Mi aventura en Montreal
Yo tenía 17 años. Acabé la preparatoria y mi familia decidió que sería
una buena idea visitar otro país y cambiar de ambiente. Desde que nací
había pasado mi vida entera en Buenos Aires, con excepción de las veces
que salíamos a viajes pequeños. Sin embargo, mis padres decidieron
enviarme a Canadá a un curso de inglés, antes de empezar la Universidad.
Por supuesto no pude alejar de mi mente la idea de que, con un poco de
suerte, en la familia anfitriona hubiera algún chavo canadiense, de esos que
me gustan. Sin embargo, no fue así, aunque el sentimiento de ser yo mismo,
sólo, en un país diferente, provocó que a mi mente llegaran pensamientos
de hacer lo que siempre quise haber hecho.
El día de entrar a la escuela entré al escritorio frontal y pregunté dónde
tenía que dirigirme. La señorita me envió a una especie de Biblioteca. Las
mesas eran de cuatro. Me senté en uno de dos lugares vacíos en una mesa.
Estuve conversando con dos chicas también sudamericanas. De pronto
llegó él. Era alto, 1.80 aproximadamente. Tenía el cabello algo largo,
acomodado en mechoncitos. Una pequeña señal de barba lucía en su
mentón, haciéndolo lucir sumamente sexy. Con sus ojos color miel buscó
un lugar vacío. Su mirada me tocó, y al ver el asiento contiguo a mí, se
dirigió hacia nosotros.
- Hi!- dijo. Todos respondimos igual.
- My name is Fabio. I'm from Brazil.
Las chicas, respondieron:
-I'm Vallery, from Colombia.
-I'm also from Brazil. I'm Ciça.
Mientras, yo lo observaba detenidamente, viendo su nariz recta y sus labios
entreabiertos mostrando una bella sonrisa. Labios listos para besar, que te
llamaban para hacerlo. Me miraron los tres esperando mi respuesta. Sorprendido
dije:
-Oh, I'm from Argentina. Nice to meet you.
Fabio y su compatriota comenzaron a hablar en portugués, de lo cual poco
pude entender, pues no sabía mucho portugués. La ceremonia de bienvenida
concluyó. Después de comer el lunch Fabio me propuso ir a comprar algunas
cosas a la tienda. No lo podía creer. Ya me había hecho su amigo. Compró
antitranspirante y shampoo. Regresamos a la escuela y entramos al baño. Yo
fingí lavarme las manos y acomodarme el cabello. Él se quitó la playera y se
puso el antitranspirante. Pude ver por el espejo su bien tornado torso, con
casi nulo vello. Sus brazos hermosamente labrados y su piel blanca me
encantaron.
Pasó el tiempo y llegó el día de una excursión a Montreal. Íbamos a pasar un
fin de semana en aquella ciudad. Me senté junto a él en el ómnibus y no hacía
más que observarle mientras dormitaba. Era simplemente hermoso.
Llegamos al hotel. Tuvimos que compartir habitación con otros dos mozos
del curso. Por la noche al llegar de una discoteca, decidimos que yo dormiría
en la cama doble con Fabio y en la otra los otros dos tipos. Yo no quería
imaginar lo que sabía pudiese pasar. Por lo menos tendría el chance de rozar
mi cuerpo con el suyo, pero no sabía que eso no era nada comparado con el
resto de la historia. Me acosté y estuvimos platicando un rato. Para ese tiempo,
él ya hablaba más el español debido a que ya sabía un poco y al hecho de
convivir con hispano parlantes. Lo hablaba con un tono primerizo, como de
niño, y con el acento mexicano o colombiano.
-¿Tenés sueño?- pregunté.
- No.- respondió.
- ¿En qué estáis pensando?
- Extraño a mi enamorada.
Ya me había mencionado a su novia. No paraba de hablar de ella.
- Pero ché, si vos le mandás un e mail diariamente, le escribís cartas cada
semana y le llamás casi todos los días, ¿cómo podés extrañarla?
-Yeah- dijo sonriendo- but I miss something that you can't give neither by
e mail nor by phone. ¿Me entiende?
-Si, creo entender.- dije tímidamente. Lo pensé un rato y después me atreví
a preguntarle:
-¿Vos habéis tratado otros medios?- lo dije en español, para que los otros
no pudieran entender por si despertaban. Ninguno de ellos hablaba español.
-¿Otros medios?. No le entiendo- respondió.
