Recuerdos calientes
Esto es algo que me pasó cuando tenía 18 años, antes que nada les diré como soy:
moreno claro, lampiño, delgado pero musculoso, mido 178 mts, peso 59 kg, rostro
muy juvenil, con un trasero y piernas muy ricas y unos pectorales carnosos
desarrollados por la natación. Las chicas del colegio me dicen que tengo muy
buen trasero como a ellas les gusta. Yo flirteaba con ellas y me imagine
teniendo sexo con alguna de ellas algún día, pero también hay chicos que me
miran las nalgas discretamente y yo disfruto secretamente su mirada y hay otros
chicos como yo que tienen un buen trasero o cuerpo y esos me gusta verlos
también, total me definí entonces con gustos bisexuales sin ninguna experiencia
practica.
Un día salí de la escuela y me dirigí al centro del pueblo a comprar unas cosas
para realizar un trabajo de la escuela, tome el autobús y comencé a recorrer las
tiendas buscando lo que me hacía falta y de pronto veo a un militar guapísimo de
traje verde oliva detrás de mi, cuando lo miré a la cara, él me sonrió y yo le
devolví la sonrisa sin darme cuenta de lo que podría provocar en él, y no le
presté más atención, ya que lo único que me preocupaba en ese momento era
encontrar todo lo necesario para el trabajo que me habían pedido en la escuela,
total seguí caminando buscando lo demás y apenas me percaté de que el soldado me
iba siguiendo a todas partes , primero lo hacía de lejos pero después cuando
quizá empezó a tomar más valor o más confianza se fue acercando más y más a mi,
yo seguía comprando cuando de pronto me dan ganas de ir a orinar y en la tienda
donde andaba no había baño para los clientes por lo cual rápidamente terminé las
compras y me fuí a la plaza donde hay baños públicos.
Entré al baño y no había nadie más, ya que la mayoría de la gente acostumbra a
ir a esa plaza ya sea temprano por las mañanas o ya entrada la noche, comienzo a
orinar cuando de pronto escucho que alguien más entra, siento que se pone detrás
de mi y escucho una voz sensual que me dice, ... -que buen culo tienes nené....-justo
como a mi me gustan los culos....-bien paradito y redondito....-y ese pechito
tan carnosito....-mmmmm.....-.me provocas mucho....
Yo paré de orinar porque me puse nervioso y excitado por lo que acababa de
escuchar, pues esas palabras eran para mi, porque no había nadie más ahí dentro.
Cuando volteo y veo que es el militar que anduvo siguiéndome, casi me desmayo,
ya que como mencioné antes, no le había prestado atención al soldado porque
andaba muy preocupado por mi tarea. Yo pensé que quizá había sido mi imaginación
eso de que me andaba siguiendo. Yo ese día llevaba unos jeans que me quedaban
bien ajustados desde mis muslos hasta mi cintura , y como tengo un par de
nalguitas muy paraditas y duras con esos jeans se me notaban más, además la
camiseta escolar de principios de año ya me quedaba ajustada y revelaba mi pecho
bien formado y mis pezoncitos erectos que también habían provocado a este
militar.
Solo en ese sitio con el soldado parado frente a mi mirándme con lujuria y
sobándose un buen paquete. me quedé mudo de miedo y excitación, como era posible
que ese hombre tan guapo me dijera eso a mí, seguro que tenía cuanta mujer
quisiera a su disposición. El era mucho más alto que yo, media como 187 cms, muy
bien desarrollado de cuerpo y maduro. Lo único que pude decirle fue -¿de verdad
que te gustan mi culo y mis tetillas? Y él con una sonrisa muy atrevida me dice
... -me encantan esas nalgas tan bonitas que tienes nené, desde que te vi no
pude dejar de seguirte, sabes me tienes bien caliente y además tu te lo buscaste
poniéndote esos jeanes y franela tan apretados que provocan tener sexo contigo y
después me sonreíste pícaramente.
Queriendo defenderme le dije que no era gay y que no le había sonreído con
picardía, él me contestó, -a leguas se te noto que yo también te gusté y que te
gustan las vergas grandes y duras como la mía, pues echaste un vistazo a mi
paquete cuando me sonreíste. Yo me quede tieso y antes que pudiera reaccionar se
acercó más a mí, me tomó de la mano, me dijo que le agarrara la verga por que él
ya no se aguantaba más, y yo como no queriendo se la toqué por encima del
pantalón oliva que llevaba. Wow que grande y dura era! Cuando se la acaricié
lanzó un gemido de placer y me dio miedo que alguien entrara y nos viera así. Yo
me emocioné mucho también al agárrasela, pues sentí un corrientazo de excitación
por todo el cuerpo como nunca antes había sentido, pero a la vez me dio mucho
miedo.
