MI PADRASTRO Y YO
La historia que les contaré es verídica y aunque algunos detalles puedan sonar exagerados, les prometo que no es así. Para proteger mi identidad y la de las personas envueltas en esta historia, usaré seudónimos. Una vez aclarado esto, les diré que yo me llamare a mí mismo Eugenio y a mi padrastro Héctor.
Yo voy a ser sincero, no soy ningún chavo guapo, soy muy común y corriente, mido 1.75cm, estoy algo pasado de peso, como 96 kilos, soy algo llenito aunque no gordo, moreno claro, cabello y ojos oscuros, lampiño, con algo de pancita y tengo 17 años. Héctor, mi padrastro, es muy joven, tiene 35 años, mide 1.80, pesa como 80 kilos, masculino a más no poder, con manos fuertes y enormes, un pecho peludísimo y cara de pocos amigos, aunque la verdad es que es super serio y quizás hasta ermitaño, muy solitario, usa barba de candado y aunque no es un atleta, tiene un cuerpo algo marcado y musculoso.
Cuando Héctor llegó a la vida de mi mamá, él tenía 26 años mientras que yo sólo tenía 8 años -a mi madre la llamaré Erika- y mamá Erika tenía ya casi 30 años, el amor
floreció en ambos, casándose, aunque claro, primero dejen explicar parte de la historia. Mi mamá era viuda y había hecho un esfuerzo enorme para poder irnos a vivir a la frontera, en Ciudad Reynosa, nosotros originalmente somos de Guanajuato, en nuestra nueva ciudad mamá tuvo éxito desempeñándose como supervisora de calidad en una planta procesadora de alimentos, posición que nos dio bastante holgura, mientras que Héctor era gerente de contrataciones, se conocieron y el flechazo fue
instantáneo, se casaron a los 3 meses de conocerse... recuerdo que yo odiaba a ese "oso peludo" -como yo le llamaba- porque quería robarme a mi mamá... aun desde que eran novios yo era grosero con él, malcriado e insoportable, creo que el amor hacia mi madre era más fuerte que mis berrinches porque finalmente se casaron... la vida entonces era tanto un infierno para mi madre, como para él y para mí... hasta que poco a poco me fui doblegando, cayendo seducido por su sonrisa amable, su disponibilidad para ganarse mi cariño y su comprensión, él entendía mejor que yo la situación, porque él también había tenido padrastro.
La relación entre ambos fue mejorando y poco a poco formamos una familia feliz y estable, Héctor a pesar de su juventud era una persona madura y centrada, cariñoso con mi madre y realmente atento respecto a mí, fue iniciativa de él inscribirme a clases de inglés, karate y computación después del colegio, así como enviarme de vacaciones a Estados Unidos con su hermano para que tuviera oportunidad de practicar mi inglés, en otras palabras, él se preocupaba por mí más que mi propia madre quien entre el trabajo y su guapísimo marido se había olvidado de que tenía un hijo.
Recuerdo especialmente una ocasión en que yo tenía 10 años y había llegado hacía apenas un par de horas de Chicago, de vacaciones... me encontraba solo en mi recámara y tuve una pesadilla
-había visto "Masacre en Cadena" en casa del hermano de Héctor- me desperté en medio de la noche, con un grito lleno de miedo... mamá ni siquiera se dio cuenta, pero Héctor fue a mi recámara y me abrazó hasta que me calmé... fue la primera vez que sentía un cosquilleo nervioso que me corría por la espalda, unas ansias de acariciarlo, ganas de saborear su sudor somnoliento, recuerdo que al sentirme protegido por sus brazos fuertes y enormes me quedé dormido, envuelto por su perfume de hombre limpio, su humor fuerte, su esencia masculina, acariciado por los vellos de su pecho y mi rostro apoyado en él.
Pero a mis 15 años pasaría algo que nos cambiaría la vida a todos, durante una lluvia super fuerte, mamá iba manejando rumbo a la casa cuando un carro invadió su carril, muriendo mi mamá prensada entre su coche y el otro... fue impresionantemente doloroso... aunque la relación con mi madre había sido mejor cuando ella estaba soltera, yo aun así la quería muchísimo, ella era mi mundo, mi todo, lo que más quería en el mundo, mi protección, lo que me salvaba en medio del caos, mi
línea hacia los demás, todo, todo lo que significaba vivir estaba conectado a mi madre...
Después de que falleció mamá y de que la enterramos, pensé que Héctor se desligaría de cualquier responsabilidad y me enviaría a vivir con una tia mia en el centro del país, pero no, él me pidió consejo y yo, que ya en ese entonces, sin yo saberlo estaba enamorado de él, le dije que me quedaría con él hasta que él quisiera... su respuesta fue un sí!! mi felicidad iluminó la inmensa pérdida de mi madre!
