Muchachitos y apuestas
Mi nombre puede ser Andrés soy casado tengo dos hijos , soy de un metro setenta
y cinco de estatura, blanco, de cabello rubio, algo abundante y largo, hace un
año solo tenía la mala costumbre de realizar apuestas absurdas, y perseguir
muchachitos para estar con ellos sexualmente, eso me trajo muchos problemas,
como perder mi primer matrimonio, mi empleo y una pequeña fortuna, por lo que
tome la decisión de someterme a terapia para controlar mis compulsiones, para
ello continuaba haciendo las apuestas, o viendo y hablado con muchachitos por
Internet, pero sin decir palabras, por lo que deje de perder y de pasar malos
ratos, hasta que la semana pasada me encontré a un amigo de mis hijos, el cual
nos invitó a mi hijo Santiago y a mi a su casa de campo a pasar un fin de
semana, a ultima hora antes de salir, la madre de mi hijo lo llamo, por lo que
el luego de discutirlo con migo tomo la decisión de que fuera a pasar el fin de
semana con su madre que yo me iría con su amiguito, el que me gustaba mucho, con
lo que los dos estuvimos de acuerdo.
Al llegar a la casa del chico, este me recibió de manera afectuosa pero
sorprendido de que mi hijo no me acompañase, luego de instalarme en la
habitación que nos preparó, me reuní con él en la sala de la casa, hay se puso a
preguntarme por las apuestas que yo realizaba, nos reímos un rato y nos tomamos
unas cuantas copas de vino , luego salimos a ver la propiedad, al caminar por la
misma vimos a un par de muchachitos que trabajaban para sus padres en ese lugar
vestidos con una pequeñas tangas, cuando Richard dijo, te apuesto a que los
chicos te gustan mucho, yo al principio no le puse atención, pero luego continuo
haciendolo de forma repetitiva, hasta que yo me molesté y así se lo hice saber.
Ya estábamos de regresó a su casa cuando al llegar a ella, volvió a hacerlo de
nuevo, una ves dentro se buscó un juego de cartas y me retó. Al principio me
negué pero ese gusano del juego me mordió otra ves, yo puse los término para no
perder dinero ni comprometer a otras personas, cuando el muchacho luego de un
corto análisis, llegó a la conclusión de que yo solo estaba apostando mi
persona, contra el dinero de él, y el cuerpo de sus muchachitos. Ante la
posibilidad de que no perdiese me animé a jugar, al principio nos encontrábamos
empatados, hasta que llegó una mano que yo pensé que podía arriesgarlo todo,
contra una gran cantidad de dinero de unas cinco cifras como dicen los
banqueros. Para hacerles el cuento largo corto les diré que perdí como un tonto,
en eso mi primo sabiendo que yo siempre cumplía con mis compromisos de juego, de
manera directa me dijo, vete al cuarto, te quitas la ropa y me esperas en la
cama acostado, yo me quede de una sola pieza, no podía dar crédito a lo que
escuchaba, cuando el con una sonrisa me lo repitió, yo pude ver en sus ojos que
era en serio que me lo decía, pero como estábamos solos y fue mi culpa el que yo
perdiera, decidí pagar la apuesta como el lo pedía, por lo que me fui a la
habitación a regañadientes, al entrar me despoje de toda la ropa y me acosté
boca arriba, cuando lo escuche decirme que me diera un baño, cosa que hice de
inmediato, yo pensaba este me va a joder hoy pero yo lo fastidiaré mañana de
alguna forma. Al salir del baño sobre la cama había unos pequeños bañadores de
colores, el chico al sentirme en el cuarto me ordeno que me pusiera una tanga
roja, luego de lo cual me vi en un espejo que cubría toda una pared del cuarto,
y no es por nada pero me veía bien, mi cabello largo al ponerlo sobre mi rostro
daba la impresión de ser una modelo, en eso entró el con los muchachitos y se
quedaron viendome de pies a cabeza, me echaron un piropo y yo los mande para
buen sitió. Richard bajo la intensidad de la luz de la habitación y me ordenó
sentarme en la cama, luego se me sentó a mi lado, junto con uno de los chicos y
comenzaron a manosearme y besarme, yo a todas estas al principio no pensaba
colaborar más con ellos, pero paulatinamente me fui entregando, había algo en
eso que me estaba gustando, Los tres se encontraba con sus penes totalmente
erectos, el mas bello de los tres me tomó por mi cabello y me llevo mi cara a su
pene en eso solo dijo mama, al principio me resistí algo y eso como que los
excitó más aun, al tocar mis labios su rojo e inmenso glande, mi boca se abrió
como un acto reflejo, se lo chupe todo, los testículos y el falo, su sabor era
algo nuevo para mi, al tiempo que yo se lo mamaba los otros dos fueron pasandome
