Una noche de borrachera
Antes de nada me gustaría presentarme. Me llamo Jose, tengo 19 años y soy de
Tarragona. Soy de piel morena, tengo el pelo negro corto, ojos verdes, mido 1’85
y voy casi cada día al gimnasio, con lo cual mi cuerpo está bastante
desarrollado: gran espalda, pectorales fuertes, piernas fornidas y abdominales
bastante marcados. Soy algo velludo y no me gusta depilarme, en otras palabras,
que una fina capa de vello baja desde mi pecho hasta mi polla pasando por mis
abdominales.
La historia que os voy a contar ocurrió hace 2 semanas durante una noche de
aquellas que te apetece salir y ninguno de tus amigos quiere hacerlo. Pues como
tenía ganas de fiesta, me duché, me puse un pantalón vaquero acampanado, camisa
blanca ajustada abierta por la parte de arriba, zapatos y me dispuse a pasar la
mejor noche de mi vida. No sé si por estar solo o por qué, empecé a beber y
después de unos cuantos cubatas y chupitos, empecé a encontrarme mal. Salí de la
discoteca a tomar el aire con intención de llegar a la playa a sobar la
borrachera porque en mis condiciones no podía coger el coche. Pues resulta que
no llegué a la playa; entre dos coches que estaban aparcados, eché todo el
alcohol, la cena y me parece que hasta la comida. Como no podía aguantarme de
pie, me apoyé en uno de los 2 coches. En cosa de 10 minutos apareció un chico,
de unos 25 años, no muy alto, moreno, llevaba un pantalón negro y una camiseta
azul sin mangas. Tenía unos brazos fuertes y la camiseta marcaba todo su cuerpo.
Se me quedó mirando y me dijo:
- A mí me da igual que bebas, pero lo que me jode es que me hayas potado el
coche.
Sin saber que decirle le contesté que lo sentía mucho, pero es que no sabía ni
dónde estaba. Se apoyó en el coche y me pidió un cigarro. Con mucho gusto se lo
di, se sentó a mi lado y empezamos a hablar. Se presentó. Se llamaba Carlos y
tenía 24 años. Cuando se acabó el cigarro, me invitó a entrar al coche porque el
frío era considerable. Le conté que estaba solo y que no podía ir a casa en
coche. Me dijo que vivía con un amigo de clase que durante los fines de semana
se iba a Castellón con su familia y que podía pasar la noche allí, que no había
ningún problema. Le dije que sí y me contestó: abróchate el cinturón que nos
vamos.
Durante el viaje bajé la ventanilla para que me diera el aire. Hablamos
sobretodo de coches. Tanto él como yo teníamos el mismo (un Peugeot 306) y nos
gustaba llevarlo maqueado (pero sin pasarse). Al llegar a su casa, mientras
subíamos en el ascensor me comentó que el piso solo tenía 2 habitaciones, que
tendríamos que dormir en la suya. Estaba temeroso porque eso de ir a casa de uno
que no conoces no me hacía ninguna gracia, pero yo vivía lejos de allí y coger
el coche hubiera sido más que un peligro. Además, así me podría llevar unos
cuantos toqueteos mientras dormíamos.
Tal y como entramos se quitó la camiseta. Tenía puesta la calefacción y hacía
calor. En ese momento pude contemplar su espalda, ancha, morena y muy fina. Se
tumbó en el sofá y levantó los brazos (si hay una cosa que me pone cachondo es
ver un tío sin camiseta con los brazos levantados). Tenía un cuerpo perfecto,
estaba muy musculoso y no tenía ni un solo pelo en el pecho. Llevaba un piercing
en el pezón. No me pude callar y le dije: joder, con ese cuerpo tienes que
follar un montón. No contestó, simplemente sonrió y me invitó a sentarme. Se
levantó y me invitó a unas cervezas.
Cuando llegó la hora de irnos a dormir, él entró primero en la habitación. Era
una cama pequeña, ya me estaba viendo rozándole el cuerpo. Mi polla pensó lo
mismo y empezó a reaccionar. Nos quedamos en calzoncillos. Él entró primero, se
me quedó mirando y me dijo: pues tu cuerpo no tiene nada que envidiar al mío.
Cuando me senté en el borde de la cama, noté algo que me acariciaba el pecho. Me
giré y vi en la cara de Carlos una especie de lujuria y apetito que solo
contesté con un largo y caluroso beso. Mientras nos besábamos, yo iba
recorriendo cada milímetro de su cuerpo: le acaricié el pelo, el pecho, la
espalda. Carlos se ocupó de mi culo, iba metiendo un dedo con una suavidad que
hizo que aún me gustara más. Me propuso hacer un 69, sin contestar, me giré y
agarré su polla con las 2 manos y la empecé a chupar. Aquello era magnífico. Era
la mejor polla, gruesa, no muy larga y muy recta. Él me hacía lo mismo, se la
metía entera a la boca, me comía los huevos. Al rato nos corrimos e
intercambiamos el semen con otro largo beso. Me propuso embestirme. Asentí con
otro beso. Cogió un bote de vaselina que tenía en la mesita de noche. Me la untó
por todo mi culo y me mandó que me pusiera boca abajo. Mientras me la iba
metiendo iba hablándome al oído. Me decía: venga, chaval, que esto no te dolerá,
vas a ser el tío más feliz del mundo; si me porto mal contigo, luego me la metes
tú a mí. Su pecho rozaba con mi espalda. El roce de su frío piercing contra mi
espalda hacía que me pusiera a 100. Empezó un mete y saca que duró unos 5
minutos. Al acabar me tocó el turno a mí. En vez de vaselina, le estuve comiendo
el culo un buen rato, mientras tanto, lo iba pajeando. Sus gemidos eran más que
altos, más de una vez le tuve que meter un dedo en la boca para que no
despertara a los vecinos. Cuando acabamos nos abrazamos, yo lamía sus brazos, su
pecho y sus sobacos, él me comía la oreja y me acariciaba la polla. Acabamos
dormimos, entrecruzados, extenuados, pero sin querer separarnos el uno del otro.
A la mañana siguiente, Carlos me despertó con el desayuno. Seguía desnudo, le
dije que dejara la bandeja. Ese cuerpo era perfecto, la polla estaba morcillona
y sus músculos se definían perfectamente, sin necesidad de esfuerzo alguno.
Después de desayunar le comí la polla y estuvimos besándonos como 2 horas. Me
llevó a por el coche, yo volví a mi casa. Esa noche estuvimos hablando por el
móvil, no podía parar de pensar en él. Ahora nos vemos casi cada día porque él
no va a estudiar y estamos todo el día juntos. Para follar nos vamos al coche, a
la playa, a mi casa, a cualquier sitio. Es el tío más increíble que he conocido.
Estamos enamorados y espero que sigamos juntos hasta que (como se dice en las
bodas) la muerte nos separe. Espero que os haya gustado.
jose_hernandez_1984@hotmail.com