PERVERSA CALENTURA


Autor: MILLALOBO


No sé qué extraño poder ejerce sobre mí la imagen de una buena verga, pero el sólo hecho de tenerla presente en mis pensamientos hace que mi cuerpo se estremezca por completo, que mi boca se seque y que mi hoyito se contraiga deseando con todas sus fuerzas ser invadido por ese trozo de carne viril que ha marcado mi vida y que me hace ser tan puto.

Esto me sucedió cuando cursaba mi primer año en la universidad, durante el cual me costó mucho adaptarme al nuevo estilo de enseñanza, y mis notas no eran del todo favorables, especialmente en un ramo que se me hacía muy difícil, fue por esta razón que decidí tomar clases particulares con una profesora muy simpática con la que me llevaba muy bien y que anteriormente ya me había ofrecido ayuda invitándome a estudiar a su casa, éramos muy amigos a pesar de nuestra diferencia de edad, ella era viuda y tenia un hijo de 29 años que trabajaba como marino y que se encontraba desde hacía un año en el norte del país. En esos tiempos mi interés estaba centrado sólo en estudiar y sacar adelante mi año escolar. Todo iba muy bien y sin mayores problemas, hasta que un día al llegar a casa de mi profesora me encontré con la agradable sorpresa de que su hijo Alex había llegado para quedarse una temporada y descansar, ahí fue donde conocí al hombre que más tarde me haría conocer nuevos y excitantes placeres. Ella me lo presentó y desde el primer instante en que lo vi en lo más hondo de mi hoyo jugoso brotó una palpitación que me hizo calentarme, su cara de niño malo y de hombre fuerte a la vez me puso como una puta en celo, él era un hombre perversamente hermoso, arrebatadoramente sexy, su cuerpo era un verdadero espectáculo erótico para mis libidinosos ojitos de maraco polvero, era peludo y creo que eso fue lo que más me gustó, es que mi debilidad son los hombres peludos, siempre me han calentado esos ricos machotes que tienen el cuerpo cubierto de pelos y este lo era aunque no en exceso y a pesar de tener un aspecto intelectual había algo en él que le daba la imagen de macho salvaje y rudo, su paquete fue blanco de mis más profundas aunque discretas miradas, cuando oí su voz diciéndome: "Hola, mucho gusto, mi nombre es Alejandro" sólo pude mirar su boca con detención y soñar con comérmelo a besos, qué sensación tan ardorosa provocó en mí ver esos labios carnosos a sólo centímetros de los míos que se secaban con la sóla idea de besarlo, todo fue tan especial que ni siquiera me acordaba cuál era el motivo de mi presencia en ese lugar, su belleza y su virilidad me hicieron caer en un quemante letargo que me consumió hasta que su mamá me despertó preguntándome si me ofrecía un refresco y aunque en esos instantes sólo se me ofrecía mamar desesperadamente la verga a su hijo, acepté ese jugo que tal vez me ayudaría a calmar mi sed de tener la verga de Alex entre mis nalgas. Él vestía aún su uniforme de marino que le quedaba realmente precioso, durante toda esa tarde no pude pensar en nada más que no fuera en él, en mi mente no había lugar para estudiar, sólo quería tenerlo frente a mí para poder contemplarlo a mis anchas.

Así fueron pasando las tardes en su casa, él se comportaba muy amable conmigo, pronto nos hicimos amigos y aunque no éramos íntimos, él me tenía cierto grado de confianza, era una persona muy extrovertida y bromista, siempre tenia una sonrisa a flor de labios, esos labios carnosos que permanentemente humedecía con su añorada lengüita, yo me pasaba horas mirándolo sin que él se diera cuenta, me gustaba soñar con su vigorosa verga dentro, fuera y en los alrededores de mi boquita, soñaba con su maravilloso cuerpo, que hombre tan hermoso, que manera tan varonil de caminar, sus piernas gruesas me enloquecían, cuando estaba sentado en su escritorio yo con disimulo tiraba un lápiz al suelo para así agacharme y poder mirar aunque fuera por segundos su paquete soñado por mi culo, cómo poder describirles ese gordito bulto que prometía un sin fin de placeres de carne dormida, de olores, de sudores, de secreciones, y lo más importante, un pene y unos huevos que esperaban pacientemente de alguna generosa boquita o de algún culo dispuesto a todo con tal de hacerlos gozar, cómo poder hacerles sentir lo que sentía yo cuando a poca distancia de mis fogosos ojitos aparecía ese hermoso paquete que me embelesaba, los pantalones le quedaban tan ajustados en el culo que se le marcaban los slip que llevaba puestos y eso me excitaba de sobre manera, en todo caso yo también aprovechaba cualquier oportunidad para mostrarle disimuladamente mis atributos, me vestía con ropas muy ajustadas y paraba mis nalgas para que él pudiera apreciarlas en todo su esplendor. Todo marchaba normalmente hasta que un día como era habitual fui a su casa para asistir a una más de mis clases, la que por lo cierto no fue una más, cuando toqué el timbre Alex salió a abrirme la puerta, venía muy transpirado y desordenado, vestía unos jeans gastados y una camiseta muy delgada, estaba empapado y desde la camiseta se translucía su exuberante torso velludo, yo quedé un poco impresionado al verlo en semejante facha porque él siempre andaba muy ordenado y además porque se veía muy sensual, él notó mi sorpresa al verlo así y me explicó que había estado lavando el auto y que por eso estaba tan mojado, después de explicarme todo me dijo que lamentablemente su madre no podría darme clases por lo menos por una semana porque había viajado a Santiago para asistir a una serie de reuniones del Ministerio de Educación, yo le dije que no había problema, que volvería cuando su madre llegara de su viaje, pero Alex me detuvo y tomándome del brazo me dijo: 

- No te vayas tan pronto, quédate un rato y así podemos conversar, ¿sabes? no me gusta estar solo y contigo la paso muy bien.

