Otra vez mi padrino
¿Recuerdan lo que me pasó en casa de mi padrino? Pues al día siguiente, que no me podía ni sentar después de la cogida que me dio mi padrino la noche anterior, mi papá me preguntó que dónde había dormido, y al decirle que había dormido en otra habitación solo, yo creí que mi papá no se había dado cuenta que mi padrino me hacía señas de que me quedara callado, no lo supe hasta después.
Ese mismo día, mi padrino y mi papá actuaban como si nada, y al día siguiente mi padrino poniendo de excusa que tenía que ir al pueblo que estaba más adelante a entregar el pedido de huevos que le habían hecho a su granja y que necesitaba ayuda, le dijo a mi papá que me permitiera ir con él, y yo sin poder decir que no por el dolor que todavía sentía en mi culito recién desflorado, mi padre me hizo ir con mi padrino.
Cuando nos fuimos al otro pueblo, muy a mi pesar, todo parecía salir bien, sin ningún contratiempo, mi padrino vendió el pedido de huevos, desayunamos en una fonda, y al regresar ya eran como las 11:00 am y en el camino a mi padrino se le antojó que su ahijado le diera una mamada en la camioneta en lo que llegábamos a casa de regreso, y yo al principio no quería pero mi padrino me jaloneaba como si fuera una puta cualquiera, claro que a mí me agradó la idea de que me tratara así pero no iba a dejar que mi padrino se diera cuenta, total que empecé a mamarle esa verga casi perdida entre todos los pelos riquísimos que tenía el panzón de mi padrino, debo decir que era la primera vez que chupaba una y más de ese tamaño porque mi padrino calzaba grande, no era cualquier cosa, cuando menos me daba cuenta empecé a sentir cómo la mano de mi padrino se metía por detrás de mi pantalón y dos de sus dedos los metió en mi culito dolorido, pero yo no podía decir nada con ese pedazo de carne cruda en mi garganta, casi ahogándome, no saben cómo me calentó, y empecé a menear mi trasero como toda una experta en la putería y mi padrino sólo atinaba a decirme:
- ASÍ PUTITA!, QUÉ RICO LO MAMAS! SABÍA QUE ESA BOCA MAMADORA HACÍA BUENOS TRABAJOS, SIGUE ASÍ Y TENDRÁS TU RACIÓN DE LECHITA CALIENTE.
Cuando la camioneta se detuvo, yo todavía estaba prendida como becerra de tres meses en la verga de mi padrino, y nunca me di cuenta hasta que me levanté y vi que no habíamos llegado a la casa sino a la orilla del río, y mi padrino me dijo:
- No te asustes, que no te voy a hacer nada que te duela, al contrario, te va a encantar.
Yo empecé a sentir mucho miedo porque era de día y había gente alrededor ya que era verano y en esa época van muchos visitantes, el caso es que mi padrino me jaloneó y me metió cerca del río en un lugar con muchos árboles y matorrales, así que para donde estábamos no se veía nada, y más tardamos en entrar que mi padrino en quitarme el pantalón de una manera tan brusca y ruda que ya empezaba a gustarme, y entre palabras tan groseras y cachondas que en vez de molestarme me calentaban más.
Me hincó y ahí me di cuenta que no me había comido toda la verga de mi padrino en la camioneta, ya que me obligó a tragármela y casi me ahoga de veras, pero no me importó ya que estaba bien caliente y deseoso de más, y él me agarraba de la cabeza y me movía a su ritmo, y me seguí ahogando, sólo que esta vez me ahogaba con toda la leche que mi padrino soltaba como manguera de bombero, el muy cabrón se había venido en mi boca y sin decirme nada, así que no tuve más remedio que tomarme todo eso, aunque se me resbaló afuera de la boca y tiré un poco, pero mi padrino me metió en cintura ya que me abofeteó diciéndome:
- NO TIRES NADA, ¿NO SE SUPONE QUE ES LO QUE TE ENCANTA?
Justo después de que me terminé mi ración de leche, me jaló de los cabellos hacia una roca que estaba cerca, me empinó y me puso en cuatro patas, y así sin más me escupió en mi culito algo dilatado por las dedeadas que me dio en la camioneta y por la calentura de darle una gran mamada y sin soltarme de los cabellos me la dejó ir de un sólo golpe, como la noche en que llegamos al rancho, yo no quise gritar del dolor por miedo a que se enteraran todos los visitantes del río, mi padrino me estuvo bombeando un buen rato porque, eso sí, era bien aguantador, pero ya me tenía bien rozado, imagínense el tamaño de su verga, yo no la pude medir pero sí sé que era un gran pedazo de carne riquísima y la tenía atascada hasta adentro sin poder decir nada.
Cuando mi padrino empezó a apretar su cuerpo, señal de que estaba a punto de venirse por segunda vez en menos de una hora, no creerán lo que pasó, salió mi papá por entre los arbustos, pero mi padrino estaba tan caliente con ese culito virgen que se estaba merendando que no le importó que fuera su compadre el que lo estaba viendo culearse a su hijo, y sin avisar me empezó a llenar la colita con esa rica cremita caliente que sólo mi padrino me estaba dando, yo ya sin la menor vergüenza le empecé a pedir a mi padrino:
- DAME MÁS PAPACITO, NO TE SALGAS, SÍGUEME HACIENDO PEDAZOS!
Y los ojos de mi padre sólo se desorbitaban con toda la bola de calenturas que estaba viendo y escuchando. Mi padrino sólo atinó a decir con una risa burlona que me dio miedo:
- CALMA MI PUTITA, NO TE APURES QUE YO ME ENCARGO DE QUE SIEMPRE TENGAS LO QUE TE MERECES.
De momento no había comprendido esas palabras, pero muy pronto lo descubriría y de la manera más cachonda y caliente que se puedan imaginar, y no crean que mi papá se quedó ahí parado sin hacer nada, así que esperen el siguiente relato porque a mí también me extrañó como a ustedes, sólo que yo sí vi un bulto muy prominente en la entrepierna de mi padre cuando salió de repente de entre los arbustos...
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