PLÁTICA CON LOS MUCHACHOS.

Yo creía ser un hombre heterosexual al 100%, claro que, como a muchos les habrá pasado, durante el inicio de mi adolescencia tuve encuentros con otros compañeros de clase, en los cuales nos masturbábamos viendo alguna película "porno", alguna vez uno de estos compañeros, dentro del calor de la situación llevó su mano y luego su boca a mi miembro y lo masturbó  y mamó hasta el final con bastante buena habilidad. Este hecho no se repitió nunca y jamás me sentí atraído físicamente por hombres. Todas mis relaciones sentimentales y sexuales habían sido con mujeres, pero eso cambió hace 6 meses aproximadamente.

Tengo 35 años y me llamo Alex, actualmente estoy casado con una mujer de 34 años: Andrea. Nos unimos hace un año, tras un noviazgo de 1 año y 8 meses. Para ella, este es su segundo matrimonio pues había tenido una pareja desde los 18 años, con la que duró 5 años. Con él tuvo 2 hijos: Gustavo y Guillermo, que actualmente tienen 16 y 15 años, respectivamente. Pero su pareja era un verdadero patán por lo que se separaron y ni ella ni los niños lo volvieron a ver jamás. Yo por mi lado, nunca me había casado, realmente eso no me llamaba mucho la atención, me gustaba la idea de salir con mis amigos y si tenía pareja pues mejor, nunca tuve una relación sentimental real. Cuando conocí a Andrea, ambos llevábamos un buen rato sin pareja estable y al principio ella se portó muy indiferente, eso fue lo primero que me llamó la atención pues me considero un hombre atractivo: alto, no muy musculoso pero con buen cuerpo gracias al ejercicio con pesas que hago desde los 20 años, de piel morena, no muy lampiño y ojos café claro. Lo segundo que me llamó la atención de ella fue su físico, pues es realmente es guapa. Su aversión a la relaciones sentimentales era comprensible pues no había tenido buena suerte con ninguna pareja. Sin embargo, gracias a mi insistencia, pudimos iniciar algo y con el tiempo nos dimos cuenta que eramos el uno para el otro y decidimos casarnos.

La tercera cosa que me había llamado la atención de Andrea era que ya tenía hijos. Odio la idea de tener hijos chiquitos: ciudarlos, los pañales, mamilas, etc. A los hijos de Andrea les hacía falta una figura paterna desde hace mucho y desde que inicié a salir con ella me empecé a llevar bien con Gus y Guille, llegando casi a ser su amigo, por lo que mi relación con su madre se vió favorecida. Al casarnos, decidimos vivir en casa de Andrea, lo cual no fue tan difícil pues yo había pasado buena parte de mi tiempo con ella y los muchachos ahí durante el noviazgo y ya me había quedado a dormir en su casa varias veces.

Gus y Guille eran dos hermanos adolescentes casi idénticos y la diferencia de edad era apenas de 10 meses. Gus, el mayor, cursaba el 2° grado de bachillerato y Guille 1er año. Se iban juntos a la escuela por la mañana, casi siempre regresaban juntos para comer e irse a clase de natación al club. Por nuestros lado Andrea y yo nos íbamos en la mañana a trabajar y por la tarde nos veíamos en el gimnasio del club, ahí nos reuníamos con los muchachos y nos íbamos a la casa todos juntos. Esta rutina se había instalado desde que mi relación con Andrea se hizo formal, antes de casarnos, la diferencia era que yo solo me quedaba en su casa algunas veces.

Con Gus y Guille platicaba en los vestidores del club y en su casa y notaba como ellos se habían desarrollado física y mentalmente sin un padre, lo que los hacía jóvenes bastante retraídos. El único apoyo que tenían eran ellos mismos y por eso pasaban gran parte del día juntos, por lo que decidí hacerme su amigo, lo cual no costó mucho trabajo y con el tiempo me empezaban a buscar ellos para preguntarme cosas de coches y de deportes. Nunca hablamos de sexo o de chicas, lo cual me llegó a extrañar. Así que ya instalado como en casa de Andrea decidí observarlos más de cerca.