Le dije que ahí no podíamos hacer nada más porque alguien nos podía ver, y él me
contestó que me iba a llevar a su casa, que vive solo y no habrá ningún problema
para pasarla muy bien los dos. Esperé con él a que se le bajara la erección que
tenía y salimos, yo al salir le dije que no, que no quería irme con él, pero él
me toma del brazo nuevamente, esta vez con fuerza diciéndome que no, que él no
se quedaba así, que primero me tenía que picar el culo antes de dejarme ir y que
yo no intentara oponerme, pues era más grande y fuerte que yo, por mi camiseta
escolar sabia donde estudiaba y me raptaría otro día si fuera necesario. Al
escuchar esto yo me resigné y entendí que ya no podía hacer nada para oponerme.
El le hizo una seña a un taxi y nos subimos juntos a la parte de atrás.
Cuando estábamos adentro, el taxista le preguntó que a donde íbamos y el soldado
le dio su dirección y le pidió que se fuera lo más rápido posible porque
teníamos mucha prisa. -Sargento Eleazar Gimenez, Ele para ti, me dijo
presentándose. -Estudiante Antonio López, Tony para ti, le contesté. El taxista
llevaba la radio a todo volumen escuchando un partido de fútbol así es que no
nos oía la conversación donde Ele me contó que tenía 35 años en la mili y que
estaba pronto de retirarse al litoral y yo le conté que pronto terminaría el
colegio y quería irme del pueblo. -No podía creer que semejante espécimen macho
tan bueno casi me triplicara mi edad, podría ser mi abuelo, pensé para mí.
Entonces Ele sin mirarme y sin que el taxista se percatara, me tomó de la muñeca
y me puso la mano en su paquete, yo instintivamente comencé a sobérselo y palpar
esa enorme verga que tenía y él me sonrió su aprobación mientras metió mano
dentro de mis jeanes para agarrarme las nalgas, sobarme la raja del culo y
calentarme mi huequito sagrado. Wow qué rico me hacía eso. Ya me estaba
comenzando a gustar este juego caliente, pues era vivir alguna fantasía o sueño.
Llegamos a la dirección, el soldado le pagó al taxista, bajamos del auto, él
tomó mi mochila y se dirigió a abrir la puerta de su casa, la puerta se abrió y
a mi ya no me quedaba más que entrar, entré yo primero y detrás él, cerró la
puerta y justo cuando la cerró, aventó mi mochila al piso, me abrazó por detrás
y me dijo al oído.......... -ahora sí, vas a saber lo que es un hombre de verdad
bebé...... -ando bien caliente, tu culo me gusta mucho, va a ser mío ese culito
rico sabes Tony. Yo al escuchar esas palabras comencé a excitarme más y más.
Ningún hombre jamás me había hablado así, ni propuesto nada. Yo no sabia como
defenderme de esos ataques verbales, ni por lo que ahora sentía, quería
defenderme ya, pues me estaba provocando este hombre mucho.
Me levanto como una pluma, me llevó a su cuarto y me aventó en la cama, comenzó
a bajar las persianas y a desnudarse, se quitó primero la chamarra o camisa que
usan, debajo de esa camisa traía una playera blanca sin mangas que le quedaba
muy ajustada. Cuando se la quita veo que esta muy bien del pecho y del torso,
sin una onza de grasa, se veía que hacía bastante ejercicio, se sienta en una
silla que esta a un lado de la cama y comienza a quitarse las botas y después el
pantalón, cuando se quitó el pantalón y se puso de pie ¡wuauwwww! traía un bóxer
blanco de lycra muy ajustado a todo su hermoso cuerpo, se veía buenísimo y
pensar que estuve a punto de echarme para atrás al no querer nada con él.
Tenía unas piernas muy fuertes y muy anchas y se le podía apreciar un paquetote,
de pronto me dice -¿que pasa, por que tan serio niño?... yo lo único que pude
decir fue... -sabes Ele estas bien rico, justo como había soñado seria mi
primera vez, en eso él lanza una carcajada y me dice, -pues no que no eras gay,
nené.... le digo que no lo soy, que soy bisexual y me dice que para él es lo
mismo, se acerca a mi y sin poderme resistir le empiezo a tocar las piernas que
es lo que más me atrae de los hombres, se las acaricio y las comienzo a besar,
de pronto él me quita la camisa y luego comenzó a besar mi cuello y mis tetillas
excitándome más y más. -Tienes unos pechitos de fabula nene....um.... que ricos
y duritos están tus pezones y me los comienza a mamar, poniéndome a gemir
suavemente.
