiel con una mirada llena de intranquilidad.
- Claro que si! Le contestó el chico, dándole un beso en los labios.

Adiel iba cargando las cosas de Javier. Pasaron a un saloncito y le dijo don Vicente, “Deje usted ahí las cosas muchacho”.  Adiel las depositó en un sillón y luego caminó hacia donde estaban Javier y su padre. Le tendió la mano y Don Vicente se la estrechó, saludándolo francamente. “Vaya, este muchacho si que es todo un macho y un caballero, creo que mi chiquito será feliz con él” - pensaba Don Vicente al estrechar la mano fuerte y franca de Adiel.-

- Pasen para acá, les dijo don Vicente abriendo un salón con un gran escritorio y una sala de estar. Se acercó a un mueble y sirvió tres caballitos de tequila. - Ven Javier, ayúdame con esto. Le ordenó a su hijo, con cara seria. Javier se le quedó viendo, un poco intrigado.
- Bueno, dijo don Vicente, ustedes dirán, para que soy bueno. De que quieren hablar conmigo, y de forma tan urgente. Les decía a ambos muchachos pero su vista estaba  dirigida a Adiel.
- Bueno Don Vicente, dijo Adiel estirando la mano y recibiendo el tequila que le ofrecía el padre de Javier- lo que queremos hablar con usted es algo muy serio, y será mejor que se lo diga sin rodeos. Dijo Adiel, dándole un trago al tequila, para evitar que se notara su nerviosismo.  Yo amo a Javier, y él a mí. Queremos su permiso para ser algo mas que amigos. Queremos su permiso para que él sea mi pareja y yo el de él.

Don Vicente, a pesar de que ya esperaba algo así, de que, aunque no lo deseaba, sabia que algo así se realizaría, se quedó perplejo, al ver el rostro de su hijo, serio, sonrojado pero con deseos de su aprobación.
 
- Veo que va usted al grano muchacho. Bien,  a ver Javier, - se dirigió a su hijo, mirándolo de frente, a los ojos.- quiero que me digas la verdad, ¿ya estuviste con él, quiero decir, ya te acostaste con él?
- Si papá, fue la contestación firme y directa de su hijo.

Don Vicente tuvo una reacción que su hijo no esperaba, aventó la copa que tenía en las manos, que se estrelló estrepitosamente en el suelo y fue directamente hacia su hijo, lo tomo por los hombros, agarrándolo muy fuerte, sacudiéndolo violentamente, lastimándolo y gritándole: “¿pero que te crees muchacho? Solo tienes 16 años ¿Estás loco? ¿Te crees con derecho para decidir como tu quieras tu vida?. He hizo algo que nunca esperaron; levantó su brazo para darle un par de cachetadas, pero en eso, su brazo quedó fuertemente detenido en el aire, por una mano fuerte.

- No se atreva a pegarle Don Vicente, no se atreva - el que le detenía el brazo era Adiel, que se estaba interponiendo entre Don Vicente y su hijo.- con la cara muy seria, las mandíbulas apretadas. Tomó por un brazo a Javier y lo jalo hacia él, quitándoselo de las manos a su padre, Don Vicente se le quedó mirando a los ojos, y Adiel no le bajó la vista, se la sostuvo,  Don Vicente era un hombre de campo, y el hecho de que Adiel no bajara la vista, para él, era la comprobación de que era un hombre en todos los sentidos, no importándole sus preferencias sexuales. Don Vicente  se volteó, quedando de cara a la pared, en la cual había un espejo grande y podía ver que hacia Javier y Adiel, cuando él estaba de espaldas.
Adiel abrazaba a Javis, y el muchacho tenía su carita, roja y llorosa apretada al pecho de su amante.  Adiel le hablaba quedito, despacio “corazón, te dije que no sería tan fácil. Cálmate por favor”  y mientras decía esto, sacaba un pañuelo de papel de su bolsillo y le secaba las lágrimas que empezaban a asomar a los ojos de Javier.
Don Vicente sonrió para sus adentros. Bien, pensó, si no acepta que ni yo que soy su padre lo reprima y le de un par de tortazos, significa que lo ama de verdad y que está dispuesto a protegerlo de todos y contra todos. Ahora veamos que es capaz mi hijo de hacer por Adiel.

- Bien muchacho, cuando ustedes se fueron hace 4 días, yo le encargue a Javier, le dije “me lo trae completito y me lo cuida”, pero no pensé que usted se encargaría de “cuidarlo” personalmente teniendo sexo con él...
Don Vicente no terminó de hablar cuando Javier se levantó del sillón, y enfrentándolo le dijo “ no tuve sexo con él, no tuve sexo; y empezaba a bañársele el rostro de lagrimas, hice el amor y fue maravilloso. No fue sexo, hicimos el amor, - le gritaba a su padre y seguía llorando, temblando, el me ama, es tierno  y no hice nada de lo que tenga que arrepentirme. No...no es como esa vez, cuando me violó ese imbécil, es... es... ya no pudo seguir hablando, solo se tapó la cara con ambas manos y empezó a llorar.
 Se abrió la puerta y entró Alejandro, el hermano de Javier, quien al oírlo gritar y llorar entro corriendo. Alejandro quería a su hermano y fue el mas impresionado cuando se lo raptaron y cuando supo todo lo que le habían hecho.

