Mi primo David y yo
Soy un chico de Madrid y esto me ocurrió hace 2 años. En aquella época yo tenia diecisiete años y me fui a pasar unos dias de mis vacaciones de verano a casa de mis tios, en la playa. Hacía bastante tiempo que no les veia. Por lo menos 2 o 3 años, asi que tenia ganas de visitarles, y por
qué no decirlo, a mi primo también, que debia de tener unos trece años mas o menos. La ultima vez que le vi no era mas que un niño, pero de los que te quedas mirando un rato hasta que
reaccionas de lo guapo que era. Siempre habia pensado que cuando creciera se iba a llevar a todas las chicas de calle.
Cuando llegue a casa de mis tios se alegraron muchisimo de verme, y despues de hablar un rato me llevaron a la piscina para que saludara a David, mi primo. Cuando le vi se me puso la carne de gallina. Estaba tumbado, junto a la piscina, con el sol acariciando su piel bronceada y ligeramente mojado. Era rubio, como lo recordaba, media melena, delgado pero bien formado, de piel suave que invitaba a acariciarle. Cuando vio que estabamos alli, se
levantó, me miró con sus ojos azul intenso y sonrió. Su cara era angelical pero con un cierto aire de picardia que tienen los chicos de su edad.
Llevaba un bañador tipo slip que dejaba intuir lo que habia debajo y que me
excitó de tal forma que tuve que contenerme para que no se me pusiera dura. Cuando se
acercó, me dio dos besos y estuvimos hablando un rato.
Esa noche mis tios salieron con unos amigos a cenar y despues a tomar algo, asi que nos quedamos mi primo y yo solos en casa. Despues de ver la tele un rato, nos fuimos a dormir. David me dijo que tendriamos que dormir juntos, porque estaban pintando las otras dos habitaciones y no se podia estar en ellas. Cuando me lo
comentó, me dio un vuelco el corazón. Estaba siendo un dia muy bueno.
Hacia un calor espantoso, asi que nos metimos en la cama en calzoncillos. Mi primo se
durmió rápido, pero yo no podia conciliar el sueño. No hacia mas que mirarle, empalmado, deseando acariciarle, poseerle, besarle,...
En ese momento, se giró y puso el brazo encima de mi cuerpo, con su mano tocando mi paquete, ¿estaria dormido?. Durante unos instantes, no se
movió, ni yo tampoco, disfrutando de cada momento. Entonces, y de forma impulsiva, pero con cuidado de no mover su brazo, me
quité los calzoncillos. Qué momento!!. Noté su mano caliente y suave sobre mi verga, dura y ardiendo, queriendo estallar. Poco
despues, noté como su mano se movia. Pensé que la iba a quitar, que se iba a terminar ese momento, pero fue todo lo contrario:
rodeó mi polla con sus cinco dedos y empezó a meneármela, acompasadamente, sin prisa, suavemente. Cuando le
miré, vi que estaba despierto, sonriéndome. Yo también le sonreí, y sin decir nada, me
acerqué a él y le di un beso en la boca. Mis manos agarraron su cabeza, entrelazando mis dedos con su melena rubia, mientras mis labios se juntaban con los suyos,
húmedos, con mi lengua explorando cada recodo de su boca. Cuando acabé con su boca,
continué con el resto de su cuerpo..., lamiéndole los pezones, bajando por la tripa, poco a poco, llegando a la altura del pubis, saboreando cada
centímetro cuadrado de su cuerpo, oliendo su aroma de adolescente, tocándole, disfrutando de su piel suave. Sin separar mi boca de su pubis,
cogí sus slips con las dos manos y empecé a bajárselos, despacio, disfrutando de cada pelo que
aparecía bajo sus calzoncillos, hasta que por fin, llegué a la parte más deseada: su polla. No era muy grande, lo justo, sin circuncidar. La
cogí, bajé la piel para descubrir su capullo y acerqué mis labios hacia él,
besándolo, lamiéndolo, introduciéndolo completamente en mi boca, mientras mi primo
gemía de placer, se estremecía, se movía intentando introducir su pene lo más posible en mi boca,
sacándolo y volviéndolo a meter, una y otra vez hasta que estalló. Su leche llenaba mi boca mientras yo
hacía lo posible para que no se escapara nada de ese delicioso néctar, tragando y
saboreándolo.
Seguidamente, y sin darle tiempo a reaccionar, le di la vuelta y pude ver ante mi un culo precioso, redondo,
respingón, suave. David no se movió, se quedó quieto, esperando a que yo hiciera algo, a que terminara de contemplarle, sin saber lo que iba a pasar pero deseoso de que ocurriera. Me
acerqué a él y le separé ligeramente las piernas, tocándole las pantorrillas, los muslos, el
culo... Agarré su culo con las dos manos, lo atraje hacia mi y hundi mi lengua en él lo
más profundo que pude, lamiendo su culo terso, sin pelo, al mismo tiempo que
introducía un dedo en él, virgen, luego dos, despacio, sin prisa... Como vi que David gozaba de cada momento, le
pregunté si quería que se la metiese. Él me dijo que si, asi que no le hice esperar. Me
ensalivé la polla y la acerqué hasta su culo, introduciéndola lentamente pero con fuerza. Cuando se la
metí del todo, mi primo gritó de dolor, pero poco después gemía de placer. No me lo
podía creer, tenia a mi primo a cuatro patas encima de la cama, y yo, de rodillas
detrás de él, con las manos agarrando su cintura y metiéndole la polla por el culo una y otra vez, disfrutando de cada
embestida. Estuvimos asi un rato, disfrutando de cada momento hasta que no pude
más y me corri dentro de él. Después de esto, nos tumbamos, abrazados ... hasta la noche siguiente...
sergivaro@latinmail.com