una de sus manos por mis nalgas, hasta que con sus dedos jugueteó con mi
esfínter por largo rato, yo a medida que el me daba con dos o tres de sus dedos,
dentro de mi culo, yo más fuerte se lo mamaba, hasta que un chorro de semen
llenó mi boca, yo trate de aguantarlo para luego escupirlo, pero algo hizo que
me lo tragara, cosa que disfrute, El chico saco su pinga de mi boca y el resto
del semen me lo hecho en mi cara, mientras que yo con mi lengua y mi boca se lo
terminaba de limpiar de su glande. Los tres se levantaron y al momento regresó a
la habitación, en compañía de un hombre de mi edad, yo me había pasado una
toalla húmeda por mi rostro, cuando me indicó que me acostara boca abajo, a esta
altura yo estaba loco por que me lo metiera, era una sensación y disfrute mayor
que el que me daba el apostar, me tendí en la cama, me baje el bañador, y le
ofrecí mis nalgas a ese hombre, el tomo posición y me penetró con suma
facilidad, yo esperaba que me doliera, pero por lo contrario lo disfrute al
máximo, yo por instinto comencé a mover mi culo, de un lado al otro, parecía una
puta profesional, quería sentirlo más adentro y así se lo dije, el hombre me lo
sacó me dio la vuelta al tiempo que me levantaba mis piernas y las colocaba
sobre sus hombros, hay la penetración fue mayor, al igual que el disfrute, mi
esfínter se abría y se cerraba por si solo, yo no tenia control sobre el,
comencé a masturbarme hasta que sentí todo el semen caliente del hombre que me
llenaba por dentro de mi culo, y mi semen chorreandose por mi mano.
Yo pensaba que todo terminaría hay, que equivocado yo estaba, al día siguiente
al despertar me encontré con los dos chicos en la habitación, luego entro el
amigo de mi hijo y me dijo, Mario yo tengo una deuda de juego con los chicos y
necesitó que tu se la pagues, a nombre mio, vistete con esa ropa que ellos te
van a llevar, yo no sabía que decir ni que hacer, hasta que el negro más grande
le habló a mi primo al oído, y este solo le respondió afirmativamente con la
cabeza. Richard y el más pequeño salieron de la habitación, y el más grande se
quitó tan solo los pantalones, no tenía interior, de repente veo como ese
monstruo de verga que tenía entre sus piernas toma forma y tamaño, sin que me
dijera nada yo lo tome entre mis manos y me lo lleve a la boca, tras chupetearlo
un rato, el chico me tomó por el cabello e hizo que me acostara de forma firme,
yo me puse en posición y él me penetró rápidamente, una ves dentro se dio a la
tarea de culearme, lo disfrute mucho más de lo que disfrute a su amigo, hasta el
momento de terminar el condenado muchacho me lo sacó del culo y me regó todo mi
cuerpo con su semen. Después de eso se vistió y se retiró de la habitación, yo
entré al baño y me metí bajo la regadera, hay me agache y expulse todo el semen
que tenía dentro de mi culo, luego de darme un buen baño me sequé y me acosté en
la cama, al rato entro a la habitación el chico más joven, sin decir nada se
acostó sobre mi yo no había visto su pinga, y supuse que sería más pequeña que
la del otro negro, cuando de repente siento esa macana penetrandome, yo creó que
era el doble de gruesa que la del otro, yo al principio estaba desesperado, pero
tras los tres o cuatro primeros embates mi culo se acostumbró a semejante
manguera, el chico era pequeño de estatura pero de cuerpo ancho, me estuvo
culeando hasta que ya no pudo más y se corrió dentro de mí, yo sentí ese semen
caliente entrar en mi culo, y lo disfruté al máximo, cuando me lo sacó yo
pensaba que eso iva a ser todo, se paró frente a mi y con su pene en su mano
hizo señas para que se lo mamará, cosa que al principio me dio algo de repulsión
ya que ni siquiera se lo había lavado, pero al sentir su olor entrando por mi
nariz, me provocó el tenerlo dentro de mi boca, y sin mas se lo chupe todo hasta
los testículos, tras un buen rato de mamarselo yo a el negro y el juguetear con
sus dedos dentro de mi culo se corrió en mi boca, yo no permití que se perdiera
una sola gota de su semen, él esperaba que yo lo escupiera ya que me alcanzó un
vaso de cartón, pero al ver que me lo había tragado se alegró mucho, yo
permanecía acostado boca arriba cuando de momento sentí un liquido caliente
cayendo en mi cara, era el chico que como una gracia de su parte se orinó sobre
mi, y lo mejor de todo fue que lo disfruté, me bañé en su caliente orine, tras
lo cual entre al baño a darme otra ducha. Al salir ya los dos muchachitos se
habían marchado.