Incluso antes de casarme, en los vestidores del club había notado que los cuerpos de Gus y de Guille estaban bastante bien desarrollados para su edad. En varias ocasiones los sorprendí mirando con curiosidad a otros hombres sin que estos se pudieran dar cuenta y comentándose entre sí cosas, pero al llegar yo se hacían los desentendidos, incluso notaba como a veces sus genitales en el traje de baño o a través de la toalla estaban más abultados. También me dí cuenta que buscaban la forma de fijarse en mí al cambiarme de ropa, al desvestirme o al bañarme y con cualquier pretexto se acercaban uno, otro o ambos ya fuera en la casa o en el club. Pero yo lo tomaba como algo natural para su edad.

Pero un hecho me hizo ponerles más atención: en una ocasión mientras Andrea y yo hacíamos el amor en nuestra habitación escuché un ruido en la puerta y por un pequeño espejo encima del buró noté como Gus y Guille nos estaban observando...contrariamente a lo que hubiera hecho cualquiera, continúe nuestra acción pero me sentí ligeramente mas excitado y trataba de lucirme ante ellos. No comenté nada con Andrea para no provocarle un disgusto pero busqué la oportunidad de hablar con los muchachos sobre sexo. Consulté con Andrea y me dijo que sí, por que ella se sentía insegura de platicar de eso correctamente con hombres, aunque fueran sus hijos. Quedamos en que un sábado ella se iría temprano con cualquier pretexto y que yo platicaría con ellos. El sábado planeado fue hace 6 meses y por el cual mi vida sexual ha cambiado radicalmente.

Ella se fue temprano aquel sábado y yo desde la noche anterior había estado pensando en todo lo que les iba a decir y preguntar y extrañamente me sentía ligeramente excitado por estos pensamientos. Despedí a Andrea y subí a bañarme para preparar el desayuno y hacer tiempo para que los muchachos despertaran. Así que entré al baño, abrí la regadera y empezé a desvestirme, mientras seguía pensando en lo que hablaría con los muchachos y noté una leve erección entre mis piernas, sin esperarlo y solo vistiendo calzoncillos, oí como alguien tocaba la puerta de mi cuarto y al voltear la vista ví a Gus y Guille en la entrada del baño con toalla en mano, vistiendo sus pijamas y me dijeron:

- ¿Podemos bañarnos aquí?, la regadera del baño de nuestro cuarto se rompió de nuevo y como nos dimos cuenta que te ibas a bañar, pues decidimos aprovechar para bañarnos juntos.

De verdad me tomó por sorpresa, digo, los había visto varias veces en las duchas del club, incluso ya me había tocado bañarme con Guille en el mismo baño en su casa porque la regadera de su baño se había roto, así que eso de vernos desnudos pues nada nuevo. Pero los hacía yo en su cama todavía durmiendo y de repente estaban ahí pidiendome bañarse conmigo. Debido a la sorpresa no acerté a decir nada y sin preguntarme de nuevo empezaron a quitarse la ropa, Guille se metió a la regadera y Gus le siguió pero primero me preguntó:

- ¿Qué haces ahí como menso, no vas a entrar?

Efectivamente, me había quedado inmóvil, mi semi-erección aumentó cuando los niños se desvestían y casi no podía ocultarla, como pude me quité la ropa interior y me metí a la ducha. Cabe decir que la ducha es amplia y cabíamos los tres perfectamente.

Ya dentro, Gus y Guille empezaban a enjabonarse mientras yo me remojaba, bajé la temperatura del agua para que mi erección bajara un poco. En eso me estaba concentrando cuando Guille me dijo que nunca me habían visto así la verga y me preguntó que si era por que acababa de despertar. Le contesté preguntándole que cuando le pasaba a él. Esa pregunta fue el rompehielo: se voltearon a ver, sonrieron y Gus me dijo:

- Sabemos por que se fue mamá tan temprano...así que ¿qué quieres saber?

Les dije que eramos amigos y que podían sentirse en confianza conmigo de platicar lo que fuera pero que había notado que no hablaban de sexo, ni de chicas, que los veía espiar otros hombres en el club e incluso a mí. Se sintieron presionados pero Guille alcanzó a decir:

- OK, te vamos a hablar con la verdad, pero esperamos que lo tomes de la mejor manera posible. Somos gays...

