Una Noche Diferente
En primer lugar, hola a todos, y gracias a aquellos que se hayan parado a leer lo que me sucedió
hace días, semanas, en mi pueblo, porque fue lo más sorprendente que nunca me ha ocurrido.
Tengo 17 años, me llamo Martín, mido 1'82, peso unos 70kg. Tengo el pelo castaño y ojos verdes,
en general soy guapete, y no me quejo de mis relaciones con las chicas, pero no es esto de lo que
quería hablaros. Así que no me desvío más del tema. Sólo quiero añadir que esto es totalmente
cierto, y vosotros ya decidiréis si creerme o no.
El pueblo al que voy de fines de semana y a veranear está en Cataluña (yo soy de Barcelona), los
que sean de la zona de Girona más concretamente del Emporda lo conocerán, se llama
Peretallada. Este pueblo se caracteriza en que es muy medieval, con sus murallas, sus calles de
piedra, en fin, una delicia de pueblo, todos los que tengáis la oportunidad de ir por la Costa B,
pensaos en hacer una visita a esta pueblo, que aunque no es muy grande... vale la pena y no os
arrepentiréis.
Mi historia empieza una mañana de Junio (ya acabado el curso) que mis padres me dijeron que
teníamos que irnos a Barcelona porque estábamos invitados a la boda de unos amigos de mis
padres a los que ni siquiera conocía, que nos quedaríamos allí un par de días por no sé
qué asuntos. El caso es que yo, aquella noche, estaba invitado a una fiesta en
Begur (un pueblo cercano, también muy bonito), y no me salía de los cojo... perderme la fiesta por una estúpida
boda, que ni creo en el matrimonio, ni en la idea de que un documento demuestre que quieres
más a alguien. En fin, hubo discusiones, gritos, insultos (por mi parte). Bueno, al final mis padres
sueltan la típica frase de...
- Haz lo que té de la gana, pero luego no esperes nada de nuestra parte.
Lo que significa que:
-Estamos muy cabreados, pero en dos días se nos pasará.
Así que me quedé allí la mar de feliz.
Al cabo de unas horas, serían las 3 de la tarde, me vienen a buscar Alejandro, Ricard (en
castellano, Ricardo) y Laura, de ésta última estaba súper pillado por ella, y ella lo
sabía. Me dijeron que si tenía algo que hacer, y como mis padres se habían pirado les dije
que aún tenía que comer, y que pasaran si les apetecía. (Os describiré a estos dos, Alejandro tiene el pelo
castaño muy oscuro y cortito, piel bronceada y unos ojos verdes chulísimos, y Ricard es bastante
alto, tiene el pelo castaño claro y lo lleva más largo que Alejandro, por debajo de las orejas.)
Ellos se quedaron en el comedor, y yo estaba en la cocina sin saber qué prepararme. Entonces
Alejandro me dijo:
- ¿Podemos poner alguna cinta de video?
- Claro! tú mismo - le conteste yo - Ya sabes cómo va.
Alejandro y yo somos muy amigos, y casi pasaba más tiempo en mi casa que en la suya.
- ¿Tienes alguna porno? - dijo Alejandro, haciéndome quedar mal de paso.
- Sí, la que te dejaste el otro día, está al fondo - Se me ocurrió para contraatacar.
- Ah... es verdad - dijo algo cortado.
Sí que es verdad que había una peli porno al fondo, pero no era suya, sino mía.
- ¡¡Bueno pues la pongo!! - dijo Alejandro de nuevo.
Yo me quedé sorprendido, más que nada porque no sé qué opinaría Laura de esto. Entonces ella
se levantó y dijo:
- Bueno yo voy a ver si ayudo un poco a Martín en la cocina, que es capaz de envenenarse.
- Si te vas ¿quién nos hará unas pajas? - dijo Alejandro.
- Hacéoslas entre vosotros! - grité yo desde la cocina.
Entró Laura a la cocina y se puso a mi lado:
- Qué... ¿Has decidido ya qué hacerte?
- Pues no - le dije.
- Si quieres te ayudo. - dijo en un tono un tanto persuasivo.
- ¿A qué? - ya estaba muy nervioso.
- A decidirte.
- ¿A decidirme? ¿El qué? - me estaba entrando un cosquilleo...
- Ya sé que te gusto - sin decir nada se me acercó aún más, y me besó suavemente en los labios.
Pero antes de que pudiera decir nada, Ricard y Alejandro entraron en la cocina, diciendo que les
había entrado hambre y que se iban a preparar algo, yo les dije que de acuerdo, que yo estaba
haciendo lo mismo, ellos me miraron con una cara extraña y medio riéndose. Mientras nos
preparábamos la comida me preguntaron por mis padres, yo les conté lo ocurrido, y dijeron que
les parecía bien que defendiera mi posición. Al cabo de un rato, acabamos de hacer la comida, y
al final nos pusimos a comer los cuatro, mientras mirábamos la Televisión, entre todo esto
acabamos a las cinco de la tarde, y entonces nos fuimos por el pueblo un rato, hasta que a las
siete, Ricard dijo que fuéramos hacia Begur, cogimos el coche de su hermano, Ricard conducía, ya
que era el único que tenía 18, aunque no tenía carné de conducir, pero sabía mucho.
