Mirándote
Hacía algunos años que navego por Teenlover. Sus relatos son lo que mas me encanta (por lo menos algunos de ellos). No os extrañará que yo no sepa escribir muy bien castellano porque mi lengua es el portugués. Soy un chico de 21 años que descubrió muy temprano su inclinación hacia los hombres. Creo que tenía como que 6 años cuando por vez primera tuve alguna travesura con un amigo. Lo que les voy a contar es lo sucedió hace un mes. Quizás no es el relato más pícaro, pero si es el que no me sale de la cabeza. Como les decía, soy un chico de 21 años, bien constituido, algunos vellos, piel morena, ojos castaños, pelo negro no muy corto y con una sonrisa que ilumina my rostro (al menos eso dicen). El otro chico del relato es similar, aun que su piel no sea de tez tan morena y su pelo sea mas largo. Tiene mi edad, pero en los estudios esta iniciando un curso que yo estoy casi terminando, tuvo algunos problemas en el colegio. Los nombres los cambiaré, si por si acaso..., el se llama José y yo Miguel.
Desde que empezaron las clases, y para el por primera vez en la Facultad, cuando pasaba por mi no dejaba de echar-me su mirada. Al principio pensé que seria por simples simpatía, pero la verdad es que su mirada me dejaba como un caballo en furia por no poder correrme adonde ambicionaría. Así que los días se iban pasando, bien como las clases, y sus transversales miradas se sucedían provocando sonrisas mutuas entre nosotros dos, que al final de cómo dos semanas ya casi nos conocíamos sin conocer-nos...
Algún día sin que yo me percatara, al terminaren las clases, otro colega me invitara a mí y a José, y a alguno mas, para tomarnos un café. Finalmente nos presentaron y no me pregunten de que hablaron los otros dos porque yo solo tenia ojos para el y el para mi. Sus palabras eran como la miel... Me ofrecí para ayudar-le con sus disciplinas cuando quisiera. De inmediato trocamos los números de móvil. Al final del día me escribió un mensaje con una broma cualquier, a pretexto de hablar. Las semanas pasaron y nos hicimos muy buenos amigos. Además de físicamente parecidos, las ideas eran muy similares, así que cada interrupción de clases o cada final de día antes de irnos a casa lo pasábamos juntos hablando, estudiando y, por supuesto, ¡paseando! El bromeaba mucho al igual que yo, los dos somos muy picaros.
La historia que hoy os voy a contar sucedió un día cuando le ayudaba con la preparación de su prójimo examen. Después de hablarnos mucho, no solo de estudios sino mas aun de bobadas y bromas, comenzó a decir-me de manso porque no se la chupaba... de broma lo lleve mas en serio, una vez que nuestra aproximación parecía estar en un momento casi de consumación. Aun así, me temía los efectos de una aceptación brusca de su pedido. Más aun, me costaba creer que fuese en serio. Pensé inicialmente que fuera una manera de atrapar-me, por alguna sospecha que le hubiera causado. Traté entonces de continuar explicando-le la materia, aun que me acosté en su cama (si, ¡estábamos en su habitación!).
Sin percatarme, mi bulto debió de aparecerle delante de sus ojos como bien crecido porque de un momento a otro su mano reposo por en cima de el, y José me dice: “Oye ¿que es esto?” Quede paralizado, sin conseguir decir palabra... me miro y dije: “¡chupa-me-la de una vez!” y me tomo la mano para enseñar-me su polla ya saltando de sus slips...
No podía creer-lo. Lo deseaba del más profundo de mi alma. Perdí los temores y tome su preciosa polla en mis manos y lo mire, esperando asentimiento. Sus ojos pedían lo que su polla demostraba querer, entonces me lance sobre ella brindando su precioso miembro con lengüetazos para lo dejar KO... el se contorsionó de placer y empezó a gemir al mismo tiempo que inicio un mete y saca de mi boca, follando-la como a si fuera mi culo... después de un buen rato, me la saco y con gestos (temblaba y casi no conseguía hablar) me enseño que me colocara de perro para que me cogiera. Saqué finalmente mis pantalones y mis slips dejando suelta mi prisionera polla, que de inmediato empecé a jalar. Sentí que se acercaba y sin darme tiempo para habituar-me me la metío hasta al fondo como si mi culo y su polla hubieran sido hechos una para el otro. Los largos minutos que me follo los sentí como la mejor follada de mi vida y son indescriptibles.
Me corrí como un loco pero el seguía aun follando-me hasta que presentí que se iría acabar. Antes me preguntó si me molestaba que lo hiciera dentro de mi. Le contesté que nó. Entonces inicio su corrida bestial. Sentí su leche caliente y su respiración ofegante junto a mi. Fue bestial... nos desacoplamos y fuemos limpiar-nos. Después quedamos algo como con vergüenza y tuve que ir-me porque no éramos capaces de hablar.
Hasta hoy solo hablamos de lo sucedido por mensajes. Espero el día en que pueda decir-le te quiero con todas mis fuerzas. Sigo viendo-lo en la Fac. pero no hablamos muy bien desde entonces. Por mal de mis pecados me percaté que estoy verdaderamente enamorado de el y que no se si el quiere algo o se fue simplemente un desaire de su parte.
Espero repetir esto algún día, pero lo que quisiera era que el se decidiera a acoger-me en sus brazos... quizás el leerá esto...
¡Que os haya gustado, y perdonen-me los resbalones en la ortografía y gramática!
Comentarios o sugerencias a me_the_special_one@hotmail.com .
© Teenlover.net