Recuerdo que al volver ambos a la casa, esta se sentía vacía... era demasiado grande para los dos, así que con lo del seguro de vida de mi mamá nos compramos un departamento de dos recámaras en el centro de la ciudad... un lugar agradable, íntimo y sobre todo cerca de todo el bullicio citadino.
La vida en el departamento era más llevadera... mi rutina era levantarme a las 6:00, hacer algo de desayunar, luego al lado de Héctor desayunar juntos, luego él me llevaba a la secundaria y se iba a trabajar... al
mediodía que yo llegaba recogía o lavaba ropa que ambos habíamos usado, después él llegaba y comíamos fuera o él cocinaba algo de comer... después me ayudaba con la tarea, veíamos una película, salíamos a caminar al parque que estaba enfrente de nuestro depa o simplemente dormíamos o platicábamos... así era nuestra rutina... hasta una noche en que me desperté de una pesadilla, veía a mamá vagar por un puente y no saber cómo escapar de un monstruo que la perseguía... me desperté sobresaltado y sin hacer ruido fui a la recámara de Héctor... toqué a la puerta y estaba entre abierta y me saqué mucho de onda... ahí estaba el hombre que había sido mi apoyo, mi guía y mi fuerza... llorando por la pérdida de mi madre, desprotegido... naufragando en su fragilidad, estaba recostado en su pecho, con sus brazos doblados, protegiendose su cara, con unos calzoncillos puestos y nada más... lo sentí tan pequeño que no supe qué hacer... de repente él volteó... me vio tal y como yo era... un niño-hombre de 15 años, con vello puber, vistiendo aún calzoncillos de dibujos animados, con una camisa floja... con cara de extrañeza y desesperadamente necesitado también de alguien... Se paró de un salto, vino hasta mí y me abrazó, pude de
nuevo sentir todo su poderío, su humanidad palpitando y su fuerza que ya estaba renaciendo...
- Estaba acordándome de tu madre... y sé que ella te dejó para que me acompañaras, te quiero muchísimo, mi'jo
Esas palabras me hicieron sentirme importante, como algo necesario para él... poco después se acercó y me besó en la mejilla... ese beso se quedó ardiendo en mí, su saliva tibia y me imaginé que dulce se quedaron en mí... deseé con tantas ganas que me hubiese besado en la boca, pero no, eso no
sucedió...
Me preguntó que qué pasaba y le conté de mi pesadilla... y me dijo que podría entonces dormir con él... eso por supuesto que sobrepasaba en mucho lo que yo podía soportar!!! imagínense, estar con el hombre que deseo desde que tengo uso de razón, estar en la misma cama!!
A partir de esa noche dormimos juntos, me encantaba acariciarlo entre sueños, sentir cómo mis dedos se deslizaban entre sus vellos, cómo sus pezones duros chocaban con mis uñas, el olor entre agrio y limpio que despedían sus axilas peludísimas, y sobre todo... tocar por un segundo su enorme pene, sólo por encima de su calzoncillo... fue una época muy difícil para mí... mi única imagen paternal y yo pensando en cochinadas, me sentía como caca, pero podía más mi excitación que mis prejuicios y aun así seguía acariciándolo entre sueños...
Hace exactamente una semana, luego de casi un año durmiendo juntos, me atreví a deslizar mi mano por dentro de su slip... quise morir al sentir ese pedazo de carne duro como fierro, esa selva negra de pelos crespos y rebeldes, ese par de huevos enormes y el sudor suave de su entrepierna... no aguanté más y me bajé a oler ese aroma a macho, a jugo masculino, mi excitación fue tanta que deslicé mi lengua por encima de su cabeza roja, por la ranura que despedía un dulce elixir transparente, toda mi boca se apoderó de esa belleza genital y aún quedó buen trozo sin abarcar, yo me sentía en la gloria!!
Pero aun ahora, no sé si él se ha dado cuenta que es el protagonista de mis sueños húmedos, de mis más desesperadas puñetas... que cuando pruebo mi semen, pienso que es el de él, no sé si eso lo sepa... porque él no me ha comentado nada... nuestra relación es igual que siempre... en ocasiones pienso que él es inocente y que todo lo que hago es una perversión de mi parte, pero en otras pienso que es como un trato no declaro en los cuales yo me satisfago y él también, nuestros instintos... la verdad es que no sé... pero me encantaría saber si a él le gusta lo que le hago, sólo que como él siempre se hace el dormido cuando pasa la acción, no sé si esto sea verdad o es que no... ustedes qué me recomiendan que haga???
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