El amigo que me producía morbosidad sexual

Hola a todos, me llaman José, tengo 22 años, de siempre me han gustado los
chicos, ya con 13 años empecé a tener experiencias homosexuales. Aunque
también he estado con chicas, y me he enamorado de varias, pero prefiero los
chicos, y siempre que veo algún chico que me gusta, imagino lo mucho que
disfrutaría con él, y cuando me pajeo lo hago recordándolo.

Desde hace tiempo, tengo un diario romántico-sexual, donde plasmo mis
experiencias con chicos, y ahora os contaré una de mis experiencias,
mientras lo cuento, me pajearé pausadamente, y quien quiera, que se
pajee al leer.

Cuando tenía yo 19 años, estando en mi casa, vino mi amigo Jomi, que por
aquel entonces él tenía 17 años. Estaba haciendo tiempo hasta la hora de
irme, por lo que no me fije en lo que daban por la televisión, y mi amigo
rápidamente se percató de lo que daban, se trataba de un festival de
travestidos. No tardó en fijarse en uno de los que salían, y empezó a
estrujarse el paquete de forma exagerada. He de mencionar que él siempre
solía tocarse el paquete en cualquier situación, pero nunca de una forma tan
convulsiva.

Viendo lo que ocurría, le bromeé diciéndole, "solo té falta sacarla, y
pajearte", tras decir eso los dos nos reímos, y acto seguido, él me miró y
me dijo, "crees que me importaría pelármela ahora", ante lo cual, le reté a
que lo hiciera, naturalmente pensé que no lo haría, ya que él sospechaba de
mi posible homosexualidad, y además él fardaba de heterosexual. Pero, para
mi sorpresa, no tardó en bajarse los pantalones y slips hasta los tobillos,
para seguidamente, con la mano empezar a balancear la polla. Sin duda, eso
de tenerlo de pie delante mío, y desnudo de cintura a bajo, toqueteándose la
polla, era magnífico en mi cabeza, pero no lo podía dejar evidente, puesto
que no me entusiasmaba demostrar sin más, mi tendencia sexual.

Mientras la balanceaba, me decía, "te gusta mi polla, me la quieres tocar,
te gustaría que me corriera ahora", yo estaba algo descolocado, ante tales
palabras y viendo cómo me mostraba su magnifica polla morcillona. No sabia
cómo afrontar lo que tenía ante mí, temía que él sólo me estuviera
probando, por lo cual no podía arriesgarme a equivocarme de aptitud, ya que,
aunque deseaba hacer sexo con él, no podía olvidar la posibilidad de perder
un amigo, y además me inquietaba el hecho de demostrarle mi homosexualidad
sin hacer sexo con él. Es decir, no me importaba que pudiera quedar evidente
mi homosexualidad, siempre y cuando hiciéramos sexo los dos juntos, lo cual yo
deseaba desesperadamente, ya que él me daba mucho morbo, y en innumerables
ocasiones me pajeaba pensando en él.

Lógicamente, él veía que me encontraba en una situación violenta, así que se
acerco a mí hasta sentarse a mi lado en el sofá, para hacerme sentir más
cercano, pero en realidad, el hecho de que se sentase a mi lado, aún me puso
en mayor tensión, así como también aumentó la excitación sexual, cosa que
seguramente él buscaba. Ya que al sentarse a mi lado, hubo un momento que me
susurró al oído, "te gustaría chuparme la polla", y naturalmente esas
palabras me pusieron muy caliente, lo cual se acentuó cuando me dijo,
"venga, somos amigos, vamos a divertirnos el uno con el otro", y como es de
esperar, eso me hizo sentirme extremadamente cachondo, pero seguía sin
atreverme a dar el paso en la dirección de sólo pensar en el placer que
podríamos tener los dos, cosa que de no temer una encerrona, me haría
feliz..

Total que temía una jugarreta, pero estaba al limite en la excitación
sexual, así que le rete a que me la cogiera mientras se sobaba la suya. Lo
cual hizo de inmediato, al meter su mano por dentro de mi pantalón, a la vez
que no dejaba de estrujarse su paquete. Por supuesto, yo estaba en la
gloria, ya que el amigo que tanto morbo me causaba, lo tenía a mi lado
desnudo, sobándose su polla, a la vez que me tocaba la mía. Y mientras esto
pasaba, el no cesaba de susurrarme al oído todo tipo de frases muy
calentitas, ante lo cual yo le retaba a que pusiéramos en práctica sus
palabras. Como es normal, en la agradable situación en la que estaba con mi
amigo, hizo que mi polla no tardase en ponerse bien dura, la cual cosa,
evidenciaba lo satisfecho que me sentía al poder gozar los dos juntos.