Una ves que me vestí el chico me dio alcance, y con una sonrisa se despidió de
mi, quizás pensaba que yo no volvería a verlo más pero se equivoco, el próximo
fin de semana me voy para su casa de campo, solo espero que estén el par de
chicos.
Bien soy yo, nuevamente. La vez anterior, les hable de los problemas, que me ha
traído el vicio del juego los muchachos. Si no recuerdan, les narré como un
amigo de mi hijo, se aprovechó de tal situación. En la que la apuesta, fue
demasiado tentadora para mi. Ya que era una gran suma de dinero, contra el
disponer de mi persona. Pues bien, el chico se cobró y con intereses, ya que él
y un par de chicos, dispusieron esa noche también de mi cuerpo. Pero con el
tiempo logré recuperarme, no vi más a ese chico. Y el mantener relaciones
sexuales, con otros hombres. Se terminó.
Bien, durante mucho tiempo me mantuve alejado, de los casino, los colegios,
juegos de carta, y hasta de la quiniela. La relación con mis hijos iva viento en
popa, mi hijo. Al conocer los hechos de aquella recaída y de sus consecuencias,
me perdonó. Por lo que no volví, más nunca a realizar una apuesta. Hasta que en
la navidad pasada, nos fuimos a celebrarla a casa de unas amistades de mi hijo.
Realmente, Luis que es como se llama el dueño, de la hacienda donde se celebraba
la fiesta de navidad, él había sido uno de los pretendientes de mi hijo en su .
Pero en la actualidad, se encontraba viviendo, con un modelito de gran belleza.
Su nombre es sencillamente Manuel, pero que cuerpo más bueno tiene. Parece que
una vez, que dejan de ser reinas, aumentan unos kilos y se ponen más buenos.
Al llegar mi hijo y yo a la casona de la hacienda, fuimos recibidos a cuerpo de
rey por Luis. Nos colmó de atenciones, y hay fue cuando por primera vez vi a su
compañero, alto rubio con un escultural cuerpo, casi desnudo. Ya que salía de la
alberca cubierto, tan solo con una diminuta tanga, de esos que en la parte
trasera se convierten en un cordel que se pierde entre las nalgas. Por lo visto
me debió llamar mucho la atención, ya que mi hijo me cerró la boca. Y al llegar
a la habitación que nos tenían reservada, me habló de forma clara, diciendome.
Parece ser que tienes años, que no ves un par de nalgas, por lo visto. Yo me
deshice en excusas, y la firme promesa de que no volvería a suceder. Tras lo
cual le di un beso,.
Realmente la casa de Luis, era toda una mansión. Ya chico se encontraba vestido
o casi, ya que su atuendo era bien atrevido, de color rojo.
