Redefiniendo Una Relación
Erik y Omar eran buenos amigos, no se conocían desde hace mucho, sin embargo la corta amistad que habían tenido los hacía casi inseparables. Pero una jugada del destino y la pasión juvenil de ambos redefinirá su relación en un aspecto muy íntimo.
Estos muchachos se conocieron de una forma un tanto extraña. Erik se había cambiado de casa y fue a vivir en la colonia donde vivía Omar; ese día Erik fue a las canchas y ahí encontró a Omar, jugando solo como siempre. En ese momento fue cuando sus miradas se cruzaron, y como si fuera un designio de los dioses se vieron a los ojos, se sonrieron mutuamente y se acercaron
- Hola, me llamo Omar ¿Eres nuevo verdad?
- Sí, me acabo de cambiar, Soy Erik -Y sin decir más comenzaron a jugar.
Ambos tenían 17 años; Omar era el optimista y risueño siempre haciendo comentarios sarcásticos y a veces algo crueles, él era el más alto de los dos, medía 1.80, era delgado, lampiño, de cabello muy corto y negro y ojos oscuros, sus rasgos afilados y sus movimientos lánguidos contrastaban con su altura.
Erik era algo más serio y callado, lo que hacía juego con la bufonesca personalidad de Omar. Erik medía cerca de 1.75, era más fornido que Omar, y una graciosa sonrisa le daba a su rostro de rasgos suaves y torneados un aspecto amigable. Erik tenía ojos verdes y brillantes, lo que acentuaba aún más la dulzura infantil de su rostro.
Un sábado por la mañana Omar despertó con una extraña sensación. Era muy temprano, por algún motivo algo lo había hecho despertarse al alba un sábado; no pudiendo conciliar el sueño se dirigió a las canchas de la cuadra, al verlas vacías Omar reconsideró la idea de volver a su cama a dormir, pero pronto desechó esta opción y decidió quedarse a jugar un rato. Al cabo de unos diez minutos Erik llegó a las canchas. Al contemplar la imagen de su compañero de juegos caminando hacia él, con el sol a sus espaldas, una idea pasó por la mente de Omar: ¿Erik le parecía atractivo? Omar se sorprendió al pensar algo como eso, pero esa extraña y súbita visión de Erik le cambió la perspectiva de la realidad; iba vestido con una camiseta negra que dejaba ver algo del delgado vello que comenzaba a crecer en su pecho, el short rojo que llevaba dejaba mostrar unas torneadas y velludas piernas, dignas de un campeonato; Omar salió del trance de su mente cuando Erik lo saludó:
- Hola Omar ¿Qué haces aquí tan temprano?
- ...Eh... estaba jugando un rato, francamente no sé por qué me levanté tan temprano...
Erik le sonrió y comenzaron a jugar, Omar se olvidó de todo y comenzó a disfrutar el juego; pero de pronto una pregunta saltó a su mente: "Erik ¿Tú qué haces aquí tan temprano"
- ¿Me creerías si te digo que tampoco sé por qué me levanté a esta hora...?
Ambos se echaron a reír, y continuaron el juego. Erik, al igual que Omar lo había hecho antes, sentía algo raro en el ambiente; una extraña fuerza que no lo dejaba quitarle la mirada de encima a Omar, pero no lo miraba como habitualmente lo hacía, había una sensación de deseo en su mente mientras lo miraba; Erik se perdió en estos pensamientos y mientras el juego avanzaba, el ambiente se ponía más extraño y las dudas comenzaban a apoderarse de las mentes de ambos.
Cerca de las ocho de la mañana se sentaron en una banca a descansar un rato. El juego había quedado empatado, y un extraño agotamiento impidió que lo continuaran, al menos por el momento. Erik y Omar se sentaron, uno junto al otro en silencio, intentando poner en orden los extraños pensamientos que los estaban rondando; el ambiente comenzó a ponerse tenso y el silencio fue cada vez más insoportable, alguien tenía que hacer algo.
