MI PRIMO MAURO
Realmente esto sucedió en 1982, cuando yo tenía 14 años, era muy chico, muy
ingenuo, pero tenía muchas dudas sobre el sexo, sin embargo me sentía atraído
hacia ambos sexos, pero era muy chavito para esto, sin embargo yo jugaba con los
chicos que vivían por la casa, entre ellos con mi primo Mauro de 18 años, más
que nada lo hacía con su hermano un año menor que yo, pero ahí estaba siempre
cuidándonos, pero un día que jugábamos en una casa abandonada a las escondidas,
yo buscaba dónde esconderme y me escondí junto a Mauro en un lugar muy chico, era como una
especie de armario, estábamos los dos apretados, él sentado en un viejo taburete,
y de repente, yo metido de pie entre sus piernas, me dijo:
- Mejor siéntate arriba de mí, así no estaremos tan apretados.
Yo me senté, sin pensar en morbosidades, encima de él, y su miembro rozaba mi pierna, claro que
traía puesto un short deportivo, no pasó nada, nos encontraron y seguimos
jugando. Ya después de jugar estuvimos conversando como toda pandilla de chicos largo rato en la casa abandonada, y uno
a uno se fueron marchando a sus respectivas casas, incluso mi primo Gustavo (hermano
de Mauro), me quedé un rato charlando y me dijo que el Jueves próximo mis tíos y mis otros primos irían a
una boda a San Luis Potosí, que él no iba a ir y que mis tíos le pensaban decir a mis padres que si le
hacía compañía en la casa aunque sólo nos separaba una cuadra.
- Yo encantado!.- le dije.
- Quiero irme de farra el sábado, y tal vez el viernes, quiero que seas mi
cómplice.
- ¿Quieres que me vaya contigo de rol?.- le pregunté, a lo que él me dijo:
- No exactamente, quiero que te quedes en casa por si hablan mis padres o mi novia, y digas que
ando en la tienda , o en el baño.
- ¿Qué vas a hacer buey?
- Tengo unas ganas de coger... (mientras cachondamente se agarraba la verga encima de su short),
lástima que no eres chava, si no, dentro del closet te hubiera dado una sabrosa cogida.
Y jugando le respondí:
- ¿Tú y quién más, buey?
- Yo solo, buey, y hubiera hecho cumplir el dicho de que a la prima se le arrima.
Ambos nos reímos y nos fuimos a nuestras respectivas casas, pero yo me puse caliente con la
plática, no dejaba de pensar en el atlético cuerpo de mi primo, sobre todo sus piernas y nalgas que
le dejaba el hecho de estar en un equipo de fútbol.
Por fin llegó el jueves, incluso fuimos a la terminal de autobuses a despedirlos y nos
regresamos, me instalé en casa de mis tíos, él dijo que iba a ver a su novia, salió y yo me
quedé dormido, al despertar lo vi dormido en la cama de al lado con una trusa tipo bikini, o como se llaman
en otros lados, slips, y se le vio un buen paquete dentro de su bikini
negro.
Al día siguiente el viernes por la tarde lo acompañé a jugar fútbol, pero empezó a llover y
nos refugiamos en la casa abandonada, y entre plática y plática hicimos varios juegos, entre ellos
apuestas y cosas así, y yo le dije:
- Te apuesto 100 pesos a que no te la dejas mamar por un hombre!
- Consígueme al putito y lo hago, buey.
Entonces se me hizo agua la boca, a lo que Mauro dijo:
- Como no lo conseguiste, me debes el doble de la apuesta (así era el juego).
- No he perdido Mauro, todavía...
- Y ¿dónde esta el buey?.- dijo él, a lo que yo respondí temerosamente:
- Sólo estoy yo, tú dirás...
Se quedó mudo, reaccionó y dijo:
- No manches, cabrón, tan chavito (14 años contra 18 de Mauro) y tan putito.
- Bueno, sí o no, pero no te doy el efectivo.
Jugando le dije que me sacrificaba mamársela porque era mi culpa haber hecho esa apuesta, yo
esperaba que me la perdonara, pero dijo:
- Voy a hacer un pequeño sacrificio, pero con dos condiciones, una, nadie se va
a enterar de esto, y otra es que me voy a correr en tu boca.
Yo como que sentí asco al imaginar el semen en mi boca y le dije:
- Ahí muere, Mauro.
Pero él reaccionó y dijo:
-No, cabrón, tú empezaste esto y tú lo terminas, buey.
Se bajó el short y su slip, me hincó, y me hizo que empezara a mamársela, yo lentamente la fui
introduciendo en mi boca, le hice creer que sentía asco, pero él me la fue metiendo, quería que me
la tragara toda, poco a poco me fue gustando, yo me aproveché y se la mamé con enjundia, y
él sólo decía:
- Así, primito, qué rico la chupas, trágatela toda y pronto tendrás tu premio.
Yo seguía chupando, y él con un mete y saca cual penetración casi me ahogaba,
pero era señal de que esos espasmos predecían su venida, y dicho y hecho, tuvo una corrida espectacular,
qué cantidad de semen arrojó mi primo, la cual disfruté, y al terminar me dijo:
- Qué rico la mamas, primo.- mientras su mano acariciaba mi cabeza.
Yo fingiendo enojo le dije:
- Ya, buey, no te burles, y vámonos porque tu leche me dejó asco.
Claro, era mentira porque lo había disfrutado, y Mauro dijo:
- Esta noche voy a ir a cogerme una vieja, ya que me dejaste caliente, primo.
Yo fingiendo enojo le dije:
- Pues vete, no sé cómo puede alguien disfrutar una chupada.
