Mi vecino es gay?!
Hola de nuevo a todos los lectores de esta página de relatos, sobre todo de esta
sección; soy una persona de 30 años y vivo en México; este relato que les
escribo me acaba de pasar el fin de semana pasado.
Como normalmente hago, los fines de semana lavaba mi camioneta, cuando uno de
mis vecinos me dijo que si podíamos organizar una fiestecilla en mi casa junto
con otros vecinos; la propuesta me pareció buena ya que yo no tenía planeado
nada para ese fin de semana; así que nos pusimos de acuerdo en qué era lo que
íbamos a tomar; después de transcurrir el resto del día y llegar la hora de la
fiesta, empezaron a llegar todos los amigos y así empezó la fiesta sin que
pasara nada interesante sino ya en la madrugada se empezaron a ir todos ya que
para muchos era muy tarde y además ya estaban demasiado ebrios, fue entonces que
se quedaron sólo dos amigos, uno de ellos era mi vecino el cual era uno de los
que estaba más tomado, pero quería seguir ingiriendo alcohol ya que su familia
no estaba en su casa así que tenía noche libre para tomar lo que quisiera sin
que al día siguiente le dijeran nada, y el otro amigo era un chavo que era su
amigo inseparable, así que nosotros seguimos la fiesta un rato más; hasta que
también su amigo dijo que se iba y le dijo a mi vecino (que su nombre es
Francisco) que si no se iba, indicando éste que no, y me preguntó que si no
había problema si se quedaba pues todavía quería seguir tomando, a lo cual mi
respuesta fue afirmativa que se podía quedar, pero no aguantó mucho pues ya era
demasiado tarde o más bien demasiado temprano y pues ambos ya teníamos sueño y
estábamos cansados y con demasiado alcohol encima.
Así que decidimos irnos a la cama; yo estoy acostumbrado a dormir sin ropa pero
en esta ocasión tendría que dormir con bóxer, así que se lo comenté y le dije
que yo sólo dormía con el bóxer; a lo cual él me dijo que dormía de igual forma;
aquí hago un paréntesis para describir a Francisco; es un chavo delgado pero
bien formado, marcado por el ejercicio que hace, ya que juega futball y practica
natación, totalmente lampiño, sólo tiene vello en la región púbica, como lo pude
comprobar más tarde; de estatura, 1.80, ojos cafés con una cara de niño a pesar
de que tiene ya casi 18 años. Después de esta descripción les sigo contando; así
que nos acostamos cada quien por su lado, pero como yo me sentía un poco mareado
como para estar acostado y el efecto de la bebida, y él estaba en las mismas
condiciones, entonces nos pusimos a platicar de diferentes cosas, el trabajo, la
escuela, etc., hasta que como en toda conversación entre hombres llegó el tema
de las mujeres y el sexo, él me dijo que sólo había tenido 3 novias desde la
secundaria y que sólo había tenido contactos superficiales ("fajes" como se dice
aquí en México) y sólo una vez, su última novia la cual está en turno, le había
hecho el sexo oral, pero que hasta el momento no había tenido ningún contacto
sexual con alguna chica. Entonces me preguntó sobre mi vida sexual, obviamente
tuve que mentir pues absolutamente nadie de mis vecinos sabe de mis presencias
sexuales ya que yo soy muy discreto en ese sentido, platicándole sobre las
supuestas chicas con las que he estado y todo lo que había hecho con ellas;
recordando mis encuentros con otros chicos, sólo que a él le decía que eran
chicas. Obviamente toda esta conversación nos puso calientes y me sugirió algo
que no esperaba, que si nos hacíamos una juntos (nos masturbábamos), que no lo
malinterpretara pero que estaba muy caliente y quería bajarse la calentura.