-¿Qué pasa? Entró en el salón y le preguntaba a su padre.
- Nada Alejandro, vete y cierra la puerta. Alejandro vio a Adiel con cara de preocupación pero hizo caso a su padre, salió nuevamente  y cerro la puerta.
Adiel se iba a acercar a Javier cuando Don Vicente le puso la mano en el pecho, deteniéndolo y se acercó a su hijo diciéndole con ternura ”no llores, que va a decir Adiel, que se esta llevando a un muchacho chillón?” Le levantó la cara poniendo su mano bajo la barbilla de su hijo- eso quería que comprendieras hijo, que el amor es diferente, quería saber si realmente este muchacho te ama o solo te estaba utilizando. No quiero que sufras. Haber, deja de llorar y abrázame.

Su hijo dejo de llorar y abrazó a su padre, después Don Vicente le dijo, ve al baño y lávate la cara, después regresas aquí. Se volvió hacia Adiel y le dijo “se que lo ama, pero sí le digo una cosa, si mi hijo sufre por su culpa, yo mismo lo acabo”.

- No Don Vicente, yo no haría sufrir a Javier. Lo amo y se lo vuelvo a reiterar, se que él ha sufrido mucho últimamente, se que está pasando por momentos muy difíciles, y le digo bien claro, Javier me dijo que no quería que tuviéramos sexo, yo le dije que solo haríamos el amor. No lo he penetrado si es lo que usted piensa.
- Entonces que tipo de amor fue el que usted hizo con él.

- Vamos Don Vicente, usted sabe que no solamente teniendo penetración y llegando a la cópula se puede hacer el amor.
- Vaya, vaya. Así es que fue sexo oral y manual ¿eh? . dijo Don Vicente.
- Si señor. Yo no quiero apresurar a Javier, quiero que sea él el que decida cuando y a que hora.
- No estoy de acuerdo con usted muchacho, - dijo don Vicente- en este momento el está muy susceptible, y si usted lo induce, si usted lo excita será un buen momento. Solo le pido una cosa, utilize un condón, no quiero que Javier se vea, en estos momentos  con el problema de alguna enfermedad.

Adiel se sorprendió de que Don Vicente le hablara tan sinceramente, y solo alcanzó a decirle “esta bien, como usted quiera. Pero  yo no tengo ninguna enfermedad.

- Lo se, dijo don Vicente,  no creas que se me ha olvidado todo lo que hiciste por mi hijo cuando estaba secuestrado, jamas podré olvidar que me ayudaste a juntar el dinero para su rescate, así como tampoco se me olvidará jamás que les pagaste a los policías una cantidad muy fuerte para que les dieran ganas de trabajar como debía ser.
Oiga, don Vicente, ni siquiera lo mencione. No fue ningún sacrificio. Amo demasiado a Javier como para permitir que le hubiese pasado algo. Bueno, algo mas grave e irremediable como era encontrarlo muerto. Usted no sabe los días que  pasé pensando que ya estaría muerto. No sabía que hacer, me sentía desesperado, angustiado y demasiado... impotente, la verdad es que no sé como pude soportar tanto y, bueno, logramos que lo encontraran vivo, eso es lo importante y por todos sus traumas, no se preocupe, me siento lo suficientemente capaz de lograr que lo supere. Se que nunca lo olvidará, pero creo que con mi amor y con la comprensión de usted y su familia él logrará superar todo lo que vivió.

Si, lo sé Adiel. Yo no estoy de acuerdo en que mi hijo sea homosexual, y menos que se acueste con otro hombre, no se como puede gustarle que lo beses, que lo acaricies, no me gusta eso, además no quisiera que  haga el amor, aún es un niño, pero se que solamente así volverá a ser mi pequeño Javier como siempre fue, y también sé que solo con usted  logrará superar todo lo que pasó. Bueno, bueno, dejemos esta plática para después, tenemos mucho tiempo para platicar, bien, muchacho, solo queda que usted se lo lleve a la cabaña, le prometo que no tendrá ninguna dificultad, naide irá a molestarlos, estará usted muy impaciente ¿no?
Si, contestó Adiel riendo, estoy impaciente.
Bien, le contesto don Vicente con una sonrisa, hágame el favor de esperarlo en la camioneta, que le prometo que no tardará mucho.
Adiel salió de la casa de Don Vicente y se fue a la camioneta.

Cuando llegó Javier de nuevo al despacho de su padre, estaba más tranquilo, pero seguía serio y un poco tembloroso. Su padre le dijo “bien hijo, este muchacho quiere estar contigo, creo que no tengo porqué poner objeción alguna, solo tengo una pregunta que hacerte ¿estás seguro de querer estar con él?

- Si papá, estoy totalmente seguro. Quiero estar con él.
- Bien, se acercó a su hijo, lo abrazó y le dijo - debes de tener en cuenta que él es un hombre muy joven, y que también desea que tu lo hagas tuyo, no solamente es hacer el amor manual y oralmente, debe existir también penetración, cópula. Según lo que el me dijo ahorita, desea ser parte de ti y también desea que tu seas parte de él, lo que significa que quiere que tu lo penetres y que te dejes penetrar por él; ¿crees que podrás complacerlo?.

