UN NADADOR PROVOCATIVO IV:
ORGÍA ACUÁTICA
Es mucho lo que disfruto del sexo. Mi parecer es que es mejor entre chicos, aunque no desprecio las atenciones que me pueda procurar una buena hembra. Últimamente mi vida sexual se reduce a los encuentros que tengo con mi amigo el nadador, que cada vez está más bueno y es más guapo, y el chico de dieciséis años que se ligó en los vestuarios, que cada vez parece estar mejor dotado (pollón de veinticinco cm. y muy gordo) y es mejor follador a medida que practica con nosotros. Recordad que su novia no se atreve a follar con él. Pero aquí tiene un par de amigos que velan por el vaciado de sus huevos y por el disfrute de su hermosa y tremenda herramienta "abreculos". Quiero aclarar que al nadador se lo folla sólo tras haberle abierto yo un poco con mi rabo o con algún consolador. Tengo que prever posibles accidentes haciendo uso de abundante gel lubrificador pues de lo contrario le dañaría esa parte tan sensible. Es espectacular cuando su ano se adapta al rabo gigante y ves cómo éste desaparece casi por completo en ese vaivén frenético en el que se empeñan. Lo que no me gusta es lo chulito que se está volviendo al sentirse tan deseado por su gran sexo apetecible. Yo, intento no piropear su pollote para que no siga en esa línea de saberse el centro de atención. El otro día hablaba con un amigo de toda la vida y le contaba la espectacularidad de los encuentros sexuales entre los dos chicos. Este amigo tiene un piso en el centro de Barcelona de gran lujo. Posee dos plantas. En una de ellas tiene una piscina de unos treinta metros cuadrados. He de aclarar que tiene mucho dinero y su empresa va viento en popa. Me preguntó si quería que organizase una orgía entre él, mis dos amigos, dos amigos "especiales" que había conocido, y yo. ¡Claro! le contesté yo. Preguntaré a los colegas. Tras haberles preguntado a éstos me dijeron que... encantados! También preguntaron qué era eso de dos amigos "especiales", al igual que yo había hecho con mi amigo rico. Pero no les pude responder a su pregunta ya que eso parecía ser un secreto que quería mantener mi amigo hasta última hora. Llegó el día de la orgía. A mis amigos les presenté al dueño del piso. Éste parecía satisfecho por lo guapos que son. Pero... todavía no había visto nada. Les enseñó la casa con detalle: las cuatro habitaciones que eran enormes, los dos salones, la gran cocina (nos ofreció comer algo)... Entonces, el superdotado le dijo que no era bueno comer si iban a mojarse. Eso recordó al otro que tenía que enseñarles la piscina. Pero quería que entraran en el salón en el que se encontraba la misma sin ropas y bien aseados. Los llevó a un baño que tiene un plato de ducha muy grande, les dio jabón y les pidió que se lavaran. No tuvieron problemas en desnudarse ante nuestras miradas. El del piso les observaba atentamente. Iba pensando en alto. Miraba al nadador y decía en alto:
- Perfecto, un cuerpo muy bien hecho, lástima que no la tenga más grande, sin ese poco de vello que tiene en el pubis estaría aún mejor...
Entonces tocó comentar sobre lo que ofrecía el superdotado:
- Este rabo ya me va más, de cuerpo bastante bien, pero la huevera podría ser mejor...
Mis amigos se pusieron rojos y enojados y le contestaron que era un poco crítico y que podía proceder a desnudarse y demostrar cómo era él. El dueño se dio cuenta de su insolencia y rápidamente rectificó:
- Perdón, sois tan espectaculares como me había contado Juan (yo) y yo no tengo nada de especial pero... -esto ya lo decía sin ropa y animando a los dos chicos a darse una ducha con él- es que conozco a dos chavales de recién estrenada mayoría de edad, y que son hermanos, y que son muy "especiales", son demasiado "bestiales".