Entonces empezamos nuestra faena, acariciándonos sobre el bóxer, yo di un paso
más y metí mi mano debajo de esa tela que me impedía tocarlo plenamente, él al
sentir mi mano tocando su rico pene largo como de unos 18 cm. y delgado, que ya
segregaba líquido preseminal, cerró sus ojos y empezó a respirar profundamente,
señal de que estaba demasiado excitado. Él por su parte empezó a tocarme con
mayor rapidez tratando de transmitirme lo caliente que estaba y que tanto lo
estaba disfrutando. De momento cuando sentí que estaba por terminar me detuve a
lo que él me protestó pues me dijo que por qué había parado, que ya estaba por
terminar, a lo cual le dije que si quería experimentar otras cosas más, de
inmediato y sin pensarlo me dijo que sí, entonces le quité su bóxer y empecé a
besarle desde el cuello pasando por su pecho y dando pequeñas mordidillas a sus
tetillas, así bajando por su abdomen, de ahí bajando por una de sus piernas
pasando por sus ingles y subiendo por la otra para llegar a su rica verga . Él,
al sentir mi boca en su pene, me tomó de la cabeza indicándome el ritmo al cual
quería que se la chupara, yo era todo un niño glotón comiendo esa rica paleta
que tenía ante mis manos, él gemía del placer que estaba sintiendo y me pedía
que no parara, que lo estaba haciendo muy rico.
De momento él se empezó a voltear para quedar en posición y empezar un excitante
69 el cual ambos lo gozábamos. Yo sentía cómo se comía mi verga con delicadeza
pero a la vez con ansia de chupar y comerse hasta el último pedazo de carne que
tenía a su alcance. Al tenerlo en esa posición tenía una amplia posibilidad para
chuparle sus ricos huevos y más allá, explorando sus rincones más preciados, esa
zona delicada y sensible al placer. Yo estaba dispuesto a descubrir ese tesoro
oculto y darle el mayor placer que se puede dar, así que empecé a pasarle la
lengua por todos lados una y otra vez, después empecé a intentar meter mi lengua
por ese rico culito que ya empezaba a dejarse invadir por mi lengua y permitir
que entrara dentro de esa cavidad nunca antes invadida. Él sólo se estremecía y
se me comía mi verga con mayor ímpetu. Así estuvimos hasta que empecé a
experimentar lo inevitable y mi verga empezó a ponerse más dura indicándole que
ya estaba por acabar. Él prosiguió con más esmero su mamada y terminé en su boca
llenándola de mi leche calentita, pero todavía faltaba él, así que me dediqué a
hacerle lo mismo y darle el mismo placer que él me había dado y no tardó mucho
pues en pocos segundos terminó derramando su rica leche dulce dentro de mi boca
y no dejé escapar ni una gota de ese rico néctar.
Después de ese momento nos acomodamos y nos abrazamos dándonos un beso muy
intenso, con pasión y ternura, después nos abrazamos y nos quedamos dormidos
desnudos.
Ya avanzada la mañana, él se movió ligeramente, lo cual hizo que yo me
despertara. Al ver que yo abría los ojos, él me dio un beso y me dio los buenos
días, esto me sorprendió aún más pero le respondí de igual forma, abrazándolo y
acariciándole la espalda. A lo que siguió después fue nuevamente una faena de
abrazos, caricias y besos que nos iban llevando nuevamente a ponernos calientes,
nuevamente g repitiendo ese 69 de la noche que acababa de terminar pero ahora
haríamos algo más y sería que por primera vez él fuera penetrado, pero a la vez
me decía que tenía miedo de que le fuese a doler demasiado, así que lo fui
preparando para ese momento tan especial para él. Empecé por pasarle mi dedo muy
despacio por todo alrededor de su rico y apretado culito, de vez en cuando me
dirigía hacia el centro y empezaba a presionar pero sin penetrar ya que quería
que estuviese relajado. Así estuve hasta que le metí el primer dedo; después el
segundo, hasta que le pude meter los tres dedos sin mayor problema. Él se movía
de una forma por demás excitante, hasta que saqué mis dedos y él lanzó un
suspiro de protesta pues se sentía vacío, así que ahora lo que empezaba a
invadir su culito era mi verga que se iba adentrando poco a poco sin prisas,
dando tiempo a que se acostumbrara y tratando de provocar el menor dolor
posible, pues se trataba de que ambos disfrutáramos del momento.