Erik se dio la vuelta, dándole la espalda a Omar; parecía que se iba a ir, pero no pudo mover ni un músculo. Omar se dejó llevar por el deseo que sentía e hizo el primer movimiento: Se puso detrás de Erik, y lo abrazó por la cintura, metió la mano en su camiseta y comenzó a recorrer cada palmo de ese sudoroso cuerpo, de aquel blanco y marcado pecho, comenzó a rasguñarlo, a pellizcarlo, a jugar con el vello. Erik se sintió morir al experimentar el contacto de las largas y frías manos de Omar. Erik se volvió, por un segundo sus miradas se cruzaron, como lo habían hecho el día que se conocieron, y sus almas llegaron a tocarse comunicándose el súbito y ardiente deseo que sentían mutuamente, y así sin decir una palabra se acercaron hasta que sus labios se unieron en un profundo e intenso beso que los dejó deseando más.
El beso se detuvo un momento, Erik se separó del tibio rostro de Omar y se quitó la camiseta e hizo lo mismo con la playera de Omar; quien por su parte se quedó ensimismado contemplando la bella imagen de Erik, su marcado pecho con poco vello brillaba escurriendo el sudor causado por el ejercicio; sus músculos palpitaban por la agitación; enamorado de esta imagen abrazó a Erik aumentando el contacto piel a piel; Omar quería meter esa imagen dentro de su alma y conservarla para siempre. Este acercamiento propició que el beso se reanudara y esta vez junto con el contacto de los labios, las manos de ambos se unieron a la sinfonía de sensaciones. Se acariciaban mutuamente; pecho, abdominales, brazos, espalda, era tal su ansia de tocar y lo hacían con tanta pasión que el roce de la piel casi era doloroso. Los dos se estaban dejando llevar por la pasión más primal que habían sentido nunca, sus instintos y deseos se desataron en una explosión que no sabía nada de preferencias, ambos sintieron una pasión que ansiaba ser satisfecha inmediatamente, de otra manera no habrían podido sobrevivir, o al menos así lo sentían ellos.
Entre caricias y besos, las manos de Omar tomaron camino hacia el elástico del short de Erik, y bajándolo de un jalón dejó escapar una gruesa verga de 20 cm; Erik se recostó en la banca, Omar contempló el manjar que su amigo le ofrecía y sin ánimos de despreciarlo comenzó a jugar con las bolas cubiertas de vello, el miembro de Erick se puso duro como la roca, las venas que recorrían aquel grueso pene latían visiblemente mientras su cabeza se inflamaba al máximo. Omar tomó con su mano derecha el tronco del creciente tolete y con fuerza comenzó a masturbarlo mientras con su mano izquierda recorría el pecho de Erik y pellizcaba sus pezones. Erik se dejó llevar por el placer y comenzó a gemir placidamente, Omar sonrió y comenzó a frotar con los dedos la ya morada cabeza del miembro de Erik, aumentando su placer. Pequeñas gotas de un líquido transparente escurrieron por el ciclópeo ojo del pene de Erik, Omar tomó esos jugos y se los llevó a la boca degustándolos. Enseguida poniéndose sobre Erik, comenzó a lamerle el pecho, lamió los pectorales, los pezones, entregándose al deseo. Finalmente, Omar se acercó a la entrepierna de Erik y acercó sus labios al duro miembro del muchacho.
Omar abrió la boca tanto como pudo y probó el largo y grueso miembro de Erik, al principio tuvo la sensación de querer vomitar, pues el miembro llegaba hasta su garganta, pero haciendo acopio de fuerzas se contuvo y comenzó a mamar; a pesar de ser novato, movía su boca con maestría, sus suaves labios comenzaron a mamar ansiosamente la tibia piel al mismo tiempo que sus dientes mordían la carne del miembro. Erik se dejó vencer por la lengua de Omar pues le estaba brindando el placer que tanto ansiaba; en verdad estaba gozando ya que gemía como animal al sentir esa caliente lengua rondando su verga. Omar incrementó aún más el placer de Erik al colar un dedo por su apretado ano; el muchacho, al sentir el dedo comenzó a gemir aún más fuerte, el placer lo dominaba. Omar, engolosinado con el cuerpo de su amigo comenzó a lamerle los testículos, se los llevó a la boca y jugó con ellos como si fueran caramelos; Erik comenzó a masturbarse, pero no fue por mucho tiempo, el inmenso placer que Omar le daba con la lengua y con el dedo lo llevaron a un orgasmo de una intensidad tal, que lo hizo explotar. Súbitamente los gemidos de Erik cesaron, su cuerpo se estremeció y de su garganta salió un último grito de placer. De la punta de su miembro comenzaron a salir chorros de blanca leche, que Omar intentó beber, pero era demasiado y el blanco líquido escurrió por sus labios y su pecho.
