Sexo con un amigo, gracias a un placentero vestuario
Hola a todos, me llaman José, tengo 22 años, de siempre me han gustado los
chicos, ya con 13 años empecé a tener experiencias homosexuales. Aunque
también he estado con chicas, y me he enamorado de varias, pero prefiero los
chicos, y siempre que veo algún chico que me gusta, imagino lo mucho que
disfrutaría con él, y cuando me pajeo lo hago recordándolo.
Desde hace tiempo, tengo un diario romántico-sexual, donde plasmo mis
experiencias con chicos, y ahora os contaré una de mis experiencias, mientras
lo cuento, me pajearé pausadamente, y quien quiera, que se pajee al leer.
Teniendo 16 años, estuve durante unos meses yendo a la piscina cada día
entre semana. Y como ya os podéis imaginar, era una gozada, ya que en el
vestuario nos solíamos juntar entre 20 y 40 chicos, la mayoría adolescentes
de entre 15 a 17 años o poco más, a los cuales solo conocía de coincidir en
la piscina. Sin duda, esa situación era toda una maravilla, lo cual se
producía día tras día. Además solía ir cada día a una hora distinta, y así
poder variar de grupos. La mayoría de los chicos, eran estudiantes de un
gran instituto que había al lado del polideportivo. Yo por mi parte, era del
barrio, e iba a otro instituto también cercano al complejo deportivo.
El vestuario era ciertamente grande, y la parte de las duchas estaba muy
bien, ya que aunque había separadores entre las duchas, estos separadores
eran morbosos, ya que solo separaban la parte intermedia de la ducha, puesto
que tanto por debajo como por arriba no seguía el separador, por lo que las
piernas eran visibles, y las cara nos las veíamos dando un pequeño saltito,
además eran abiertas por la parte frontal, por lo que al pasar por delante,
se veía todo. Las duchas de enfrente no se veían, ya que había un separador
también, aunque igual mente morboso, puesto que también solo separaba la
parte intermedia, y además era un espejo, lo que permitía ver las demás
duchas, la cual cosa era fascinante.
El caso es que el rato que estaba en los vestuarios, era fantástico. Estar
entre tanto chico desnudo me encantaba, y eso propiciaba que en los ratos
que estaba en la intimidad, me hiciese pajas recordando la belleza de los
chicos completamente desnudos.
Normalmente, siempre había comentarios sexuales a forma de broma, y también
se sobaban el paquete, e incluso algunos se pajeaban, ya fuera de manera
disimulada, o en ocasiones se la meneaban abiertamente para que los viesen.
En alguna ocasión yo también me hice alguna paja, aunque lo hacia sin que se
percatarán. Naturalmente, el pajearme allí mismo era genial, ya que mientras
me la pelaba, miraba las maravillosas pollas de los otros chicos, e
imaginaba lo fabuloso que sería una orgía de pollas.
Por cierto, muchos de los chicos tenían cuerpos atléticos, ya que
practicaban deporte con asiduidad, y además, casi todos eran guapos, o
sexis, aunque también había del montón, pero con estupendos cuerpazos, y
bien dotados, lo cual mitigaba el hecho de que su belleza fuese poco
acentuada.
Algunos días iba con los chicos de mi instituto, aunque éramos menos que los
del otro instituto. Uno de los chicos de mi instituto, era mi amigo José
Luis, tenía mi misma edad, bastante atractivo de cara, un cuerpazo algo
fibrado, una polla de grandes dimensiones, y ciertamente simpático.
Lógicamente, me la meneé muchas veces pensando en él.
Sin duda mi amigo era todo un macho, ya que tenía novia, la cual no era lo
que se dice guapa, y no lo digo por celos, además como he dicho, él sí era
guapo de pies a cabeza, y simpático. He de admitir que deseaba que fuéramos
pareja, aunque no se puede decir que estuviera enamorado de él, pero
seguramente, si se hubiera dando la posibilidad, me habría enamorado de él,
es decir, que aparte de gozar de sexo, también le hubiera querido en poco
tiempo.
