Nos conocimos por Internet
Relato anonimo:
Una noche estába leyendo relatos gay en internet y uno me impacto tanto que no
tuve mas remedio que pajearme de lo caliente que fue, pues en realidad no podía
creer lo que leía y para comprobar que era verdad me comuniqué con quien lo
había escrito y me respondió que si que lo habia vivido él. Fue entonces que
empezamos una relación a distancia por email muy hot, tanto que cada día las
palabras y las fantasías entre nostros se hacían más y más fuertes. El deseo de
vivirlas nos alborotaba y lo sentíamos a través del PC en las noches por voz y/o
video chat y o por celular por mensajitos calientes a cualquier hora.
Nos fuimos enviando fotos mas y mas eroticas y reveladoras de nostros mismos y
eran tantas las ganas que me provocaron ir a conocer a este bello y excitante
chico, que me embarqué rumbo a conocenos, habiendo previsto la dirección y la
veracidad del contacto después de un buen tiempo hablando. El solo hecho de
imaginarme el encuentro me ponía tieso de excitación y me mojaba de líquido
preseminal. Asi que resolví visitarlo en un fin de semana largo y me fui en
avion a un encuentro con mí desconocido, pero muy excitante chico.
Cuando bajé del avión en el aeropuerto estaba él allí, tan igual o mejor como en
las fotos y la video cam, pero más lindo, guapo, color bronceado, con sus ojitos
picarones y sensuales que había visto por cámara. Bastó sólo un abrazo para
saber que estaba todo bien, fue el abrazo más largo y sentido que tuve en años
ya que saqué todos los miedos naturales de estar en otro sitio y con alguien que
jamás había ni visto ni tocado, pues en el fondo era toda una locura.
Me mostró lo que pudo de la ciudad en el trayecto hasta el hotel y me dijo que
después volvería ya que se tenía que escapar de sus padres, pues estos no sabían
nada de cómo él era. Yo ansioso en el hotel me bañé y perpare mi cuerpo muy bien
para nuestro encuentro, me tire en el yacuzi y luego descansé del largo y
ansioso viaje. Al rato llaman de recepción que había alguien esperándome, les
dije que podía subir ya que en el hotel permitían visitas. Abrí la puerta, yo
estaba en bata y debajo desnudo y él con unos jeans bien prensados y una
camiseta muy bonita, ambos destacando su maravilloso cuerpo, su piel era como
oro de su perfecto bronceado y su delgada musculatura me hacia agua la boca.
Lo tomé en un fuerte abrazo y le di un beso, en donde nuestras lenguas lascivas
se juntaron como una, mientras nuestras manos tiernamente exploraban mutuamente
nuestros ardientes cuerpos deseosos de conocerse. Por fin le acariciaba sus
nalgas duritas palpando su forma y rajita y el me tocaba el bulto palpando mi
dura herramienta.. Sin soltarnos fuimos a la cama directo. Le empecé a tocar por
debajo de su jeans, ya desabrochados. Vi y acaricié por fin sus hermosas y
apetecibles nalgas, metiéndole un dedo ensalivado suavemente en su hoyo ya
previamente preparado por él, a tal punto que se lo sentí caliente, deseoso y
apretado. El sabía jugar muy bien con ese culito para incitarme y mientras nos
seguiamos besando locamente, se dejaba dedear el hoyito y movia sus nalgas
sensualmente como animandome a seguir adelante. Luego bajé sus jeans y le di la
vuelta sin esperar más para poder lamer hasta lo más íntimo, su hoyo caliente y
delicioso, mientras él gemia de placer y me invitaba con palabras muy graficas a
penetrarlo y disfrutarlo.
Ya a esa altura, yo estaba totalmente excitado y más aún cuando siento por
debajo de la bata su mano que va en busca de mi pene erecto. Me lo agarró con
fuerza como para no soltarlo de tanto desearlo y me comenzó a masturbar. Yo
seguía a sus espaldas lamiendo sus nalgas y subiendo desde su hoyo hasta la nuca
con la lengua deseosa de aquella piel como si fuera el más rico manjar jamás
probado, terminando en un beso eterno y caliente con sabor a culo caliente y ya
con olor a sexo. Moría por penetrarlo, por más que sabía por sus calientes
relatos que ese culito tan joven ya estaba bien usado, pero para mí era la
primera vez y lo sentia virgen, de lo romantico que se portaba.