La fiesta, que les voy a decir, fue todo un éxito. El desgraciado de Luis votó
la casa por la ventana, como que es millonario el tipo. Había dos orquestas de
chicos muy jóvenes y bellos, meseritos desnudos, bebida abundante y muy buena
comida. Mi hijo y yo, compartíamos la mesa de Luis y su muchacho. Así que en
cierto momento, luego de haber bailado un buen rato, al regresar a la mesa hice
el comentario de que a los anfitriones no los había visto bailar. Luis secamente
me respondió, que para eso, no tenía ninguna habilidad, que le daba la impresión
de tener dos pies izquierdos. El chico en ese momento, le dijo algo al oído de
su amo, y este respondió con una sonrisa de forma afirmativa. Luego el se
inclinó hacía mi hijo y repitió la misma operación. Entonces fue mi muchacho el
que habló, preguntandome si no tenía ningún inconveniente en sacar a bailar a
chico. Yo miré extrañado a mi hijo, ya que se que es algo celoso, pero el al ver
mi cara de asombró me dijo, ve saca al pobre, no ves que no se ha divertido en
toda la noche. Bueno, yo decidí hacer el gran sacrificio de bailar con el amante
de Luis. Si ellos hubieran sabido, que me moría por tener a esa chico, entre mis
brazos, de seguro no me lo hubieran pedido. Debido a la gran cantidad de
personas, difícilmente mi hijo y Luis hubiesen podido seguirnos el rastro en la
pista de baile. Mientra nos dirigíamos a la pista, yo pensaba como me las
arreglaría, para bailar con eso bello chico. Pero cual no fue mi sorpresa,
cuando el fue el que tomó la iniciativa, al pegarse totalmente a mi cuerpo. En
cosas de unos segundos, se me endureció. Mis manos acariciaban la suave piel del
chico, al compas de la música, sus labios eran seductoramente humedecidos por su
lengua, se veían sumamente provocativos. Sus ojos, se posaban una y otra vez, en
mi entre piernas. La erección era muy evidente, entonces el, se daba la vuelta y
pegaba sus nalgas contra mi cuerpo, al compas de la música. Realmente estuve a
punto de estallar en medio del baile, en más de una ocasión.
Al regresar a la mesa, me encontraba transpirando fuertemente. Pero justo cuando
llegamos Luis se levantaba junto con mi hijo y otras personas, por lo que los
acompañamos a otro salón. Al llegar me di cuenta que había, una mesa de poker.
Yo había tomado a mi hijo por el brazo, para salir de la habitación, cuando Luis
se dirigió a mi, diciendo. Mario vas a dejar mal parada a tu hijo, desde que te
levantaste no hiso otra cosa que hablar de lo buen jugador que eres. Yo la mire
a los ojos, y el con una sonrisa, me dijo. Tu puedes jugar un par de manos y
luego nos vamos a dormir papi. Realmente en el fondo quería seguir bailando con
ese chico, pero también quería jugar. Por lo que me senté a la mesa, de
inmediato comenzamos con el juego. Era como si esa noche todo se me concediera,
las mejores manos de mi vida las logre esa noche, en un dos por tres, retiré de
la mesa a casi todos los jugadores, menos a Luis, ese tenía fondos sin limites.
Llegó el momento en que alcancé a tener una cifra extremadamente alta en mis
fichas. Mi hijo, que durante toda la partida se encontraba a mi lado, me dijo
que diera por terminada la partida, y se puso a recoger el dinero. Luis le
preguntó si tenía algún inconveniente en dejarme seguir jugando, el respondió
que no, pero que no contara con ese dinero. Luego mi hijo me dijo al oído, sigue
jugando pero no apuestes mucho, diciendo eso se retiró dejandome una muy pequeña
cantidad.
La suerte continúo siendo la misma, un par de jugadores nuevos, salieron
desbancados a los pocos minutos. Yo pensaba que esa era mi gran noche. Llegó el
momento en que ya me quería retirar. Ya que solo nos encontrábamos en la mesa,
Luis acompañado de su bello chico y yo. Al levantar la vista en más de una
oportunidad vi a muchacho, humedeciendose los labios, y con una mirada llena de
lascivia hacía mi. De momento Luis me propuso una apuesta, bien sencilla. Su
chico contra mi hijo, por una noche completa. El chico se veía más seductora,
sus ojos me decían tomame. De momento perdí la cabeza y acepte la apuesta.
Subí a nuestra habitación, mi chico recién salía de la ducha. No encontraba
palabras para decir que la había perdido, en una mano de poker. Pero me armé de
valor y al el preguntarme como me fue, le dije que nuestra fortuna se había
duplicado, colocando la gran cantidad de dinero sobre la cama. Pero de
inmediato, el muchacho se dio cuenta de que algo no andaba bien. Y me preguntó
que era lo que pasaba, le explique que cuando el resto de los jugadores se
marcharon, Luis me hiso una apuesta, la cual envolvía que ella pasará una noche
completa con él. Yo acepte la apuesta, y perdí. El chico se quedó de una sola
pieza, pero de inmediato reaccionó preguntandome, que cantidad de dinero apostó
él, y continuó diciendo, mi amor yo se que si le llevó, el dinero. A mi, no me
va a poder decir que no, yo lo conozco muy bien. Pero cuando le dije que él
había apostado a su chico, en las mismas condiciones. Mi hijo se quedó en
silencio, se comenzó a vestir diciendo. No me esperes despierto, una vez que se
colocó una bata de baño por encima salió de nuestra habitación.