- Si papá, creo que podré complacerlo, porque yo también deseo lo mismo.
- Bien - dijo Don Vicente- entonces váyanse, vete a la cabaña  y disfruta de él y permite que él disfrute de ti.
--Gracias “pa”, te amo.
- Lo se potrillo, lo sé, intenta ser feliz. Y dándole una palmada en una nalga, le dijo: Adiel te está esperando en la camioneta.

Javier salió corriendo, chocó con Alejandro, lo abrazó, lo beso en la mejilla y le dijo
 “ hermanito, deséame suerte y felicidad”, y salió corriendo, dejando a su hermano mayor atónito y sin saber de que hablaba. Lo vio marcharse con Adiel y entró a la oficina de su padre preguntándole “¿adonde va Javis con Adiel, padre?
- Se va con él. Lo ama y quiere irse con él - contestó su padre, con la mirada puesta sobre la camioneta que ya se iba, con lagrimas en los ojos, pensando en lo difícil que será la vida de su pequeño Javier.
¡¡¡¡Queeeee!!!  Preguntó Alejandro, padre, pero ... ¿ como que se va con Adiel?, padre, los dos son hombres, no está bien que se vaya con él. ¿me quieres explicar por favor? No te entiendo.

Si tu hermano logra ser un poco como era antes, y lo logra Adiel, ¿qué quieres que haga? Además, Javier siempre ha sido homosexual, y tu lo sabes, lo que pasa, es que Javier apenas se va dando cuenta de eso, después de la violación, de la tortura que sufrió a manos de ese hombre, creo que tengo la obligación de lograr que mi hijo sea feliz, y  evitar que se vuelva loco, y si es en manos de Adiel que él logre superar todos sus traumas, bueno, estaré agradecido a Adiel, y además, Adiel lo ama, creo que el gastar la fortuna que gastó para encontrarlo demuestra que lo ama de verdad ¿ no crees?.
Si padre, respondió Alejandro con su cara llena de preocupación pero estando de acuerdo con lo que decía su padre, nadie gasta la fortuna que gastó Adiel para encontrarlo vivo. Solo si se ama demasiado se es capaz de dar todo por la persona amada. Papá, ¿cuándo les darás la noticia a mis hermanos y a mamá?

Hoy. Dentro de un rato nos llamará tu madre para cenar, después de la cena creo que será el mejor momento.

Si papá, creo que será el mejor momento. No te preocupes, yo te apoyo en todo lo que tu decidas, y mis hermanos tendrán que estar de acuerdo si no quieren verse conmigo .

Lo sé hijo, le dijo sonriéndole, bueno, entremos a casa, va ha ser una noche larga. Solo espero que Adiel se comporte como debe de ser con mi pequeño Javier.
Cuando iban ya en camino a la cabaña de Javier, le dijo a Adiel ¿estas seguro de querer estar conmigo Adiel?
- Sí mi amor, tan seguro como de que solo quiero pasar el resto de mi vida contigo, en tus brazos, siendo tuyo, siendo parte de ti. ¿también quieres ser parte de mí Javis?
-Sí-  fue la contestación firme y directa de Javier, mirándolo a los ojos y dándole un beso muy tierno en la boca.
Cuando llegaron a la cabaña, entraron, cerraron la puerta con llave, Javier encendió unas velas, y miró, nervioso a Adiel.
- ¿Que quieres hacer chiquito?, le pregunta Adiel, acercándose lentamente, con una sonrisa cautivadora.
- Bañarme, - fue la respuesta de Javier.
-¿Hay agua caliente?
- No, pero  podemos ponerla a calentar, no tardará demasiado porque es agua del pozo y esta algo tibia.
Adiel salió por una cubeta metálica que había en la entrada de la casa, y fue al pozo, lleno la cubeta y la puso al fuego, en la estufa que estaba ahí. Mientras, se sentó en el sillón y empezó a platicar con Javier, de cosas triviales, llegó el momento en que se hizo un silencio que aprovechó para levantarse de su asiento e ir hacia la cocineta en donde estaba Javis apagándole al agua, que ya había hervido. En cuanto vio que Javier se había alejado de la estufa, lo abrazó por detrás, lo beso en la nuca, en los oídos, en el cuello logrando que Javier se pusiera chinito y lo tomara de las manos y así, por atrás, empezó a llevar la mano de Adiel a su entrepierna y la mano derecha hacia su pecho, que empezaban a erectarse sus pezones. Se dio la vuelta Javier y quedaron de frente, entonces, el chico echo los brazos al cuello de Adiel y lo empezó a besar. “Te amo Adiel”, “Te amo”.
-”Yo también chiquito, y no sabes cuanto. Bueno, dijo Adiel, dejemos esto para después y a bañarnos.
Adiel cargó la cubeta del agua caliente, la llevó al baño, (el no había visto el baño, pero adentro había una tina grande, pensó de inmediato “aquí cabremos los dos”), salió por agua al pozo, con dos cubetas de agua y ya estaba buena para bañarse. Salió, dejo la cubeta en la puerta de la casa y al entrar, ya no estaba Javier esperándolo en la Sala, así es que entró a la recamara y tampoco lo vio.
- Javier, ¿donde estas amor?
- Aquí, esperándote en el baño. ¿No me vas a bañar?

