Desde hace tiempo que vivo en un pueblo, mi casa esta ubicada en la
colina, es una mansión que heredé de mis
abuelos, es muy grande e imponente, tiene un parque espectacular con
el mejor jardín del lugar, muchos turistas
de la Villa se paran a verlo y tomarle fotografías. Muy pocas
veces voy al pueblo, ya que tengo gente encargada
de hacer compras y el servicio de mucama de la mansión se encarga
de que yo tenga todo.
Mis días eran muchas veces monótonos, no sabia qué
hacer, tenia de todo y si no lo tenia en el momento
se conseguía, pero me faltaba enamorarme o sentir algo por alguien...
Una mañana me levanté y me asomé por la ventana,
vi a los jardineros trabajar, entre ellos había un chico de
unos 16 años, morochito, de ojos negros grandes y contorneados
de un manera que parecían pintados con
delineador; sus boca siempre exhibía una sonrisa dejando
un blanco perla en sus dientes, enmarcado por unos
labios perfectos. Su cuerpo era muy armonioso, tenia los músculos
bien marcados, sus abdominales... De golpe
reaccioné y me di cuenta que era una criatura, yo tenia 30 años
y no podía fijarme en él, aunque por dentro lo
deseaba como nada en el mundo. Traté de enfriarme dándome
una ducha, pero lo que logré fue excitarme más
aún, mientras me bañaba comencé a imaginarme cosas
y entré en una erección muy fuerte, asi que mientras me
pasaba el jabón por mis genitales me tocaba la cola y el cuerpo,
que bastante tiempo me habia llevado formarlo,
ya que me mataba en el gimnasio, entre mi pene resbaladizo por la espuma
del jabón; y mis manos en mi trasero
haciendo lo suyo me masturbé reteniendo el semen cada vez que
queria terminar, hasta que ya no lo puede hacer
y deje salir un chorro de leche que desparramé por todo mi cuerpo
sintiendo su tibieza, asi logré detener mis
pensamientos sobre el chico del jardín.
Pasaron unos días y el chico no volvió a trabajar, así
que comencé a interrogar qué pasaba con ese niño,
me
habían dicho que su padre estaba muy enfermo y no podía
trabajar así que se quedaba cuidándolo mientras su
madre trabajaba. Me senti muy mal al tener tanto y otros tan poco;
tomé mi auto y sali al pueblo a buscarlo,
preguntando a la gente sorprendida que me vei por primera vez en ese
lugar, llegué hasta su casa, un lugar muy
humilde, a su padre lo habían internado, él estaba solo
en su casa como esperando que alguien lo sacara de tanta
tristeza y pobreza. Al verme sus ojos se iluminaron, esa sonrisa me
decia muchas cosas, se acercó al auto y me
preguntó qué hacía por ese lugar, al principio
con mucha timidez y respeto, pero yo le di la confianza como
para entablar una relación, le pedi que me llevara al hospital
donde estaba su padre y fui, nadie entendia mi
presencia, la gente con sus caras y comentarios, me acerqué
a un medico y le dejé un cheque para el hospital
pidiéndole que este hombre tenia que tener la mejor atención,
todo esto fue en privado sin que Javier, el chico
del jardín se entere, al salir le dije a Javier que me
acompañe a mi casa que se podia quedar allí el tiempo que
quiera, el aceptó enseguida como esperando ese momento desde
hace mucho tiempo. Cuando llegamos a la
casa, pedi que preparasen un cuarto para mi huésped, que se
quedaría por un tiempo, y que le provieran la
ropa que él necesitase. Me fui a mi cuarto y por un momento
pensé en que me estaba desquiciando por este
chico, no sabía lo que hacía, era algo mas fuerte, no
pasaba por una calentura si no por algo más.
Estaba en la piscina esperando, Javi apareció con un traje de
baño que le quedaba hermoso, sus piernas eran
bien musculosas, su pene se marcaba en el traje, y desde su ombligo
caia un cordón de vello que llegaba hasta
lo profundo de sus partes intimas, el famoso caminito del amor, me
llamaba para deslizarme encima suyo y
poder provar el sabor de su cuerpo, su pecho era hermoso como para
dormir abrazado sintiendo el latido de
su corazón, al llegar a su cara estaba esa mirada media triste,
pregunté qué le sucedía y me dijo que estaba
preocupado por su padre, le dije que se quedara tranquilo que de su
padre se encargaban los medicos, le pedi
que se olvide y disfrute de lo que tenia en el momento, acaricie su
pelo y el asintió con la cabeza, y en su
carnosa boca apareció otra vez la sonrisa que tanto me seduce.
Al salir del agua no pude evitar clavar mis ojos en su entrepierna,
el no notó enseguida pero no le dio
importancia, es mas me di cuenta que le gustaba que lo mire, y se tocaba
cada tanto, metiendo su mando
adentro de los shorts, o tacandose por fuera, eso cada vez me calentaba
más, fuimos a almorzar y le propuse
salir a cabalgar, después del almuerzo, lo hicimos casi toda
la tarde disfrutándonos el uno al otro entre risas y
juegos de mano que permitían tocarlo y que él entre en
confianza. En un momento mientras jugábamos lo tome
en el piso, y me subi arriba suyo, sentándome sobre su pene,
lo agarre de las manos para que no se safe, él
gritaba, riéndose, yo pude sentir como su pene había
tomado una pequeña erección. Me acerqué hasta estar
muy cerca de su cara, él se puso serio y me clavó la
mirada en la mía, como entregado a lo que venía, pero me
recosté a su lado sin hacer nada, temía mucho, él
me tomó de las manos y se subió encima mío siguiendo
el
juego después de varios segundos...
