Mi Primer Beso
Lo llamaban Juan, y era un chico muy bien parecido, y muy desenvuelto.
Pero yo era timido por naturaleza y aunque me atraia muchisimo, no me atrevia
a decirle nada, solo me conformaba con admirarlo en secreto. Soñaba
con él. y me imaginaba qué lindo seria dormir (no durmiendo)
con él
y me masturbaba pensando en él y como me hubiera gustado que
me viera y sentirlo cerca como si fuera mi amigo o, mejor aun, mi amante.
Era dificil decir su edad, porque se veia bien joven pero su audacia
pregonaba más edad de la
que representaba. En fin, vivia enamorado de su imagen, y de su risa,
que se dejaba escuchar
con facilidad.
Un dia alguien llamó a la puerta y fui a abrir. Era un amigo mio
que llegaba a visitar, y a su lado (oh sorpresa) venia Juan, el chico inolvidable
que era compañero de mi cama en mis suenos. Tenia esa sonrisa conquistadora
dibujada en su cara, y estaba sonriendo conmigo.
Ver a mi amigo era normal, ya que él sabia lo que me gustaba,
pero verlo acompanado por
"mi heroe" me resultaba grandioso. Nos saludamos y los invité
a entrar y estuvimos platicando por
un rato entre los tres, y despues de unas horas los dos se despidieron
y se fueron, y me quedé solo
a soñar, esta vez con un deseo mas fuerte y una casi certeza
de que un dia ibamos a estar juntos
Juan y yo.
Me estaba casi quedando dormido esa misma noche, cuando oi que llamaban
a la puerta otra vez, casi a escondidas, casi como un eco lejano, pero
era real; alguien estaba llamando a la puerta. No hubiera querido ir a
abrir porque quienquiera que fuera que estaba llamando iba a notar mi ereccion.
Como las llamadas seguian tuve que ponerme algo encima para que no se me
notara y fui a la puerta y al abrirla fue enorme mi sorpresa cuando vi
a Juan otra vez con esa sonrisa maravillosa diciendome que se le habia
descompuesto la bicicleta y que no podia llegar a su casa, que si lo dejaba
que se quedara esa noche y que al dia siguiente despues de arreglar el
desperfecto se iria. Mi ereccion que estaba casi desapareciendo, y que
no se notaba porque estaba con la luz a mis espaldas, se hizo mas fuerte
de repente y traté de esconderla lo mejor que pude. No sabia que
decir, sólo acerté a preguntar si necesitaba ayuda y él
me dijo que no, que él sabia arreglar el problema pero que no queria
hacerlo esa noche, que lo haria al dia siguiente porque estaba cansado
y con sueño. Se acostaria en cualquier lugar, solo queria dormir.
Le dije que si, que podia quedarse, y que si no le importaba, podriamos
compartir el espacio de la cama, (que era grande), para que no pasara incomodidades.
Despues de darse una ducha (que con el sonido me hizo excitarme mas) vino
a acostarse a mi lado y apagamos la luz. Trate de dormir, pero no podia,
teniendo a esa persona maravillosa que habia deseado ver por tanto tiempo
y tantas veces que me habia acompañado en mis suenos, que me habia
hecho forjarme ilusiones, tan cerca de mi. Era un delicioso tormento!
Despues de un rato de estar imaginando cosas a oscuras senti como si
su mano en un movimiento involuntario estuviera tocando, sin moverse, mi
espalda. Era tibia y firme, y el calor de su cuerpo me hacia vibrar de
excitacion. Me abandoné a la sensacion de esa mano y de pronto la
sentí moverse, y empezó a recorrer mi espalda, casi sin moverse,
casi como sintiendo y tocando. Estaba tocando mi espalda, pero tambien
me estaba tocando el alma. No podia creer lo que sentía, pero me
dejé hacer, fingiendo dormir, hasta que esa mano, y la otra tambien,
muy suavemente empezaron a acariciar mi trasero muy suavemente, muy levemente,
que su toque era como corriente electrica, dulce y tenue a la vez. Seguí
fingiendo dormir hasta que sentí cómo su pene, erecto y hermoso,
se presionaba contra mis nalgas suave pero con una urgencia exigente. Me
deslizó la ropa interior hasta dejar al descubierto mis redondas
pompas, y siguió con su juego de tocar recorriendo todo el espacio
de mi piel. Hice como que me despertaba y él me preguntó
si me estaba molestando (con una frescura de miedo) y yo le dije que no,
pero que por favor me dijera qué quería hacer. Me pregunto:
" sabes cuantos años tengo?" le dije que no, y me dijo: " tengo
17. y tú tienes más, pero me atraes. Le pedí
a tu amigo que me trajera a tu casa, pero no me hiciste ningun caso,
asi que nos fuimos pero me regresé para quedarme contigo, ¿te
molesta?" Claro que no!, le dije, puedes venir cuando quieras.