Yo, encantado, acepté quedarme un rato, pensando que sólo conversaríamos, pero no fue así, cuando estuvimos dentro de la casa Alex maliciosamente se quitó la camiseta y frente a mí quedó su voluptuoso torso totalmente desnudo, su piel estaba bañada en agua y sudor, su cara tenía cierta sonrisa coqueta que me hizo casi desmayar, la calentura comenzó a emanar de mi cuerpo juvenil como nunca antes, el verlo así y estar a solas con él en esa amplia casa hizo que mi verga poco a poco comenzara a endurecerse, él se dio cuenta de mi estado y con una premeditaba lentitud y erotismo comenzó a secarse las tetillas y las axilas con la misma camiseta, yo comencé a ponerme nervioso, además se me acercó tanto que estuvimos apunto de besarnos, pero no fue así, él quería hacerme sufrir, ya se había dado cuenta de que yo moría por él y estaba jugando conmigo porque justo cuando yo ya estaba estirando mi trompita para besarlo se alejó de mí sonriendo muy burlesco, yo no entendía su jueguito pero de todas maneras me gustaba cómo Alex manejaba la situación a su antojo, estuvimos un buen rato conversando, estábamos tan juntitos que nuestras piernas permanentemente se rozaban de una forma muy morbosa para mí, la proximidad de nuestros cuerpos hacía pensar que algo sucedería, y así fue, de repente sentí su mano sobre mi pierna sobándome con suavidad, cuando lo miré a los ojos creyendo que había dado el primer paso, él me tranquilizó diciéndome que le encantaba la tela de mi pantalón y que este me quedaba muy bien, la conversación fue amplia, hablamos de muchas cosas hasta que llegamos al esperado tema del sexo. Ahí Alex comenzó a hacer alarde de su hombría y a relatarme con un profundo tono de voz algunas de sus experiencias sexuales con mujeres, fue tan detallista que yo creí morir cuando me explicaba lo dura que tenía la verga o cómo se la habían mamado en alguna de sus aventuras, yo sólo me limitaba a escucharlo y mirar de reojo su bulto que de tanto recordar sus experiencias sexuales ya estaba empezando a crecer, Alex se calentó tanto que propuso que subiéramos a su pieza donde tenía el computador para que visitáramos paginas porno en Internet, yo un poco dudoso acepté, tratando de disimular mi nerviosismo y subimos a su pieza, la cual contaba con una amplia cama que todavía estaba sin hacer, las sabanas se encontraban aún revueltas y desordenadas dando fe de que ahí por la noche había dormido, sudado y quizás se había masturbado un hombre plenamente potente y atractivo. Alex me pidió que perdonara el desorden y me puso una silla frente al computador, me senté muy cerca de él, en una posición en la cual podía fácilmente oler su aroma tan varonil y en la que nuestras piernas nuevamente se rozaban de una manera muy morbosa para mí, encendió el computador y se puso a mirar fotos de mujeres desnudas, el ver esas mujeres tan voluptuosas a mí no me provocaba nada, yo sólo estaba engolosinado mirando la cara de placer que tenía Alex, mirando cómo se mordía obscenamente su labio inferior. De pronto sus venosas y huesudas manos comenzaron a bajar desde su pecho hasta llegar a su entrepierna y a acariciarse el paquete de una manera muy apasionada, con tanto descaro como puedan imaginarse, sus dedos se perdían en esa inmensa protuberancia de carne ardiente, no sé cómo pude soportar semejante suplicio cuando se agarró la verga por encima del pantalón y pude darme cuenta de su verdadera magnitud, hubiera querido arrancarle el pantalón con violencia, haber quitado cualquier obstáculo que me separara de aquella verga y chuparla hasta más no poder, hasta ya no tener fuerzas en mi boca de tanto mamar y mamar, y aunque me contuve no pude evitar acariciarme también la verga que de tanto mirarlo cómo se tocaba se me paró sin control, fue tan obsceno, caliente, sucio y rico estar ahí los dos solitos sentados frente al computador, tan calientes, con nuestros palos totalmente tiesos y que él supiera que la causa de mi calentura no eran esas exuberantes mujeres que aparecían en la pantalla, sino verlo a él con esa cara de goloso y deseoso de sexo, con sus manos totalmente concentradas en sus huevos y su verga, él se percataba que con sus palabras, con su tono de voz y con sus gestos me ponía cada vez más caliente y me seducía sin clemencia, él sabía que en esos momentos mi hoyo clamaba por adueñarse por completo de esa verga que él se tocaba con tanto orgullo y placer, pero me estaba haciendo desearlo aun más y más, realmente fue malo conmigo pero eso igual era excitante para mí. Los ojos casi se me salen cuando él no soportó más la excitación y comenzó a desabrocharse el pantalón, lentamente se bajó el cierre y sacó al aire su verga, en esos momentos mi corazón empezó a latir más y más rápido, no sé cuál fue mi expresión en ese instante pero cualquier persona que me hubiera visto se habría dado cuenta que estaba ansioso por probar esa monumental verga que crecía sin parar tan cerca de mí y de la cual emanaban una serie de olores que invadieron el dormitorio, qué impresionante y morboso fue ver por primera vez la verga de Alex, la miré con detención para no olvidarla jamás, la tenía gruesísima, su glande de colores inexactos brillaba como un caramelo del cual ya salían las primeras secreciones, él sin ningún pudor comenzó a hacerse una paja, gemía y decía cosas, se contorneaba frenéticamente sobre la silla, cómo hubiera querido yo en ese minuto ser esa silla que poseía las nalgas tan redonditas de Alex, cómo anhelaba yo ser ese slip que acompañaba su entrepierna durante todo el día, para quedar impregnado de sus olores y su sudor, para quedar manchado con las secreciones que se desprendían de su verga que a ratos estaba dormida y que a ratos se paraba deseando introducirse en algún agujero que la satisfaciera. Su paja se hizo cada vez más rápida y creí que acabaría ahí mismo pero no alcanzó porque justo oímos un ruido muy fuerte que provenía desde la calle, ambos nos paramos, yo me dirigí a la ventana a ver qué sucedía, Alex se subió el pantalón y también se dirigió a la ventana, era un choque entre dos autos sin mayores consecuencias para sus ocupantes, pero sí para nosotros porque cuando estábamos ahí mirando Alex quiso acomodarse para ver mejor lo que pasaba afuera y lo hizo justo poniéndose detrás de mí, de inmediato reaccioné al tenerlo tan aproximado a mí, sintiendo su respiración y sus palabras cerca de mi oído, pronto pude percibir el contacto generoso de su paquete sobre mis nalgas, me restregó disimuladamente su verga con mucha suavidad, contorneándose delicadamente simulando estar concentrado en lo que sucedía en la calle, yo me sentía en las nubes, mi culo era presa de un magnifico palo carnal que debido a tanto sobar comenzaba a crecer nuevamente sin detenerse, cerré mis ojos y me dejé llevar, paré mis nalgas para sentirlo aún más pegadito, qué puto me sentí en ese momento, ya no tenía fuerzas para negarme y tratar de disimular mi calentura, la verga de Alex se encontraba durísima entre mis nalgas y eso era lo que a mí realmente me gustaba, estuvimos jugando ese quemante juego erótico hasta que yo, a pesar del regocijo que sentía quise escabullirme de su lado y escapar, pero Alex me detuvo diciéndome: 

- QUÉDATE QUIETITO, YA SÉ QUE TE GUSTO, LO SÉ DESDE EL DÍA EN QUE NOS CONOCIMOS, ¿CREES QUE NO ME DI CUENTA CÓMO ME MIRABAS, CÓMO SE TE SALÍAN LOS OJOS MIRÁNDOME EL PAQUETE? YO NO SOY TONTO Y SABÍA QUE CAERÍAS EN MIS BRAZOS TARDE O TEMPRANO, ¿CREES QUE NO SÉ CÓMO TE PUSISTE DE TANTA CALENTURA QUE TE CAUSÉ AL MOSTRARTE MI VERGA HACE UN RATO CUANDO ME MASTURBÉ FRENTE A TI?, ¿SABES? ME LA SAQUÉ DEL PANTALÓN PARA QUE LA VIERAS Y COMPLACERTE ¿SE TE HIZO AGÜITA LA BOCA, VERDAD?, DIME, ¿TE GUSTA SENTIRLA AHÍ, PEGADITA A TU CULOOOOO....?, AHHH, SÍ QUE TIENES UN RICO CULITO, YA ME HABÍA DADO CUENTA QUE ESTÁS NALGUDO, TE HE MIRADO CUANDO CAMINAS DELANTE DE MÍ Y MUEVES EL CULITO, ¿LO MOVÍAS PARA MOSTRÁRMELO, VERDAD? RESPÓNDEME, RESPÓNDEME ARIEL.... 