Adiel entro con una gran sonrisa al baño y lo vio ahí, parado, aún vestido. Se acercó a él, le dio un pequeñó beso en los labios y le hizo subir los brazos, el chico los subió y Adiel le quitó la playera, después la camiseta, después se fue al cinturón del pantalón, lo desabrocho y se dio cuenta que Javier empezaba una erección , subió la cara y vio a Javis, el cual solo le sonrió. Bajó los pantalones, y las truzas juntos, de inmediato saltó su pene, aún no estaba bien erecto, pero luchaba por mantenerse en línea recta hacia él. Adiel se inco en el piso y le sacó los pantalones y la truza, Javis se sacó los zapatos y Adiel le quito los calcetines, y en el momento de subir su cabeza, se topo con el pene del muchacho, le dio un pequeño beso en la abertura a lo cual Javier dejó escapar un pequeño gemido. Después que estuvo totalmente desnudo Javier, Adiel se empezó a quitar la ropa, y en cosa de segundo ya estaba desnudo. Cargó a Javis en brazos, y lo depositó en el agua, calientita, dejándolo sentado en la tina y después el metió la primer pierna, después la segunda y quedó sentado frente a Javis. Javis se acercó a el, se paró dentro de la tina y se dio la vuelta volviéndose a sentar, quedando su espalda pegada al pecho de Adiel, sintiendo el pene aun no erecto del muchachote. Se recostó en su pecho, subió su mano izquierda hacia la cabeza de Adiel y lo atrajo hacia él, besando su barba rasposa, su mejilla y por ultimo sus labios. Adiel empezó a besar a Javier. De pronto, dejó de besarlo y tomo el estropajo y el jabón y empezó a tallar la espalda de Javis, su cuello, después paso sus manos por delante y empezó a tallar su pecho bajando poco a poco por su estomago, su vientre su entrepierna. Lo hizo subir una pierna y la lavo, luego la otra, pero aun no tocaba su pene. Después que lo enjuago, echo mano al jabón, lo embarro en su mano y ahí si tomo el pene de Javier, empezó a mover su mano jabonosa de arriba hacia abajo, luego los testículos del chico, deslizó su mano hacia  el ano de Javier, y empezó a moverla, logró meter un dedo, luego después metió el dedo medio y Javier ya estaba suspirando, dejó de penetrarlo y  de nuevo se dirigió a su pene. Ya para entonces, Javier tenía una erección enorme, su pene estaba transversal a su ombligo; pero Adiel no tenía planeado hacerlo eyacular ahí, el quería que se aguantara hasta llegar a la cama, para que el muchacho no tuviese ninguna objeción en dejarse coger. Así es que le dijo a Javier:

-¡ahora te toca a ti bañarme!

Javier tomo el estropajo y empezó a bañarlo, haciendo exactamente lo mismo que a él le hiciera momentos antes, cuando llegó al sexo de Adiel, empezó a tocarlo, a moverlo, a acariciarlo, tocando sus testículos. Adiel se incó y le dijo “También atrás se lava” y se dio la vuelta enseñándole a Javier su espalda ancha, dorada por el sol, y también sus nalgas, que estaban de un color mas claro que su espalda y el chico empezó a lavarle la raya, metiendo  su mano entre sus nalgas. Adiel le tomo de la mano y tomo el jabón, se la lleno del mismo y le dijo hazlo de nuevo, pero con el jabón. Javier empezó de nuevo, con la espuma que salía, empezó a frotar su raya, subía y bajaba la mano por toda su extensión, y en eso, se le ocurrió detenerse en el ano de Adiel, se agacho, lo observó y le metió el dedo medio. Adiel ya estaba suspirando y gimiendo, pero le dijo “Espera Javis, espera mi amor, quiero que me hagas el amor , lo deseo de verdad, pero quiero que lo hagamos en la cama” esto dio a Javier una nueva excitación. Cuando Adiel se volteo y empezó a enjuagarse, Javier vio como tenia de erecto su pene. Estaba enorme, la cabeza roja, brillante. Era un pene verdaderamente grueso y grande. 19 cms para ser exactos, y sus testículos
 también estaban grandes. Eso a Javier lo excitaba demasiado, verlo así, húmeda su piel, totalmente desnudo...

Adiel se levantó del agua, ya estaba bien, penso, ya es hora de que esta joyita me haga suyo, y se salió del agua, agarro una toalla y empezó a secarse, luego, hizo levantar a Javier y también lo seco, no sin antes magrearlo un poco para que no perdiera su gran erección.
Lo tomo en sus brazos y empezó a caminar hacia la cama. Lo acostó en la cama y se tendió a su lado, lo miro al rostro y se arroparon, Adiel giro y quedo boca abajo, Javier descubrió su espalda lentamente, ¡QUE HERMOSA, FUERTE Y CURVADA!, la descubrió hasta la cintura, lo besó lento, lo acarició con la lengua y el pene del chico estaba mas erecto que nunca, le dolían las ingles por la potencia de su miembro.
Corrió aún mas las sabanas y descubrió sus nalgas, maravillosas, redondas y voluminosas, beso con temor a un mal olor, pero olían a jabón, olían rico. Javier se acostó sobre Adiel e intentó penetrarlo ayudado por su mano. No pudo.
Adiel giro debajo de él y lo miro a la cara.