Al atardecer llegamos a la casa, cuando vimos que habia
un mensaje del hospital diciendo que el padre de
Javi estaba ya bien, él se puso muy contento, y me abrazó
tan fuerte que no me dejaba respirar, y en ese
momento me dio un beso en el cuello...
Le dije que ya era hora de darnos una ducha para poder cenar, asi que
nos fuimos cada uno a su recamara.
Mi cabeza pensaba demasiado y cada a vez me enamoraba mas de este chico,
cuando entro al baño, siento
que llaman a mi puerta, me pongo una toallon en la cintura y pido que
pase, cuando lo veo a mi invitado, me
dice que le da miedo estar solo en ese cuarto tan grande, que se quiere
bañar en mi habitación, él me miraba
fijo en mi sexo, cuando noto que se acerca muy despacio y me toma de
la cintura desenganchando el toallon
y dejando mi sexo al aire, lo acaricia sin decir palabra alguna, yo
temblaba del miedo y de la excitación que
tenia, cuando siento sus manos en mis huevos y veo como él se
arrodilla para sentir mis genitales cerca de su
rostro, veo como si fuera una escena en camara lenta, su boca abrirse
y llevar con su mano mi pene hasta ella,
mientras su lengua rosada se asoma para recibir mi miembro, su boca
era una marea de baba que inundaba
todo mi sexo, me la chupó por un rato, yo ya no aguantaba, le
saque su ropa transpirada de la tarde y le pedi
que se parara, su pene estaba muy rígido, y tenia una suavidad
incomparable, lo tomé de la mano y lo llevé
hasta el baño, en donde nos esperaba la bañadera y la
ducha con el agua tibia, entró, lo mojé en un pequeño
juego y él me besó, excitandose muchísimo, cuando
ya estaba bien humedecido, tomé una esponja vegetal
la cual unté con mucho jabón y comencé a bañarlo,
mis manos recorrieron cada lugar de su cuerpo, unté
su pecho sintiendo esos pectorales, descendí por su panza, hasta
tener todo su sexo en mis manos, mientras
lo masturbaba y se lo chupaba de tanto en tanto, Javi se dio vueltas
exhibiendo toda su cola para mi,
enjaboné su espalda, y luego me fui a esos glúteos, enjaboné
toda su cola, hasta dentro de la raja, y él
sonreía de placer, lo acaricié mucho mientras hacíamos
este juego, nos besamos debajo del agua, sintiendo
como el agua recorría nuestros cuerpos, mis manos no paraban
de tocarle su pene y su cola, él hacía lo
mismo conmigo, cuando ya estabamos enjuagados comencé a beber
de su cuerpo el resto de las gotitas
de agua que quedaban hasta que llegué a su hermosa verga, la
cual lamí y chupé hasta cansarme, sentía el
calor de su pene en mi lengua, presioné con mis labios su gran
capullo, en entradas y salidas me lo fui tragando
todo, en una manera desesperada, de pronto sentí un grito de
placer, era mi hermoso Javi que comenzaba a
correrse en mi boca, sacó el pene de mí y comenzó
a echarme su leche en mi cara, mientras refregaba su
tronco en toda mi cara, fue hermoso, se tiró encima mío
besándome y pasándome la lengua por todos los
sitios en donde tenia semen, después me dijo, ahora te toca
a vos, me dio la cola, se la enjabone bien y de
a poco se la fui metiendo, él me paretaba la pija con sus nalgas,
haciendo mas placentero el momento, de
golpe se subió arriba mio y comenzó a cabalgar como un
niño en un juego de plaza, sobre la inmensidad
de mi miembro, haciendolo entrar y salir casi en su totalidad, mientras
que con las manos me apretaba el
pecho y ponia cara de mucho placer. Cuando ya no aguanté mas
acabé dentro suyo estremeciéndome de
placer, sin dejarme descansar comenzó a chuparme la verga nuevamente,
pero para esto le pedi ir a mi
cama, asi que nos secamos mutuamente y fuimos. Él se tragaba
toda mi bergamota, saboreando cada resto
de semen que quedaba, siguió asi por un rato hasta que me pidió
penetrarme, mé levantó las piernas y se tiró
encima mio haciéndome el amor como nunca nadie me lo habia hecho;
sintiendo cada tramo de su hermoso
pene dentro mio, mientras nos besábamos y acariciábamos.
Alli pasamos la noche entre caricias, besos y mucho sexo, él
es una cosa de nunca acabar, siempre está
dispuesto para hacerlo y disfruta de cada relación como si fuera
la primera.
Javi sigue trabajando en mi casa pero cada tanto se pasa unos día en conmigo...
Espero que les guste mucho esta historia que tiene bastante de
cierto.
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