No tuve necesidad de responderle porque él me volteó con fuerza y me besó, mejor dicho, me comió la boca en un beso y ¡¡qué beso!!, nuestros labios no se besaban, más bien se golpeaban frenéticamente, la humedad de nuestras lenguas se transformó en algo lúbrico, nuestras salivas de conjugaron en una sola, él con sus manos me afirmaba las mejillas para tenerme muy pegado a su boca, yo no perdí el tiempo, fui desesperadamente en busca de su verga, bajé desde su pecho hasta llegar a ella, la acaricié, la sobé, por fin la hice mía, por fin pude tenerla entre mis manos y arrullarla con verdadero fervor, mis dedos la recorrieron diestramente y jugaron con sus marcadas venas, le tiré el prepucio hacia atrás y toqué su glande a punto de estallar, dejamos de besarnos y me agaché hasta quedar a la altura de la cintura de Alex para poder mirar bien su verga, el verla tan de cerca fue como estar en sueños, la verga parecía tener vida propia y se presentaba ante mí de una manera arrogante, como exigiéndome que la mamara, Alex al verme tan impresionado con su verga me dijo: 

- ¿QUÉ ESTAS ESPERANDO?, VAMOS SALÚDALA, DALE UN BESITO PARA QUE TE CONOZCA! 

Yo no tardé ni un segundo en obedecer las instrucciones del dueño de aquel palo de carne celestial que se me acercaba más cada vez que Alex hacía su pelvis hacia adelante para aproximarlo a mi boca, entonces cerré mis ojos y la besé tiernamente, la humedad de mis labios se confundió con la humedad de la cabeza de la verga, la sentí muy caliente y justo cuando iba a darle otro besito, Alex me empujó la cabeza hacia él para que me la metiera toda de una sola vez, al tenerla toda mía, tan firme y palpitante dentro de mi boca comencé a chuparla, me divertí como un loco jugando con ella, absorbiendo todas sus secreciones mientras con mis manos fui recorriendo el culo de Alex, sus nalgas me fascinaron, eran firmes y velludas tal como las había soñado, Alex sólo gemía y me acariciaba el pelo, fue una de las mamadas más largas de mi vida pero para mí fue como un soplo, hubiera podido estar toda la vida llenando de saliva la verga de ese marino que me regalaba tanto placer sin límite. Alex no pudo aguantar más el contacto incendioso de mis manos sobre sus glúteos y de mi boca acorralando con tanta adoración su sexo y me detuvo para proceder a desnudarme, con rapidez fue quitando cada prenda que cubría mi duro cuerpo, fue arrancándome primero la polera y jugó un rato con mis menudas tetillas, las mordió tan rico como sólo él lo ha hecho hasta el momento, me las mojó con su saliva y cuando dejaba de jugar con una para hacerlo con la otra me miraba para constatar que realmente me estaba haciendo gozar, después me fue desabrochando el pantalón y a medida que me lo iba bajando sus caricias se hacían más y más intensas, me dejó sólo en slip y me miró con dulzura un instante, luego me lo quitó de un sólo golpe con tanta fuerza que lo rompió. Cuando vio mi verga me la sobó y luego se la metió en la boca sin perder tiempo, fue extraordinario sentir cómo me la mamaba con tanto cuidado y frenesí, fue realmente tierno cómo su lengua transitó desde mi glande hasta mis huevos con tanta pasión, sus extensas manos recorrieron cada rincón de mi ser, mis nalgas fueron suyas, me las apretó y me las masajeó hasta que quiso, después dejó de mamarme la verga para comerme el culo, mis fuerzas casi me abandonan cuando sentí su finita barba raspándome las nalgas y la maestría de su larga lengua invadiéndome el culo, mi hoyito le perteneció por entero, hizo con él lo que se le vino a la mente, luego de besarlo hasta que se cansó me lo bañó con su saliva y fue introduciendo poco a poco sus dedos en mi incandescente ano, de pronto se detuvo y me pregunto: 

- ¿ESTÁS SEGURO QUE QUIERES QUE TE PENETRE?

Yo lo miré a los ojos y le respondí: 

- PERO, ¿TE QUEDA ALGUNA DUDA?, ES LO QUE MÁS DESEO, MI HOYO ES TUYO, MI CUERPO ES TUYO, HAZ LO QUE QUIERAS CONMIGO, NO TE DETENGAS! 

Volvimos a besarnos pero ahora mucho más suciamente, pasando nuestras lenguas por nuestras caras, realmente queríamos comernos, Alex se desnudó por completo, me llevó hasta su cama y me tendió sobre ella, luego tomó mis piernas y las colocó sobre sus hombros, en esa posición podíamos mirarnos a los ojos y saber qué sentíamos, su verga apuntaba fijamente hacia mi hoyito que se la atraía como un poderoso imán, así fue como se acercó cada vez más hasta que su verga tocó la puerta de mi ano, me la fue metiendo sin esperar a que me dejara de doler, es que ya no podíamos aguantar las ganas de culear, ambos sabíamos que queríamos hacerlo aunque me causara dolor, además yo le había dicho que hiciera lo que quisiera conmigo y él se tomó muy en serio mis palabras, su verga de depositó toda en mi interior, Alex fue mío y yo de él, estábamos ahí culeando como dos animales irracionales sin pensar en nada más, nuestros cuerpos necesitaban calmar la pasión y la calentura que los consumía y nos perdía sin dejar que nos separáramos, los movimientos rítmicos de Alex sincronizaban con los míos mientras yo me pajeaba, estuvimos culeando delirantemente hasta que no soportamos más y Alex inició unas frenéticas embestidas hasta que dando un hondo suspiro depositó en mí interminables chorros de su magnífico licor de vida, al mismo tiempo en que yo estaba a punto de eyacular también. Entonces Alex que ya se había vaciado tomó mi verga y me masturbó presionándome la verga hasta que me hizo acabar como pocas veces en su mano y pecho, ahí quedamos los dos tendidos uno sobre el otro, tan agotados que no pudimos recuperarnos enseguida, a mí se me hizo muy tarde y le dije a Alex que debía irme a casa, él no me respondió nada y se alejó de mí, yo pensé que se estaba comportando así tan frío porque estaba cansado y fui a vestirme, claro que tuve que hacerlo sin slip porque Alex me los había roto. Cuando me fui a despedir de él y quise bésarlo, él me empujó y me dijo: 

- NO CREAS QUE ESTO TIENE ALGUNA IMPORTANCIA, YO SÓLO LO HICE PORQUE ESTABA CALIENTE Y TÚ ESTABAS A MANO, ADEMÁS TENGO 29 AÑOS Y NO QUERÍA CUMPLIR LOS 30 SIN PROBAR CÓMO SERÍA CULEARME A UN MARACO COMO TÚ.

Sus palabras calaron como cuchillas en mí, pensé que estaba bromeando pero no, lo que me decía era cierto, el muy puto me echó de su casa y me prohibió que le contara a alguien lo que había sucedido, yo en todo caso no le pedí ninguna explicación y me fui pero no sin antes decirle que para mí también lo sucedido había sido sólo un momento de calentura y nada más.