Me levantó y desabrochó el pantalón, me lo bajó muy despacio, disfrutando de ver
mi cuerpito faco y lampiño quedando desnudo para él. Sabia perfectamente que ya
yo era suyo, yo estaba cada vez más excitado. Me quitó el slip que yo traía y
empezó a acariciarme todo el cuerpo haciéndome suspirar y gemir de excitación,
yo le dijé que parara, que no quería más, que tenía miedo, que era virgen, y él
me contesto mirándome a los ojos que no me preocupara, que él me iba a hacer
sentir cosas muy ricas que nunca olvidaria y me acarició suavemente una vez más,
electrizándome todo el cuerpo, entonces asentí y le pedí que se quitara el bóxer
que traía y wuauwww que hombre, tenía una erección tremenda, tenía el pene
enorme, no se exactamente cuanto le medía pero era bastante grande y muy ancho,
con un glande rosado grandote que rezumaba presemen, basta decir que era un pene
muy bonito y hermoso ya que nunca había yo visto otro sino el mío. Se subió
encima de mi y cuando lo sentí completamente montado en mi, me estremecí de
emoción, no lo podía creer, sentir a aquel militar macho maduro completamente
desnudo encima de mi, casi me vengo en ese momento, después comenzó a besarme, a
tocarme todo, a acariciarme y al mismo tiempo me decía al oído un montón de
cosas porno de mi , de mi cuerpo, y de él y lo que yo iba a aprender de él y a
gozar con él, que me calentaban más y más y ponían mi imaginación juvenil a
volar.
Entonces me pidió que me volteara, yo asentí sin problemas, sabia que buscaba mi
culo y yo se lo daría, y justo cuando me puse de espaldas hacía él mostrándole
mi hermoso trasero, sentí la cosa más rica que jamás me haya pasado. Sentí su
lengua en las nalgas, me las besó con mucha desesperación y me las apretó muy
fuerte como si fuera un animal en celo, de repente abrió mis nalgas y dejó mi
rosado, apretadito y virgen anito al descubierto, posó su lengua ahí en ese
hoyito mío y me sentí aún más rico, me besaba y metía su lengua desesperado,
como si lo hubieran tenido en cuarentena por mucho tiempo, yo me sentía en el
cielo la verdad, pero de pronto se levantó, tomó un tubo de gel lubricante, sacó
unos condones y me pidió que le mamara la verga.
Yo no quería mamársela, pero me dio miedo que me fuera a golpear o hacer daño y
accedí a su petición. Al principio me pareció desagradable aquello, pero al
probar su verga, poco a poco me fue gustando más y más, excitándome de nuevo. El
notó el cambio en mi y me comenzó a decir como quería que se la mamara y yo me
desviví por complacerlo, descubría el placer de mamar a un hombre. Seguí sus
deseos al pie de la letra y pronto yo estaba disfrutando de ese manjar increíble
a la vez haciéndolo gemir de placer. Me gustó saber que yo tenía ese poder sobre
él de hacerlo gozar y él a mi también.
El me empezó a meter un dedo lubricado en mi culito y yo me dejé, pues me
gustaba todo ya que él me hacía y quería aprender más con él. Le gustó lo
apretado que tenía mi ano, se excitó más, me dijo que me iba a coger bien rico,
que él tenía una verga justo para mi culo, que sería un pecado que él no
desvirgara y disfrutara un culote así como el mío, que me iba a gozar a lo
máximo y yo también aprendería a conocer y desear ese placer. De repente me
metió otro dedo, yo no aguanté más y comencé a gemir. Me tomó de una manera muy
fuerte y siguió metiendo y revolviendo esos dos enormes dedos en mi culito
abriéndomelo más y más para después poderme penetrar con su verga grande que yo
seguía mamando con desesperación disfrutando el néctar preseminal que me
obsequiaba fruto de la enorme excitación sexual que yo le provocaba.
