Por fin era mío
Lo conocí por accidente una noche que estaba de rumba con mi novia cuando
tropezó conmigo al tratar de escapar de sus amigos. Avergonzado me ofreció
disculpas y al mirarme a la cara vi cierto destello particular en sus
gestos. Era un chico de unos 17 años, nada especial y como yo no andaba de
cacería pues no le di trascendencia y le dije que estuviera tranquilo que
nada había pasado. Seguí divirtiéndome y el sitio se siguió llenando hasta
el punto de que era difícil tratar de bailar. En algún momento volví a
encontrarlo y él no tuvo ningún problema en acercar su cuerpo contra el mío
aprovechando el tumulto y sin que mi novia se diera cuenta.
Mi experiencia homo ha sido muy poca y ese hecho me dejó perplejo pero no dije
nada y por el contrario, con mucho disimulo, también me le arrimé para sentirlo.
Tomó mi mano y la llevó hacía su bulto y pude sentir un miembro bastante sólido
y
de buen tamaño y luego se acomodó de tal forma que su trasero quedo a la
altura de mis manos. Se lo acaricié por unos momentos pero tuvimos que
separarnos porque mi novia requirió de mis servicios y me llevó a otro lugar
y no se dio la ocasión ni siquiera de preguntarle su nombre. Hice el amor
con mi novia sin darle importancia a lo que había pasado, pero al día
siguiente y después de que habían pasado los efectos de la juerga me llegó a
la memoria lo sucedido con el chico aquel y me entraron deseos de conocerlo
y, disimuladamente, le averigüé a mi novia si lo conocía y ella me confirmó
que era el hermanito de una de sus mejores amigas. Ya teniendo el dato quise
conocer mejor al muchacho y me acerqué a su casa con la intención de
topármelo accidentalmente y así sucedió. Salía de su hogar el su bicicleta y
en seguida me reconoció y me saludó efusivamente. Quedé fascinado con esa
criatura.
Era más bello de lo que recordaba. Me dijo que se llamaba Andrés,
que tenía 17 años, que le gustaba ir a cine y que le gustaría que nos
volviéramos a ver. Yo aproveché las circunstancias y lo invité a ver
cualquier película y acepto gustoso. Llegamos al teatro y al hacer la fila,
se hizo delante mío y se recostó contra mi bulto, sobando su culito contra
mi verga. Comencé a enamorarme de ese culo. Una vez dentro del teatro puso
su chaqueta sobre sus piernas y posó su mano sobre mi bulto y comenzó a
tocarme, a masturbarme y cuando menos lo imaginé, me lo mamó!!!!!! Yo no me
quedé atrás y también lo masturbé y con mucho tacto, logré tocarle su ano y
sentí su excitación cuando traté de meterle un dedo, cosa que por lo
incómodo del lugar, no logré. Pasaron así muchas ocasiones en que nos
encontrábamos, nos masturbábamos, nos besábamos, nos la mamábamos y no
hacíamos nada más, porque ninguno tenía el suficiente coraje de proponerle
al otro ir más allá. Cada día que pasaba yo me enamoraba más de ese culito,
al punto de volverse una obsesión para mi, sobre todo si tenemos en cuenta
que él siempre se me ponía en posiciones para que yo le acariciara su
trasero y le fascinaba que yo le masturbara el culo y jugara con su ano.
Soñaba clavándolo, penetrándolo, besándolo y comiéndome ese delicioso y
esquivo postre. Pero por mi falta de experiencia no me atrevía a proponerle
que hiciéramos el amor ni menos a decirle que estaba tragado de su culo y
que quería partírselo con mi verga.
Pasaron así muchos meses en los que cada uno siguió sus rutinas y en los
cuales nos vimos tan sólo un par de ocasiones. Yo seguía soñando con mi
obsesión, con ese lindo culito que me quería comer.
Hace un par de meses salimos nuevamente y estando dentro del auto en el
parqueadero de un centro comercial, mientras llovía, nos volvimos a tocar,
con la diferencia que en ésta ocasión tuve la fortaleza de proponerle que
saliéramos una noche de estas a tomar unos tragos y a dejar que las cosas
pasaran. Él gustosamente aceptó.
Un mes después, salimos a tomar unos tragos y yo iba totalmente resuelto a
decirle que quería hacer el amor con él. Estaba decidido a que de aquella
noche no pasaba sin degustar ese culito precioso.
Estuvimos tomando hasta la madrugada y él no hacía otra cosa que hablar y
hablar y hablar de todo, sin que yo lo pudiera interrumpir. Pero yo no le
estaba poniendo atención porque en mi mente sólo había una idea fija: tengo
que comerme ese culito hoy. Mientras él hablaba, yo maquinaba cómo le iba a
hacer la propuesta. Pensaba también qué pasaría en caso de que él me dijera
que NO. Pasó así la noche hasta que nos sacaron del lugar y cuando íbamos
rumbo al auto me armé de valor y le dije: "qué quieres hacer ahora??" Y me
dió una respuesta que me aclaró todas mis dudas:" lo que tu quieras, soy
todo tuyo!!"... Entonces le dije: "quiero que hagamos el amor!!!!!!" Y el
replicó:" listo.... vamos!!!". Yo no cabía de la dicha.... por fin iba a
tener el culito que tanto tiempo había deseado!!!!