- Lo siento, eres mi primera vez- dijo Javier, con una sonrisa picarezca.
Adiel se rió y le dijo que se pusiera de rodillas, lo hizo y beso un poco el glande rojo,  casi morado de Javier, se dio la vuelta, quedó apoyado en  sus manos y rodillas, sus nalgas estaban separadas y Javier pudo ver el ano, rosado y dilatado, lo toco con un dedo, se acerco y besó las nalgas de Adiel e introdujo su nariz en el valle en medio de ellas, lo lamió, se irguió y tomo su pene con la mano, lo condujo allí y lo movió de arriba abajo, por el valle mientras, le decía a Adiel cosas como “eres hermoso Adiel, estas buenísimo, me gustas mucho, te deseo tanto, tanto. Te amo con toda mi alma”.
Colocó su glande contra esa extraña boca rosada y comenzó a hundirse en él lentamente, era un túnel tan estrecho, flexible. Entro 3 cms. Y salía uno hasta que lo ensartó por completo.
Que placer, ese guante caliente, que lo succionaba! Su pelo púbico pegado a ese par de nalgas, huuumm, jamas había  sentido nada igual!

Continúo su va y ven entrando y saliendo suavemente, Adiel gemía suavemente, se mordía los labios para no hacer ruido.

Era  increíble como sus cuerpos se adaptan el uno al otro para estar como ahora, siendo uno solo, su recto, al comenzar era tan estrecho!
Casi lo  eyaculó!. Tuvo que hacer control y contenerse, pero él liquido que virtio en él lo lubrico, luego su recto se expandió mucho, podría contener mucho mas, y finalmente se contrajo, ajustándose a si a la verga de Javier perfectamente, como una segunda piel! como una boca glotona .
Adiel tomo a Javier por su miembro y lo sacó de adentro de él,  lo hizo sentarse en la cama. Adiel se sentó sobre el pene de Javier, quedando hundido hasta él ultimo milímetro, acercó el pecho de él y pegó su espalda, con sus brazos abrazó por la
espalda el cuerpo de Javier , lo abrazó con fuerza,  mientras Javier  le besaba la nuca y le susurraba:

-¿me sientes? ¿Te gusta mi pecho?  A mí me encanta tu espalda, es tan perfecta! ¿Sientes mi corazón contra tu espalda? ¿Me sientes latir? ¿Y mi voz, sientes como casi no te puedo hablar por mis deseos de gemir? Aaaaahh! Hummm! Que rico, ! ¿Te agrada este asiento?
 

La respuesta fue un gemido similar a un si, de Adiel.

Javier se cansó de esa posición e hizo levantarse a Adiel, el cual se coloco de nuevo apoyado manos-rodillas y comenzó a penetrarlo con mucha fuerza, tanto que Adiel se golpeo la cabeza contra la cama, Javier se detuvo y le pidió  perdón, Adiel entre sus gemidos y gritos le pidió que continuara, apoyo sus manos contra la pared, y Javier lo penetro con todas sus fuerzas., siiiii! Aahhhhhhh!  Decía Adiel.

Javier, además de oírlo, escuchaba el golpe seco de su pelvis contra sus nalgas, estuvo así un buen rato.
 
Luego Adiel  tomo la base del pene de Javier y la saco de él. Javier no entendía nada, Adiel lo acostó boca arriba y lo beso con tanta, tanta pasión! Luego se cuclillo sobre su miembro y separo las nalgas; Javier  comprendió y tomo su miembro por la base y lo dirigió  a la entrada de esa exquisita caverna,. Adiel se sentó en el, y se hundió por completo mientras Javier lo  observaba,. Adiel  río, pero al  entrar, Adiel  cerro los ojos y tomo mucho aire. Al golpear sus nalgas con los  testículos del chico, Adiel gimió levantando la cara al techo, Javis  también gimió.
Adiel  se  inclino, y Javier  elevo su cabeza y se  besaron tiernamente,  acariciando  sus lenguas.
Javier cabalgo un rato, casi se corre! pero Adiel freno en el momento justo, de nuevo lo saco de el, y se tendió a su lado. Javier  lo  seguía, Adiel se acostó boca-arriba, con las rodillas pegadas al pecho y sus nalgas separadas, Javier  dirigió su pene al orificio y entro, fue doloroso para ambos pues su glande estaba muy sensible, y el ano de Adiel estaba seco, pero al final llego al fondo, se tendió sobre Adiel  y con ayuda de almohadas, se pudieron besar mientras Javier lo penetraba.

El éxtasis de Javis  llego y gimió grito mientras Adiel lo  besaba.
Adiel ya no pudo contenerse mas, sentía las contracciones desde el abdomen, bajando hasta su pene el cual se erecto a reventar, contuvo la eyaculación unos segundos y grito fuerte mientras el esperma salía de él. Javier también  y se vertía en él, en  Adiel, movía sus caderas con violencia, - toma, toma de mi hasta la ultima gota-aaaahhh! Gritaba  Javier, te amo, te amo...

Se quedo Javier  allí dentro hasta que su pene se desentumeció, descanso sobre
su cuerpo. Estaban sudorosos, el olor era maravilloso!
El orgasmo exquisito que partía de su pelvis y se difuminaba por su pecho hasta sus tetillas. Recorriendo el espinazo hasta la nuca, sumado al orgasmo del tacto,
vista, olfato, y paladar al beber el sudor de su  compañero.