Entonces me recostó boca arriba, me miro lascivamente y yo le devolví la mirada
fuertemente sin rubor, abrió mis piernas hasta que pudo ver mi culito, me lo
sobó con más lubricante, -¿verdad que te gusta nene? -siiii papiii le conteste
con voz atiplada y casi sin aliento. Se arrodillo entre mis piernas y me pidió
que se las pusiera en sus hombros, yo lo obedecí sin titubear, ya deseaba mucho
tenerlo dentro de mi. Vi fascinado como Ele se puso un condón, casi no le cabía
de lo grande de su verga. Cuando le puse mis piernas en sus hombros comenzó a
acercarse poco a poco a mi culito. Incrédulo veía esa enorme verga hambrienta de
mi culo, buscar mi huequito para desvirgarme y yo tuve la suerte y el placer de
ser su victima. Puso la cabeza en mi entrada, comenzó a empujar y al mismo
tiempo a gemir de una forma muy exagerada y excitante.
Me quiso meter su glande pero me resistí, mi culito no podía tragarse ese
animal, él siguió insistiendo y por fin poco a poco me fue entrando. Mientras yo
me sentía desvirgado, ultrajado, violado, cogido; él se sentía en la gloria o al
menos eso pensé yo, por que ni cuenta se daba de que yo estaba sufriendo al
dejarme penetrar por semejante instrumento. Cuando de pronto me ensarta por
completo la cabezota de ese enorme pedazo de carne caliente y hambrienta, lancé
un alarido fuerte y ya ni me importó que los vecinos se fueran a dar cuenta, él
no alcanzó a taparme la boca a tiempo y me dijo que sentía haber hecho eso pero
que él estaba muy caliente, necesitaba cogerme y de otra forma no me iba a
entrar su verga la primera vez, pero después me acostumbraría y me seria fácil
recibirlo.
Una vez que tuve toda su verga adentro era un dolor tremendo el que yo sentía en
ese momento, se me salieron las lagrimas y me ardía mucho. El por su parte
comenzó a besarme y acariciarme mucho y a decirme que todo ese dolor me iba a
pasar pronto haciéndome sentir mejor con sus mimos. Me dijo también que se
sentía muy feliz de ser el primer hombre en disfrutar ese culito tan rico que
tengo. Entonces se quedó quieto por algunos minutos y me preguntaba
cariñosamente si el dolor me iba disminuyendo, yo solo atine sonreírle
valientemente, de pronto comenzó a sacar poco a poco su verga y me la volvía a
meter nuevamente suavecito.
A mi ya no me dolía tanto, él se dio cuenta y comenzó la cogida a tomar sabor,
él empezó a acelerar sus movimientos y yo por más que no quería gemir, comencé a
hacerlo ya que comencé a sentir cosas muy ricas dentro de mi que comenzada a
disfrutar y a darme un placer insospechado. El también se veía que estaba
disfrutándome al máximo ya que gemía y bufaba de una manera super excitante. ¿Te
gusta ahora nené lindo? me pregunto dulcemente, -Siiiii papiii, me encanta
mucho, es rico asi contigo dentro de mi. -Ahora te voy a llevar al cielo mi nene
y nunca más lo vas a olvidar, -Siii hazmelo asiiii...-Lo deseo mucho asiii
contigo mi papito...-Llévame al cielo contigo papi. De solo acordarme de esta
primera vez me pongo muy caliente, ya que sentía que tenía a todo un semental
encima mío que me estaba haciendo suyo conquistándome como le daba la gana. El
era alto como 187 cm, muy fornido por el ejercicio, pesaba alrededor de 80 kg
pero de puro músculo y unas piernas de ensueño fuertes muy anchas y bien
trabajadas. Aparte traía una barba de unos 2 o 3 días y su pelo casi a rape, en
verdad era todo un poderoso macho. Creo que muchas mujeres y hombres también han
de haber dado lo que fuera por estar en mi lugar.
En fin les decía que él empezó a arreciar sus movimientos de una manera muy
fuerte y salvaje y eso a mi me gustó mucho ya que yo en ese momento me sentía
feliz entregándome al hombre que me estaba enseñando a ser suyo y disfrutarlo.
Yo gemía más fuerte y él también lo hacía, la cama rechinaba de una manera
descomunal de la fuerza conque este lujurioso semental me daba su sexo. Estoy
seguro que la mayoría de sus vecinos se dieron cuenta de lo que estaba pasando
en la casa de aquel soldado. Yo escuchaba sus gemidos, sus bufidos, el rechinar
de la cama y aquel hermoso choque de mis nalguitas con su pelvis, era un sonido
delicioso, me sentía verdaderamente divino, feliz de ser poseído por este hombre
maduro increible y excitante.
