Mi Primera Fiesta

Cuando yo tenía 16 años, no había tenido ninguna experiencia con flacos más que alguna paja. Iba a bailar a lugares hetero. Un sábado, en uno de esos boliches, fui al baño y no pude evitar mirar al chico que estaba al lado mío. Él se dio cuenta y mostrándome la pija me dijo en voz baja si me gustaba; estaba algo borracho. Yo tuve miedo y le dije que no. Él siguió insistiendo, en cuanto salimos del baño, me decía:

- No hay problema, está bien. Si querés me la podés chupar. Si te gusta está todo bien.

Vi que tenía una actitud amigable. Entonces le dije que bueno, pero que dónde lo podíamos hacer. Me respondió que estaba en auto y que podíamos ir a cualquier lado. Le dije que sí. Él me respondió:

- Vamos. Estoy con un amigo, lo alcanzamos a él y vamos.

Ya en el auto y después de andar un rato, Mariano (así se llamaba) se desabotonó el pantalón y tomándome por la nuca me dijo:

- No aguanto más, vení, chupá, que con Emiliano está todo bien.

Me resistí un poco pero después se la empecé a mamar. Al rato dijo:

- Seguí con él,  así puedo manejar tranquilo.

Reclinamos el asiento, me di vuelta y se la empecé a chupar a Emiliano. 

LLegamos a un descampado, paró el auto. Yo seguía prendido a la pija de Emiliano. Mariano, que no se había abotonado el pantalón, se lo bajó hasta las rodillas, me agarró la cabeza y me la llevó hasta su verga, empecé  mamársela con devoción, mientras me desabrochaba el pantalón para pajearme. Estaba muy caliente. Emiliano me acariciaba la cabeza mientras yo se la chupaba a su amigo. Después me hicieron arrodillar sobre mi asiento mirando para atrás, reclinamos totalmente el respaldo, Emi se sacó los pantalones y se ubicó, paró sobre el asiento de atrás para que yo se la chupara. La visión de ese machito en bolas, completamente al palo en frente de mí, y el contacto con esas piernas duritas, me calentaron más y ataqué su verga casi con desesperación.

Mariano empezó a acariciarme el culito, después me pidió que me sacara los pantalones. Entonces quedé desnudo, arrodillado sobre mi asiento,  chupándole la pija a Emiliano que estaba en el respaldo del asiento de atrás; y mi culo hacia el parabrisas quedó a merced de Mariano, que se ubicó detrás mío y empezó a chuparme el culito con una maestría y un hambre impresionantes. Primero las nalgas lampiñas, después las separó con ambas manos y me fue lamiendo la zanja, por último atacó mi ojete. Mientras yo le lamía los huevos y le mamaba la verga a Emiliano, le pasaba la lengua por las piernas y lo pajeaba con las dos manos; Mariano no paraba de darme violentos lengüetazos por el hoyito. Después de un rato, Emiliano le dice:

- ¿Tan rico tiene el ojete este pendejo? ¿Para qué se lo chupas tanto?

- Ya vas a ver.- Dijo Mariano, y empezó a abrirme el agujerito con un dedo de cada mano, en tanto me lo lamía, me lo llenaba de baba.

Entonces, primero metió un dedo, hasta el fondo; lo sacó, escupió y metió otro. Me cogió un rato con los dedos, después los sacó, abrió con las manos mi ojetito, juntó saliva y escupió. Volvió a juntar saliva, se escupió la verga y se puso detrás mío:

- ¡¿Te lo vas a coger?! ¡Hijo de puta, le vas a romper el culito, es muy pendejo!

Yo me agarré fuerte de las piernas de Emi, pensando que me dolería mucho, se lo sentía tan caliente que era de esperar que me la enterrara de una. Pero primero metió la cabeza muy despacito, y empezó a agitar la verga con la mano, de forma que hacía vibrar mi ojetito "virgen" y hasta mis intestinos. Después la fue metiendo con movimientos suaves, hasta que la tuve toda adentro. Cuando sentí el contacto de los pelitos de sus huevos con la zanja de mi culito volví a tragarme la pija de Emiliano, y a succionar con devoción ese maravilloso trozo de carne caliente y cada vez más duro. Mariano me preguntó:

- ¿Duele?

Con la cabeza le dije que no, entonces comenzó la serruchada, primero despacio, después con un vigor y una  velocidad que por momentos me hacían mamar desesperadamente la verga de Emiliano y por momentos sólo quedaba con la boca abierta y largaba suspiros recalientes. Esto y la forma de moverse de su amigo hicieron que Emi acabara en mi boca; cinco chorros de leche, espesa y caliente, que tragué toda, porque me sostuvo la cabeza con su pija hasta la garganta todo el tiempo.

Mariano me agarró fuerte de la cadera y siguió moviéndome un rato más, cada vez más fuerte, hasta que sentí cómo se hinchaba su verga dentro mío y empezó a gritar:

- Ahhhhhhhhh!!!!!!!!!! Toma!!!!!!!!!!Ahhhhhhhhhhh!!!!!!!!

Y descargaba adentro mío, yo sentía cómo su pija se hinchaba y escupía algo tibio iba ocupando mi esfinter.

Después me hicieron pasar atrás, volvimos a enderezar el asiento del acompañante, Emiliano estaba al palo otra vez, así que me acomodé boca arriba, Emi me levantó las piernas por encima de sus hombros y me apoyo su verga en la entrada de mi orificio. Emiliano la tenía más grande (como de 21x6, calculo ahora) pero como yo ya estaba dilatado por Mariano y lubricado por su leche, me entró toda de un saque hasta el final. Y ahí empezó a cogerme. Como ya había acabado una vez, estuvo más de 15 minutos bombeándome. Al final yo sentía un calor terrible en el culo, y la pija me dolía de tanto contener la acabada. Sus embestidas hicieron que semejante pedazo tocara algo dentro mío, y acabé sin tocarme, siete chorros de leche, nunca antes había acabado tanto. El placer era enorme, empecé a gritar muy fuerte:

- Sii!!!! Asi!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡COGEME MÁS FUERTE!!!!!!!!!!! COGE MACHO!!!! Asii!!!!

Lo  cual hizo que Emi se calentara aun más y empezara a bombear frenéticamente. Al rato yo pedía casi gimiendo:

- ¡¡Por favor acaba!!

Y lo hizo, me la enterró hasta el final, y no la movió hasta acabar la ultima gota. Cuando me la sacó yo temblaba. Me pasé adelante y sentí que un líquido tibio corría por mis piernas. La descarga de dos sementales jóvenes y muy calientes era demasiado para mi culito adolescente. Puse mi remera en el asiento para no ensuciar y me senté a mamársela a Mariano, que ya estaba al palo otra vez.

Me cogieron un vez más cada uno, ¡¡estaban re-calientes!! Y me llevaron a casa. Mariano quiso que se la chupara una vez más, cuando estábamos llegando. Llegué a casa lleno de leche y con un olor a macho que no me pude sacar en varios días.

Esto era lo que faltaba para que me decidiera respecto de lo que quería en el sexo.

Espero que les haya gustado, porque esto me pasó de verdad.

Escríbanme a juanseg23@hotmail.com, y díganme qué les pareció.

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