Llegamos a Begur, y la fiesta empezó a las 8, todo fue muy bien en un principio, yo
acabé lo que había empezado en la cocina con Laura, fumamos unos petas, que de hecho es lo único que fumo,
bebimos hasta que nos dio la gana, etc, pero la cosa se descontroló un poco, se pasaron con el
volumen de la música, algunos que iban tajas la armaron en la calle, en fin, que fue un
desbarajuste, y vino la Policía, nos dijo que si no queríamos líos y malos rollos que acabáramos la
fiesta y nos fuéramos cada uno de donde había venido. Para ahorrar problemas, Ricard dijo que
nos fuéramos ya con él. Serían las 12:30 más o menos. Llegamos a Peretallada sobre la 1, Ricard
dijo que le habían jodido la noche y que seguramente se iría, Alejandro le
dijo:
- Espera, que acompañamos a Laura, pasamos por casa de Martín para que se vaya y nos vamos
por nuestra banda.
Así que pasamos por casa de Laura, Ricard y Alejandro se despidieron, yo me despedí de forma
algo distinta, y seguimos hacia mi casa. Pero cuando llegamos, vi con horror que me
había dejado las llaves dentro de casa, y me encontré algo perdido, la verdad. Pero no
pasó nada, porque Alejandro enseguida me dijo que me fuera a dormir a su casa, yo
acepté, siempre iba a dormir a su casa cuando me apetecía, y con el caserón que tiene, os aseguro que a menudo me apetece.
Alejandro le dijo a Ricard que si se quería venir él también, pero dijo que no le apetecía, que ya le
habían chafao la noche, a lo que Alejandro contesto:
- Ven, que nos lo pasaremos bien, además mis padres no están, y podremos beber y fumar hasta
que nos dé la gana.
A lo que Ricard contestó...
- ¡¡¡Si es así, claro que vengo!!!
Una vez en la casa de Alejandro, decidimos que pasaríamos la noche en el salón de la cuarta
planta, que pondríamos mantas por todo el suelo y dormiríamos allí. Nos pusimos a beber y
fumar entre risas y buenos rollos. Entonces Alejandro dijo:
- ¿Os apetece ver una peli porno?
Los dos respondimos que sí, pero que fuera de calidad. Entonces la puso, y no tardamos en
quitarnos algo de ropa, y el ambiente se iba caldeando, Alejandro propuso que nos hiciéramos
pajas mutuamente, era tal la calentura que llevábamos que no nos opusimos en ningún
momento, Alejandro me la cogió a mí, y tuve una erección brutal en el acto, yo que estaba en
medio se la cogí a ambos, noté una extraña sensación al notar cómo esas dos trancas crecían en
mis manos. Y Ricard se quedó tan pancho, Alejandro empezó a cascármela muy rápidamente, lo
que me hizo soltar algunos gemidos. Yo empecé a menearles las trancas a ambos, la de Ricard
era enorme, media más de 20cm, al menos 23, y también era muy ancha, unos 4'5cm. La de
Alejandro era de unos 18cm, pero dura como una piedra. Cuando llevábamos un tiempo así,
Alejandro se abalanzó rápidamente sobre mi tranca, tragándosela toda en el acto, yo no
sabía qué decir, sólo disfrutaba de una real mamada. Era increíble, de qué manera me la estaba
mamando, dándome un masaje con la lengua que me ponía a mil.
Al poco tiempo, noté cómo Ricard me besaba muy suave en la mejilla, eso me
encantó y fue seguido de otro beso en el cuello, y acto seguido me besó los pezones, así fue bajando hasta llegar
a la altura que estaba Alejandro, y entre los dos, me empezaron a lamerme todo, la polla, los
huevos, el agujero del culo, en fin, nunca había disfrutado tanto. Estuvieron así un rato, de
repente Alejandro se reincorporó, y me dijo:
- Ahora te toca a ti chupar.