Erik se levantó y se lanzó a besar a Omar, probando su propio semen en el proceso; sus lenguas se frotaban como bestias, mientras el calor de sus cuerpos los conducía por las sendas del placer. Erik separó sus labios de los de Omar y lo recostó en la banca, ahora los papeles se invertían. Erik puso su lengua a trabajar y comenzó a bajar trazando con su lengua un surco de humedad por el pecho de Omar al mismo tiempo que lamía los rastros de semen de su anterior eyaculación. Se detuvo por un segundo en la línea de vello que bajaba desde el ombligo de Omar, siguiendo esa línea de vello con sus dedos logró meter una de sus manos por el short y se deleitó acariciando el suave vello púbico de su Omar; sin más preámbulos bajó el short y encontró una poderosa erección de 19 cms. Cuando al fin estuvo frente a la pálida verga de Omar, Erik tomó aire, la acarició, recorriendo cada milímetro de la delgada y caliente piel de ese miembro, acarició aquellas bolas que tanto le gustaban. Erik se llevó lentamente aquel manjar de carne a la boca y comenzó a degustarlo mientras Omar se perdía en la sensación de la primera mamada que le hacía un muchacho. Mientras hacía su trabajo oral, Erik se acomodó de tal forma que terminó a gatas sobre el cuerpo de Omar, dejando su, por ahora, flácida verga sobre el rostro de su amigo.
Omar tenía problemas para controlarse, estaba al borde del orgasmo más intenso que jamás hubiera sentido, aunando a esto la visión de la suave y melosa carne de Erik lo hacía ponerse a mil, pero no quería que ese momento terminara tan pronto, buscó una distracción y sin mucho esfuerzo encontró un agujerito cubierto por una fina vellosidad oscura, Erik estaba muy ocupado lamiéndole la verga así que Omar pensó que no le importaría que se tirara a lamerle el culo.
Lentamente, y resistiendo los embates de la ardiente lengua de Erik, Omar se acercó a oler aquel culo que tenía enfrente, Omar acercó más su cara a ese gran culo que lo invitaba, con sus labios tocó las nalgas de Erik temeroso de una reacción negativa, pero él se dejó hacer, Omar se llenó de valor y besó directamente en el centro del culo de Erik, metió su lengua lo más que pudo y le dio un muy largo beso. Erik sintió el ataque por detrás y ahogó un pequeño gemido de placer al mismo tiempo que aumentaba la intensidad de la mamada que le hacía a su amigo. Ante esta respuesta Omar siguió lamiéndole todo el culo a Erik como si del más exquisito comensal se tratase. Su lengua penetró su orificio lo más profundamente posible, mientras disfrutaba la serpenteante lengua de Erik pasear por los surcos, pliegues y cavidades de su palpitante verga. Por un rato siguieron así, gimiendo, sudando, moviendo sus caderas al ritmo que les marcaba su pasión. Omar fue el primero, la eficaz boca de Erik hizo que su pene comenzara a contraerse y en medio de una serie de placenteros gritos y gemidos dejó escapar de la punta de su palpitante miembro chorros y chorros de blanca y caliente leche de macho; Erik bebió todo lo que pudo de aquel tibio esperma, pero fue tal la potencia de la eyaculación de Omar que algo del semen escapó por las comisuras de sus labios.