Yo seguía mirando la escena, observaba cómo iba calentándoles con sus palabras... Se encontraban ya los tres metidos en la ducha, rodeados por una mampara. No les dejó que se pajearan, ni les tocó, ni les dejó que se tocaran mutuamente. Luego me duché yo. Ya limpios y secos nos ofreció unos albornoces y unas zapatillas y nos llevó a la piscina interior. Estaba muy bien decorada, con plantas, con materiales de diseño y de primera calidad (hay que tener en cuenta que procede de una familia de constructores). Es una preciosidad de estancia.
- ¿Y tus amigos? -preguntó el nadador justo cuando sonaba el timbre.
- Esos deben de ser ellos -obtuvo como respuesta.
Abrió un baúl de mimbre y sacó toallas, montones de condones, un gran bote de lubrificador, etc...
- Esperar aquí, si queréis meteros en el agua pero aún no empecéis la fiesta, por favor.
Fue a abrir. Oímos cómo los dirigía a la ducha en la que habíamos estado. El superdotado me preguntó si le iba poniendo gel al nadador o si eso era antihigiénico si después se metía en el agua. Yo opté por decirles que sería mejor meternos en el agua y esperar. Pero sólo nos metimos dos. El nadador dijo que tenía ganas de orinar y fue al baño en el que se habían estado duchando. A los dos minutos volvió y nos contó que el dueño, al notar su llegada fue hacia él y le obligó a ir a orinar a otro baño pues no quería que conociese a los dos hermanos todavía. Estábamos los tres en el agua cuando aparecieron los hermanos acompañados del dueño. La visión era celestial: los dos chicos más guapos que jamás vi; de un rubio platino, pelo corto ligeramente ondulado, ojos azul celeste, lampiños, de rasgos perfectos... dos auténticos modelos encantadores. Incluso el nadador, de gran belleza, los miraba con una mueca de sonrisa y admiración. Salimos los tres del agua y les dimos la mano. Ellos, se quitaron el albornoz y se quedaron con un pantalón de lino blanquecino. De nuevo tuvimos otra visión digna de ser vista por todo el mundo. Sus cuerpos no tenían un sólo vello, de perfección escultórica, se notaba que eran deportistas y sanos pero que también la genética les había ayudado a tener esos cuerpos y caras tan sumamente perfectos. Los cuatro jóvenes se miraban entre sí. Los dos que estaban totalmente en pelotas miraban a los otros por la parte del pantalón. Seguramente estaban pensando lo mismo que yo: ¿serían sus pollas también "especiales"? Pues bien, el superdotado quiso saberlo el primero y acercó cada una de sus manos a los amplios pantalones de los dos hermanos. Tiró hacia abajo y tanto yo como mis dos amigos hicimos una expresión de sorpresa. Todavía no las tenían duras; les colgaban dos enormes pollones de más de veinte centímetros; perfectamente circuncidadas; con unos capullazos redondos y gordos a medio hinchar; muy gruesas; sin vello por ningún lado (parece ser que el poco que tienen en el pubis se lo depilan de vez en cuando; de un color rosado; muy muy bonitas... Los hermanos se cogieron sus respectivas pollas y se las empezaron a sobar. Ante nuestro asombro empezaron a crecer y llegaron a alcanzar treinta, y
treinta y dós centímetros. Ya veis, dos hermanos que eran casi iguales, nacidos en el mismo parto, con pequeñas diferencias anatómicas entre sí. Cuando estaban a tope se podían contemplar las enormes bolsas en las que reposaban sus huevazos. Otra diferencia entre ellos es que el de la polla menos grande tenía un escroto más grande que el de su hermano. Mis dos amigos se quedaron sin habla. Se las palparon y les sopesaban los huevos que estaban en apariencia bien cargados de leche. Apenas eran abarcables con la palma de la mano. El dueño de la casa decidió empezar la acción. Les puso un condón a los cuatro y embadurnó de gel el culo de mis dos amigos y las pollas de los hermanos. Sacó tres consoladores de