Lo que te voy a contar fue lo
que me pasó esta pasado verano en la playa.
Es una historia absolutamente
real. Yo soy un chico de 18 años bastante
atractivo, extrovertido y poco
cortado y con las ideas muy claras.
Si un tio me gusta, no dudo en
preguntarle si entiende o no.
Ese dia nunca llegué a
pensar lo que me ocurriria, acostumbro a veranear por
la costa brava, donde hay "guiris"
a barrotes, y el sol aprieta, cuando estaba
dando un masaje en la espalda
a un amigo mio en la playa y un grupo de
alemanes que pasaban por allí
se nos quedaron mirando y oi que empezaban
a comentarse algo entre ellos.
No paraban de mirarnos, al principio pensé que
eran los tipicos jilipollas homófobos
de mente corta que tanto abundan por aqui
por la costa; cuando yo decidí
seguirles la miraba y no bajar la retaguardia, mi
amigo me preguntó que
qué pasaba, y yo le dije que esos me parecia que se
estaban burlando de nosotros,
y él me dijo que les dijera algo, que a lo mejor
eran gays, y no lo dudé,
me dirigí hacia ellos y con un alemán bastante mal
hablado quise saber si lo eran
o no. Eran cuatro alemanes, de los cuales tres
entendían, y hablando
hablando, bajé la mirada a sus slips azules donde
observé unos enormes paquetones
que deseaba saborear alli mismo.
No dudé en tocar los paquetes
alli mismo en la playa. Ellos al principio se
mostraron reticentes, ya que
la playa estaba llena de gente, por lo cual nos
dirijimos detras de unas dunas,
y ahí empezó todo, empecé a manosearlos
(y ellos también a mí),
noté cómo se ponían duras sus pollas, mi ansia hizo
coger y empezar a mamar uno por
uno esos enormes pollones que medirían
unos 20 cm. de media aproximadamente.
Me fui directamente al chico que
tenía la polla más
empinada y antes de comerme su suculento manjar ya
goteante de pre-semen, decidí
recrearme un poco y terminar de excitarlo
aun más mordiendo y chupando
sus pezones. Él me acariciaba por el cuello
y me hacía unas cosquillas
electrizantes que me hacían estremecer de
gusto, sobre todo teniendo en
cuenta que los otros chicos no se estaban
quietos y me acariciaban y sobaban
por todo mi cuerpo. Mi bañador estaba
a la altura de mis tobillos,
y de ahí para arriba todo eran manos, piernas,
lenguas, pollas y culos. Era
la primera vez que me comían el culo y la polla
a la vez. No podía ser
consciente de qué parte de mi cuerpo estaban
comiéndose o chupando,
porque mi cerebro no está preparado para tal
cantidad de sensaciones. Sólo
notaba un hormigueo de placer que me
recorría de pies a cabeza
y que me hacía temblar las piernas. El chico
al que le estaba chupando los
pezones puso sus manos en mis hombros y
empujando hacia abajo me hizo
entender que debía arrodillarme ante él y
comerme esa polla goteante, ardiente
y dura como un palo. Así lo hice,
y me metí en mi boca casi
hasta el último centímetro de pollón, tanto que
casi me la trago, su glande tocaba
ya en lo más profundo de mi garganta.
Me separó un poco la cabeza
y me dediqué a chupar sólo la punta de su
polla, mientras él empezó
a masturbarse con su polla aun en mi boca.
Tenía su mano moviéndose
frenéticamente a escasos milímetros de mis
ojos, tanto que algún
que otro trompazo me llevé por intentar comerme
demasiada porción de tarta...
digooo.. de polla. Justo cuando parecía que
iba a correrse, me apartó
de su polla y lanzó al menos 6 chorlitadas de
semen caliente, 6 chorros de
leche que me dieron de lleno por toda mi cara
y cuello, goteando enseguida
cuello y hombros hacia abajo. Los otros en
cuanto vieron la corrida se apresuraron
a limpiármela toda con sus lenguas,
tanto que no quedó ni
rastro de semen. Mientras todo esto ocurría, y al
tener mi polla "por fín"
fuera de una boca, pude empezar a masturbame
yo solito, mientras me limpiaban
el semen, y tumbado en el suelo llegué
a un orgasmo brutal que me hizo
chillar de placer y de dolor, creía que
mi polla iba a reventar de la
presión. Mi semen pareció gustarles tanto o
más que el de su compañero,
aunque no lo tragaron, sino que sólo me lo
esparcieron por todo mi cuerpo
con sus manos y lenguas. Me tenían
tumbado en el suelo, manchándome
de arena al estar pringoso de semen,
pero la aventura aun no había
acabado. El chico que ya se había corrido
se arrodilló y se puso
a besarme en la boca, a meterme su lengua y a
morderme, chuparme y aspirarme
la mia, tan fuerte que casi me hacía
daño. Mientras los otros
tres chicos, de pie, estaban masturbándose
y "lo inevitable" parecía
de nuevo próximo: tres corridas estaban a
punto de descargar sobre mi cuerpo...
casi los tres a la vez, echaron
con buena punteria todo su precioso
liquido blanco sobre mi pecho y
mi vientre... aquello parecía
una inundación de leche!. Me resbalaba
hacia los costados, pero uno
de ellos se tumbó encima mío, abrazándome,
y pringándose con todo
el semen que había en mi vientre. Los demás
hicieron lo mismo, y así,
los cinco, mezclados, revolcados y abrazados
los unos con los otros, nos revolcamos
por la arena, contentos del
pedazo de "orgía playera"
que acabábamos de montar. Después nos
dimos un buen baño para
limpiarnos. La mala suerte fue que se tenían
que ir, ya que tenian que volver
a Alemania, y todo quedó en un juego
de mamadas impresionante, repartiéndonos
la leche, gocé como nunca.
Nos hemos prometido ver el verano
que viene, asi que si sucede algo,
os escribo lo que pasó,
ok?
Salu2!