MI PADRINO, MI PAPÁ Y YO.
Hola a todos. Como se acordarán, mis vacaciones con mi padrino en su granja de huevos no fue lo que esperaba, sino más de lo que esperaba, ya que no sabía tantas cosas de la cama como mi padrino me estaba enseñando, y claro, ahora también mi papá, porque como recordarán en el relato anterior, justo en el mejor momento de la revolcada que me daba mi padrino, apareció mi papá, y como les dije, me quedé de a peso cuando lo veo ahí, salir de entre los matorrales y con ese bulto tan prominente en la entrepierna. Pues cuando mi padrino terminó de sembrar su semilla en mí, volteó a ver quién era el intruso que lo había interrumpido en su hazaña con otro jovencito y que no necesariamente era otro del pueblo como mi padre ya lo sospechaba, y ahora comprobaba por qué mi madrina había mandado a volar al puto de mi padrino, y mi padre que estaba realmente furioso (al menos eso me pareció a mí) le reclamó enfrente de mí:
- ¡¿CÓMO ES POSIBLE, COMPADRE, QUE EN MIS PROPIAS NARICES Y CON SU PROPIO AHIJADO?!
Y así, entre puros gritos, que a mí me parecía que toda la gente que estaba en el río iba a encontrarme a mí así, sin pantalones y con el culo chorreando semen y todavía dolorido, y claro, a mi padrino también igual, pero él con su verga ya flácida y colorada después de la revolcada que me dio. Mi padrino no se dejó inmutar y le contestó:
- COMPADRE, NO TE HAGAS EL QUE NO TE GUSTÓ, SI TE ESTOY VIENDO QUE LA TRAES BIEN PARADA!
Fue en ese momento que mi padre me dijo con voz enérgica que me vistiera y me fuera a la camioneta. Cuando regresé a la camioneta vi que mi padre nos había seguido en su coche y que siempre supo lo que pasaba, sólo esperó un tiempo muy corto y nos agarró infraganti. Como yo estaba en la camioneta no supe qué hablaron, no se escuchaba nada, y de pronto veo salir a mi padrino y a mi padre de entre los árboles y nos fuimos a casa.
Cuando llegamos ya era tarde y sin decir ninguna palabra subí a mi habitación a bañarme y acostarme, lo hice en el cuarto que mi padrino nos había dejado a mi padre y a mí desde un principio. Todavía sentía la vergota de mi padrino que había dejado en mí un enorme vacío.
Yo no sé qué horas serían pero cuando sentí a mi padre meterse a mi cama pensé que iba a golpearme hasta cansarse, pero en vez de eso me despertó y me dijo así sin más ni más:
- Levántate, cabrón, ahora vas a saber lo que es un macho, puta arrastrada!
Me jaloneó de los cabellos, ya había encendido la luz y vi por primera vez con mucho placer el cuerpo de mi padre, de 1.80 mts de estatura, tenía una espaldota y un pecho bien marcado y lleno de pelo, la verga no estaba tan grande como la de mi padrino, pero mi padre se defendía, además con esas nalgotas redondas y esas piernotas de futbolista pues yo no dije nada, me dejé hacer y aunque no crean, lloré un poco, pero muy poco, ya que mi padre no me dio tiempo de nada y me
empezó a agarrar las nalgas tan bruscamente que me dolía, pero no podía decir nada ya que me tenía la verga hasta dentro de mi garganta y me decía puras cochinadas como:
- SIGUE MAMANDO PARA QUE TE TERMINES DE CRIAR, PUTILLA, Y DE HABER SABIDO QUE TE ENCANTABA LA VERGA, DESDE QUE TENÍAS 12 AÑOS TE HUBIERA UTILIZADO CUANDO A TU MADRE LE DOLÍA LA CABEZA Y NO ME DEJABA DESCARGARME!
Yo sin decir nada me dejé llevar por las manotas de mi papá que siempre había trabajado en una compañía constructora y era muy rudo con nosotros. A mí me encantó que la verga de mi papá olía a sucio, ya que una vez había agarrado sus calzones cuando se los había quitado después de bañarse y los había olido, así que recordé ese momento y lo disfruté como nunca, aunque ya me tenía las nalgas bien coloradas.
Cuando mi padre me levantó y me pegó a su cuerpo, levantó un brazo y me obligó a chuparle las axilas, yo nunca había hecho eso con nadie y me encantó, pues mi padre no se había bañado y olía a puro sudor, cosa que me encantó, y tan lleno de pelos, bien rico todo, no se imaginan cómo, yo sólo de acordarme me caliento. Intenté besarlo pero me abofeteó diciéndome:
- ESO SÓLO LO HACEN LOS MARICAS! TU ERES UNA PUTA! Y SIGUE CHUPANDO LA VERGA SI NO QUIERES QUE TE AMARRE A LA CAMA!