Al salir de su casa me sentí tan mal que estuve a punto de llorar, no lo hice porque él no lo merecía. Por la noche me puse a recordar cada detalle de lo que había pasado con Alex y al verme desnudo frente al espejo noté que sobre mi piel todavía quedaban las huellas morbosas de sus manos, esto me calentó tanto que a pesar de la rabia que a ratos me invadía no aguanté las ganas de hacerme una paja. Mientras me masturbaba en plena oscuridad a mi mente vinieron esos momentos tan intensos en los cuales él me embestía con fuerza, recordé cómo mi cuerpo había quedado envuelto entre sus extensos brazos, recordé cómo gemía Alex cuando me culeaba sin parar. Quise meterme los dedos en el hoyo pero no pude porque aún me dolía y cómo no me iba a doler si Alejandro me había poseído con tanta firmeza, su verga había invadido mi ano sin ningún cuidado, lo recordé con tanta claridad que ahí, solo en mi pieza, dije su nombre en silencio imaginando que él estaba junto a mí, comiéndose cada parte de mi cuerpo, dejándose llevar por sus instintos y sin dejar que sus falsos pudores lo detuvieran. Imaginé que sus labios me besaban con tanta pasión como me habían besado hacía algunas horas atrás, fue tanta mi calentura que hasta creí sentir su cálido semen inundándome el hoyito, una parte de mí lo rechazaba y me obligaba a no recordarlo, pero mi hoyito jugoso no sabía de orgullos ni de rencores y se contraía sólo con la idea de volver a sentir la tibia y firme verga de Alex, esto me hacía añorarlo y pensar que si no hubiera sido por su actitud tan cruel hubiéramos podido estar juntos en ese momento tendidos sobre su cama revolcándonos desenfrenadamente, derrochando sobre aquel lecho todo el fuego que emanara de nuestros cuerpos salvajemente compenetrados.

Pasaron dos días durante los cuales no supe nada de él, hasta que una noche me llamó por teléfono, no quise contestarle y me dejó un mensaje en la grabadora en el que me decía que iría a buscarme al día siguiente a la universidad para que conversáramos. Para qué les voy a negar que en el fondo lo único que yo quería era volver a verlo. Por la mañana me arreglé con especial entusiasmo, me puse mi mejor pinta y me fui a clases, estuve impaciente toda la mañana esperándolo hasta que cerca de la hora de salida, por la ventana, vi su auto. Cuando lo vi bajarse casi me derretí, se veía realmente hermoso con sus pantalones de tela y esa camisa negra, parecía un dios de erotismo, la verga se me paró de sólo verlo, mis compañeras de inmediato se fijaron en él y comenzaron a comentar lo guapo que estaba, el muy puto se hacía el educadito y le sonreía a todas, algunas hasta planeaban acercársele, yo sentí un poco de celos al saber que lo miraban tanto, pero en el fondo me sentía orgulloso de que ese hombre que mis compañeras admiraban tanto, estuviera ahí por mí y no por ninguna mujer, ellas nunca habrían imaginado que aquel machote estaba ahí para pedirme perdón a mí y eso me enorgullecía. Al salir de clase me fijé que él estaba conversando con unos profesores, todos lo conocían pues él había estudiado también en esa universidad. Al verme se despidió rápidamente de ellos y fue hasta mi lado, yo hice como si no lo hubiera visto y seguí caminando, él me pidió que por favor lo escuchara, que necesitaba hablar conmigo para explicarme las cosas, ahora que las tenía más claras. Yo simplemente no le hice caso y traté de correr para no oírlo, él me detuvo y me dijo: 

- PERDÓNAME, ESTOY MUY ARREPENTIDO DE HABERTE DICHO TODO LO QUE TE DIJE, ES QUE ESTABA MUY CONFUNDIDO, ¿SABES? ERA LA PRIMERA VEZ QUE TENÍA SEXO CON ALGUIEN DE MI MISMO SEXO. QUIERO QUE NOS VEAMOS EN MI CASA A LAS 5 DE LA TARDE PARA QUE CONVERSEMOS. TE PROMETO QUE TODO SERÁ DIFERENTE.

Yo sólo le dije: 

- ESTÁ BIEN..... ESPÉRAME, AHÍ ESTARÉ A LAS 5 EN PUNTO. 

Él me sonrió y se ofreció a llevarme a casa. No acepté y le dije que tenía que ir a otro lugar y me despedí con mucha frialdad. Finalmente lo dejé plantado, no fui a su casa como le había dicho, lo hice como una forma de hacerle saber que no me importaba, que yo no estaba disponible para cuando él me necesitara, pero en el fondo me moría de ganas de volver al lugar donde habíamos follado con tanto ímpetu, quería hablar con él y saber sus razones para haberme tratado así, pero mi orgullo me lo impedía, esto debió haberlo enfurecido mucho porque no volvió a buscarme.

Los días siguieron pasando con normalidad y sin señales de Alex, hasta que una noche me llamó a casa, mi mamá contestó y me pasó la llamada a mi pieza, cuando escuché su voz se oía muy mal, le pregunté qué le pasaba y me contó que estaba enfermo y que no tenía nadie que lo ayudara porque su mamá se quedaría unos días más en Santiago, me pidió por favor que fuera a su casa, en un principio me negué pero la verdad me dio un poco de pena imaginármelo enfermo y accedí a ir sólo para atenderlo. Le expliqué a mi mamá que iría ver a un amigo que estaba enfermo y que tal vez me demoraría un poco, fui a su casa y cuando quise tocar el timbre me fije que la puerta estaba abierta, subí hasta su pieza pensando que me encontraría a Alex muy enfermo pero me equivoqué, al entrar a su dormitorio me lo encontré sentado sobre su cama sin pantalones, vestido sólo con una camisa sin abrochar, con su gorra de marino y con su mano metida dentro de su slip jugando con su verga, se veía bellísimo, parecía un ángel, la luz que provenía desde la ventana lo iluminada y lo hacía verse demasiado apetecible, su paquete totalmente abultado me puso como loquita, jugaba con su verga para hacerme caer nuevamente como un siervo ante aquel manjar que era su entrepierna, al verme sonrió y me pidió perdón, él sabia que al mostrarse así yo no podría negarme y caería nuevamente en sus brazos, me llamó estirándome la mano, yo estuve a punto de caer, una sensación de calor se apodero de mí, mi ano comenzó a demandar ser penetrado, mis manos querían volar como gaviotas hasta su verga y tocarla como si fuera la última verga que quedaba en este mundo, las piernas me tiritaban; no sé de dónde saqué fuerzas para tratar de escapar, pero el esfuerzo fue en vano porque él no me lo permitió, me tomó con fuerza y cerró la puerta con llave, yo le dije que no quería saber nada de él y que me dejara en paz, no me hizo caso, se metió la llave dentro del slip y dijo: 

- SI QUIERES IRTE... TENDRÁS QUE SACAR LAS LLAVES DE MI PAQUETE.....

Se paró con las piernas y brazos abiertos delante de la puerta, con su cuerpo a mi disposición, yo acepté el reto y mirando hacia otro lado metí mi manita dentro de su slip, la fui introduciendo con mucha lentitud, tratando de no tocar su verga pero no pude, ésta se encontraba tan dura que pronto percibí el contacto lujurioso de mi mano con ese palpitante pedazo de maza viril, su verga ocupaba todo el espacio que daba la tela del slip y yo quería tocarla, mi naturaleza afloraba a pesar de mí y me traicionaba, mi orgullo desaparecía cada vez que mis manos sentían el roce de aquella verga y cada vez que a mis narices llegaba el aroma masculino del cuerpo de Alex. Así a medida que hurgueteaba entre sus huevos buscando las llaves, los roces se hicieron cada vez más intensos, el tocar sus genitales nuevamente y sentir la proximidad de su cuerpo me hizo dar un profundo suspiro que terminó por delatarme, Alejandro no soportó más ese suplicio, me tomó la cara entre sus manos, trató de besarme a la fuerza pero yo no lo dejé, me resistí a pesar de estar deseándolo más que nunca, entonces me dijo: 

- YA NO SIGAS RESISTIÉNDOTE, SÉ QUE ESTO ES LO QUE QUIERES Y YO TE QUIERO A TI, POR FAVOR TRATA DE OLVIDAR LO QUE TE DIJE... YA TE EXPLIQUÉ QUE FUE EN UN MOMENTO DE CONFUSIÓN, ME MUERO DE GANAS DE REPETIR LO DE ESA TARDE, NO SABES CÓMO HE ESTADO DE CALIENTE ESTOS DÍAS DESPUÉS DE HABERTE TENIDO, PERDÓNAME CACHORRITO! 