En un día de los que iba con mis compañeros de instituto, y ya estando en
el vestuario, bajo el agua de la ducha, se acerco mi amigo José Luis
completamente desnudo, el cual se estaba tocando la polla de manera
provocativa, su polla estaba morcillona, por lo que sus dimensiones eran
fantástica, y a mi me gustaba mucho tenerla tan cerca. Se la tocaba
balanceándola a su libre albedrío, y en un momento determinado, estaba tan
cerca, que su polla golpeo mi muslo, ante lo cual yo levante la rodilla
hasta tocar su polla, con lo que pretendía hacer parecer, que rehusaba que
se acercase tanto, pero la verdad, es que así le tocaba la polla.
En el momento en el que se acerco tanto, yo me ruborizaba, ya que temía que
se diera cuenta de que me gustaba, y sin duda se dio cuenta de mi situación,
puesto que voz picarona me dijo, "te gusta mi polla, te gustaría tocarla", y
otras frases por el estilo.
Por suerte, todo fue de buen rollo, y en aquel momento la cosa quedo en un
simple juego entre amigos, aunque creo que lo ocurrido, propicio que nuestra
relación cambiase un poco, ya que desde aquel día, se acentuaron situaciones
parecidas, aunque por suerte esto no sucedía en los vestuarios, por lo que
íbamos con ropa. En los vestuarios solo nos dedicábamos miradas que eran
algo diferentes, e incluso se exhibía mostrándome todo su cuerpo desnudo, yo
solo sonreía ante tanta belleza.
Un día, me propuso ir a su casa tras terminar las clases, ya que teníamos
que hacer un trabajo para el insti. Al llegar a su casa, me comento que su
familia no vendría hasta la noche, por lo que estaríamos solos. Además como
estabamos sudados por haber jugado un partidillo de futbol, me dijo que se
iba a duchar, y que yo también me duchase. Sin duda eso me gusto, y creo que
a él también, ya que me lo dijo con cara de malicia, lo cual a mi me ponía
cachondo, más aún cuando bromeando me recordó los momentos en que estabamos
en el vestuario. Y mientras eso sucedía, se quito la camiseta, lo que a mi
me gustaba ya que así vería sus cuerpazo nuevamente. Una vez ya estaba
desnudo de cintura arriba, me dijo que me la quitase yo también, cosa que
hice de inmediato. En aquel instante, yo ya pensaba con más entusiasmo en la
posibilidad de que pudiéramos pasar un buen rato.
Nos dirigimos a su habitación para dejar la cosas, y acto seguido, fuimos al
baño, donde nos desnudamos completamente. Y en ese momento me dijo que me
metiera en la bañera, cosa que hice tranquilamente, pero tras meterme, él
también se metió de inmediato, lo cual no esperaba, ya que la bañera, aunque
era de tamaño grande, no era espaciosa para los dos a la vez, a menos que
quisiéramos estar bien juntos.
Al poco rato, cuando estábamos mojados, me pidió que le enjabonara la
espalda, por lo que cogí una de las esponjas, pero entonces él me dijo que
lo hiciera con las manos. La cual cosa a mí me pareció estupendo, ya que así
podría tocar su hermoso cuerpo, y eso me ponía caliente, pero la excitación
me podría delatar, lo cual temía que ocurriera. Por suerte, la enjabonada
que le estaba dando en la espalda, parecía gustarle a juzgar por su aptitud,
por lo que deslizaba mis manos por toda su espalda, desde la nuca hasta las
partes bajas de las lumbares, e incluso, en momentos llegaba hasta las
nalgas de su bonito culo.
Al rato se giró, y me hizo girarme a mí, para que así ahora fuese él quien
me enjabonara la espalda. Lo hacia de una manera fantástica, lo cual me
maravillaba totalmente. Instantes después, tras un rato enjabonándome,
mientras seguía con mi espalda, me susurro al oído, "te gusta mi polla,
estás caliente, te ha gustado enjabonarme la espalda, me he percatado que
también me tocabas el culo, es que también te gusta mi culo", y algunas
otras frases similares. Que lógicamente, me ponían muy cachondo, y que sin
duda ya no pude evitar la erección de mí polla, por lo que quedo claro que
me gustaba lo que hacíamos.