La afirmación no me tomó tan por sopresa como pensaba y les pregunté:

- ¿Cómo lo saben?, creo que están muy chicos y tal vez es solo una confusión pasajera.

Entonces Gus me dijo:

- Mira, no necesitamos que nos analize nadie, sabemos que nos gustan los hombres y las mujeres no...Nunca nos hemos atrevido con otros chicos a hacer nada, solo hemos experimentado entre nosotros...

Me sorprendí mucho, pero empezaron a platicarme que hacía 2 años habían conseguido una película porno, que les dijeron era de muchachas pero al ponerla descubrieron que era de hombres y que les había gustado mucho, que solían masturbarse juntos viendo películas o revistas gays. Entonces me contaron que al principio era solo masturbarse cada uno por su lado, luego se besaban y se tocaban entre ellos y que al fin decidieron penetrarse mutuamente. A todo esto el agua seguía saliendo de la ducha y a mi me parecía que hacía más calor, y noté como mi miembro y el de los muchachos empezaba a crecer. En el momento en que me hize consciente de eso les pregunté:

- Y yo...¿les gusto?

Hubo un silencio estúpido...Guille respondió:

- Sí...desde el primer día en que te conocemos te deseamos y nos hemos tocado muchas veces pensando en tí, incluso nos gusta espiarte mientras estás con mamá en la cama, pues así te podemos apreciar como todo un hombre que eres...

No sabía que decir, mi erección se notaba a leguas, por mi mente solo pasaban imágenes de ellos en pleno acto sexual y de yo con su madre siendo espiado mientras ellos se masturbaban. En eso Gus continuó:

- Sí y te deseamos tanto que aprovechamos esta ocasión en que mamá no está para bañarnos juntos, apreciarte y pedirte algo...

- ¿Qué? - dije suponiendo la respuesta

- Que nos dejes mamarte ese miembro que tanto hemos deseado, solo una vez y te prometemos que no se lo diremos a mamá y nunca más te lo pedimos de nuevo...

No sabía que decir...realmente entre mis pensamientos y la ducha y ellos ahí pidiendome como niños un caramelo solo podía decir que sí.

- Está bien...pero debemos estar más cómodos.

Salimos de la ducha, nos secamos y nos fuimos a mi cama, donde me recosté y ellos se pusieron a cada lado mío, Me dí cuenta que parecían estar conectados pues sin dirigirse palabra sus movimientos estaban dirigidos hacia el mismo propósito: excitarme. Me empezaron a tocar y besar por todo el cuerpo, excepto mis genitales. Me dejé llevar primero con cierta renuencia pero entre sus caricias y besuqueos cedí. Gus se encargaba de mi pecho y abdomen, me besaba los pezones y los mordisqueaba con lo que yo lanzaba pequeños gemidos de placer y dolor. Mientras guille besaba cada centímetro de mis piernas, subía y trataba de besar y morder mis glúteos. Al principio cerré los ojos pero después los abrí para contemplar el cuadro: entonces me dí cuenta que realmente eran atractivos: largos, delgados, cubiertos de una capa delgada de vello fino y oscuro en todo el cuerpo, ambos de ojos verde olivo y cabello castaño, su padre debió ser muy atractivo, pensé en ese momento. Mi verga estaba ya erecta casi por completo, alcazaba al máximo 23 centímetros, ellos estaban casi sin erección en ese momento.

