Solo tenía 13 años, cuando me empecé
a dar cuenta de que no me
atraían las mujeres. En el colegio, todos
mis amigos traían revistas
porno para verlas, y en los servicios cascárselas.
Yo y otros más no.
Yo porque no me gustaban las mujeres, y los otros
porque les daría
vergüenza.
En el curso de 2º de la e.s.o., me empezó
a atraer un chico que iba a
la clase de enfrente. Se llamaba Carlos, y parecía
bastante vergonzoso.
A mí me gustaba (y me ponía) como
era su sonrisa, su cuerpo, su forma
de ser... Era gordito y no muy alto, pero a mí
me atraía bastante. En los
cambios de hora, no me podía resistir a
salir al pasillo a verle, pero a
principio de reojo.
Un trimestre más tarde, yo ya le miraba
fíjamente, y él a mí también.
Todos los días nos mirábamos, pero
ninguno decía nada. Un día, con la
excusa de que iba a escribir un relato donde saldríamos
todas las clases
como protagonistas, le pedí por favor que
me contestara a una serie de
preguntas, porque él iba a ser uno de los
protagonistas principales. Me
contestó que me daba su número de
teléfono y que le llamara para
preguntárselas. Yo aún más
contento no me negué.
Sobre las cinco de aquel día le llamé.
Cuando lo cogió, dio la impresión
de que estaba nervioso, igual que yo. Le empecé
a preguntar una serie
de preguntas y al terminar, sin pensarlo dos veces
le invite al cine, que
íbamos a ir varios amigos y amigas mías.
Varios segundos después dijo
contento: -Si, me encantaría. (claro que,
nada más iríamos él y yo).
Aquel día, le llame de nuevo para quedar
a la entrada del cine. Sobre la
hora dicha, yo estaba sentado en unas sillas que
había a la entrada de
este. Cuando cinco minutos después vi su
rostro entre el montón de
gente que había allí, me empezó
a latir bastante fuerte el corazón.
Cuando ya se encontraba al lado mía me
dijo que dónde estaban los
otros, y yo le contesté que ya habían
entrado a la sala. Cuando
entramos a esta, les empezamos a buscar (o fingíamos
buscarles).
Él, sin más, me dijo que estarían
en los servicios, así que cogimos
sitio y nos sentamos el uno al lado del otro.
A mediados de la película,
yo sin pensármelo, le empecé a acariciar
la mano (lo hice porque la sala
estaba casi vacía, y además estábamos
atrás del todo). Él respondió
acariciándomela también. En ese
momento me di cuenta de que también
yo le gustaba a él. Antes de acabar la
película salimos de la sala, y nos
dirigimos al servicio (estaban vacíos por
que la peli no había acabado).
Allí él y yo estuvimos un buen rato
acariciándonos y diciéndonos cosas.
Después de varios segundos, cerramos los
ojos, nos abrazamos bien
fuerte, y nos besamos con toda la pasión,
con todo el amor que
habíamos contenido desde que nos conocimos
en el colegio.
Esa misma noche nos fuimos a un bosque que había
cerca de allí.
Empezamos a jugar a escondernos, y cuando nos
cansamos, nos
sentamos debajo de un gran árbol y empezamos
a besarnos y a
tocarnos. Nunca había besado a nadie en
la boca y menos a uno de mi
mismo sexo, pero aquella noche experimenté
aquello, y la verdad es
que es realmente hermoso. Horas más tarde
fuimos a mi casa, ya que
no estaban mis padres y entramos al desván.
Allí él me desnudó y yo
le desnudé. Seguido le cogí su polla
y le empecé a hacer pajas. Él hizo
lo mismo mientras nos besábamos. Después
me agaché, y se la empecé
a mamar. Él me acariciaba mientras lo hacía.
Era la primera vez que
chupaba una polla. Al principio era asqueroso,
pero luego sabía bastante
bien. Él me la chupó suavemente
también. Era totalmente bonito estar
con Carlos, allí, en mi desván.
Fue la primera vez que hice el amor con
la persona que amaba, a los 15 años.
Con lo cual, empezamos a salir. Llevamos saliendo
4 años
aproximadamente, y ni nuestros amigos, ni nuestros
padres, saben que
él y yo somos gays. Tenemos los dos 19
años, y no se lo diremos hasta
que no estemos seguros. Pero nuestro amor sigue
vivo, y cada fin de
semana hacemos el amor apasionadamente.
Anónimo.
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