Entonces me dijo: ¿qué piensas de esto?
Le dije que me gustaba, que queria que hiciera lo que fuera que quisiera
hacer, ( lo que yo quería que él hiciera), pero le dije,
creo que eres muy joven, y que a lo mejor no tienes fuerza para hacer lo
que quieres hacer. Me dijo: "toca" y me llevó la mano a su pene.
Qué sensación!!! era maravilloso el tacto de aquel pene
erecto como un poste de concreto, pero a la vez, suave y tibio. Emanaba
como un calorcito reconfortante de él, y sin decir más, lo
acaricié, diciendole, mi bebe, mi niño, mi amor, y cosas
asi...
Él me dejó tocarlo por unos minutos, pero despues se levantó
y me lo puso cerca de la cara. Dios mio! qué aroma tan suave, aroma
de hombre niño, olor de macho en celo, limpio y dulce. Aroma de
frescura de niño que va gritando que ya es hombre y que tiene todo
para probarlo. Dulcemente le besé el glande hinchado del placer
que esperaba recibir, y suavemente le deslicé el prepucio. Era sublime
al tacto, y en la oscuridad, sentí su liquido preorgásmico
fluyendo suavemente. Me lo puse en la boca y sentí el sabor dulce-salado
de su pene. Lo dicho, un niño hombre, o un hombre niño. Empezó
a fornicarme la boca, con la ternura del primer momento, y lo sentí
erguirse en toda su esplendez, acercandose al momento cumbre que no habría
de llegar por algun rato todavia. Solté
su miembro y me elevé para buscar su cara. En la oscuridad la
encontré y busque su boca. Y lo
besé con un beso temeroso pero decidido. El me respondió
con una pasión que todavia hoy, al contarlo, me hace sentir amado
y querido. Me dijo que nunca antes habia besado a un hombre,
y que le habia gustado, que era riquisimo.
Me pidió que me diera la vuelta y lubricando mi huequito con
su saliva, colocó la cabeza de su
pene y empezó a empujar, siempre suavemente, pero todavia con
la misma urgencia del náufrago que ansia la vista de la playa. Despues
de traspasar la barrera de mi esfinter, siguió penetrando el territorio
oculto, y aunque era un poco doloroso, sentia que era un dolor con sabor
a dulce. La
suave seda de su vello púbico empezó a rozar mi trasero
y empezó a bombear lentamente al principio, aumentando el ritmo
poco a poco, haciendome sentir que cada vez que se salia, habia un vacio
enorme, dificil de llenar, pero cuando embestia, parecia que no habia espacio
para recibir su ereccion. Fueron los quince minutos más bellos de
aquella noche. La sensación de la primera vez
con el ser soñado y la sensación de estar completo por
fin despues de tantas noches de sueños y deseos. Quince minutos
maravillosos, hasta que sentí su pene hincharse más (como
si fuera posible), y de pronto empezó a bombear un tibio liquido
dentro de mis entrañas. No hay palabras para contar sensación
tan dulce y maravillosa.
Sin salirse de mí, se fue quedando dormido, y yo también
me dejé vencer por la fuerza de los acontecimientos. Pero no fue
la única vez, hubo muchas otras, y él me enseñó
que se puede amar
sin ser sucio. Que se ama sin importar que los seres seamos diferentes
o iguales.
Hoy que él se ha ido, y que me dejó un vacio inmenso,
que nadie ha llenado ni llenará, dedico esta nota a su memoria.
Descansa en paz, amigo. Estarás siempre conmigo, y TE QUIERO.
ernesto76@hotmail.com