Tras un buen rato, en el que mi amigo no cesaba de toquetear mi polla, a la
vez que se sobaba la suya, y cuando ya los dos teníamos las pollas bien
tiesas, yo le cogí la polla a él para sobársela gustosamente, por lo que en
ese momento cada uno se la sobaba al otro, la cual cosa, para mi era hacer
realidad una de mis grandes ilusiones. Y solo deseaba, que los dos gozáramos
de forma ilimitada, lo cual facilitaría que esta maravillosa experiencia
tuviera continuación, así como acrecentaría nuestra amistad, de hecho se
convertiría en una íntima amistad, que nos uniría de una forma muy especial,
ya que compartiríamos un secreto íntimo.

Mientras continuábamos sobándonos la polla el uno al otro, yo le incitaba a
que me hablara de sus experiencias en el sexo, y de sus fantasías sexuales.
Que lógicamente, era una forma de mantener un clima de gran excitación
sexual, la cual cosa interesaba mucho, ya que así se prolongaban las ganas
de gozar con el placer de experimentar sexo los dos juntos, de forma
gratamente placentera, disfrutando apasionadamente de nuestros íntimos
deseos de gozar ilimitadamente.

Por supuesto temía que esta gratificante experiencia íntima, le significase
un acto insuficientemente bueno a él, por lo que en algún momento, intentaba
que la pasión del momento no fuera obstáculo, para hacerle ver a él, la
posibilidad de que no le supondría ningún tipo de remordimiento o miedo por
lo que estábamos haciendo, y si solo era importante, la pretensión, de que
lo pasáramos de manera muy placentera, gracias a lo mucho que estábamos
gozando el uno con el otro.

Naturalmente, el estar gozando de placer sexual entre los dos, para mí era
gratificante, aunque eso no debía de suponer el poner en peligro nuestra
amistad, y por eso hacía hincapié en el hecho de que teníamos que estar
seguros de lo que estábamos haciendo, no solo por nuestra amistad, si no
también por su novia, la cual también era mi amiga. Por la cual cosa era
algo a tener en cuenta, ya que ha los dos nos podía suponer un problema en
el momento que ella fuera un parte fundamental en nuestras relaciones.

Después de estar sobándonos la polla uno a otro durante un agradable rato,
él se puso en pie, cogiendo mis piernas, las apoyo en sus hombros, y acto
seguido comenzó a frotar el capullo de su polla por mi culo. Para facilitar
que él me follara con ganas, le decía cosas como, "métemela toda, rómpeme el
culo, lléname de leche", y más frases similares, todas con el fin de que la
excitación fuera máxima.

Tras frotar su polla en mi culo, y ya teniéndola totalmente dura, la
utilizaba para darme pequeños golpes tanto en el culo, como también en los
huevos y en mi propia polla, la cual yo ahora me sobaba con una de mis
manos, mientras que con la otra mano, estrujaba las nalgas del culo de mi
amante amigo. Que su estupenda polla golpease mis huevos, me excitaba
cantidad, así como cuando me la flotaba en los huevos y por el culo.

Con el fin de hacer más fácil la penetración, me ensalivaba el agujero de mi
ansioso culo, así como me introducía los dedos, primero uno, al rato dos,
algo después tres, y así dilataba lo necesario para el instante en que me la
metiera, lo cual yo deseaba con fervor. Me excitaba cantidad la sensación de
notar que estaba a punto de ser follado por el amigo que me producía un gran
morbo. Solo de pensar que de un momento a otro, iba a introducir su
magnifica polla en mi excitadísimo culo, me ponía a mil, por lo que sobaba
con más ímpetu mi polla, así como seguía estrujándole el culo con la otra
mano.