Salió de Adiel y se acostó cerca. Adiel  lo tomo por la cintura y lo acostó sobre él, estaban delirando!

Se quedaron así, mucho tiempo, muchas horas, los dos habían acabado bien. Javier sobre Adiel, besándolo, acariciándolo, tocando de vez en vez la colita de Adiel, aún  abierta, acariciándola, metiendo de vez en vez un dedo. En eso, Javier le dice a Adiel:

- Mi amor, hazme tuyo, quiero pertenecerte, quiero ser tuyo, ¡tomame!
- Estas seguro Javis?
- Si, estoy seguro.

Adiel lo tomo por la cintura,  y se fue dando la vuelta, hasta quedar sobre el chico. Empezó a besarlo, a recorrer sus manos por su cuerpo, acariciando sus tetillas, su vientre, su cadera, llegó a sus nalgas e introdujo un dedo entre ellas, Javier dio un respingo de placer al sentir esos dedos juguetones tratando de entrar por su agujerito. “Penétrame Adiel, por favor,  penétrame”

Adiel empezó a jugar con el chico, empezó a mamar su pene, lo metió en su boca mientras con las manos hacía que Javier levantara las piernas lo más alto que podía logrando que su cadera quedara casi en vuelo y empezó a chupar, a lengüetear, recorría toda su longitud y luego se detenía en la cabeza, subía el prepucio, metía su lengua en la pequeña abertura. Empezó a bajar un poco más, empezó a besar las nalgas del chico, y cuando encontró su ano empezó a lamerlo, mientras que con su mano lo masturbaba. No cesaba de masturbarlo y lamer su ano, cuando ya estaba bien lubricado, empezó a meter su lengua, Javier solo suspiraba y gemía, se levantó, tomó un tubo pequeño y  le dijo, ¿sabes que es esto?

- No - contestó Javier. –pero sus ojos tenían un brillo especial, de deleite, de amor, ternura y deseo.
Adiel  le sonrió y  le dijo: -“es un lubricante, es para evitar que te duela demasiado, amor”, e inició nuevamente el masaje al pene de Javier con una mano, con la otra empezó a introducir los dedos índice y medio llenos del lubricante, todo lo hacía de un mismo ritmo, todo lo hacía suavemente pero con ritmo, subía y bajaba sobre el pene del chico y al mismo tiempo introducía y sacaba los dedos. Cuando vio que el ano de Javier estaba ya diatado y  sintió al chico a punto del orgasmo, se incó delante de él, levanto sus piernas, las posó sobre sus hombros, tomo su propio pene por la base y empezó a penetrarlo. Entró primero la cabezota luego un poco más, pero llegó un momento en que su pene sintió que algo no le permitía seguir, era una pequeño obstáculo, era la próstata ,  “¡Era cierto, Javier era pequeño, y el sentir su cuerpo temblando le demostró que Javier era  virgen!”. Empujo un poco más, Javier gritó

-¡Detente!, ¡detente, me duele! ¡Ohhh, me duele Adiel!  ¡¡¡¡¡Sácalo!!!

Adiel se detuvo, solo unos instantes, pero no sacó su miembro, solo dejó de moverse y  vio la cara del muchacho y se dio cuenta que de verdad estaba doliéndole. Además, Javier seguía temblando y se  agarraba  de los barrotes de la cama, y apretaba los dientes y sus ojitos empezaban a llenarse de lágrimas. Adiel  volvió a iniciar la penetración hasta llegar al fondo, sus 19 cms dentro de Javier, de su pequeño chiquito, su pequeño amor. La enorme  erección de Javier casi había desaparecido por causa del dolor. Adiel, ya con experiencia,  dejo de moverse y tomó el pene de Javier con una de sus manos y empezó a masturbarlo, despacio, quedito, muy tiernamente hasta que el chico volvió a estar  empalmado, entonces empezó de nuevo a moverse, muy despacio para no lastimarlo demasiado. El orificio anal  por donde Adiel estaba desvirgando a Javis, se veía casi deforme por la tremenda penetración del pene de Adiel.
Adiel bajó las piernas de Javis de sus hombros y se las abrió un poco más, quedando él entre ellas, se acostó sobre Javier, aun con su pene dentro de él, y empezó a moverse, mas rápido, al mismo tiempo besaba con gran ternura su carita bañada en lagrimas, y le decía, despacio, quedito en su oreja “ cálmate amor mío, cálmate, trata de tranquilizarte, disfrútalo, yo se que te duele pero intenta relajarte, muévete a mi ritmo y aprieta la colita  verás que se pasa el dolor”

Javier aspiró mucho aire y empezó a moverse al ritmo de Adiel. Su dolor empezó a ceder y empezó a sentirse demasiado excitado, soltó los barrotes de la cama y empezó a acariciar a Adiel. Subió las piernas rodeando la cintura de Adiel y empezó un movimiento circular.  “Mas, mas, quiero sentirte todo dentro de mí” murmuraba Javier al oído de Adiel. Esto pareció como si excitara aun mas a Adiel y empezó a moverse muy rápido, metiendo, sacando, casi pierden el ritmo. Javier sentía un dolor agudo, dentro de él, pero al mismo tiempo sentía que ya venía el orgasmo, fuerte, mas fuerte que cuando él penetró a Adiel.