Le entré a besar de nuevo su cuerpo, le di vuelta y posé mi boca en sus tetillas
y se las chupe hasta oirlo gemir de gozo, luego bajé mis labios calientes hasta
el ombligo lamiendoselo. Despues levanté sus piernas para volver a disfrutar ese
culo hermoso moreno, lampiño y mojado, él era como una perra en celo de esas que
no dicen nada, pero que en una cama saben entregarse a su macho. El me abrio su
agujero para que viera como y donde me deseaba y se lo volví a dedear. Esta vez
hasta el fondo y acariciandoselo suavemente haciendolo gemir de placer una y
otra vez, luego lo hinqué frente a mi, y el solito fue hacia mi verga a
sostenerla con la boca y lamerla como si fuera el manjar mas delicioso de su
vida. Yo ya no daba más y por más que me aguantaba quería llenar esa boca con
toda mi leche lo cual hice feliz en un orgasmo fortisimo que me dejo sin
aliento. Era tanta mi leche que le chorreaba por los costados de su boca, los
cuales yo lamía y luego besaba esos labios cubiertos de mi semen.
Yo todavia queria más, ya que estaba acostumbrado a aguantar mucho y tener más
de una eyaculación, pues en las practicas de fútbol siempre algo pasa y tiene
que ser sin eyacular para no perder energías en el partido, y yo en este partido
no quería perderme nada y estaba deseoso de meter un gol o más de uno en ese
hoyo hermoso, el cual puse para arriba sobre una mesa y sin dejarlo terminar de
tomar mi leche, ya estaba de nuevo erecto mis 21 cm. de orgullo para darle todo
el placer que se merecía.
Se la metí de una vez en ese culito ya bien ensalivado, estaba tan dilatado que
entró con pocos quejidos. Me gustó sentir lo apretado de su mojado culo al cual
le di hasta sentir mis huevos chocar con sus nalgas, como a él le gustaba pues
me lo pedia a gritos. Yo separé fuertemente sus nalgas bronceadas para ver más
su dilatado culo y escupirlo para humedecerlo mientras le daba más placer con mi
verga, all punto de volver a eyacular divinamente en su hoyo, hasta sacar mi
verga goteando y darle de lamer de nuevo mi esperma espesa con sabor a culo,
mientras el eyaculaba también ansiosamente y volcaba su leche es su vientre el
cual yo esparcí por su pecho con mi lengua y dedos hasta llegar a su cara y
besarnos ardientemente. Luego de esa hermosa y emocionante primera vez, nos
bañamos juntos y él se fue del hotel por un rato hasta la noche que vendría de
nuevo para salir y hacerlo nuevamente. No podíamos perder ni un tiempo más, ya
que yo solo estaría tres días allí.
Descansé nuevamente y a la noche me vino a buscar vestido aum mas
provocadoramente que antes y yo tambien lo iguale. Salimos directo a la noche
calurosa ideal para hacerlo en cualquier parte. Fuimos al parque que él conocía
personalmente y yo por sus relatos, pues ese era el escenario de muchos de sus
encuentros que me relataba. Era de veras un hermoso lugar para hacerlo, por lo
cual llegados a un sitio escondido y oscuro, yo bajé sus jeans y él se quitó la
camiseta. Empecé a besarlo por todo el cuerpo y ademas le mojába el hoyo por
debajo del short, com mis dedos reflejando mi deseo de volver a estar alli
dentro. El se colocó sobre un banco poniendo su culo a mi total disposición el
cual yo penetré hasta abrirlo nuevamente. Sobre nosotros se veian las estrellas
titilando, nuestro placer era infinito, se sentían algunos ruidos propios del
bosque encantado en que estabamos, pero no demasiados. Yo lo montaba
desaforadamente y en eso veo a dos muchachos entre los arbustos mirandonos
intensamente, acariciandose, besandose y masturbándose mutuamente.
Como yo conocía los deseos de mi chico, y en ese momento lo sentía mío y quería
darle todo lo que el queria, invité a los chicos a pasar por ese hoyo, lo que
hicieron de a uno y él se movíó con tanta gracia que al primero lo hizo acabarse
en su espalda llenándola de semen, y al otro ya más caliente y con una verga aún
más grande que la mía o más ancha la colocó sin pensarlo en ese culo húmedo de
leche mientras yo le tocaba el culo poniendo un dedo dentro para que sintiera
más placer al penetrarlo y mi chico tomaba mi verga con su mano como posesión
solo de él, mientras que seguía mamando la otra verga que le había mojado toda
la espalda.
En un solo espasmo acaba brutalmente sobre sus nalgas el otro, es cuando después
de satisfechos se retiran y mi chico se sienta en el banco ya todo mojado, yo
empiezo a masturbarme frente a su cara y él a lamer mis huevos y mi cabeza del
pene, cuando un chorro de leche salta sobre sus mejillas y caen en mis pies
desnudos, le tomo la cabeza lo hago agachar y beber de mis pies la leche
derramada. Nos incorporamos y seguimos rumbo a un motel para ducharnos y seguir
la marcha esa primera noche inolvidable.