distinto tamaño a los que les puso condón y lubricante. Con los consoladores pretendía ir abriendo los culos para que fueran capaces de admitir esos tamaños. Mi amigo, el superdotado, no parecía estar seguro de querer sufrir tal empalamiento pero aseguró intentarlo. La verdad es que tiene un culo menos dilatable que el del nadador. Cuando el mayor de los consoladores ya había abierto los culos de mis colegas pude presenciar una escena tan caliente que me pajeé de modo frenético. Los dos hermanos empezaron a meter sus bestias en los culos de sus partenaires. Sabían cómo hacerlo, poco a poco. Lógicamente no les cabía entera pero sí hasta tocar el fondo de sus interioridades. Les daban golpes secos en la próstata y otros puntos que hacían que no pudieran destrempar mientras eran sodomizados. Gemían como nunca lo había visto antes. Se corrieron antes que los hermanos. Éstos, se las sacaron, se quitaron los condones y pidieron ser follados. Se intercambiaron los papeles. Los cuatro de rodillas, junto al agua que reflejaba sus siluetas a la perfección. El dueño y yo mirando y masturbándonos sin parar. Yo ya me había corrido dos veces. Mis colegas, que ahora enculaban, disfrutaban de aquellas bonitas nalgas. Podían sacarlas del todo y meterlas a lo bestia, se podían intercambiar a los hermanos, podían penetrar fuerte o suave... sus agujeros lo aguantaban todo. La polla del superdotado entraba fácilmente, casi por completo. Los hermanos estaban retrasando sus corridas al máximo. Cuando se acercó la hora de la explosión el dueño de la casa quiso que lo hicieran sobre los pechos de mis colegas. Se juntaron y apuntaron al pectoral del nadador. Decían que les excitaba su cuerpo. Ya sin condón se dejaron pajear por mí, que por primera vez notaba en mis manos las poderosas vergas de los sementales. Sus pelotas se hincharon y notaba cómo se les iban subiendo un poco hacia la base del rabazo. Primero el de la polla más larga empezó a gruñir casi en silencio. Empezó a salir de la punta de su capullazo un muy espeso líquido blanco a chorros, no muy fuertes dado el gran espesor. Al menos vi seis. Cada uno con gran cantidad de carga. Yo sólo se la cogía y era él el que se movía follándome la mano. Cuando acabó esparcí la carga sobre el cuerpo fibrado del nadador que se la estaba machacando otra vez. Al momento fue el otro hermano el que empezó a gemir y a ronronear. Éste de modo más violento. El receptor ahora decidimos que sería la espalda de mi amigo el sueperdotado. La corrida de éste fue provocada por su mano y parecía que se iba a morir de placer. Los trallazos que tiró sobre la espalda fueron más violentos y más cargados. Cuando acabó siguió con la masturbación y aún soltó otros tres tiros más. Toda la espalda de su receptor estaba encharcada de semen. Ante la mirada atónita de todos su hermano, ya sin trempera pero con una pollaza morcillona que se notaba que había estado follando como loca, se lanzó sobre la espalda-diana y se comió el néctar de su hermano.
Aquél día lo hicimos todos con todos, pero lo mejor fue cuando los dos hermanos se lo montaron entre ellos sin condón. Se amaban, se lo hacían con cariño, se empalaban a lo bruto... pero nunca vi una queja de uno hacia el otro. Ellos podían darse el máximo placer sin necesitar de nadie más. Son los sementales mejor preparados para el sexo que he conocido hasta el momento. Sus corridas más espectaculares fueron las primeras pero recuerdo que, tras descansar una hora en el agua y en una tumbona, decidieron que ya habían recargado lo suficiente y se follaron hasta que se corrieron en el culo del otro, por turnos. Al acabar se pusieron enseñándonos los anos (muy abiertos) e hicieron salir la leche del otro a la vez. Todo muy limpio. Se ve que habían hecho una buena sesión de lavativas horas antes.
juan.santos@guay.com