Me decía que yo estaba bien rico, que tenía un culito bien apretado como a él le
gustan, que me iba a disfrutar al máximo, que solo él iba a ser el que me
cogiera, que yo seria suyo nada más, y muchas cosas más así. Me besaba los
labios, la cara el cuello, mis pechos, me acariciaba, me enloquecía. Estuvimos
en esa posición casi media hora, yo aprendí a moverme también debajo de él,
aumentando así el placer de ambos y luego me puso de perrito en 4 patas y me
volvió a poseer, pero ahora de una manera más fuerte que hasta creí que me iba a
lastimar pero no quise decirle nada, porque no quería echar a perder ese
momento, pues yo gozaba ya de la cogida como el me lo había prometido y le
agarraba sus nalgas velludas de acero y las jalaba hacía mi con desespero
buscando que me penetras a lo máximo, pues cuando lo hacía sentía un placer
indescriptible dentro de mi culo, sentía que me iba a venir sin tocarme la verga
para nada, tal era la excitación que este macho sabia provocar en mi. Yo ahora
apretaba y aflojaba los músculos de mi culito cuando el entraba y salía
aumentando su placer y excitación. El me felicitaba y halagaba cada vez que yo
descubría otra manera de darle más placer y que sabia que él no se había
equivocado y que yo seria así con él.
Como a los 20 minutos de ser su perrita en celos comenzó a agitarse de una
manera muy rica, ahora cogíamos con total abandono y lujuria, nos movíamos los
dos perfectamente sincronizados buscando el placer máximo de un orgasmo y él
lanzó un gemido que todavía recuerdo avisándome que se estaba descargando. Aún
con el condón puesto pude sentir la potencia de sus lances de semen y yo sin
tocarme me vine también, fue la venida más rica en toda mi vida, todo su cuerpo
y mi cuerpo se estremecían incontrolablemente eyaculando como locos jadeantes de
placer. Después de un rato largo sacó su pene de mi culito, me dio una nalgada y
me dijo, ...............-puta que rico eres.... -cabrón estas para comerte otras
miles de veces......... -me dan ganas de secuestrarte, de no dejarte ir,
amarrarte y tenerte aquí a mi disposición. Ya que solo de pensar que otro hombre
te pueda disfrutar como yo me dan celos........Es más no lo voy a permitir, vas
a ser mío nada más, verdad nené, me dijo quitándose el condón obsequiándomelo
para que disfrutara su leche. Lo complací bebiéndome aquello, pero de prisa pues
era mi primera vez y tenía miedo que lo fuera aborrecer y disgustarlo. Pero
saboreando los restos después de tragar me di cuenta que era rico su néctar y la
próxima vez lo disfrutaría con plenitud.
Yo me le sonreí y le conteste pidiendo que se acostara encima de mí, le pedí que
me abrazara y que no dijera nada, yo solo quería tenerlo, sentirlo desnudo junto
a mí. Lo acaricié dulcemente, lo besé apasionado, le masajeaba sus piernas, sus
nalgas su espalda relajándoselas después de la tensión del orgasmo tan rico que
habíamos disfrutado y así permanecimos 20 min hasta que de nuevo él empezó a
tener otra erección y yo le pedí que me cogiera de nuevo y él me complació. Se
puso otro condón y me cogió esta vez muy amorosamente de lado mientras él me
acariciaba todo el cuerpo haciéndome vibrar de emoción y yo me movía
sensualmente logrando provocarle otro orgasmo que me enloqueció, pues me hizo
venirme otra vez a mi también. Entonces comprendí y acepté que era gay y pasivo,
que me gustaba ese hombre maduro que me había enseñado a ser suyo y que si era
posible iba querer siéndolo y entregarme a él para siempre.
Agradecido y feliz de todo lo que aprendí con él esa tarde inolvidable, le quité
el condón y lentamente saboreándolo me bebí todo el néctar de su pasión, me
pareció delicioso, después le lamí todo el resto del semen de su verga mientras
él me hizo lo mismo a mi pene con ternura insospechada y sellamos nuestra unión
con un largo calido beso, sabor a semen. Me llevó a duchar junto con él, nos
enjabonamos todo el cuerpo mutuamente, él me dejó enjabonarle hasta sus nalgas y
culo velludos en un arrebato de intimidad. -Eres maravilloso nené....-ven todos
los días nene lindo.... me pidió al despedirnos en la puerta de su casa con otro
beso y yo le prometí que si lo haría y le di mi numero de cel para concertar
nuestro próximo encuentro. Pronto me fui de fin de semana con él, la pasamos
maravillosamente bien en una cabaña solos en las montañas, me volví loco por él,
enamorado perdido y así fue que comencé mi vida con él. Terminé el colegio dos
meses después y me vine a vivir con él hasta hoy.
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