Quise reclamarle la manera en que me estaba tratando y me volteó de una cachetada y me tiró en la cama boca abajo, y no sé de dónde sacó una soga y con ella me amarró a la cabecera de la cama, una mano en un lado y la otra al otro extremo, y cuando me vi así pensé que esa noche iba a ser muy larga porque al tiempo que me estaba metiendo la verga en mi culo adolorido y de un sólo jalón, me tapó la boca para que no gritara, y yo por más que hice fuerzas para soltarme, él me golpeaba en mis nalguitas más y más, cuando de repente se abre la puerta de la recámara y cuál fue mi sorpresa que entró mi padrino, dijo que había escuchado ruido y había venido a ver lo que sucedía. Qué mentira más estúpida, pensé, porque mi padrino venía con la verga al aire y bien parada, no se había puesto ropa, entró y cerró con seguro. Cuando volteó, él y mi padre soltaron unas carcajadas que me asusté mucho al pensar lo que me sucedería.
Mi padre seguía detrás de mí culeándome como si nunca lo hubiera hecho con alguien, y mi padrino sin decir nada se subió a la cama y me metió esa verga descomunal en la boca, y yo sin poder respirar bien ya que tenía mis dos orificios completamente ocupados por esas cosas riquísimas que me estaba comiendo. Me excité más cuando me percaté que mi padrino todavía
olía a sexo, el muy desgraciado no se había bañado desde ese día en la mañana. Por unos 30 minutos estuvo mi padre dándome por el culo y mi padrino por la boca, hasta que empezaron a arquear sus cuerpos y sentí cómo mi padrino descargaba otra vez su verga en mi boca y me obligaba a tragarme toda su lechita. Cuando terminó de venirse, escuché un grito de mi padre que decía:
- ME VENGOOOOOOO!!!!!
Y me llenó el culo de la leche que una vez ayudó para que yo naciera.
Por un momento me dejaron descansar, pero seguía amarrado a la cama, ellos encendieron un cigarro y cambiaron de lugar, mi padrino seguía fumando cuando sentí otra vez su enorme tranca entrar de nuevo en mi culo sin la mayor dificultad, seguramente mi culo recordaba ese pedazo de carne y mi padrino decía:
- QUÉ CULITO TAN RICO Y CALENTITO!, ASÍ ME GUSTA, BIEN LUBRICADITO PARA QUE RESBALE MEJOR!
Sólo que esta vez mi padrino me dijo:
- Estoy muy cansado, así que esta vez vas a saber para lo que naciste, putita! muévete que yo aquí me quedo quieto, tú haz tu trabajo.
Mi padre solamente se reía y se empezaba a acomodar debajo de mí, aunque por un momento pensé que ya era hora de que pensaran en mí y me la chuparan también, qué lejos estaba de imaginarme la que me esperaba...
Mientras yo me movía como toda una puta de burdel de mala muerte con la verga de mi padrino hasta adentro de mí, mi padre comenzó a acomodar su verga bien parada en la entrada de mi culito, pero le dije que ya estaba ocupado por mi padrino. Sentí que me jalaban de los cabellos muy fuerte y recibí otra cachetada de mi padrino callándome, cuando sentí una vez más un dolor inmenso cuando entró también la verga de mi padre a mi culito. Ya no pude decir más y me entregué como lo que era, la más puta de todo el pueblo, y eso que estaba de visita. Empecé a moverme y a darles placer a mis violadores, ya en ese momento no me fije si eran mi padrino, mi padre y yo, sólo éramos tres cuerpos bien calientes quitándose las ganas de coger, no me importó más y me comporté de lo peor.
- Denme más! -gritaba yo como loca.
- ¿Ve compadre?, ¿qué le dije?, si es toda una puta! -decía mi padrino.
- Sí compadre, qué bueno que abrí los ojos, mi putita tiene un culito bien rico y se mueve mejor que las putas de pueblo.
Estaba tan caliente que ya no sentía dolor, sólo ganas de satisfacer a estos dos sementales en los que estaba montada.
Tardaron como una hora bombeando mi culo, cuando sin previo aviso los dos papitos que me estaban culeando me llenaron el culo de la mejor lechita que yo había tenido hasta ese momento. Cuando terminaron me hicieron limpiarles la verga a cada uno con mi lengua, yo quedé tirado en la cama y con las manos amarradas y sin decir palabras por miedo a otra cachetada, sólo vi cómo mi padrino se iba jalándose la verga hacia su cuarto (no se llenaba nunca).
Mi padre me soltó de la cama y se acostó a un lado de mí, me dio una nalgada y se quedó bien dormido, ninguno de los dos pensó en mí, no me había venido ni cuando llegamos de paseo a ese pueblo ni cuando mi padrino me cogió junto al río, y tampoco cuando él y mi padre me retacaron en mi culo esas dos vergas tan ricas, aunque eso no me importó mucho ya que dos días después me mandaron a la tienda del pueblo y el dueño de ese local me invitó a pasar a la trastienda, pero ese
será otro relato que surgió gracias a las cogidas que me daba mi padrino.