Cuando el muy maraco me dijo 'cachorrito' me olvidé de todo y lo besé, no sé por qué pero que me llamara así me volvió loco, lo besé de una forma puta, realmente con ansiedad, fue un beso húmedo, delicioso e interminable, comenzamos a manosearnos mutuamente de una manera tan desesperada que siempre me hará recodar que no hay nada como las reconciliaciones, yo quise quitarme toda la ropa para quedar desnudito, pero él me detuvo, abrió la puerta y me dijo al oído que quería jugar algo nuevo conmigo, me propuso que jugáramos a que él me secuestraba y me violaba, yo acepté gustoso cumplir su fantasía y comenzamos a forcejear, claro todo como un juego, él me agarraba con fuerza tratando de sujetarme, yo le suplicaba por favor que no me hiciera daño: 

- NOOOO, NOOOO POR FAVOR SEÑOR, NO ME HAGA NADA, SOY VIRGEN, POR FAVOR, SE LO SUPLICO!

El jueguito se fue haciendo cada vez más erótico, él me quitaba la ropa con violencia y me besaba la espalda pasando su lengua, en una oportunidad pude escaparme de él y salí corriendo casi desnudo por toda la casa, él me perseguía como un lobo detrás de su caperucita, corría hacia mí con la verga totalmente tiesa, cuando iba bajando las escaleras me alcanzó y a la fuerza me llevó hasta la cocina; abrió el refrigerador y sacó un tarro de leche condensada, mientras me quitaba las últimas vestiduras que cubrían mi apasionado cuerpo me fue esparciendo la leche con impaciencia y me decía cosas muy cachondas como: 

- VOY A COMERTE TODO EL CULITO, SERÁS MI CACHORRITO NALGUDO! 

Se agarraba fuertemente la verga y me la mostraba diciendo: 

- ESTO ES LO QUE VAS A TENER ENTRE LAS PIERNAS, PUTITA DELICIOSA, TE LA VOY A ENCAJAR EN TODO EL HOYO!

Yo sólo me resistía ante su poder y me excitaba al verlo a él tan caliente como la primera vez que vi su verga, no saben cuán deseado me sentí, cuán sensual se veía Alex con su gorra de marino y con su slip de color café tan abultado y manchado en la parte de su glande que a veces se escapaba de la tela dejando que mis ojitos pudieran apreciar su brillo y humedad. Después de dejarme todo el culo, las piernas, y la verga embadurnadas con la leche condensada, me ordenó que hiciera lo mismo con él, entonces fui tomado pocos de crema y las fui colocando por todo su cuerpo peludo, primero por su pecho y tetillas, luego bajé a su abdomen y ahí me entretuve un ratito masajeándolo como un experto su piel cubierta de vellos, mis manos parecían tocar el paraíso, mis dedos se enredaban en los abundantes vellos de Alex, después fui bajando hasta su paquete y sin quitarle el slip llené de crema su verga y sus huevos, la suavidad que nos proporcionaba la crema era exquisita por lo que Alex cerraba los ojos y suspiraba locamente, luego me detuvo y fue cerrando todas las cortinas de la casa para convertirla en un verdadero templo ardiente en el que nada más estábamos él y yo sumidos en una quemante y perversa calentura. Cuando terminó de cerrar la cortinas me levantó y me tendió sobre la mesa de la cocina, empezó a lamerme retirando de mí todo rastro de leche, me abrió las piernas violentamente, me lamió las nalgas y luego el ano; en mi vida he experimentado goce, pero jamás, como me lo hizo sentir Alex, él era un maestro en el arte del sexo, sabía cómo manejar los tiempos y alargar el goce hasta más no poder. De tanto pasar su lengua por las vías de mi culo me dejó limpiecito sin huellas de leche, fui un instrumento sexual bajo su poder y él era todo aquello que yo había soñado en la vida. Luego me dijo que me preparara porque me iba a meter la verga, yo continuando con el juego le supliqué que no lo hiciera, que no me creía capaz de soportar algo tan grande en el hoyo y me ofrecí a darle una mamada a cambio, aceptó enseguida y quitándose el slip, me mostró su sexo: 

- ¿LA VES?, MÍRALA BIEN..... DEBES CHUPARLA CON GANAS, DEBES HACERME SENTIR EN ÉXTASIS, CHÚPALA COMO SI FUERA UN HELADO, VAMOS! ES TODA TUYA CACHORRITO MAMADOR! 

Antes de proceder a mamar nuevamente me escapé de él y esta vez fui más lejos, llegué al cuarto del lavado, me metí ahí y cerré la puerta por dentro, Alex se desesperó y me exigió que abriera amenazándome de castigarme si no lo hacía, no me quedó más remedio que acatar sus órdenes y le abrí, entonces entró muy brusco y me besó como forma de castigo, después sacó de una caja su ropa sucia y la tiró al suelo, me ordenó que la oliera y me la restregara por el culo, el aroma de sus camisetas, de sus pantalones, calcetas y slip me encabronó, me revolqué en su ropa como un cerdo en el lodo, me pasé sus prendas por el culo, por la verga, por las axilas. Él sólo me miraba, se mordía el labio inferior y se pajeaba lentamente: 

- SIGUEEEE, SIGUEEE, REALMENTE ESTOY CALIENTE..... ERES MALO, ME HACES ENLOQUECER! 

Me decía mientras yo me contorneaba simulando tener miedo ante aquel hombre que estaba a punto de violarme. No aguanté más las ganas, besé su abdomen y sus vellos quedaron con pequeñas gotitas de mi saliva, luego me lancé al encuentro de su verga, me la metí en la boca lo más que pude, me la metí casi toda, tenía ganas de extraer de ella hasta el más mínimo líquido viril que desprendiera, la succioné como una aspiradora. Alex tomó mi cabeza entre sus manos y comenzó a follarme la boca, mi nariz chocaba con sus vellos púbicos, mis manos no hacían sino mimar sus huevos peludos y sus nalgotas también peludas, estábamos ahí en un cuarto de lavado un muchacho de 17 años encerrando en su boca la verga imponente y erguida de un marino de 29 y ambos parecían seres sin control. Le chupé la verga y los huevos con tanta energía que Alex tuvo que detenerme para no acabar en mi boca, me tomó en brazos y me llevó nuevamente a su dormitorio, en el trayecto hasta allá seguíamos con el juego, yo le pedía piedad y me sometía a sus más bajos deseos.
Entramos a su pieza y me ordenó que me pusiera en cuatro patas sobre la cama mirando hacia la cabecera, luego se subió él e inició una metida de dedos en mi hoyo que casi me hizo desfallecer, sus dedos en mi hoyo se agitaban como queriendo hundirse cada vez más, yo me afirmaba del respaldo de su cama y gemía como una niña. De pronto sin avisar ni darme oportunidad de abrirme más, Alex me introdujo toda la verga de un solo golpe provocando que hasta la cama crujiera, yo di un grito pero él me tapó la boca, el sudor pegaba aun más mi piel con la de él, el sol que ya estaba por esconderse entraba por un rinconcito de la ventana y era testigo de nuestro carnaval de sexo, en la pieza la TV prendida daba una noticia y nosotros continuábamos culeando y culeando, no teníamos otro afán que no fuera gozar y gozar, nuestras fuerzas se concentraban sólo en tratar de proporcionarnos mutuamente el mejor sexo de nuestras vidas, yo me sentía tan feliz con ese palo incrustado en el hoyo que no podía hacer más que gemir y gemir, Alex seguía con el juego y me decía: 