Yo no protesté, bajé a la altura de su polla y no me lo pensé dos veces, empecé desde abajo, y fui
relamiendo hasta llegar al glande, desde allí me la fui tragando hasta la mitad, cuando pensé que
ya no me cabía más, Alejandro me agarró de la cabeza, me empujó hacia abajo a la vez que
él impulsaba su polla hacia arriba, así que ya la tenía toda en la boca. Notaba
cómo mi barbilla chocaba con sus huevos. Miré para ver qué hacía Ricard y me lo encontré con toda su polla en la
boca de Alejandro, entrando y saliendo como un poseído. Al cabo de poco noté cómo Alejandro
clavó bruscamente su polla en mi garganta, soltando un berrido, y al acto, soltó un trallazo de
leche, y otro y otro, así varios, no los conté, ni tampoco me lo pude tragar, notaba
cómo caía su semen por toda mi boca. Me gustó esa sensación, pero no duró mucho el descanso, ya que Ricard
quería pasar a algo más fuerte, así que sacó su miembro de la boca de Alejandro y me hizo poner
boca arriba con las pierna abiertas, con sus manos me abrió las nalgas y empezó a lamerme el
ano, Alejandro se volvió a empalmar de nuevo, y me ofreció comer por segunda vez, yo
acepté y volví a introducirme su polla en la boca. De repente noté una presión muy fuerte en el culo, no
evité soltar un grito de molestia, me giré y vi cómo Ricard ya había empezado a meterme su
enorme tranca, con mucho cuidado para no hacerme daño la fue introduciendo, todo y que lo
hacía lentamente, no puede evitar que se me saltasen algunas lágrimas de dolor, mientras tanto
seguí comiéndome la polla de Alejandro. Ya al poco tiempo noté cómo los huevos de Ricard
chocaban con mi culo, y vi cómo ya me la había metido toda entera. El dolor que sentí era
inmenso, pero el placer lo superaba de largo, notaba cómo Ricard me bombeaba el ano con su
enorme tranca, una y otra vez, las embestidas no cesaban, mientras recorría la polla de
Alejandro de arriba abajo con mi boca.
Ricard sacó su polla de mi ano y la acercó a mi boca para que se la chupara, cosa que hice con
mucho gusto, en esos momentos estaba mamando pollas a dos bandas. Pero no duró mucho esa
situación, ya que al parecer a Alejandro también le entró hambre, así que
bajó a mi altura y se puso a comerle la tranca a Ricard, entre los dos le hicimos una mamada de campeonato, fue tal el
éxtasis que se vino a chorros en nuestra cara, y vaya corrida!, os aseguro que era inhumana,
qué cantidad de leche que nos tragamos entre los dos!. Aunque parecía que no
había quedado satisfecho, y de nuevo se puso detrás de mí, y empezó a perforar con fuerza, está vez yo estaba a
cuatro patas y la notaba mucho más que antes, a los pocos minutos, Alejandro se puso detrás de
Ricard, mientras éste me follaba el culo, y empezó a penetrarle en seco, Ricard se quejaba de
dolor, pero cuando le dio un empujón que se la metió toda entera, soltó un grito de dolor, y su
polla se endureció provocándome a mí más dolor aún. Esa penetración en cadena no
duró mucho rato, ya que Alejandro quiso elevarlo todo al máximo exponente, él y Ricard se tumbaron
juntando sus vergas en una sola, yo ya sabía lo que me pasaría, pero la excitación era tal que lo
deseaba, sin saber que iba a sentir un dolor brutal. Me dijeron que me sentara en sus trancas
lentamente y que no me preocupara, así lo hice, me coloqué ambas puntas en la entrada de mi
culo e hice presión hacia abajo. Sentía un dolor inaguantable, tanto que no pude ser penetrado al
primer intento. Por lo que Alejandro fue a buscar un tubo de crema lubricante, se puso en la
misma posición y untó su polla y la de Ricard, luego me puso bastante crema en la entrada de mi
agujero y procedimos a la penetración. Al principio el dolor era insoportable, aunque poco a poco
iban entrando, e iba notando cómo me reventaban el culo, al final, en menos de lo que pensaba
ya choqué con sus piernas. No lo podía creer, tenía esas enormes trancas aposentadas en mi
agujero, poco a poco empecé a hacer un lento sube y baja, que cada vez se fue acelerando
más, a la vez que me masturbaba. Al cabo de unos minutos, no pude aguantar más y me corrí como
pocas veces lo había hecho, todo o casi todo fue a parar encima de Alejandro. Al cabo de nada,
Ricard soltó un berrido de placer, y explotó dentro de mí, noté cómo mi trasero se llenaba de ese
espeso y ardiente liquido.
- Tío, te has corrido a gusto! - dijo Alejandro a Ricard.
- ¿Has notado mi corrida? - contestó este.
- ¿Que si la he notado? Ha sido genial notar cómo te corrías en un culo al lado de mi tranca, pero
preparaos lo dos por que me voy a correr yo!
Alejandro y Ricard sacaron sus pollas de dentro de mí. Alejandro hizo que Ricard y yo nos
arrodilláramos, entonces él apunto con su tranca a nuestras caras, y se la empezó a cascar
rápidamente, sólo unos segundos y empezó a brotar semen en cantidad, que fue a parar
directamente a nuestras caras y bocas. Después de esto nos quedamos rendidos, y nos
dormimos sin decir palabra.
Al día siguiente nos despertamos como si nada hubiera sucedido, y seguimos nuestras vidas con
normalidad. Ahora yo estoy saliendo con Laura, pero a veces Ricard y yo hemos vuelto a
follar, sin que Alejandro lo sepa, porque de seguro que la cosa se complicaría a limites insospechados.
***