Olvidé como decirlo en inglés, por lo que le hice con señas lo que es una paja.
-Oh! I understand.- rió - Lo hago todos los días, pero no es suficiente. ¿Usted
lo hace?- me preguntó. (por su acento mexicano me hablaba con el 'usted')
-Bueno, probablemente.
-Let's go, don't be shy!- insistió..
Respondí que sí con la cabeza. Me propuso que durmiéramos. Me volteé, pero
no dejaba de pensar en lo que me había dicho. No pude evitar imaginármelo
haciéndolo. No paraba de pensar en una forma de insinuarle que lo deseaba.
Me arrimé más hacia él, como cualquier dormido lo haría. Mis nalgas tocaron
las suyas. Eso me estremeció. Él se volteó hacia mí. Dejó pasar un tiempo y
después puso su mano sobre mi hombro. No pude impedir sorprenderme.
Pasé un gran trago de saliva y decidí no decir nada. Me comenzó a acariciar
como un amigo lo haría en un momento malo. Después bajó a mi brazo
desnudo y de ahí pasó a mi cintura. Me sujetó y se arrimó hacia mí. Pude
sentir todo su brazo en mi estómago y su pecho en mi espalda. Se acercó
a mi oído y me preguntó:
-Are you sleep?
No sabía qué responder. Lo pensé y le dije:
-No, I'm awake.
-Do you wanna go to the pool?
No lo dudé y respondí: Yeah
Bajamos sin hacer ruido; él, en su bermuda, del estilo de un traje de baño
y yo con un pantalón de dormir y una playera blanca. La piscina estaba cerrada,
pero logramos entrar, porque no había nadie. No había más luz que la de los
reflectores dentro de las paredes de la alberca, que formaban una atmósfera
increíble. Me senté en un borde de la alberca y metí los pies. Él se metió y
comenzó a arrojarme agua.
-Stop!- Le decía con el brazo extendido y la cara hacia un lado.
De repente emergió y me jaló hacia él. Me sumergí por un momento y emergí
nuevamente escupiendo el agua. Él mientras reía a carcajadas. Me le quedé
viendo en actitud de enojo. Paró de reír y me miró fijamente. A través de mi
playera mojada se transparentaba mi torso de un pibe de 17 años. Yo soy
delgado, pero con el tórax marcado y sin un solo vello. Me siguió mirando y
me acercó hacia él. Acercó su cabeza y súbitamente me comenzó a besar. Yo
no lo podía creer. Esos labios tan apetitosos a la vista, estaban ahora sobre los
míos. Fue un beso tierno y sencillo. Lo miré mientras él me quitaba la playera
mojada, revelando un torso parecido al de un niño. Nuevamente nos besamos,
esta vez con más pasión, mientras nos abrazábamos. Mi pecho estaba pegado
al suyo. Me dijo:
-Let's go to the jacuzzi.
Estaba a un lado de la alberca. Nos metimos de la mano y se sentó en el escalón.
Me quitó el pantalón de dormir. Me senté junto a él y después de besarlo en la
boca, bajé hacia su pecho y comencé a besarlo. Le chupé sus tetillas y le repartía
lengüetazos mientras éstas se erguían. Sentí en mi abdomen su pene creciendo,
a través de su bermuda. Me sumergí en el agua caliente y lo despojé del short.
Él subió un escalón y se sentó en él. De ese modo, su pene daba en mi cara y
el resto de mi cuerpo estaba sumergido. Lo miré fijamente y él exclamó:
- Do it.