- “Te amo chiquito, te amo” le decía Adiel al chico y besaba su boca, su cuello. Javier repetía lo mismo, estaban frenéticos, los dos, a punto del orgasmo.
Javier estiró sus brazos y tomó de las nalgas a Adiel,  estiró su dedo medio y lo penetró, moviendo el dedo rápidamente. Esto ocasionó en Adiel el colmo del colapso y empezó a gritar “me vengo, me vengo”. Javier le dijo “termina dentro de mi, quiero sentirte adentro”.
Los dos eyacularon abundantemente, fue un orgasmo largo, casi eterno.
Cuando terminó Adiel, Javis todavía seguía eyaculando y Adiel esperó a que él terminara, a que gozara de lo mismo que él había gozado, tomaba  el pene de Javier con su mano y acariciaba los testículos del chico mientras Javier seguía eyaculando. Una vez terminaron los dos, la respiración de Javier era muy agitada, Adiel empezó a calmarlo, hablándole  y acariciando su cara y cabellos:

-” Te amo Javis, eres divino. Jamas pensé que pudiera tener un orgasmo como éste.  Cálmate chiquito, respira hondo. Eso, así, así. No me saldré de ti hasta que tu lo decidas chiquito”
Cuando Javier se calmó, empezó a llorar, sentía un dolor agudo en su colita, además sentía como salía un liquido de su ano, sentía que reventaba su ano y al mismo tiempo, sentía una sensación de tranquilidad, de satisfacción. Echo los brazos al rededor del cuello de Adiel y escondió su rostro entre ese nudo de brazos y cuello.
- Cálmate muchachito, cálmate! - Le decía Adiel, acariciando su cuerpo, besando su cuello, sus oídos, su boca, tan tiernamente como podía.

Javier se calmó, y empezó a sentir  el peso de Adiel y le dijo : “Adiel, empieza a salirte de mi, por favor, muy despacio, siento como si me estuvieras partiendo en dos”
Adiel empezó a salirse de él, sintió como se rasgaba algo dentro de Javier. Al chico se le volvieron a llenar los ojos de lagrimas, apretó las manos sobre las sábanas. Adiel se detuvo un instante y volvió a empezar, cuando terminó de salir, su pene estaba rojo de sangre y la colita  de Javis empezaba a gotear sangre roja, viva, junto con el semen de Adiel.   Cuando Adiel terminó de salir, la cara de Javis dejó de presentar el dolor que había sentido para enderezarse y tomar por las mejillas a Adiel y besarlo tiernamente en la boca, acurrucándose en sus brazos.
- Eres fantástico Adi, eres maravilloso. Siempre quiero que me ames como ahora. Es fabuloso hacer el amor contigo.”.

- Ven Javis, acuéstate sobre mí, - le decía Adiel .- sabes ya bebiste de mí por tu boca, ahora te he rociado aquí-(le dijo acariciándole la colita) - sé que tu cuerpo me expulsara de ti, pero permanece así, abrazándome, no te levantes, siente mi semen caliente, húmedo dentro de ti, y deja que una fracción de gota se anide dentro de ti, quiero pertenecer a tu cuerpo, ven bésame el pecho lo necesito-

El chico,  tan dulce como obediente, lo hizo, su pecho estaba tan estimulado que
fue un nuevo orgasmo, un orgasmo sin semen.

Se recostaron de lado, uno al lado del otro, Javier con las piernas entre las piernas de Adiel,  abrazados, Javier acariciando la espalda y el costado de su amante, Adiel besando su cuello y acariciando sus nalgas los dos felices de haber logrado pertenecerse mutuamente.

Adiel pensando en lo afortunado que era al tenerlo junto a él y haber logrado tenerlo en sus brazos, tenerlo en su vida; tener su amor y su cuerpo que deseaba más que nada en el mundo. Definitivamente la vida merecía ser vivida. Ahora sentía que era alguien, que  le importaba a alguien. Sentirse amado era mucho mejor que sentirse deseado, y, bueno, si Javier lo amaba y además lo deseaba... se empezó a quedar dormido, sintiendo las manos de su pequeño Javier sobre su espalda, sintiendo cómo su pequeño amor lo tapaba con las sábanas y se tapaba a si mismo.

Javier, pensando que el amor homosexual existe, que lo que  le sucedió no lo iba a frustrar, estaba convencido de que el hombre que lo violó, que lo torturó no ganaría la partida, porque él amaba a Adiel, él había logrado hacer el amor. Cuando sucedió pensaba que jamás iba a poder estar con alguien; y ahora, gracias al amor de Adiel se sentía libre. Libre del miedo, libre del terror que  le ocasionaba el solo hecho de pensar en la sexualidad, libre de sentirse solo. Ahora jamás se sentiría solo, ahora tenía a Adiel, ahora era libre. Ese malnacido no logró su cometido, no logró que se volviera loco, no logró  que él estuviera solo. Se sentía feliz. Después de todo, ¿cuántos adolescentes como él tenían a su lado al amor de su vida? Tal vez muy pocos, pero él era agraciado por Dios.  Le  había dado una familia bonita, su madre, sus hermanos, su padre, que era un hombre especial, no todos los padres aceptan que su hijo sea homosexual, y mucho menos  le ayuda para que se una al hombre amado.
Javier estaba filosofando sobre lo que su vida había cambiado, pero poco a poco la fatiga lo empezó a adormilar, se sentía extenuado. Pero el cansancio era especial, porque se sentía cansado, adolorido, sobre todo el ano lo tenía adolorido, pero también sentía paz, satisfacción. El podía decir que en este momento era feliz.