- ¿VES COMO SÍ TE GUSTA?, ME GUSTA FOLLARTE ASÍ, TOMA, TOMA MI VERGA, SIÉNTELA TUYA, DIME...¿DE QUIÉN ES ESTE CULITO? ME PERTENECES, ERES MÍO Y SÓLO MÍO, ¿ME OÍSTE?"

A lo que yo le respondía:

- SIIIII, SIIII PAPITO!

Estuvimos culeando violentamente hasta que Alex dejó de jugar y me empezó a tratar con ternura, sus embestidas se hicieron más suaves cada vez, pero igualmente profundas, comenzó a acariciarme con cariño, ya no había brusquedad en sus manos ni en sus besos, ya no me culeaba, ahora me hacía el amor con cuidado y dedicación, sus movimientos fueron acelerando y cuando estuvo apunto de eyacular se retiró de mí para vaciar sobre mi espalda prolongados chorros de jarabe viril que se derramaron sobre mi piel sudada, luego cayó rendido sobre la cama y tomó mi verga para metérsela en la boca, si la primera vez me la había mamado con maestría, ahora lo hacía como un experto, como agradeciéndome por haberlo perdonado, me la comió como un niño hambriento, mientras desde mi espalda se desplazaban hasta mis nalgas sus chorros de semen recién emanados. No tardé demasiado en vaciar cremosos trallazos de semen que él recibió en sus manos, luego de eso un profundo silencio invadió el lugar y quedamos rendidos uno encima del otro plenamente satisfechos sobre sus revolcadas sábanas, descansamos un momento y luego acercando mis labios a los de él le pregunté: 

- ¿ESTAS ARREPENTIDO COMO LA PRIMERA VEZ?

Él me miró a los ojos y simplemente me besó demostrándome que ahora no se sentía culpable ni avergonzado, que se sentía plenamente feliz.

A los pocos días llegó su mamá pero esto no fue obstáculo para que pudiéramos dar rienda suelta a nuestra pasión, nos coqueteábamos y aprovechábamos cada oportunidad para gozar. Un día me propuso que lo ayudara a pintar el garaje, hacía mucho calor por lo que primero me prestó unas bermudas para que me sintiera más desahogado, le gustaba que me pusiera su ropa, me decía que eso lo excitaba. Cuando me vio salir del baño vestido con su ropa se volvió loco, me agarró y me empezó a manosear, poco a poco sus caricias se hicieron más profundas, sus dedos se metieron hasta por los lugares más íntimos de mí, estuvimos a punto de caer nuevamente sobre su cama para revolcarnos como nos gustaba, pero su madre nos interrumpió, tuvimos que aguantamos y disimular. Luego de probarme la ropa todo quedó listo, después de mi clase habitual Alex y yo comenzaríamos a pintar el garaje, durante toda la clase no pude siquiera tomar un poco de atención, me excitaba demasiado imaginar a Alex solo en su pieza, por mi mente pasaban las ideas más locas, ¿Se estará masturbando?, ¿Estará bañándose? ¡Cómo me gustaría estar con él ahora! me decía mientras su madre me explicaba no sé qué cosas. Una vez terminada la clase, Clara (así se llama su mamá), lo llamó y le avisó que yo estaba listo para comenzar a trabajar, él se tardó mucho, yo lo esperé impaciente al pie de la escalera, hasta que lo vi bajar, entonces entendí el motivo de su tardanza, el muy puto venía vestido precisamente como sabía que lograría calentarme sin medida, se había puesto su buzo azul sólo hasta la cintura y aquella camiseta ajustada con la que me había seducido la primera vez, se veía tan sexy, exuberantemente hermoso, su paquete tan pronunciado me desquició, de inmediato notó que lo miré con deseo y se puso muy coqueto, se movía muy varonilmente, haciéndose desear, yo me derretí ante esa pose de macho que había adoptado y acercándome a él le dije al oído cuánto me excitaba al verlo así, los dos nos moríamos de ganas por comernos a besos pero no podíamos, su madre nos miraba. Nos dirigimos al garaje según nosotros para comenzar a pintarlo... al entrar ahí, nuevamente quedamos solos, nos miramos con complicidad pero aun ahí no podíamos dar rienda suelta a nuestros instintos, su madre podría entrar en cualquier momento, comenzamos a trabajar, pero ambos siempre con la idea fija de coquetearnos, yo no perdí oportunidad para agacharme y mostrarle todo mi culo hambriento, él por su parte cada vez que podía se agarraba la verga y por encima de su buzo azul me mostraba ese hermoso paquete lleno de vida que me pedía a gritos que lo acariciara, qué terrible y angustiante era para nosotros estar tan deseosos y no poder siquiera tocarnos, qué quemante era la sensación de estar siendo observados casi todo el tiempo por su madre, eso hacía que nos deseáramos más y más, además el día estaba muy caluroso y esto aumentaba nuestro fuego interior. En una oportunidad cuando su mamá hablaba por teléfono pudimos acercarnos y dar rienda suelta a nuestros deseos, yo me acerque a él, le comenté del calor que hacía: 

- ESTÁS MUY TRANSPIRADO, NECESITAS REFRESCARTE.

Y con un pañuelo entre mis manos comencé a secarle la transpiración, sequé su cara con lentitud y cortesía, él se dejaba hacer, sólo me miraba a los ojos y respiraba con agitación. Después de secar su cara, levanté su camiseta y ante mis ojos quedó su torso velludo mojado por el sudor, me embriagó su aroma tan masculino y pasional, quedé en éxtasis, mi pene de inmediato se paró, pasé el pañuelo por su pecho, lo recorrí por todos lados, pasó por entre sus tetillas jugando un ratito con esos abundantes pelos del pecho de Alex, seguí pasando el pañuelo por su abdomen y me encontré de nuevo con un frondoso camino de vellos que me guió hasta su paquete, metí mi mano adentro sin preguntarle nada, sus ojos cerrados y su boquita abierta me daban a entender que eso lo volvía loco, pasé el pañuelo por toda su verga que se encontraba aún un poco flácida pero que ya comenzaba a crecer, traté de recorrer toda su entrepierna, quería que el pañuelo quedara impregnado con su olor, escarbé por esos rincones en los que se encuentra esa esencia viril que les brota a los hombres cuando sudan. Con todo esto Alex reaccionó muy caliente, me volteó dejándome el culo contra su ya erecta verga, sobándome las nalgas con ella me dijo:

- ¡HAGÁMOSLO AHORA!, DÉJAME ECHARTE UN POLVO, AQUÍ, AHORA, NO AGUANTO MÁS, MIRA, MIRA CÓMO ESTOY, TÓCAME, ¿VES?, MI VERGA ESTÁ A PUNTO DE EXPLOTAR! 

