Mi Primera Vez.

Era una tarde de verano, cuando, tomé la decisión de iniciarme en este tipo de experiencia, mi amor platónico se llama Juan.

Habíamos ya tenido diálogos acerca de lo que decía un compañero de la secundaria acerca de lo que es coger a una mujer y, sobre todo, lo que le decían: coger es como defecar pero al revés. De ahí, que la inquietud crecía a medida que iban pasando los días. Llegó el día en que me había decidido a iniciarme en estas experiencias, aprovechando el famoso juego de las escondidas y que había cortes de luz eléctrica con la intención de ahorrar energía; empezamos a jugar varios amigos de la calle en la que vivía, entre todos había uno que estaba aceptable y pero ignoraba que tan dispuesto estaba para conocer experiencias nuevas en lo sexual.

Esa tarde - noche, nos estábamos escondiéndonos juntos, aprovechando que había casas en construcción y abandonadas, estando escondidos y aprovechando que en la construcción ya había puerta, la cerramos echándole seguro para impedir que la abrieran; me acerqué a él y un primer contacto fue hacerme, de parte de él, algunos tocamientos, con ropa, él a mis espaldas y yo repegado a él. Tuvimos que interrumpir porque alguien gritó que sólo faltábamos nosotros y teníamos que salir.

Un segundo momento, fue cuando nos escondimos de nuevo en el mismo lugar, echándole, de nuevo llave a la puerta. Ahí nos desabrochamos los pantalones, bajándolos hasta las rodillas, él se sentó en la taza del baño, lugar donde nos habíamos escondido y ambos en truzas, logrando percibir por primera vez su pene erecto, porque lo acomodó justo en medio de mis nalgas pero sin despojarnos de la truza; este fue un segundo momento, el cual me puso a mil, sentir por primera vez un buen miembro calientito y repegado a mis nalgas.

Un tercer momento, fue cuando de nuevo nos escondimos, en el mismo lugar y me despojé de los pantalones y él también, nos bajamos las truzas pero solo nos volvimos acomodar de igual manera, sin llegar a la penetración; logré disfrutar lo caliente y esplendoroso que estaba el miembro de mi compañero, fue una experiencia que en mi adolescencia me elevó al cielo. Como no podíamos llegar a la meta nos propusimos boicotear el juego y terminarlo, lo cual fue aceptado por lo demás y cada quién hizo sus grupos de reunión.

Juan y yo, nos fuimos a su casa aprovechando que la familia de él estaba afuera de ella tomando lo fresco de la noche, aprovechando el apagón de energía de luz y nos dirigimos a su cuarto; ahí nos pusimos semi - desnudos, nalgas y miembros al desnudo, me recosté en la cama y después de un rato me puse nervioso, porque se empezó a acercar con tanta delicadeza que al sentirlo me estremecía todo el cuerpo, sentía una sensación extraña que después entendería que era el estar excitado. Me hizo tocamientos en los muslos, con tanta delicadeza que me seguía estremeciendo, me recorrió la columna vertebral y al terminar ese recorrido, se recostó sobre de mi, que ya estaba en la postura de boca – abajo dejando a plena disposición mi culito virgen hasta ese momento. Abrazándome de los hombros, como si me aplicara una llave a la cabeza, sin meter para nada la mano, me abrí de pies y empezó a buscar su miembro la manera de desvirgar; tardó alrededor de un minuto cuando empecé a jadear por el dolor y el introducir el miembro sin algún lubricante, a pesar de que fue un gran placer nos quedamos solo en la penetrada, porque él todavía no tenía su aparato sexual en plenitud y ambos estábamos iniciando en este tipo de experiencias; junto a esto, estaba la situación de que no había eyaculado ninguna vez por no estar maduro su aparato sexual. Pero si fue toda una experiencia el desvirgamiento, recuerdo que lo caliente de su miembro me pareció extraordinario al grado que me excitaba a plenitud; porque entre dolor y placer disfruté como nunca me lo hubiera imaginado.

A partir de esa experiencia tuvimos alrededor de 8 años de experiencia, entre las primeras penetraciones y su primera eyaculación dentro de mí hasta tener otros tipos de experiencias. Esto fue alrededor de mis 13 años y 11 años de él, GRACIAS HERMANO POR ENSEÑARME ESTAS EXPERIENCIAS.

@lecks

 

 

 

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