Nuestro primer día juntos

Yo tenía 24 años. El 30. Yo delgadito, 1,65, blanco, cabello castaño ondulado de ojos claros, lampiño, cara de bebe, con muy delgada cintura 28 y caderas mas amplias con una colita paradita que envidiaría cualquier chica. El, macho viril, 1,85, moreno y con músculos grandes bien marcados. El trabajaba en una construcción como supervisor/operario. Yo como diseñador gráfico en una oficina que daba a la obra.

No podía sacarle los ojos de encima. Y él también me miraba y me sonreía desde la obra cuando me pillaba viéndolo. Me ponía nervioso todo esto porque siempre me gustaron los hombres, pero nunca había manifestado un interés tan grande en uno como en él. El evidentemente también se sentía atraído. Casi todos los días se exhibía sabiendo que yo lo miraba, salía de las duchas de ultimo al final del día y me dejaba ver como se vestía. Otras veces coqueteaba mojándose la cabeza con la misma agua que le mojaba el torso bronceado desnudo al final de la jornada. Más de una noche llegaba a mi apartamento a fantasear con él y luego pajearme en la cama o en la mañana en la ducha. Hasta una vez me masturbé viéndolo por la ventana exhibiéndose, era tarde y yo era el ultimo en la oficina ese día. En fin él me tenia a mil y babeado.

Un día viernes nos encontramos en la calle después del trabajo. En realidad él me esperó intencionalmente a la puerta de mi trabajo. Estaba de comérmelo, en sus jeanes talle bajo apretados sobre su soberbias piernas, mostrando un bulto como pocos y una franela que no dejaba nada a la imaginación de su estupendo torso y pecho. Se presentó, me habló dulce, me invitó a tomarnos unas copas, y a conocernos. Acepté encantado, era la primera vez que un chico tan guapo me buscaba e invitaba. Yo era muy tímido y no me atrevía a hablarle a un chico extraño, menos si me gustaba. Fuimos a un bar privado en un segundo piso de un edificio cercano. Me abrió la puerta y con la otra mano me guió por la cintura a un ambiente oscurito y acogedor. Me estremecí al sentir su mano sobre mis caderas. Un saxofón se oía entonar una melodía romántica e inmediatamente me relajé y senté junto a él en un diván para dos con una mesita por delante.

Al instante apareció a mi lado un chico amable y le pedimos casi al unísono dos cervezas bien frías, pues era época de calor, y unos frutos de mar para picar. El se sorprendió y yo también de tener la misma intención y allí comenzamos a conocernos. Al ratito sentí su mano sobre la mía y me la dejé acariciar. Pronto mis dedos se enganchaban en los suyos que no dejaban de buscar los míos y entrelazarlos. De pronto me di cuenta que el sitio se había llenado y ya había unas parejas bailando. Yo estaba a espaldas del publico y solo percibía lo que pasaba, sin verlos. En eso él se paró, me tomó de la mano, me levanto, me apretó a su cuerpo y comenzó a bailar conmigo. Yo no sabia que hacer ni que decir. Me iba entrar un ataque de pánico. Jamás me había ocurrido eso. ¿Que dirán los demás? En eso me doy cuenta que las demás parejas bailando eran todos chicos como nosotros. Me serené y me deje llevar por él. Que delicioso bailar abrazado de esos brazos fuertes y viriles de un hombre que evidentemente estaba excitado sexualmente conmigo. Sentir su potente virilidad en mi pelvis y vientre era un sueño hecho realidad. Pegue mi cuerpo al suyo para sentirlo al máximo.

