UN NADADOR PROVOCATIVO
(más historias)



Como habéis visto (si no fuera así os invito a hacerlo) en mis relatos anteriores he tenido la gran suerte de ir encontrando algunos jóvenes machos muy bien dotados y con ganas y voluntad de disfrutar de su juventud y de lo que la Naturaleza les ha proporcionado. Pues bien, otra de las experiencias que he tenido con ellos es la que sigue a continuación:


Hacía un cierto tiempo que no había tenido la oportunidad de ver y estar con los gemelos. Sí he mantenido frecuentes encuentros con el nadador. Respecto al otro joven (el del pollón) es al que menos he visto pues sólo aparece cuando va muy caliente (porque su novia no puede o no quiere meterse su tamaño de rabo, al que se limita a pajear) y viene a follarnos. Su preferido es el nadador, que intenta metérsela también a él cuando se deja, cosa que no sucede con frecuencia. Imaginar lo bello de la escena. Yo a veces prefiero no intervenir pues esas visiones de folladas entre jóvenes tan bien formados es algo que me encanta disfrutar. Nadie hace daño a nadie (bueno... a veces se pasan al sexo duro y hacen cosas con tal intensidad que sus gestos denotan una aproximación al límite entre el placer y el sufrimiento placentero). Mi mano va a mil por hora, y no sólo con mi polla. Pero un día llamó uno de los gemelos y me dijo que tenía muchas ganas de repetir una orgía parecida a la de la piscina interior en el piso de mi amigo el empresario. Llamé a mi amigo y me contestó que tenía la agenda muy apretada pero que contáramos con su casa de montaña en el pirineo catalán (cerca de la frontera con Francia). Él no podría asistir pero nos dejaba su todoterreno y su casa para un fin de semana entero. La casa es un antiguo caserón de piedra que se estaba cayendo a trozos y en el que invirtió muchos millones en restaurar a conciencia. Por fuera seguía siendo austero por ser de piedra y madera, pero por dentro tenía unos acabados que lo hacían encantador. Estaba muy mal comunicado, realmente escondido. Sólo accesible con un todoterreno. A dos kilómetros, y aún en su propiedad privada, se encuentra un pequeño lago escondido en el bosque. En fin... un paraje idílico para nuestros fines.

Llegó el día esperado y quedamos los cuatro en mi piso. Yo había preparado todo y tenía el coche en el garage. Nos saludamos y emprendimos el viaje. A mí me sorprendió que durante el viaje no hubo nada de sexo entre ellos. Yo sólo pensaba en que en cualquier momento se la sacarían y se harían una paja, o que hablarían de qué iban a hacer. Pues no, sólo tocaron el tema de refilón y haciendo mención de algunas chicas y de sus genitales, pechos... 

Llevábamos un buen rato de viaje y vi que mientras tres hablaban, el nadador se había quedado dormido apoyando la cabeza en la entrepierna de uno de los gemelos. Eso había provocado una gran erección de su polla de 30 cms. Pese al aire acondicionado, éste dijo tener mucho calor y se quitó la camiseta. Al levantar los brazos pudimos ver que no estaba depilado como en la ocasión anterior. Ninguno de los dos gemelos lo estaba. La razón era que ellos son unos amantes del naturismo y en verano practican el nudismo y prefieren estar en estado natural. Pero como apenas tienen vello y son muy rubios es casi imperceptible dicho vello. Al rato vi por el espejo que estaba acariciando la cara del nadador. Sus manos pasaban por sus mejillas. Agachó la cabeza y besó y lamió su rostro. El nadador despertó y tras su sorpresa inicial se incorporó y tocando su cuerpo desnudo le devolvió las cariñosas caricias, pero no sólo al trempado sino a los dos gemelos. Había tánto amor en sus gestos y miradas. El cuarto en cuestión aún no aceptaba su condición de amante de hombres y se notaba en su actitud una controversia interna aun cuando alguna mano se le acercaba y le acariciaba. Su reacción fue sacarse la polla y acercarla para que alguien la tocara. Pero quedaba claro que eso vendría después. Ese era el momento de la sensualidad. Sin embargo, el gemelo trempado dijo que tenía que liberar su rabo pues le había quedado en mala posición. Se apartaron y se despelotó. Suerte que las ventanillas tienen una cortinilla que da total intimidad a la parte trasera del automóvil. El hecho de tener un poco de vello en el pubis le daba un aire más masculino. Otra vez tenía en mi plano de visión aquel cuerpo y cara perfectos. Se siguieron besando y acariciando el pecho. Luego se adormilaron todos. Al trempado se le quedó morcillona y le reposaba en el muslo. 

Llegó la zona del desvío y del adentramiento en la montaña. Pasado un tiempo llegamos a la casa. Salieron los cuatro. Tres vestidos y uno en pelotas, con el rabo tamaño natural-reposo y los huevazos de toro colgantes y balanceándose. Tras dejar la ropa y demás enseres en las habitaciones, el otro gemelo se quitó todo y poniéndose ambos unas zapatillas de baño y con un toallón en la mano nos animaron a aprovechar el atardecer de calor bochornoso para darnos un baño. Se adelantaron los cuatro pues ellos dos conocían bien el camino. Yo fui a su encuentro veinte minutos después. Cuando llegué me encontré con los cuatro haciendo peleas acuáticas. Entonces el gemelo de los 32 cms salió a la "orilla" y empezó a orinar de perfil a nosotros. Detrás de él estaba el Sol y su figura quedaba recortada perfectamente. Los 32 cms estaban desplegados totalmente en una semierección amorcillonada con inclinación hacia abajo. Podía oírse el silencio mientras mirábamos su meada. Él se sabía observado. A mí se me escapó un comentario en alto: 

- Es como un caballo, pero con esa cara de ángel rubio.

Se giró hacia nosotros y dijo:

- Es hora del sexo.

Lo hizo tan serio que en ese momento fui consciente de que esos dos chicos habían nacido con una predisposición al amor en todas sus vertientes, con una dotación de sensualidad para los que muy pocos están preparados. Al final, consiguieron que durante esos dos días los cinco fuéramos uno mismo. Hubo amor, placer, sexo, salvajismo sexual, y en grandes dosis. Aquello podría no haberse acabado nunca. 

Cuando llegué a mi piso rompí a llorar de felicidad. Aquel paraje, aquellos efebos, sus bromas, sus sonrisas, sus ganas de satisfacerse unos a otros, lo pendientes que estaban de que no me sintiera desplazado por la edad. Maldito el día en que tomen sus propios caminos, en que formen sus familias (si lo hacen). Con ellos uno se remonta a la época de la antigua Grecia. Buscan la perfección: esos cuerpos, esas mentes abiertas, siempre abiertos a todo, con ganas de conocerse, de explorarse a sí mismos y de ver que no hay casi diferencias entre unos y otros, de cultivarse física y psíquicamente... ¿Sexualmente? Creo que lo hemos probado todo. Nada quedó por hacer. Los límites no tuvieron que imponerse. Todo fluyó con toda normalidad.



Un fuerte abrazo a todos vosotros, lectores.
  


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