Músculos de Acero
Part 2
(By XMEN)
Manolo era muy macarra. Siempre aparecía en su moto de carrera, con aquella cazadora de cuero y sus pantalones pegados y húmedos por sus nalgas y su paquete. Me encantaba mirar cómo se bajaba de su moto. Se colocaba la polla medio empalmada por la vibraciones del motor y se giraba para poner la cadena antirrobo, al hacerlo casi se ponía a cuatro patas. Era entonces cuando su culo duro y redondo aparecía ante mí. Aquella noche llegó un poco tarde. Se cambió rápidamente en el vestuario apareciendo con unos pantalones muy cortos y una camiseta que al moverse permitía ver sus pezones, fuertes y puntiagudos. Tenía un cuerpo de escándalo. Había competido un par de veces. Sus brazos eran impresionantes, grandes y definidos y su cuello ancho y fuerte. Parecía un modelo de Colt. Su piel era morena y brillante. Después de entrenar su ropa se había pegado a su cuerpo como un guante. Entonces se acercó a mí. Nunca lo había hecho. Tenía que hacer sentadillas y quería que le echara una mano. Yo lo agarré por la espalda. Apenas podía abarcar todo su tórax. Pegué mi cuerpo a él y luego seguí con él sus movimientos. Arriba y abajo, arriba y abajo. Sin poder evitarlo, mi rabo empezó a empalmarse al notar cómo su culo grande y duro se abría una y otra vez. Él entonces paró de repente y se dio la vuelta de una manera brusca. Luego me miró el paquete y me preguntó qué significaba esto. Creí que mi iba a dar una paliza, hasta que me di cuenta de que su polla estaba a punto de salirse de su mojado pantalón. Sin apenas darnos cuenta, éramos los únicos que quedábamos en el gimnasio, yo entonces le agarré el paquete y sin saber cómo le dije: "lo quiero". Para mi gran sorpresa me tomó por la cintura y me acercó hacia él. Literalmente me arrancó la musculosa y nuestros pechos quedaron en contacto. Me miraba fijamente mientras acercaba su boca a la mía. Parecía un milagro, pero estábamos dándonos el beso más profundo y hermoso jamás soñado. Mientras nos besábamos le fui bajando el pantalón y disfrutando acariciar aquel hermoso culo de mis sueños. En medio de besos y caricias terminamos de desnudarnos y él se tendió sobre las colchonetas ofreciéndome su garrote para que lo disfrutara. Dejé la enorme cabeza al descubierto y comencé a mamársela despacito desde la base hasta la punta mientras él gemía y se retorcía de placer. Viéndolo gozar tanto comencé mientras se la mamaba a rondar su culo con un dedo. Sus gemidos de placer fueron en aumento, jadeaba como una bestia. Mi verga estaba que reventaba al verlo así. Entonces me animé y le introduje un dedo en el culo y comencé a jugar dentro de él. Se retorcía como loco y yo pasaba desde su verga hasta su boca deteniéndome un poco en su esculpido vientre y sus tetillas. "Más, más..." me dijo, entonces metí otro dedo... "entra, cabrón..." me pidió, mientras abría sus piernas. Me puse sobre él, dejé la cabeza de mi verga completamente al descubierto y se la pasé por el pecho. Tomó mi verga con las dos manos y se la llevó a la boca ensalivándola entera. Entonces la puse en su culo y la apoyé con todo mientras él se relajaba y me ayudaba a penetrarlo. Poco a poco toda la cabeza estuvo adentro, sentí cómo su ano virgen se cerraba sobre mi verga y la apretaba. Lentamente lo fui penetrando hasta el fondo. De sus ojos cerrados brotaban lágrimas de dolor y de placer. Cuando la tuvo toda adentro me tumbé sobre él y se la dejé quieta para que se acostumbrara. Entonces me dijo: "coje macho, coje..." y me rodeó la cintura con sus fuertes piernas. No lo podía creer, pero ahí estaba, cogiéndome al macarra de mis sueños. Mi verga creció como nunca antes dentro de él mientras nos besábamos como locos. Sentí que me venía y él también porque su culo se apretó más aún sobre mi verga como ordeñándome. Acabamos juntos en un torrente de semen y sudor. Lo llené de leche jadeando como un animal mientras él se venía entre nuestros cuerpos.
Después de tanto éxtasis me dejé caer sobre su pecho mientras él me abrazaba y se relajaba. Estuvimos así un rato hasta que nos recuperamos y nuestra excitación creció de nuevo. Entonces lo dejé hacer. Se levantó, puso mis pies sobre su pecho y su verga en mi culo. De una introdujo su cabeza, parecía que me iba a partir al medio pero enseguida la sensación se hizo muy placentera y me penetró completamente. Moviéndonos rítmicamente acabó dentro mío, fue como una explosión mientras arqueaba su espalda hacia atrás y gemía. Después de otro descanso terminamos en las duchas bañándonos juntos entre besos y caricias. Nos volvimos a excitar y nos volvimos a coger allí bajo el agua tibia. Cuando al final de tanto placer nos vestíamos me invitó a entrenar junto con él. Desde entonces lo hacemos juntos. Mi cuerpo se ha desarrollado casi como el suyo. Competimos juntos... y al final del entrenamiento y la competencia la pasamos muy, muy bien. Y en la moto de carretera algunas noches paseamos juntos... con la verga del otro adentro.