-Sabes, me gustaste mucho desde el primer día que te vi en esa ventana, me confesó.
-Yo también, no dejo de verte trabajando, le respondí.
-Lo sé y por eso me animé a esperarte hoy.
-Me alegro que lo hiciste, pues yo no me hubiera atrevido, le confesé.
-Bailas muy sexy, me dijo apretándome para que lo sintiera erectado.
-Y tu también, nunca antes había sentido un hombre excitado conmigo.
-Chamo eres divino y estoy seguro que le paras el güebo a todos los hombres.
-Gracias por el piropo, pero el único hombre a quien deseo así es a ti.
-En serio chamo!
-Si, eres lo máximo.
-Wow! si me sigues diciendo cosas así, me vas a conquistar.
-Eso es lo que quiero. Ya tu me conquistaste con tu mirada y tu cuerpo.
-Eso se lo dices a todos.
-No, tu eres el primero a quien se lo digo.
-En serio chamo!.
-En serio.
-Mira chamo, yo tuve novias a patadas hasta que abandoné a la última por pendenciera y fastidiosa hace como dos meses, y entonces te vi a ti mirándome desde esa ventana, y me pregunté, por que no, y hoy armado de valor y de deseo, aquí estoy bailando contigo.
-¿Entonces nuca has estado con otro chico?
-No. Quiero que tu seas el primero.
-Y yo también quiero que seas así conmigo.
-El primero?
-Sí, el primero!

Me abrazó fuertemente y yo a él y seguimos bailando más pegados que nunca, abrí mis piernas para sentir la suya entre las mías y él también poder sentir mi excitación.

-Tienes el sexo durito chamo, me dijo.
-Tú también, te siento muchísimo, es bien grande,
-Deja que lo disfrutes dentro de ti,
-¿Me lo quieres montar?
-¿Que tú crees que me vas a dejar así de duro para ir a pajearme a casa?
-¡Wow tú si eres directo!
-Claro que sí, yo sé que te gusta sentirme así.
-Es lo máximo para mí.
-Y para mí también saber que te excito.

Corrió un poco más la cerveza, la conversación amena y el baile, pagamos la cuenta entre los dos y un par de horas después estábamos entrando a mi apartamento.

Le ofrecí el baño de huéspedes para refrescarse y el bar abierto a lo que él quisiese, mientras fui a mi baño, allí me depilé con loción, dejándome sólo una coronita de vellos sobre mi pequeño sexo, después me bañé a fondo, saqué el lubricante personal que uso para masturbarme y me lo unté bien en mi esfínter y profundo en mi recto. Me perfumé el cuerpo especialmente mis nalgas y culo con Tommy, me puse una tanga negra de encaje y una batica corta casi transparente negra también que me había comprado para estrenármela mi primera noche y salí a su encuentro.

Lo encontré en miniboxer gris, el resto desnudo, en mi diván esperándome con dos copas de vino. Tenía una gran mancha de humedad en su boxer, fruto de nuestra mutua excitación en el bar.

-Te queda muy sexy esa tanga y batica, tienes una piernas bellísimas -me dijo lamiéndose los labios y sin quitarme los ojos de encima.
-Tú también te ves espectacular, tu cuerpo es macizo y fuerte, me encanta que estés aquí conmigo.
Me acerqué a él con mis manos cruzadas sobre el pecho, el levanto las suyas y me las apartó.
-Wow que pechito tan lindo tienes - y acariciándome los pezones siguió diciéndome- tus pechitos están de comérmelos.
-Bueno tú vas a ser el primero en probarlos.
-Mmmmmm qué rico me lo dices.

En eso me di media vuelta mientras él me acariciaba la cintura y las caderas y le mostré mis nalgas desnudas entre las cuales se enterraba la tirita descendiente de la tanga.

-Wow tus nalgas son una belleza, paraditas, duritas, me dijo mientras me las acariciaba suavemente con sus manos fuertes.

Yo di un suspiro de emoción de sentir por primera vez un macho tocándomelas. Con mis manos suavemente me las abrí mostrándole la tirita que me separaba los glúteos. El juguetonamente agarro la tirita y la levantó echando una mirada lasciva a mi culito.