Decidí sentarme en el borde de la cama para que procedieran con su petición. Ellos se acurrucaron frente a mí y Gus tomó mi miembro para llevarlo lentamente hacia su boca, lo hacía a la perfección, lengüeteaba, lo mojaba, a todo su largo, se detenía más en la cabeza y rodeaba con su lengua el borde de la misma, bebía mi líquido, se tragaba casi toda y succionaba, lo cual me daba un placer indescriptible. Mientras Guille se dedicaba a besar y lamer mi pecho, acariciaba mi vello y se acercaba a mi cuello para besarlo, llegué a pensar que me besaría en la boca pues se acercó mucho al besarme la cara, pero no lo hizo. Gus se separó de mi verga se arrodilló de tal forma que su verga (ya con cierta erección y húmeda) quedaba a la altura de la mía, casi sobre mi pierna. Guille se le acercó y lo besó en la boca a unos centímetros de mí. Era la primera vez que veía un beso entre hombres en vivo y a todo color. Se besaron unos segundos mientras Guille tomaba mi miembro y lo masturbaba, mientras Gus hacía lo mismo con el suyo. Guille bajó y se metió los dos miembros a la boca, la sensación era genial, el roce de las paredes de la boca de Guille, su succión y el estar tocando la verga de Gus, todo junto me hizo gemir de placer. Gus casi estaba a mi altura y me besó el cuello, yo de la exitación lo tomé con ambas manos de la cabeza y lo besé, lo besé sin pensar en nada más, lo succionaba, le restregaba mi lengua en toda su boca y el hacía lo mismo. Guille se empezó a masturbar mientras con su boca jugaba con nuestros miembros, primero uno, luego el otro y de nuevo los dos juntos. Pude notar que sus miembros eran idénticos, medían casi los 22 centímetros y eran delgados, sin muchas venas. Me separé de Gus para acostarme rindiéndome al placer, entonces Gus se volvió a dedicar a mi miembro y Guille bajó hacia mi culo y lo empezó a lamer, eso fue lo máximo, sentí como una corriente eléctrica me corría por toda la espalda, por lo que me alzé para ver mejor la escena. Casi estaba a punto de venirme, así que se los dije, decidieron separarse de mí y hacerme esperar. Acepté mientras ellos se dedicaron a besarse y tocarse, Gus tomaba ambos miembros idénticos con su mano y los masajeaba con experiencia. Guille le metía un dedo y luego dos por el culo a su hermano y después a él mismo. Cambiaron de posición y se pusieron en un 69.

La imagen era excitante, en sí estaban haciendo un show para mí y estaban consiguiendo excitarme de verdad. Se separaron y se acercaron a mí. Nos dimos un beso muy caliente entre los tres, se dieron cuenta que ya estaba sin inhibición alguna y Gus me dijo:

- Queremos que nos penetres con esa verga tuya, queremos que nuestros culos sean tuyos así como le haces a mi mamá...

No lo pensé dos veces, pero temía ensuciarme, me dijeron que estaban preparados. Guille se puso sobre el borde de la cama, de espaldas y abría su culo para nosotros, Gus decidió penetrarlo sin esperar, sin lubricar siquiera pues su propio líquido era abundante. Guille estaba acostumbrado a la verga de su hermano y noté su cara de alegría al ser penetrado. Al llegar la verga de Gus hasta el fondo de Guille se detuvo ahí y se abrió el culo para mostrarme su agujero ya dilatado, me arrodillé detrás de él y lo penetré poco a poco, su culo casi me jalaba la verga y se la tragaba toda sin dificultad. Estaba extaciados de placer, por primera vez estaban siendo penetrados los dos al mismo tiempo. Nos movimos en un vaivén muy rítmico, casi sin detenernos, Gus tomó en sus manos la herramienta de Guille para masturbarlo y sin ponernos de acuerdo nos venimos los tres casi al mismo tiempo, yo dentro de Gus, éste dentro de su hermano y Guille en la mano de Gus. Estabamos sudando como nunca y nos dejamos caer al suelo mientras nos besábamos y tocábamos, untábamos el semen de Guille por todos nuestros cuerpos.

Después de esto nos metimos de nuevo a bañar donde Guille y Gus se tragaron de nuevo mi verga pero esta vez los dos al mismo tiempo hasta que me hicieron venirme en sus caras y bocas. Nos terminamos de bañar, nos vestimos y concordamos en repetir la experiencia en otra ocasión. Preparamos la comida y luego llegó Andrea mientras los tres estábamos platicando y echándo relajo en la cocina.

Ya en la noche Andrea me preguntó cómo me había ido y yo le respondí:

- Bien...muy bien.

No platicamos más del asunto, ella supone que todo quedó claro y creo que tiene razón...Aún no sé si soy homosexual o no...supongo que sí, aunque sea yo el que siempre penetra...aún mantengo relaciones con mis hijastros, aprovechamos las ausencias de su madre...respecto a ella, siento engañarla pero mi vida sexual con
ella ha mejorado muchísimo y creo que ahora ella se satisface más...
 

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