Yo le dije que no, que ahí no podíamos, que su madre podría vernos, pero él siguió rogándome, logré calentarlo de tal forma que no me hizo el menor caso, me agarró y me tendió boca abajo sobre el capó de su auto, traté de negarme pero no tuve alternativa, me quitó las bermudas y dejó mi culo desnudo a su entero antojo, la brisa que entraba al garaje golpeó suavemente mis blancas nalgas y Alex se dispuso a hacerme suyo nuevamente, prácticamente me obligó y me sometió, no perdió ni un segundo, inmediatamente sacó su verga y la sentí rondando sobre mi culo mientras me decía: 

- TUS MANOS SÍ QUE SABEN DÓNDE TOCAR, ME HAS CALENTADO DEMASIADO, AHORA DEBES DEJAR QUE SACIE MIS GANAS EN TU CULO!

Me la metió con desenfreno, una y otra vez lo tuve dentro de mí, a medida que me invadía el culo otra vez pude sentir su calor y sus temblores, mi cuerpo frágil en comparación con el de él casi moría sobre su auto y Alex cada vez clavaba con más fuerza su bocado carnal sobre el volcán en erupción que era mi ano, ohhhh me culeó, me folló, me cogió, me enculó, no tardó demasiado en derramar su líquido viril dentro de mí, dejándome adoloridamente satisfecho sobre el vehículo, ahí quede semidesnudo en medio del garaje con restos de su semen deslizándose desde mi abierto hoyo hasta mis muslos. Alex me besó y me dijo: 

- ESO TE PASA POR CALENTARME DE ESA MANERA, SABES QUE NO PUEDO AGUANTARME.

Estuvimos toda la tarde trabajando en el garaje, luego fuimos a bañarnos, esa fue una excusa perfecta para quedarnos solitos en su pieza, nos bañamos por separado, yo no quise que lo hiciéramos juntos para prevenir, primero me bañé yo mientras Alex veía televisión. Estaba ahí en su ducha lavándome el cabello cuando sentí nuevamente la presencia de Alex, cuando me volteé lo vi frente a mí mirándome cómo me bañaba, estaba totalmente excitado, casi desnudo, vestido sólo con su slip y masturbándose con su mano metida dentro, me pidió que continuara bañándome, que siguiera enjabonándome el culo pero ahora con más lentitud para que él pudiera observarme mejor. Obedeciendo sus peticiones continué duchándome, con mis ojos cerrados dejé que la espuma cayera desde mi cabeza por todo mi cuerpo mientras mi hombre se masturbaba mirándome, mis manos se perdieron en mi culo, mis dedos se introdujeron en mi ano, haciendo que Alex cada vez se masturbara con más energía, el agua caliente aumentaba aún más la temperatura de nuestros ya cálidos cuerpos, el vapor empañaba los vidrios del baño y nos entraba por cada poro de la piel. Comencé a contornearme sensualmente y a decirle cosas a Alex para hacerlo morir de pasión: 

- AHHHH, NECESITO UN HOMBRE, UN HOMBRE DE VERDAD, CON UNA VERGA ENORME QUE ME HAGA GRITAR COMO UNA PUTA, QUE ME HAGA OLVIDARME HASTA DE QUIÉN SOY, QUE ME COMA TODO EL CULO... ¿SEÑOR, USTED CONOCE A ALGUIEN QUE REÚNA ESOS REQUISITOS? 

Mis palabras lo descontrolaron, se bajó hasta las rodillas el slip ya demasiado mojado y con las piernas abiertas apoyado contra la pared comenzó a llegar al clímax, su verga parecía una fruta madura y jugosa totalmente tiesa y presionada por su mano, Alex se estaba haciendo la paja de su vida, sus dedos apretaban esa porción de carne desde la punta hasta la raíz. Yo desde la ducha lo miraba estupefacto y también excesivamente caliente, su pene se veía enorme y rojísimo, el glande parecía que explotaría en cualquier momento, su mano subía y bajaba por esa verga tan potente sin detenerse, él con voz quebrantada y jadeante siguió pidiendo que me moviera más sensualmente para él, así lo hice y él siguió con su paja, su cara estaba como en otra dimensión, sudaba, tenía los ojos clavados en mí, en mi culo, en mi verga, en mis ojos, no sé qué cosas pasaban por su mente pero para mí fue espectacular estar con él provocándole tanto goce. Justo cuando estaba a punto de acabar, me acerqué a él y abrí mi boquita para recibir su esperma, él tomando mi cabeza con una de sus manos me afirmó para que no me alejara de su verga, no sé de dónde sacaba tanto semen pero pronto acabó abundantes chorros que yo recibí en mi boca, su leche inundó mi cavidad bucal y comenzó a bajar desde mi paladar hasta mi garganta como una ola de mar gelatinoso.

Ya por la tarde después de bañarme me fui a mi casa, en el camino olí con ansias el pañuelo con su sudor, el olor que tenía era el de Alex, el de su verga, cómo me puso ese aroma tan masculino, creo que la gente en la calle debió haberse dado cuenta, porque de mi piel salía el ardor que me provocaba la fragancia del marinero tan ardiente.

Al viernes siguiente en la universidad Clara me invitó a cenar a su casa, me explicó que era su cumpleaños y que haría una pequeña celebración con algunos amigos íntimos y que le encantaría que yo estuviera presente. Yo acepté enseguida, no solamente por Alex que era un gran motivo, sino también por ella que era tan simpática y buena onda conmigo. Por la tarde no fui a clases a su casa, supuse que ella estaría un poco ocupada preparando todo para la celebración y aproveché para ir a comprarle un regalo.

A las nueve de la noche llegué, ya habían llegado varias personas, los saludé a todos incluido Alex, su sonrisa al verme me dio a entender que me había estado esperando. Cuando fui a entregarle el regalo a Clara, ella conversaba con un sobrino que por cierto estaba muy apetecible, un hombre de unos 25 años, alto, moreno, de barbita fina y desgreñada. Pude constatar que la hermosura de esos hombres era un mal de familia. Ella me lo presentó y enseguida simpatizamos, la verdad, él estaba muy rico pero no más que Alex, en todo caso igual me hubiera cocinado en su fuego. A todo esto Alex, estaba poniendo la música. Cuando vio que yo conversaba tan amenamente con su primo, se enfureció, me miró muy enojado, eso me encantó y decidí ponerlo celoso, me estremecí con la idea de hacer que me celara, me gustó jugar con él y hacerlo sufrir un ratito para hacer todo más interesante, me puse muy coqueto con su primo pero siempre disimulando, todo me estaba saliendo perfecto. Cristóbal, su primo y yo nos reíamos mucho, de pronto apreció Alex frente a nosotros y con un tono de voz muy fuerte me pidió, más bien me exigió que lo acompañara un momento al jardín, ahí me tomó con fuerza y me dijo: 

- ¿CON ESTE ME VAS A REEMPLAZAR?, ¿QUIERES QUE ESTE TE CULÉE AHORA? ¿SABES? NO QUIERO VERTE AL LADO DE ÉL, NO QUIERO QUE LO MIRES SIQUIERA... ¿CREES QUE NO ME DI CUENTA CÓMO SE MIRABAN?, SEGURAMENTE TE ABURRISTE DE MÍ Y AHORA QUIERES REVOLCARTE CON ESE PENDEJO... ¡DIME!¡DIME¡ ¿CREES QUE TÉ HARÁ SENTIR IGUAL QUE YO?