-Qué fresita mas linda y rosadita tienes -me dijo al tocármela con sus dedos- tiene que ser deliciosa.

Yo temblé de emoción al sentir que me deseaba y le contesté pícaramente.

-Y esta jugosita y bien dulcita también, a ver si la pruebas hoy.
-Vas a ver que me la voy a comer y después te la voy a combinar con una barra de chocolate bien caliente a ver como te gusta.
-Qué erótico eres, me estás volviendo loquito por ti
-Y tú a mí -me contestó besándome las nalgas.

Me senté a su lado, nos miramos fijamente a los ojos, me abrazó, besó y sentó en sus piernas para acariciarme. Yo no podía creer lo que estaba viviendo. Estas precioso me dijo, acariciándome el pecho y vientre con mi tanga que cubría bien mi sexo. Yo sentado sobre sus piernas macizas abrazados los dos, me sentía protegido y deseado como siempre quise sentir a un hombre. En la raja de mi culo pulsaba ardiente su verga poderosa. Me acaricio el pecho y sentí como bajo sus dedos atrevidos mis pezones se erectaron. Me estremecí de placer, -te gusta nene, -si lindo, me encantas tu y lo que me haces sentir. Esto te va a gustar mas me dijo y me volteó boca abajo y comenzó a acariciar mis nalgas, mientras yo tenia frente a mis ojos el bulto mas apetecible de la ciudad. Yo lo dejé explorar mi culito, busque su verga y se la saqué del boxer. La encontré con el glande cubierto de presemen. Se lo lamí y comencé a saborearme su liquidito. Me gustó y seguí lamiéndole todo el glande, mientras el cerraba los ojos y me guiaba la cabeza para que me lo metiera en la boca.

-Ummm qué manjar tienes, le dije
-Anda chiquito, métetelo todo y mámamelo como si fuera una chupeta.

Yo hice el intento, pues quería complacerlo y sentirlo volverse loco por mí.

-Así es, chúpamelo como caramelo, si mas adentro nene, métetelo más y más, que te quepa todo.

Mientras yo hacia esto, él me abrió las nalgas y comenzó a acariciármelas, poco a poco se fue acercando a su objetivo, ya me acariciaba mi raja con sus dedos, aquello era divinoooo. Por fin sus dedos me comenzaron a tocar mi culito, Oh si como me gusto sentir sus dedos allí, estirándome el huequito conociéndolo, abriéndomelo y metiéndome un dedo ensalivado y después otro dándome un placer increíble preparándome él para lo que los dos deseábamos ya con lujuria. Yo no me quedé atrás y le chupé y mamé aquel tronco increíble bebiéndome todo el néctar producto de su excitación.

-¿Te quedas conmigo esta noche? -le pregunté.
-Tú qué crees chiquito, me vas a tener que botar de aquí, si quieres que me vaya.
-Ni loco te boto, quédate hasta que te plazca, total es el lunes que tenemos que volver a trabajar.

Me pasó una copa de vino, él tomó la otra, entrelazamos los brazos y nos dimos de beber el uno al otro.

-Mucha salud, felicidad y larga vida a los dos para gozarla juntos.

Me lo dijo mirándome fijamente a los ojos y yo le respondí.

-Que así sea.

Y así fue que nos comprometimos el uno al otro, antes de juntarnos sexualmente. Yo no daba crédito a mis oídos lo que él me había dicho, pero sentí que me habló de su corazón y yo le respondí desde mi corazón. Después de beber varias copas de vino mientras nos acariciábamos y besábamos, entramos en más y más calor e intimidad, hasta que él resolvió llevarme a la habitación suavemente iluminada cargado en sus fuertes brazos.