Naturalmente, él rápidamente si dio cuenta de que me estaba empalmando, por
lo que entonces me dijo, "veo que se te pone dura la polla", yo entonces
giré la cabeza, y le reté a que me prenetrase. Y sin decir nada, él me hizo
poner un pie sobre el borde de la bañera, para que así yo me abriera de
piernas, y así las nalgas del culo se separaban lo suficiente como para
facilitar la penetración que me iba hacer.
Acto seguido empezó a flotar su polla en mi culo, y una vez encontró el
agujero del culo, por lo que inició a introducir la polla. Y de pronto, ya
me estaba envistiendo, con un agradable ritmo de follador nato, lo cual me
estaba gustando mucho. Lógicamente el jabón y el agua ayudaron a lubricar mi
culo, por lo que la polla entro en mi culo con cierta facilidad.
Entre tanto, mientras él me follaba, yo inicie un ligero pajote, ya que mi
polla estaba dura, y pretendía correrme al mismo tiempo que él se corriera
en mi culo. Como es normal, los dos estábamos gozando plenamente de la
follada. A cada envestida que me daba, sus magníficos huevos golpeaban mi
culo, lo cual me producía una sensación muy satisfactoria, ya que siempre
me ha gustado, que los huevos de mis amantes fuesen grandes, y así podrían
golpear mi culo a cada envestida que me propiciaban.
Tras un rato enculándome, se corrió entre gemidos y espasmos de placer, a la
vez que me decía todo tipo de frases sexuales. Poco después de notar como su
leche inundaba mi culo, yo también me corrí de gusto. Y una vez los dos ya
nos habíamos corrido, él saco la polla de mi culo, y yo en seguida me agache
hasta su polla, para así pasarle la lengua por toda su polla, con el fin de
probar su semen, y de limpiarle los restos de leche.
Al pasar mi lengua por todos los contornos de su polla, me entró las ganas
de metérmela en la boca, cosa que hice al poco rato, por lo que se la empecé
a mamar con gran gusto. Me chiflaba tener su magnífica polla en mi boca,
igual que me encantaba sobar sus fantásticos huevos con una de las manos,
mientras que con la otra mano le estrujaba el hermoso culo.
Entre tanto él no cesaba de brindarme todo tipo de frases que me ponían a
tope, a la vez que me estiraba ligeramente del pelo. Incluso en algunos
momentos, se agachaba lo suficiente como para llegar hasta mi culo con las
manos, y así propinarme algunos azotes. Todo ello me gustaba mucho, por lo
que tenía mi polla súper dura, y de tantos en tanto dejaba de estrujar su
culo, para así sobarme mi polla.
Tras un rato gozando con la mamada que le daba, llego el momento en el que
se corrió de gusto, obsequiándome varios trallazos de leche, llenándome la
boca con su delicioso liquido blanco. Y cuando aún no había dejado de
correrse, saque la polla de mi boca para chupetear sus huevos. Momento en el
que su semen caía de mi boca, ya que la cantidad de leche con la que me
obsequio era difícil de evitar que se derramase. Por lo que impregne sus
huevos con el esperma que me brindo.
Entre tanto él continuaba diciéndome todo tipo de frases calenturientas,
cosa que me hacía gozar plenamente. Y mientras seguía dándole chupetones a
sus huevos, deje de sobarme la polla para ya meneármela desenfrenadamente, y
como estaba tan caliente, no tarde en correrme de placer.
Después de gozar de este encuentro placentero, solíamos hacerlo con cierta
asiduidad durante cerca de tres años. Había semanas que lo hacíamos de dos a
tres días, y normalmente, en cada encuentro nos corríamos al menos un par de
veces cada uno. E incluso algunas veces, nos las ingeniábamos para propiciar
el poder quedar para dormir juntos por la noche. Lo cual facilitaba que
pudiésemos gozar apasionadamente sin preocuparnos del tiempo del que
disponíamos.
Aún recuerdo cada parte de su fabuloso cuerpo, sobre todo aquella descomunal
polla con la que tanto placer goce en infinidad de ocasiones. Lo tenía todo,
atractivo de cara, magnífico cuerpo, maravillosos atributos sexuales, y
rebosaba en simpatía.
Y si quieres hacer algún comentario, ya sabes: pajarovolador69@hotmail.com