Una vez ya tenía el culo suficientemente dilatado, introdujo la polla con
cierta facilidad, y no tardo en iniciar el mete y saca, invistiendo de forma
salvaje, a cada investida, sus huevos golpeaban mis nalgas. Entre tanto, con
una de sus manos me daba cachetes en el culo y en una de las piernas,
mientras que con la otra mano me pellizcaba las tetas, o me introducía los
dedos en la boca, para que se los chupase. Y a todo esto, no cesaba de
obsequiarme todo tipo de frases obscenas, que bien me las decía a gritos, o
inclinándose para decírmelas casi susurrándomelas a la oreja.

Una vez que ya llevábamos un cierto rato en plena follada, a cada embestida
que me daba, aumentaba el placer que sentíamos los dos, sin ninguna duda,
estábamos gozando placenteramente con nuestra íntima experiencia, por lo que
las palabras entrecortadas que salían de nuestras bocas, que por supuesto
eran subiditas de tono, se mezclaban con los gemidos de placer, la cual cosa
evidenciaba lo bien que nos lo estábamos pasando el uno con el otro.

En todo momento, mientras él me follaba sin compasión, yo continuaba
sobándome la polla con una de las manos, mientras que con la otra mano,
acariciaba a mi amante amigo, sobándole allá donde podía alcanzar, piernas,
el culo, o diferentes partes del tórax. Lógicamente, me sentía muy a gusto,
por lo que en esos momentos, tenía la polla ciertamente morcillona, y a un
paso de la erección, con los huevos endureciéndose por momento, y algo
doloridos por el calentón que tenía. Además, me satisfacía gratamente, ver
la expresión de placer de su cara mientras me follaba, para mí era algo
digno de contemplar, por lo que aun gozaba más de aquel maravilloso momento.

Después de un rato de no parar de brindarme fabulosas embestidas
apasionadamente salvajes, se reclinó un poco, hasta conseguir llegar con su
boca a mi tórax, para así morderme y darme chupetones en las tetas, lo cual
me producía un gran gusto. Y yo a su vez, acariciaba su cabeza con las dos
manos, diciéndole lo mucho que estaba disfrutando con él, y contándole la
inmensidad de veces, en que había fantaseado con que alguna vez
practicáramos sexo los dos, de forma íntima, el uno con el otro.

Ante dicha revelación hecha por mí, y que por supuesto, la hice llevado por
la pasión del momento, él me dijo que no le sorprendía en absoluto, ya que
mi forma de actuar con él, era cuando menos, algo diferente de una mera de
mera amistad, aunque eso si, de forma muy bien disimulada, por lo que aparte
de él mismo, los demás no se percibían de la situación en si, lo cual era
mejor, así de esta forma quedaba a buen recaudo el hecho de mi orientación
sexual.

Tras estar follando un rato, él hizo que cambiáramos de posición, haciéndome
poner a cuatro patas sobre el sofá, y él detrás de mí, para al principio,
darme lametones en mí cachondo culo. Sentir como me lamía el culo, era
verdaderamente genial, además, simultáneamente volvió a introducirme los
dedos en el culo, a la vez que con la otra mano, me propiciaba manotazos en
las nalgas del culo. Y yo a su vez, inicie una pausada paja, ya que tenía la
polla super dura, y los huevos a reventar.

Al rato se corrió entre convulsiones de placer, y gemidos que denotaban
claramente el gusto que le daba la fantástica corrida que tenía. Fue genial,
el notar cómo me inundaba el culo con su deliciosa leche. Yo entre tanto,
aceleré el ritmo de la paja que me estaba haciendo, por lo que al poco rato,
también me corrí de gusto, lo cual sucedió, cuando aún tenía su polla
dentro de mi culo, y una vez ya me había corrido, él saco su polla de mi
culo, y seguidamente juntamos nuestras pollas al tumbarnos uno encima del
otro, acariciándonos y diciéndonos lo mucho que habíamos disfrutado.

Después de este día, de tanto en tanto, nos enrollamos apasionadamente, por
lo que casi cada mes, al menos una vez quedamos para gozar sexualmente, por
lo que llevamos algo más de tres años con nuestro secreto íntimo, ya que de
cara a los demás, solo somos amigos, pero en la intimidad, durante todo este
tiempo, estamos manteniendo una relación de amantes.
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Y si quieres hacer algún comentario, ya sabes: pajarovolador69 @ hotmail.com
 

 

 

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