- Yo sí - dijo con una pícara sonrisa - pero te refieres al que la mama ¿verdad?
Ya en la noche, como a las 9:30, vi que se empezó a arreglar, y le dije:
- ¿En serio vas a ir a cogerte a una vieja?
- Claro! tu mamada me dejó bien caliente, aunque no creo que te supere, ninguna vieja de las que
me la han chupado ha dejado que me corra en su boca.
- Ay sí, muy cogedor, de seguro llevas el record, pero si sólo tienes 18.
- Por lo pronto anotaré la cogida que le di a tu boquita .
Con eso calló mi sarcasmo, yo estaba con un short solamente y él estaba con un jeans ajustado, y se
estaba poniendo la camisa, y se estaba yendo. Ya cuando Mauro se fue, empecé a acariciarme el
miembro fantaseando con mi primo, cuando de pronto oigo ruidos, y Mauro tenía como 30 minutos
de haberse ido. Me levanto de la cama y en ese momento Mauro abre la puerta del cuarto,
y lo veo ahí parado, y yo le digo:
- ¿Y ahora qué, buey? ¿no te ibas de cogelón?
- No tengo por qué gastar, tú puedes ser mi mujercita esta noche.
Yo me puse tan nervioso que no dije nada, y él se me fue acercando y me besó, yo no supe
qué hacer, y me dijo:
- ¿Quieres ser mío?
Yo no dije nada, y volvió a besarme, pero ahora yo le correspondí, nos besamos como desesperados,
queríamos comernos el uno al otro. Por un buen rato nos besamos, luego caímos a la cama,
él encima de mí, sin parar de besarnos, luego sus labios se dirigieron a mi cuello, al cual le daba unas
chupadas que me estremecían todo, sus manos recorrían mi cuerpo, no
me di cuenta pero mi short me lo había quitado, luego él se quitó la camisa, se
paró y yo me senté y le empecé a desabotonar el pantalón y le bajé su slip y
vi su bello miembro, y lamí completamente ya erecta toda su monumental verga, la
descapullé y me la metí suavemente, la fui mamando, con los labios aprentado, subiendo y bajando,
dándole una placentera mamada a mi primo Mauro quien sólo gemía y decía:
- Así, primito, trágatela, es toda tuya, chiquilla.
Yo continuaba mi labor mamadora, hundía mi nariz en sus vellos púbicos, al tenerla toda en mi
boca, luego la sacaba toda llena de saliva y lamía sus huevos y de vez en cuando veía el rostro de
Mauro perdido por el placer que le daba mi boquita mamadora, finalmente él
sujetó mi cabeza con sus manos y comenzó a arreciar el vaivén hasta que se corrió en mi boca, la cual se
llenó de su rica lechita, luego me levantó y me dijo:
- Desde hoy serás mi mamador oficial.
Luego nos besamos y nuevamente comenzó la batalla en la cama y me puso boca abajo y con sus
manos abrió mis nalgas y lamió mi culo, yo me estremecí, qué manera de chupar mi ano,
me metía toda la lengua, yo sólo gemía, mi ano empezaba a palpitar, y le dije:
-Ya! métemela! Mauro.
Me puso boca arriba y colocó sus labios en mis pezones, los cuales chupó como desesperado, yo le
acariciaba la cabeza, luego lamió mi abdomen y finalmente llegó a mi verga, yo
pensé que no me la mamaría, pero se la introdujo y eso fue el acabose para mí, me hizo gemir como una
puta, mientras sus dedos comenzaban a dilatar mi ano, luego me dijo:
- Ya estás listo, mi putito.
Y comenzó a meterme la cabeza, que me dolió, y luego fue despacito metiéndome
todo su tronco, yo me quejaba y le decía:
- Ya, Mauro, me duele!
- Espérate tantito ahorita se te quita el dolor.
Y empezó suavemente a penetrarme otra vez, despacio y suavemente, luego el
dolor se me fue quitando, mientras olas de placer me inundaban cada vez que todo su mástil lograba
entrar en su totalidad en mi culo, qué rico sentía cuando me lo sacaba y de golpe entraba, todo es un placer
indescriptible, yo no paraba de gemir, al igual que él. Luego él se acostó boca arriba y yo me
monté en él y cual puta en celo lo cabalgué como loco, cada embestida de mi primo valía el sacrificio del
dolor, al principio de la cogida que me estaba dando, mi culo subía y bajaba por esa verga y
prácticamente se lo succionaba todo mientras Mauro decía:
- Así! qué rico aprietas, putito.
Él arreció la cogida, cuando de pronto sentí sus trallazos de leche en mi interior,
él gemía fuerte, yo no dejé de cabalgar hasta que sentí que le exprimí toda su leche, luego
me dijo:
- Ven, ya fuiste mío, ahora eres mi chiquilla.
Se acomodó y mientras yo le limpiaba la verga con mi lengua, él me la volvió a mamar, con la
intención de que yo también me corriera, ya que él lo había hecho ya dos veces, y con lo caliente
que andaba me corrí pronto en su boca. Esa noche, cual adolescentes fogosos, lo hicimos
dos veces más.
Mi primo me hizo su "chiquilla", como él decía, durante 4 años más, hasta que yo
cumplí 18 y él 22. Se consiguió una novia, pero siempre me ha dicho que nadie
supera mis mamadas. Aunque yo fui su única experiencia homosexual, sólo le habían mamado mujeres, por lo
que siempre he dicho:
Nadie mama una verga bien mamada como otro hombre, porque sabe dónde gozas
más.