Querido Primo

Hola, este es un hecho que me pasó cuando tenía 16 años, ahora tengo 19, pero ha sido mi "primera" y mejor experiencia homosexual que he tenido. Me describiré primero, soy alto, moreno, marcado de cuerpo ya que estoy en un equipo de natación, y el constante ejercicio han hecho que me desarrolle muscularmente bien, varonil (no afeminado) y con esto se puede decir que soy guapo. Bueno, volviendo al relato, digo "primera", entre comillas, experiencia sexual gay, porque desde muy chico mi primo Ángel y yo jugábamos un juego que le nombramos "El amor", y se trataba de un par de jotos, en esa edad no sabía lo que era un joto, que siempre teníamos relaciones sexuales. Esto lo hacíamos cuando nos tocaba bañarnos juntos, cuando estábamos a solas o cuando nos escapábamos de los adultos. Con ese juego yo empecé a sentir lo que era el placer, ya que nos besábamos, nos la mamábamos y nos penetrábamos. A parte mi primo fue el primero que me enseñó a masturbarme, sé que es algo que sólo se aprende, pero Ángel fue el que me despertó la curiosidad por tocar mi cuerpo y sentir lo que es un orgasmo.

Pero como todo era un "juego", pues nunca nos habíamos interesado en esas ondas homosexuales, pero la verdad es que me gustaba, y creo que a él también. Ángel es tres años mayor que yo, por lo tanto la pubertad y la adolescencia le llegaron mucho antes, y empezó a sufrir los cambios típicos, y creo que por esa razón ya no volvimos a jugar al "Amor",  ya que cuando yo me le acercaba y le quería ver su paquete, él se lo ocultaba, y una de esas me di cuenta de que tenía un hermoso vello cubriéndole su verga y me empecé a fijar también en su físico y estaba empezando a tener una hermosa musculatura y se estaba poniendo muy guapo. Entonces yo me quedé con las ganas de agarrarle ese nuevo paquete que tenía, de chupárselo y de tocar su nuevo cuerpo, pero él no se dejaba. Desde ese momento me empecé a fijar más en los hombres, en su musculatura, en su cara, cómo se les ve el paquete, etc...

Después de un tiempo yo ya me convertí en un adolescente calenturiento, y conseguía películas porno (heterosexuales), pero la verdad es que nada más me fijaba en los rabos de los actores, y Ángel de vez en cuando venía a mi casa y veíamos las películas, nunca perdimos esa confianza al halar de sexo, pero sin llegar a caricias; cuando veíamos las películas juntos y solos, él acostumbraba acostarse en la cama boca a abajo y con sus caderas empezar a masajearse su verga, y nada más de ver cómo movía sus nalgas y de imaginar el cómo se mueven sus huevos y el pedazo de carne, me ponía a mil, y él por ver la película también se le ponía dura y se iba al baño a hacerse una paja, yo me la hacía rápido y luego iba a la puerta del baño a oír los sonidos de placer que emitía.

Pues una de esas tantas visitas, se quedó a dormir, y antes de acostarnos hablamos de sexo, y de temas relacionados que se me salió decirle:

- ¿Te acuerdas cuando jugábamos al Amor?

Él sólo se quedó callado y me dijo que de repente le había dado mucho sueño, yo apenado, pues le dije que ok, que si quería ya se fuera al cuarto de visitas, él se fue, se puso su ropa para dormir y se acostó, yo hice lo mismo, y no podía dormir, pensando en lo que estaría pasando por la cabeza de Ángel, y qué excusa le iba a dar para lo que le dije.

Ya había agarrado el sueño, cuando de repente escucho en mi oído:

- Sí, si me acuerdo!!!

Yo volteé rápidamente y ahí estaba él, me dio mucha felicidad y lo vi directo a los ojos y juntamos nuestros labios, perdiéndonos en un beso muy profundo y largo, y siempre había querido sentir ese beso de él, porque ya no era lo mismo que el beso de cuando éramos chiquillos, era mucho mejor, y más sabroso. La temperatura fue subiendo y nos empezamos a desnudar, ya los dos sin ropa nos abrazamos, yo lo alejé y le dije:

- Hace mucho que quería tocar este cuerpo de hombre, besarlo y admirarlo.

- Pues qué esperas!, haz tu sueño realidad, sólo voy a estar para ti - me dijo mi primo - y quiero que me la mames, como cuando jugábamos.

Le hice caso, pero primero recorrí su pecho, jugué con sus tetillas, y bajé a su abdomen marcado, lo lamí, y con mi mano ya estaba empezando a masajear sus huevos, y de repente ya estaban sus 19 cm de carne en mi boca, me asfixiaba, pero me fascinaba, él embestía lentamente, y con su mano me dirigía la cabeza, yo empezaba lento y aumentaba la velocidad, y cuando creí que se venía me detuve y subí a darle un nuevo beso en la boca, ahora él recorría mi cuerpo con su lengua, y yo me moría del placer, llegó a mi instrumento y lo mamó tan rico y delicioso que gemía de placer, y él supo cuándo me iba a venir y recibió toda mi leche en su boca, nunca había echado tanta leche, y me fascinaba más de ver su cara llena de ella. Pero él no estaba totalmente satisfecho, y empezó a meterme un dedo en mi hoyo, y luego dos, hasta dilatármelo, sabía lo que venía, y no espere más, me acosté boca arriba y subí mis piernas a sus hombros, ensalivó su hermoso capullo rosado, y perfectamente lo fue introduciendo a mi agujero, sentí que me partía pero me gustaba mucho, él empezó lentamente y sus gemidos de placer eran muy sensuales y me excitó tanto que de nuevo la tuve dura, a Ángel le gustó tanto que me excitara que empezó a embestir más y más fuerte hasta que wow!!!, se vino en mi hoyo, su leche ardiente estaba en mi culo, y de tantas sensaciones, me vine de nuevo, manchando mi pecho y abdomen, mi primo sin sacar su instrumento se recostó en mí y empezó a frotar su cuerpo, mezclando mi semen con su sudor, después me limpió el cuerpo y me besó, con un beso igual de largo con el que empezamos, cayó a mi lado, y estábamos cansados, yo me recosté en su pecho, jugué con sus pezones, y nos quedamos dormidos abrazados.

Gracias a esto pude atreverme a tener más aventuras, pero esas se las cuento luego, sólo me resta darle las gracias a Ángel por ser tan gran instructor, y ser mi primer hombre. 

 

 JoSé JeSúS