Subimos al auto y empezó a acariciarme dulcemente. Fuimos a mi casa
aprovechando que mis padres habían salido de viaje. Mientras el me
acariciaba yo pensaba cómo iba a iniciar la seducción para comerme ese
culito rico.
Llegamos a casa y tan pronto nos bajamos del auto comenzamos a besarnos
apasionadamente, como nunca antes lo habíamos hecho. Tan pronto llegamos a
la alcoba nos botamos en la cama y empezamos a desvestirnos. Qué hermoso
espectáculo era ver ese chico desnudo, con su cuerpo flaco y bien formado,
con su bella verga de 17 cms gruesa y sólida y con ese delicioso culo
hambriento. Me le eché encima para besarlo y sentirlo en toda su extensión.
Me tomó por la cabeza y me bajó para que se lo mamara. Su verga estaba toda
humedecida y sabía exquisito y me la hizo comer toda porque mientras con sus
manos empujaba mi cabeza, con su cintura me empujaba la verga bien adentro.
Yo aproveché que estaba ahí y sutilmente le fui tocando el ano que se sentía
excitado. Saqué su verga de mi boca y le mamé los testículos y seguí bajando
hasta que POR FIN !!! llegué a su ano. Era un sueño hecho realidad. Hundí mi
lengua hasta donde pude en esas deliciosas y suaves carnes, calmando las
ganas de tanto tiempo. Me sabía a gloria. Él gemía y respiraba agitado. Me
levante, acomodé sus piernas en mis hombros y lentamente lo penetré. Fue lo
máximo. No me cambiaba por nadie en el mundo. Después de tantos meses estaba
haciendo realidad mi más anhelado sueño: comerme el culito de Andrés. Al
tiempo que lo penetraba me incliné para besarlo y sentir sus gemidos y su
respiración. Qué delicia era sentirme dentro de él. Por unos momentos me
desconecté del mundo y sus prejuicios y me dejé envolver por un placer
alternativo. Todo era perfecto............... hasta el momento en que me
miró y me dijo: "yo quiero metérselo"....... sentí un choque tremendo y me
quedé callado. Jamás había presupuestado que algo así pudiera suceder.
Quedé anonadado. El, sin mediar otra palabra, sacó mi miembro de su culo y se
acomodó encima mío. Yo no quería que me lo metiera pero él estaba empecinado
en hacerlo. Hubo alguna refriega porque yo no quería dejarme. Entonces él se
calmo un poco, empezó a besarme tiernamente y con mucha tranquilidad me lo
fue metiendo. Fue un dolor inmenso el que sentí cuando me penetró
totalmente. Su gran verga me había lacerado el ano y no había placer para mi
en ese momento. El lo disfrutaba bastante pero yo no aguanté y lo saqué
bruscamente de mi cuerpo. Y me volví a montar en él y casi que a las malas
lo volví a penetrar ya no con deseo sino con rabia y frustración. Las cosas
no estaban saliendo como las había presupuestado. El delicado chico aquel me
había salido más macho de lo que creía y lo que debería haber sido una noche
de pasión, se convirtió en una competencia de activismo. Se dejó penetrar
por otro rato y noté que en realidad no lo estaba disfrutando al cien por
ciento y sin decirme nada volvió a sacárselo y me volteó y me lo metió con
todas las ganas que podía. Era como si quisiera demostrarme lo macho y lo
capaz que era de comerse a otro varón. Me dio sin compasión. Lo metía y lo
sacaba como le daba la gana, siempre en actitud dominante. No aguanté más y
lo saqué de mi cuerpo porque yo lo que quería era metérselo hasta los
pulmones, pero en ésta ocasión no se dejo y me pidió más culo a mi!!!! Era
inconcebible..... yo había creído erróneamente todo el tiempo que el niño
sólo deseaba ser penetrado y resultó que a él solo le interesaba meterlo!!!
Nos quedamos mirándonos y ambos entendimos la situación y decidimos que,
ante lo crítico de la situación, lo mejor era no intentar penetrarnos y que
lo que podíamos hacer era tratar de pasar un buen momento así fuera
únicamente masturbándonos. Y así lo hicimos. Nos acostamos a besarnos y a
mamarnolos hasta que nos derramamos. Fue un cierre de tercera para lo que
debió haber sido una de las mejores noches de mi vida. Es más, no quería ni
verle la cara, al punto tal de que decidí dormir en una cama aparte y lejos
de él.
A la mañana siguiente lo desperté sintiendo cierta vergüenza. Él se destapó
y dejó ver una gran erección y me preguntó si quería más. En otro contexto
me le hubiera botado encima de su hermosa verga y la hubiera devorado toda,
pero ese día no deseaba saber más de él y le contesté inmediatamente y sin
pensarlo que NO. Se vistió y se fue sin hacer ningún comentario.
Lamentablemente ese día se perdió la gracia de nuestra relación porque ahora
ya no nos vemos como pareja sino como competencia. Fue un precio alto el que
pagamos. En la actualidad salimos pero como amigos comunes y corrientes y lo
referente al sexo quedó borrado de nuestras conversaciones. Claro que hay
algo que me reconforta..... que aunque fuera sólo por unos instantes tuve
su culito y eso NADIE me lo borrará nunca.
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