A la mañana siguiente, Javier se levantó primero que Adiel, se puso una bata y salió por agua al pozo. Necesitaba lavarse, tenía sangre y semen en su colita y su pene, además, tenía el semen de Adiel en el pecho.
Adiel seguía durmiendo y no quería despertarlo. ¡¡ guau!! Se veía tan guapo y atractivo durmiendo en su cama, totalmente desnudo.

Cuando llevaba la cubeta con agua, ahí, cerca de la camioneta vio a su Padre. No quería acercarse a él, olía a semen, olía a sexo,  le daba pena que su padre se diera cuenta. Bueno, era lógico que su padre supiera que había pasado, pero de todos modos sentía como si fuera una falta de respeto hacia su padre.
Camino hacia él .Hola papá, buenos días” .

- Buenos días hijo.
- ¿Qué haces aquí papá?
- Bueno, quería saber como está mi potrillo, quería saber  si estabas bien.
Si, estoy perfectamente bien. – le contestó a su padre.
¿no me vas a dar un abrazo? – le preguntó su padre, y Javier se acercó a él, lo abrazo y  le dijo:  ¿Sabes pa’?, Adiel es maravilloso. Tuvo mucha paciencia conmigo, pero al fin me decidí y se lo pedí  y fue maravilloso. Tan tierno...

- Bien hijo, que felicidad saber que tu estas bien y que has encontrado al hombre de tu vida. Sigue con él y tienes mi bendición para siempre. Lo mismo que él por ser tan gentil y amoroso contigo.  Ya me voy, no quiero que tu hombre se de cuenta de que he venido, no quiero que piense que soy un suegro metiche.” Pero los espero en casa, tu madre quiere que vayan a desayunar o a comer. Sé que no será fácil para ustedes, pero no se rindan. Hijo,  tu vida será algo difícil pero oye bien esto, ¡JAMAS DEJES QUE NADA NI NADIE TE SEPARE DEL AMOR, LUCHA, SÉ FUERTE Y LOGRARAS TODAS TUS METAS!
--Gracias pa, - le dijo Javis acercándose a él y dándole un beso en la mejilla a forma de despedida.”

Bueno, aquí termina mi relato. Se preguntarán que paso con Paco, Felipe y el padre de Adiel, bueno, cuando Adiel le dijo a su padre que viviría como pareja con Javier, le empezó a pegar, pero Don Vicente y Paco se interpusieron y, bueno, como el dueño de la gran fortuna que había era de Adiel, a su padre no le convenía que su hijo se enojara con él. A pesar de que la convivencia que hubo entre padre e hijo fue meramente conveniencia pura por parte del padre de Adiel, empezaron a llevarse mejor y dejó en paz a Adiel y a Javier, incluso hace poco tiempo fue a comer a casa de ambos.

Felipe terminó su carrera universitaria y se casó con una linda joven del rumbo, ahora es feliz y están esperando su segundo hijo.

Paco integró al grupo a Angel, su amor, y también tuvieron muchos problemas para que sus padres los aceptaran, pero ganaron la batalla. Decir que ganarán la guerra aún es muy prematuro, pero lo están intentando y  ya llevan 2 años de vivir juntos, los padres de Angel, definitivamente lo desconocieron, ellos dicen que ya no tienen hijo, para ellos murió, eso le dolió demasiado a Angel pero también fue un elemento más para sustentar su relación y les dio fuerza para seguir adelante.

La madre de Javier y sus hermanos terminaron aceptando la vida de su hermano y al fin se dieron cuenta que el ser humano necesita del amor, no importando la opción que se tome.  Lo importante, lo verdaderamente importante es luchar por el amor de tu vida, vale la pena intentarlo y aunque muchas veces todo tu esfuerzo parece que no tiene fruto... LO TIENE, es importante luchar y avanzar, escalón por escalón para lograr cumplir los sueños, las metas y las ideas que te propongas realizar.
El maldito violador de Javier lo metieron a prisión por violación a un menor de edad, privación ilegal de la libertad, secuestro y torturas.  le dieron 32 años de cárcel sin derecho a fianza, pero un año después de estar preso, trató de escapar y lo mató la policía cuando se opuso al arresto,  le dieron 3 balazos, eso lo mató. Tal vez no sea bueno alegrarse de la muerte de alguien, pero cuando la muerte es de una bestia como esa, estoy feliz.

Yo soy el hermano de Javier, por supuesto los nombres los cambié, soy el que aparece en el relato como Alejandro. Mi hermano me ha enseñado mucho. Ellos me contaron su historia completa, pero decidí, con aprobación de ellos iniciar su relato desde la salida a la montaña, Bendita salida. Mi hermano ahora está bien, sé que nunca olvidará lo sucedido, pero creo que con ayuda del psicólogo, el amor de Adiel, la comprensión de mi padre, su gran amor por Javier y el apoyo de mi madre y de mis hermanos lo hará más fácil para él.

BUENO, HASTA PRONTO.
 

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