Me puso suavemente en mi cama ya preparada para recibirnos. Yo me recosté cruzando las piernas y mirándolo con una ternura que el reciprocaba. Wow! yo estaba en el paraíso con él recostado a mi lado. Me abrazó pegando su cuerpo con el mío y así nos comenzamos a besar y acariciar. Yo sentía su enorme bulto latiendo contra el mío, era maravilloso sentirlo moviendo su pelvis contra el mío y yo también presionando el mío contra el suyo para sentir el máximo placer de ese bulto fabuloso que siempre me había atraído. Yo agarré su boxer y se lo bajé liberando su fabulosa verga de su envoltorio y el me bajó mi tanga. Entonces él tomo el gel de la mesa de noche y yo se lo unté por toda la verga, especialmente en su glande y el me lo untó entre mis piernas y mi perineo y sexo. Wow! eso fue inesperado y rico, sentir sus dedos entrar así entre mis piernas y penetrarme así. Oh sí, ahora comprendí lo que el quería de mi. Suavemente me fue metiendo ese palo fantástico suyo entre mis piernas y mi sexo y comencé a sentir algo increíble, como me convertía en suyo. Se masturbo la verga entre mis piernas hasta mas no poder, mientras me dejaba loco con una sensación de ser cogido sin penetrarme. Oh, ahora si quería que me cogiera de verdad verdad y me movía como loco sintiendo como me la metía y sacaba, disfrutándome.

Pronto estábamos los dos desnudos, refregándonos en la cama de mi habitación y yo saboreándome una vez mas su enorme verga dura, metiéndomela hasta la garganta de la ansiedad, deseando sentir su orgasmo llenarme el cuerpo. En eso él me volteó y comenzó a sobarme y lamerme las nalgas. Cielos que rico eso. Con su lengua húmeda, me acariciaba y lamia las nalgas y luego mi rajita y al final mi culito, donde intentaba penetrarme con la lengua. Ohhh! Siiiii! Ricoooo. Me lo haces divinoooooo! le grité emocionado. Quiero más y más así! le rogué emocionado.

Yo ya estaba entregado, me sentía más feliz que nunca y quería, sí o sí, sentir el sexo con él. Era tan macho, tan fuerte, tan conquistador y yo tan sumiso, deseoso de perder mi virginidad con él. Me puso boca abajo en la cama. Me tomó de la cintura levantándome la cola hasta quedar en cuatro patas. Sentí como desparramaba mas lubricante por mi culo, metiéndome bastante adentro con el dedo. Me apretujó las nalgas, me dio una palmada, con una mano me tomó de la cadera y de repente sentí en la entrada de mi ano el calor imponente de su verga grande y dura.

Tenía miedo, pero tenía al fin lo que desee y fantasee durante tanto tiempo. Un empujoncito suave de su pelvis y sentí meterse la cabeza de su verga en mi culo, apenas un par de centímetros que no dolieron. pero que gocé mas de emoción que de otra cosa. El me la dejo así, quieta, unos segundos, mientras me acostumbraba a ella dentro de mi. Esto te va a gustar mucho chiquito, me dijo. Y de repente sentí como se fue abriendo camino ese tremendo garrote dentro de mi recto, poco a poco, mas y mas adentro, estrenando mi túnel de amor y produciéndome una alta dosis de placer indescriptible, delicioso y deseado.

-Oh si amor métemelo todito hasta el fondo, te quiero sentir todo dentro de mi, le dije super excitado.
-Tranquilo mi nene, ya vas a gozar lo tuyo.

Ya tenía sus 25 centímetros de carne dura dentro de mí. Me sentía lleno, completo, suyo. Así me la dejó dentro, sin salirse un solo milímetro, mientras me acariciaba la espalda, besaba el cuello y me apretujaba las nalgas. Luego me retiró un poco su verga y me la volvió a meter. Oh sí! que delicia sentirme penetrado y poseído por semejante macho. Luego comenzó a bombearme despacio, pero siempre metiéndomela hasta el fondo, haciéndome gemir y suspirar que el replicaba también.