En la mañana, regresó el chico a nuestro dormitorio. No me dijo una sola
palabra, y no me atreví a preguntarle por vergüenza o temor a lo que me fuera a
decir. Apenas el llegó se metió al baño, se ducho, y al salir se puso a recoger
las maletas. Al terminar bajamos, nos montamos en nuestro coche, y nos
marchamos. Tras cuatro horas de carretera, durante las cuales el muchacho fue
durmiendo gran parte del camino. Llegamos a nuestra casa, la curiosidad, y los
celos me corroían por dentro. Una vez en nuestra habitación, no aguanté más y le
pregunte que había pasado. El guardo silencio, por un rato y luego dijo, no te
va a gustar lo que me estas pidiendo, mejor dejalo así. Pero yo insistí, por lo
que el chico comenzó a narrar su experiencia de la noche anterior.
Llegué a el dormitorio, hay me estaba esperando. Me despojó de la bata y comenzó
a besarme, sus manos acariciaron todo mi cuerpo, al principio me resistí, pero
suavemente me llevó a la cama, sus labios llegaron a mi entrepiernas, y comenzó
a lamerme. Yo lentamente fui abriendo las piernas. (Yo me encontraba que me
moría de celos por dentro, tratandome de controlarme, mientras el chico
proseguía con su relato). En eso entró Luis a la habitación, y se desvistió. (Yo
me quedé algo sorprendido, y le pregunté a el chico si no era Luis quien la
estaba besando, y el me respondió no, era su novio quien me recibió. El chico
continúo diciendo), mientras el muchacho me besaba y chupaba por todo mi cuerpo,
Luis tomó una camara instantánea y comenzó a fotografiarnos desde distintos
ángulos, luego se integró chupandome los pechos, y me decía que desde que
estábamos en el colegio había tenido ganas de estar conmigo. El chico se colocó
una cosa como un arnés de cuero, y con eso me penetró por delante por la boca,
mientras que Luis me lamia el culo, para luego introducirme su pedazo de carne
entre mis nalgas. Lloré por el dolor de ser sodomizado, pero al rato lo disfruté
mucho. Hasta que al fin me descargo todo dentro de mi, al tiempo que yo
alcanzaba mi tercer orgasmo esa noche. Una vez que terminamos, me llevaron a la
bañera y hay me lavaron entre los dos. De más esta decir que ambos me besaban
cada vez que se les antojaba, o me introducían sus dedos en mis interioridades,
hasta hacerme tener otro orgasmos una y otra vez. Luis se paró frente a mi, y
colocando sus manos en mi cabeza me guió para que se lo besara, y posteriormente
se lo mamase. Cosa que al principio me repugnó, pero al rato le encontré el
gusto, cuando sentí como se hinchaba dentro de mi boca. Mientras ese niño nos
fotografiaba, hasta que mi cara se llenó de su semen. Como eso fue en el baño,
me lave el rostro. Cuando pensaba que todo había terminado, entre los dos
desnuda como me encontraba me tomaron por los hombros, y salimos de la
habitación. Bajamos la escalera, y nos dirigimos a la cocina. Hay se encontraban
los meseros de la fiesta, los cocineros recogiendo, y parte de una de las
orquestas. Luis les pregunto a cuantos de ellos les gustaría que yo les diera
una mamada, y de inmediato todos se pusieron en fila, eran como ocho hombres, y
a todos y a cada uno se las mame, y evidencia de eso fueron las fotos que me
tomaba Luis, de paso al chico como que también le agrada, por que des pues de un
rato también se dio a la tarea de mamarselo a Luis. El cual como que no estaba
del todo satisfecho y preguntó quien quería comerme el culo, y de nuevo la fila
se hiso, para adelantar hubo varios que me sodomizaron, , al tiempo que yo
seguía mamando lo que me pusiera al alcance de mi boca. Te digo Mario ahora
entiendo que es una orgía, y es algo fabuloso, pero espero que no te sientas
mal. Hacía tanto tiempo que tenía esa fantasía, pero no me atrevía a decirte
nada, así que la próxima vez que quieras volver a jugar poker me llevas, tras
decir eso me entregó un paquete de fotos instantáneas las cuales confirmaban
todas las palabras de el chico, quien desde ese día fue mi amante y socio en un
club nudista gay en Bogota
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