No necesité más que esa autorización implícita. Tomé con mi mano su pene
un poco más relajado. Lo masajeé un momento y me lo llevé a la boca. Era un
manjar exquisito. Sentí su cabeza entre mis labios. Mi lengua lo cubrió de la
punta a la base. Sentí su vello castaño y enchinado. Bajé a sus huevos y los lamí
de una forma ansiosa. Su pene había crecido de manera apresurada. Me lo metí
todo hasta que su punta tocó mi garganta. Él miraba hacia el techo con los
brazos en el borde del jacuzzi. Hacía gemidos de placer que me incitaban a
seguir mamándole. Metí y saqué varias veces su palo de mi boca, saboreándolo
y sintiendo con mi lengua sus enervaciones y su sensación rugosa debajo del
glande. Por la velocidad de sus respiraciones me detuve. Me puse sobre él y lo
besé. Acaricié su cabeza haciendo sus tusas de cabello mojada hacia atrás. Se
volteó y sumergió medio cuerpo en al agua, ahora hirviente y con una
efervescencia excitante. Me puso de ancas frente a su cara y me bajó los
bóxer. Besó mis nalgas tiernamente. Yo, recargado de codos en el borde del
jacuzzi, podía imaginar lo que seguía. Los dos estábamos a mil. De los besos
de popa llevó su lengua a mi culo. Sentir su lengua entrando y explorando,
me estremeció. Siguió examinando así, hasta que llevó su dedo mojado y
comenzó a hacerme cosquilleo. Por fin entró. Es un placer inexplicable. Mi
pene estaba a mil. De vez en cuando Fabio lo tomaba y tiraba de él, lo que
me hacía sacudir. Las burbujas en el agua daban una sensación extremadamente
placentera. Tomó mi cintura con sus brazos y puso su majestuosa pija sobre
mis nalgas. Comenzó a presionar poco a poco. Mi culo estaba dilatado y
húmedo. Listo para recibir tal delicia. Lo metió por completo y clamé un
suspiro de placer al sentirlo dentro. Comenzó a follarme, mientras acariciaba
mi espalda con mucha ternura. Nuestras respiraciones eran aceleradas. Podía
sentir en mis cachas su vello del pubis, sus escritillas colgantes golpeando con
los míos. Se detuvo y me volteé hacia él, me besó con más pasión que las veces
anteriores.
-Do you like it?- me preguntó abrazándome.
-Yeah. It's just great.
-¿Me querés?- preguntó.
-Te amo- le respondí.
Estaba abrazándome de la cintura con todo su brazo. Sentía su respiración y
veía el vapor del jacuzzi condensándose en su cara y en sus hombros.
-I have... I have no words- dijo. -Eu o amo muito também. O amo.
Habíamos atravesado toda barrera, incluso la del idioma. Me besó. Cada vez
que me besaba sentía un deliciosa vibración desde la cabeza hasta el resto de
mi cuerpo. Quien ha besado con amor, sabe de lo que hablo.
-Você me quer?- dijo.
-Eu te quero- respondí. Aunque escuetamente, yo había aprendido a hablar
más de portugués.
-Eu sempre o amei desde que eu o vi pela primeira vez. Mas eu nunca disse
nada porque eu pensei que você não era gay.
-And I'm not.
Fue lo último que escuché. Después me besó, me tomó por una pierna y la
puso sobre su hombro. Me metió de nuevo su pija, aún en erección, por debajo
del agua. Era una sensación nueva y me encantaba. Me la metía y sacaba
pausadamente, agitando sus cabellos en su cara, golpeando las gotas de vapor,
mientras con su mano me acariciaba los huevos, los muslos y las nalgas. Podía
ver su cara haciendo gestos de placer y de vez en cuando daba gemidos. Yo
estaba igual. Sentía mis huevos golpear con su vientre. Fabio se inclinó hacia
mí. Mientras me follaba, también nos besábamos abrazados. Nuestros
movimientos alborotaban el agua y causaban más agitación con las burbujas.
Así estuvimos unos minutos hasta que dio un suspiro profundo y lo sentí
correrse dentro de mí. Nuestras respiraciones aún eran agitadas. El me llenó
de besos el tórax y luego bajó a mi pene que estaba súper duro. Me lo mamó
de una forma espléndida, cual niño con paleta. En su cara veía que lo disfrutaba.
Aunque lo disfruté totalmente, no aguanté mucho. Me corrí en su boca. Fue un
orgasmo que se me hizo eterno.
Estuvimos un rato en el jacuzzi. Él me abrazaba y yo recargaba mi cabeza en
su hombro.
-It was purely wonderful- dijo. Después de una pausa me dijo en su escueto
español y con su peculiar acento:
- ¡Promete estar conmigo siempre?
Le sonreí y dije:
-Eu o prometo.
* * * * * *
Después de eso, fuimos a Québec. Ahí ocurrió algo similar. En Toronto y
Vancouver también. Ese viaje a Canadá, sin duda, cambió la vida. Pero eso lo
contaré en las siguientes partes.
Despite what we promised, after that trip I haven't
seen him again. But I know that that promise is real
and I expect that sooner or later we will meet each
other one more time and we'll be together. all over
again.
Si tienes algún comentario, podés escribirme a
shakiamabrani@yahoo.com
shakiamabrani@another.com
Espero que lo hayáis disfrutado.