Así fue durante un largo rato, después empezamos a movernos mutuamente, mi verga
entraba y salía cada vez con mayor facilidad debido a que él se iba relajando
cada vez más e iba del dolor al placer, además de que yo estaba lubricando cada
vez más con mis fluidos, nuestra primera posición fue estar de lado, después él
se puso boca arriba y sus piernas en mis hombros y la ultima fue él sobre mí, ya
que estar en esa posición a él le gusto más, porque tenía el control de la
situación y se movía como él deseaba, hasta que nuevamente llegamos al punto
máximo, al sentir él que yo estaba por terminar se empezó a mover más y más
rápido, yo miraba con asombro y excitación cómo desaparecía mi verga en su rico
y hermoso culito que unas horas antes era virgen y ahora yo había tenido el
privilegio de poseerlo, así que él sólo alcanzaba a decirme que terminara dentro
de él, que quería sentir mi venida dentro de él. Obviamente esas palabras,
aunado a los movimientos que tenía, me hizo terminar mucho más rápido. Al sentir
que yo terminaba, él se empezó a masturbar más rápido pero yo lo detuve y le
dije que ahora era mi turno de hacerlo llegar al clímax.
Entonces empecé por besar todo ese hermoso cuerpo que tenía para mí, desde el
cuello, el pecho, el abdomen, y daba pequeñas mordidas en los costados del
abdomen para seguir por una de sus piernas por la parte interna; iba
intercalando entre besos y mordidas para hacerlo que se excitase más de lo que
ya estaba, bajé hasta la altura de la pantorrilla y subí nuevamente por la
pierna contraria a la que había bajado, hasta llegar a su rica y babeante verga,
le pasé la lengua por la punta y la fui deslizando hasta llegar a la base una y
otra vez, bajé a sus huevos, los chupé, les pasé la lengua por todos los
rincones, sin dejar de masajear ese verga que pedía a gritos desahogarse, la
acariciaba de arriba a abajo, muy despacio, sin dejar de chupar sus huevos lisos
que para mí eran un manjar de los dioses.
Nuevamente subí a su verga y me la comí toda, era el momento de hacerlo llegar
al cielo y él ya me lo pedía casi a gritos que lo hiciera acabar, así que empecé
a mamar con mayor velocidad y esmero hasta que por fin pude probar ese delicioso
elixir agridulce de una verga joven y que a mí me volvía loco, era por segunda
vez que lo probaba.
Él quedó totalmente agotado, me subió hasta su cara y me dio un tierno beso
diciéndome que era lo más rico que había sentido nunca y que esperaba que no
fuera la única vez que lo haríamos, que yo a él le gustaba mucho pero que tenía
miedo de decirlo porque además hasta antes de que pasara todo no estaba seguro
de por qué él sentía eso por mí pero después de lo sucedido ya comprendía todo.
Y que lo que acababa de pasar no lo quería volver a repetir por mucho tiempo y
no nada más el sexo sino que quería sentirse protegido y querido por alguien y
que ese alguien quería que fuera yo, así que a partir de ese momento
iniciaríamos una relación para conocernos mejor.
Bueno, como siempre, espero que les haya gustado este relato, agradezco sus
comentarios en mis anteriores relatos, espero que me hagan llegar sus
comentarios a mi correo, que es:
lxgm_3006 @ yahoo.com.mx
P.D. Este relato lo comparto con mi ahora pareja que cada día que pasa lo quiero
más, además de que se consolida más nuestra relación. (TQMBB)
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