OTRA VEZ CON DANIEL
De
los innumerables encuentros con mi primo Daniel, quiero contarles una que a mi
gusto fue excepcional, y como no iba a serlo, fui yo quien lo disfrutó.
Una vez, una tarde de año nuevo, estábamos en su casa, nuestras familias
estaban en el comedor tomando y celebrando aún la llegada del nuevo año. Yo me
encontraba con mis primos en la sala jugando cartas y otros juegos de mesa. De
repente todos los primos salieron a jugar y sólo nos quedamos jugando mi primo
Daniel y yo, le propuse que jugáramos de prendas, es decir, quien perdiera un
juego, se iría quitando una prenda. Me dijo entonces que fuéramos a su
recamara para jugar más a gusto, ya que está en el segundo piso de la casa y
ahí nadie nos molestaría.
Para no hacer largo el cuento, el juego empezó y el primer juego lo perdí yo,
así que tuve que deshacerme de mi camisa. El segundo juego me obligó a
quedarme sin zapatos y hasta el tercero logré que Daniel dejara su torso
desnudo. Para el cuarto juego tuve que quitarme el pantalón porque también
perdí y al bajármerlo noté cómo se quedó viendo el bulto que para entonces
ya era grande porque ya tenía una erección.
Afortunadamente, el quinto y sexto juegos los gané y logré que Dani se quedara
primero sin zapatos y luego sin pantalón. Fue entonces cuando noté que también
tenía una erección bastante buena, ya que su calzoncillo lo denotaba. La
suerte estaba de mi lado y el séptimo juego dejó sin nada a mi primo porque le
tocaba bajarse la ropa interior. Le pedí que lo hiciera de espaldas para poder
apreciar su precioso trasero. Cuando tuve a la vista sus redondas nalguitas no
pude más, dejé las cartas y le propuse que nos olvidáramos del juego; me
acerqué, lo abracé y le junté mi cuerpo en la espalda para que sintiera mi
erección.
Se dio la vuelta y pude ver la maravillosa erección en su pene, lo tomé de la
cabeza y lo besé, nos fuimos abrazando y con nuestras lenguas entrelazadas nos
tiramos en la cama, estuvimos besándonos y acariciándonos un largo rato,
sintiendo nuestros cuerpos húmedos por el sudor producido por el grado de
excitación que experimentaban nuestros cuerpos. Me bajó la ropa interior, que
era lo único que impedía que nuestros penes se juntaran y al pasar su cara
junto a mi pene, le dio una pasada con la lengua, lo cual me calentó mucho.
Lo que hice fue besarlo y acariciarlo con mi lengua, es maravilloso recorrer su
espalda con la lengua hasta llegar a esa redondez perfecta de su trasero, tiene
más forma de un trasero de una mujer de 20 años que de un adolescente de 14,
cualquier mujer las envidiaría.
Toqué
ese hermoso trasero, luego de lamerlo y morderlo un largo rato, lo preparé para
recibir mi descarga, no sin antes besar todo el cuerpo de mi primo y mamar su
verga lo suficiente para lograr que su excitación fuera más placentera.
Quiso mamarme a mí el pene y lo dejé que
lo hiciera, luego seguí tocando su cuerpo y acariciándolo, y sintiendo lo más
rico que había experimentado con alguien. No podía aguantar más, así que con
la excitación a tope que tenía le pedí que me dejara penetrarlo, a lo cual él
accedió dándose la vuelta en la cama y dejando a mi voluntad su cuerpo.
Ya con la lubricación natural y la saliva que había quedado con la mamada que
me había dado, mi pene estaba listo para entrar en ese lugarcito que Daniel tenía
para mí, me abalancé sobre él, le abrí las nalgas y pude apreciar el
orificio por donde habría de entrar, sin decirle nada lo embestí y sólo
alcancé a escuchar un ligero quejido, que se ahogó en el grito de placer que
dio cuando empecé a moverme dentro de él, de adentro hacia afuera y logrando
que él sólo me pidiera más y más, y escuchando el ruidito que hacía mi pene
dentro del él.
Yo le preguntaba si le gustaba y él sólo decía que siguiera y que no me
detuviera y movía su cuerpecito al compás del movimiento del mío, al momento
en que estaba dentro del él, el sudor invadió nuestros cuerpos y la excitación
que teníamos era tal que sólo podíamos balbucear pequeños gemidos de placer.
Él correspondió moviendo la cadera, de
forma tal que me hizo acercarme pronto al orgasmo, yo le correspondía mordiendo
sus orejas, esto hacía que se excitara y gritara, lo cual me hacía que cada
vez más rápido llegara mi orgasmo, y así fue, las últimas dos metidas que le
di fueron para dejar dentro de él la descarga del esperma que tenía, acompañada
del grito de satisfacción que yo di cuando estuve en el clímax.
Todavía dentro del él y con la leche derramada entre sus nalgas, mi primo dio
los últimos movimientos con la cadera, que hicieron que me vaciara por
completo. Por último y todavía con el pulso acelerado por el orgasmo que
acababa de tener, le di una gran mamada a su pene que ya estaba a mil, no tardó
mucho en venirse en mi boca y de hacer ese gesto de placer que tanto me gusta en
su carita.
Como había gente en la casa, él se metió a bañar y lo ayudé a enjabonarse y
enjuagarse una vez, luego tuve que salirme y dejarlo bañarse sólo, ya que corríamos
el riesgo de que alguien pudiera vernos, no sin antes darle un beso intenso y húmedo
y un apretoncito en el trasero, que para entonces ya estaba mojadito y limpito.
Fue una de las veces que más disfruté con Daniel, una de las veces que más
disfruté su redondo culito.
De estas relaciones nació mi pasión por los chavitos de 14 a 18 años, ojalá
que alguien de México le interese contactarme. Actualmente tengo 22 años.
ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO EL RELATO, SI LOS DE ESTA PAGINA ME LO PERMITEN,
SEGUIRÉ ENVIANDO. Y PARA CUALQUIER COMENTARIO O INTERCAMBIO DE RELATOS, MI MAIL
ES juanvg2001@yahoo.com