Sentir su miembro adentro y los suspiros de lujuria de él me daban un placer especial que hasta el momento nunca había sentido. El ardor se transformó en un calor y mas placer y cada bombeada que me daba la disfrutaba más y más. Me preguntó si me gustaba y si quería más, a ambas respondí con un inequívoco si. Me estaba conquistando como él quería, y yo feliz disfrutando ser conquistado por tan fabuloso semental.

Me cambió de posición, ahora con las piernas sobre sus hombros y mirándonos la cara. Me la volvió a meter. Esta vez entraba como si nada y sentía ricos sus huevos chocar contra mi culo en las bombeadas. Mientras me penetraba se acercó y me besaba y chupaba el cuello, la cara, los labios, mis pechitos erectos y me decía mas cosas excitantes al oído. Mientras él se movía dentro de mí, lo abracé fuerte con piernas y brazos y sentí así el contacto más estrecho y delicioso que pude tener con un hombre. Mi sexo destilaba precum también y ayudaba a mantenérmelo lubricado entre mi vientre y su abdomen que me lo frotaban juntos haciéndome una paja divina.

Yo estaba muy excitado, y notaba que él también. Paramos un segundo y cambiamos de posición. Esta vez lo acosté boca arriba, le agarré la verga durísima y me senté sobre ella. Desde arriba podía verle su cara de placer. Comencé a moverme y montar aquella verga tan dura y caliente, meneando mi cola como nunca lo había hecho. Nunca me sentí tan excitado. Y al parecer, por el modo en que gemía, él tampoco.

Cada vez me movía más rápido hasta que sentí la primera sacudida de su palo, anuncio de su orgasmo. Me levantó, sacó la verga y con movimientos muy rápidos y bruscos me volvió a poner en cuatro patas. Me penetró fuerte, de una, primero a toda velocidad y después con bombeadas más pausadas, pero bien hasta el fondo y con fuerza. El gritaba de placer y lujuria y yo también.

Y de repente sentí como mi recto se llenaba de su leche caliente. La sentí bien adentro, con cada bombeada de su pija dura. Era mucha leche y toda estaba dentro de mí. Me llenó, me completó como nunca creí que un macho me lo haría. Tal fue mi placer y excitación que sin darme cuenta yo también estaba acabando en un orgasmo increíble, que su palo me habia provocado tocándome un sitio en mi túnel, aunque lo hice sin tirar tanta leche como él, mojándome la tanguita de excitación, como jamás me había pasado antes.

Me quede tranquilo disfrutando de aquel orgasmo fabuloso que el me había dado y yo le había proporcionado a él. No creía mi felicidad en ese momento tener aquel macho increíble montado sobre mi, jadeante del placer que yo le había dado, era increíble. Me acariciaba suavemente le cuerpo y me decía, que maravilloso eres chamo, todo lo que yo soñé y más, y yo también, le conteste, quiero ser tuyo así siempre. Me volteo la cara y nos besamos apasionadamente.

No se cuanto tiempo dormimos abrazados, pero me desperté con la maravillosa sensación de que me estaba cogiendo otra vez. Esta vez de frente montado sobre mi, besándome toda la cara y jadeando mucho hasta que me provoco otro orgasmo increíble y yo sentí como el se estremeció y me volvió a llenar de su esperma caliente. Nos volvimos a dormir juntos y al rato otra y otra vez me cogió deliciosamente sintiendo yo también cada vez un orgasmo increíble. Cuando me desperté ya era tarde en la mañana, él dormía placido a mi lado desnudo, aquel semental increíble que me había desvirgado y hecho suyo toda la noche. El culito lo tenia sabrosamente adolorido, lo sentía además de lleno, usado. Bien usado por este macho que no me dejó solo toda la noche.