Yo me quedé mudo, no quise decirle nada y me fui nuevamente al living con los demás invitados, Alex me miraba con furia, toda la noche me vigiló y eso me excitaba, para mí no hay cosa más excitante que un machote celoso. Cuando pasamos al comedor, yo a propósito me senté al lado de Cristóbal, cenamos y estuvimos un rato conversando. Luego todos comenzaron a irse pero a Alex se le ocurrió la brillante idea de que yo me quedara a alojar en su casa, según él porque ya era muy tarde y era peligroso que yo anduviera solo por la calle, Clara estuvo de acuerdo y llamó a mi casa para avisarle a mis padres, ni siquiera me preguntaron si yo quería o no. Alex se ofreció amablemente a cederme un espacio en su pieza, pero Clara le dijo que no hacía falta, que yo podría quedarme en el cuarto de alojados, yo sonreí burlándome de Alex y haciéndolo enojar más aún. Ya cuando nos fuimos a dormir, todo tomó un aire más sensual, era una noche de luna llena, especial para pasar una madrugada de locura y sexo desenfrenado. Como a la una de la madrugada sentí que golpeaban mi puerta, era Alex, pero yo me hice el tonto y no le abrí, después el muy pillo me llamó a mi celular, hablamos, él desde su pieza y yo desde la mía:

- ALO? 
- HOLA.
- ¿QUÉ SE TE OFRECE? 
- TU CULO...
- LAMENTABLEMENTE NO ESTÁ DISPONIBLE, HOY ES DE CRISTÓBAL... 
- NO ME DIGAS ESO, TÚ Y YO SABEMOS QUE TU CULO ES SÓLO MÍO. ¿SABES? DURANTE LA COMIDA LO ÚNICO QUE QUERÍA ERA DESNUDARTE DELANTE DE TODOS, TENDERTE SOBRE LA MESA, ABRIRTE LAS PIERNAS Y HACERTE GOZAR DE VERDAD, COMO SÓLO YO SÉ HACERLO... PARA QUE ESE ESTÚPIDO SE DIERA CUENTA QUE ME PERTENECES.
- UUUFFFF QUÉ RICO... PERO ¿ESTÁS SEGURO QUE SÓLO TÚ SABES HACERME GOZAR?
- POR SUPUESTO!, NADIE TE HARÍA TEMBLAR COMO TE HAGO TEMBLAR YO, NADIE PODRÍA HACERTE EL AMOR COMO TE LO HAGO YO.
- TIENES RAZÓN, SÓLO TÚ SABES LO QUE ME GUSTA, SOY TU ESCLAVO, HAZ DE MÍ LO QUE SE TE VENGA A LA MENTE, AMORCITO, ESTOY DESNUDITO SOBRE LA CAMA, ME ESTOY METIENDO LOS DEDOS EN EL HOYITO...
- YO TAMBIÉN ESTOY DESNUDO, CON LA VERGA APUNTANDO AL TECHO, ASÍ BIEN DURITA Y TIESA COMO SE ME PONE CUANDO PIENSO EN TI, MI VERGA TE RECUERDA A CADA MOMENTO, RECUERDA TU HOYITO Y SE PARA, LE GUSTA CÓMO TU ANO LA APRIETA Y LA HACE PALPITAR.
- MI HOYITO TAMBIÉN LA RECUERDA Y LA NECESITA...
- ENTONCES ÁBREME LA PUERTA CACHORRITO...
- NO, MEJOR YO VOY PARA ALLÁ, PERO PRIMERO PONTE TU GORRA DE MARINO, ME GUSTA VERTE ASI...
- ESTÁ BIEN... CACHORRITO, ESTOY LISTO, ME ESTOY PAJEANDO CON MI GORRA PUESTA, ESTÁ LA PUERTA ABIERTA, NO TE REOCUPES POR MI MAMÁ, DEBE ESTAR DURMIENDO PROFUNDAMENTE, ESTABA MUY CANSADA POR TODO LO QUE TUVO QUE TRABAJAR HOY.
- ESPÉRAME UN MOMENTO...
- VEN PRONTO, YA ME ESTOY MASTURBANDO Y ESTOY A PUNTO DE ACABAR, OHHHH, AHHHHH, MI AMOR, AHHH...

No alcancé a llegar, justo cuando abrí la puerta Alex derramaba su semen sobre su pecho, no tuve más remedio que lanzarme sobre él y comenzar a lamer su abdomen como un cachorro hambriento, pasé mi lengua por toda su piel cubierta de vellos y de semen, él respiraba aún agitadamente y me acariciaba el cabello, lo dejé totalmente limpio, después me dirigí a su verga para hacer el mismo trabajo, como un obrero recorrí su recién masturbado trozo de carne que comenzaba a adormecerse, se la mamé sintiendo los choques del glande en mi paladar, se la sobé, me la pasé por la cara con real ambición, con mis dientes la mordisqueé y me entretuve con su prepucio, mis labios la besaron reconociéndola después de haberla extrañado tanto, me la zampé, pasé mi lengua por su glande, por su tronco, luego sus huevos fueron míos, me encapriché con ellos, eran tan gorditos que me los metí uno por uno en la boca, sacié todo mi hambre de verga. Luego me dormí entre sus brazos, dormimos juntos pero antes que amaneciera me fui a mi pieza para que Clara encontrara todo normal.

Al otro día por la mañana cuando yo todavía dormía sentí algo húmedo sobre mi cara, cuando abrí los ojos me di cuenta que era la verga de Alex, me la estaba pasando por toda la cara para despertarme, fue muy carnal despertar así, con un macho caliente al lado, esperando a que yo despertara y lo hiciera feliz, me dijo con voz profunda que ayer nos había faltado algo, yo le pregunté qué era y me hizo un gesto indicándome que quería culearme, me levantó de la cama, me apegó contra la pared, me quitó el slip y comenzó a hacer fuerza con su verga en mi dilatado ano, me folló contra la pared, sin importarle que su madre estuviera cerca, fue una locura ardiente e impulsiva que a ambos nos encantó, me lo hizo con fuerza mientras con una mano me sujetaba y con la otra tapaba mi boca, me decía muchas cosas como: 

- GIME, GIME... PUTITO MÍO, CACHORRO CALIENTE!

Luego de echar ese polvo mañanero, me fui a bañar a tratar de quitarme la sensación de sexo que había en mí, me tardé en bajar a desayunar. Clara y Alex me esperaban, al verme ella me encontró diferente, es que yo andaba con una sonrisa de oreja a oreja, más alegre que nunca, con más vida, ella no sabía que hacía pocos instantes había tenido la verga de su hijo dentro de mí y que eso me tenia así, tan sonriente, y es que a los gays la verga nos da vida, nos pone contentos, es como una vitamina esencial. Yo sólo sonreí al escuchar sus comentarios, y la mirada de Alex y la mía se cruzaron con una perversa complicidad, sonreímos y me senté, su mamá me sirvió varias cosas, entre ellas un pedazo de carne, yo no quise comérmela diciendo que ayer había comido mucha carne, Alex se rió y me dijo: 

- BIEN, BIEN, MUCHACHITO, DEBES COMER MUCHA CARNE, ESO TE ALIMENTA Y TE DA FUERZAS.

No fue sólo un consejo, por mucho tiempo me proporcionó un exquisito trozo.


FIN


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