Encontré mi tanguita al lado de la cama, ya tiesa de mi esperma seca, me la puse y mi batica y me fui a prepararle un buen desayuno. Regresé, lo desperté con un beso y antes de que se me excitara, le puse el boxer y lo lleve a desayunar. Los dos teníamos un apetito feroz y nos comimos todas las frutas y cereal que había puesto. Yo sentado sobre sus piernas, dándole de comer con mis dedos y él a mi. Hora del baño, le dije jugetonamente y allí entre risa y risa nos aseamos y dimos una buena ducha. Por supuesto se nos excitaron las vergas y pude apreciar claramente la enorme diferencia entre las dos.

En eso él me hizo algo inesperado, se arrodillo frente a mi y me chupo mis bolitas lampiñas y luego mi pija. Se la metió toda a la boca, chupo y succiono mientras me deseaba el culito con sus grandes dedos. No tardo en volverme loco con aquello y no me pude aguantar mas y eyacule en su boca. Se comió todo lo mío y lo llamó el néctar de mi amor por él. Por supuesto yo no me iba a quedar así, me arrodillé frente a su imponente paquete y comencé a sobárselo, a pajearle el tronco en realidad, mientras le chupaba y succionaba aquel delicioso glande que largaba precum dulcito.

-Oh qué rico me lo haces, es divino así -me dijo acariciándome la cabeza mientras la regadera tibia nos bañaba a los dos.
-Sí es rico mamártelo, quiero tu leche en mis labios, mi cara, mis manos.
-La tendrás toda lindo, anda sigue mamándomela.

Le comencé a acariciar esas nalgas poderosas y él lanzo un suspiro, señal para mi que le gustaba, así es que seguí y pronto le estaba deseando aquella raja y su culo macho velludo, me dejo seguírselo haciendo, mientras yo me lo mamaba y chupaba con pasión desenfrenada. Pronto uno de mis dedos alcanzo su objetivo y penetró su esfínter. El dio un gemido fuerte, un espasmo sacudió todo su cuerpo y comenzó un orgasmo espectacular. Sentí el primer chorro de semen en mi garganta, el segundo en mi boca y el tercero en mi cara, ya el cuarto y los demás mojaron mis dedos y manos como yo quería. Me chupe los dedos de la emoción y él con sus dedos recogió su semen de mi cara y me los puso en los labios para comérmelos también.

Quedó exhausto de la tremenda eyaculada y yo de la emoción de verlo, sentirlo y comérmelo así. Dejamos que el agua nos relajara abrazados los dos y luego de secarnos nos tiramos en la cama a reposar, quedando ricamente dormidos entrelazados nuestros cuerpos felices. Esta vez fue él quien me despertó mientras yo soñaba que me estaba cogiendo otra vez. Estaba lamiéndome mi pene flácido y mis bolitas, oh qué rico eso, hice todo lo posible por no erectarme y seguir sintiendo esa lengua acariciándome el sexo. En eso siento que él se erecta y su enorme güebo comienza a tocar mis labios, ya tenia el glande lleno de precum y con el me lubrico los labios y me penetró la boca suavemente metiéndome el tronco poco a poco conforme iba creciendo su erección. Oh ahora me estaba cogiendo por la boca salvajemente y yo disfrutando esa locura suya. Me mamaba todo mi sexo mientras me cogia la boca hasta que estallamos los dos juntos en nuestras respectivas bocas. Yo trague y trague su semen y él el mio. Wow! que virilidad tenia él y yo tan receptivo a todo lo que él deseaba de mi y además sabía cómo complacerme.

Después de tanto sexo, sugerí que saliéramos a hacer ejercicio y nos vestimos con dos monos míos. A mí me quedaba holgado como suelo usar la ropa para no despertar inquietudes por mi cuerpito tan delgado y juvenil, pero a él se le notaban todos sus atributos masculinos en todo su esplendor bajo el mono. Wow, te vez fenomenal, le dije cuando salimos al sol.

Así fue nuestro primer día juntos. Otro día les cuento como nos fuimos amoldando el uno al otro hasta ser la pareja feliz que hoy somos

 

 

 

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