Omar se separó gimiendo del rico culo de Erik, necesitaba tomar aire después de tan increíble trabajo oral. Erik aprovechó este momento para erguirse y poner su culo justo encima del rostro de Omar, el muchacho entendió el mensaje y de inmediato puso su lengua a trabajar nuevamente. Erik gemía y se retorcía salvajemente, mientras que con sus manos se acariciaba los pezones, la verga y los testículos; nunca había experimentado una sensación similar. Por su parte Omar no podía creer el embriagante sabor de aquel culo, sabia a sudor, a niño que ya empieza a ser hombre; de igual manera le parecía increíble cómo Erik gozaba con esa penetración lingual. Sus sentidos se extasiaron en esta sensación mientras exploraba aquel magnífico culo.
De súbito Erik se apartó de la boca de Omar, parecía que el muchacho no soportaba tanto placer, o tanta incertidumbre. Con movimientos gráciles se acomodó a gatas en el suelo y levantando el trasero invitó a Omar a desvirgarlo. Omar se hincó en el suelo, tras Erik y se disponía a penetrarlo, pero algo lo detuvo. El silencio matinal de las canchas, que se había roto ante los insistentes y escandalosos gemidos de ambos muchachos, reinó nuevamente. En el rostro de Omar había un dejo de duda, era la primera vez que deseaba el cuerpo de alguien con tanta intensidad, y no era cualquier persona, era un hombre y encima de eso su mejor amigo; Omar no sabía si estaba bien, pero su cuerpo lo pedía a gritos. Erik se incorporó y sonriendo pegó su trasero al cuerpo de Omar, su pene quedó prisionero entre las tibias nalgas de Erik, quien empezó a moverse incitando a Omar; Erik volvió la cabeza y pudo ver una muda petición en los oscuros ojos de Omar, pero en sus expresiones reflejaba aún la duda. Erik sonrió y beso a Omar dándole su aprobación y entregándose nuevamente a la pasión que los consumía; esto disipó las dudas de la mente de Omar.
Erik no tardó en sentir cómo la palpitante punta de la verga de Omar se abría paso en su culo, se dejó penetrar por primera vez, se entregó a la verga de Omar, a sus instintos. La anterior lamida había provisto de todo el lubricante necesario, así que la penetración fue fácil, casi sin esfuerzo Omar se introdujo hasta el fondo del apretado ano de Erik. Por un momento se quedaron inmóviles disfrutando el íntimo contacto mutuo. Omar tomó por la cadera a Erik y comenzó a meter y sacar su pene; primero lenta, pausada y tiernamente, aunque con cada arremetida el ritmo iba aumentando hasta que se convirtió en un frenesí de fuerza, pasión y lujuria. Erik comenzó a sufrir con las violentas acometidas, pero el placer fue reemplazando al dolor, y aquella sensación desagradable fue convirtiéndose en la más grandiosa sensación que jamás había sentido. Por su parte, Omar estaba demasiado excitado, el apretado ano de Erik le dio la bienvenida brindándole sensaciones nuevas y placenteras; dejándose llevar por la lujuria, Omar tomó el duro miembro de Erik y comenzó a masturbarlo al ritmo de sus acometidas. Erik sentía con placer el violento entra y sale del miembro de Omar, se entregó completamente; una tormenta de sensaciones cruzó su piel cuando sintió cómo Omar le acariciaba el cuerpo con ternura, a la vez que lo masturbaba con fiereza. Erik deseaba volver a ver el rostro de Omar, y se volvió sólo para contemplar aquel rostro transformado por el placer.
En los verdes ojos de Erik estaba reflejado Omar, Omar se impregnó de aquella imagen y lo besó; su lengua entró hasta el fondo de la boca de Erik, y él devolvió el beso entrelazándose en una lucha de lenguas. Súbitamente Omar se vino dentro del cuerpo de Erik, el muchacho de los ojos verdes pudo sentir cómo aquel tibio esperma llenaba su ser hasta lo más profundo, al mismo tiempo que una sensación inigualable nacía de su ano, llenándolo de placer y obligándolo a eyacular chorros de semen que cayeron al piso. Omar sacó su verga lentamente y se tiró al suelo boca arriba y separó sus piernas como invitando a Erik a seguir disfrutando.
Erik se acercó a aquel blanco y lampiño trasero, Omar ayudó levantando las piernas tanto como podía mostrándole a Erik su oscura entrada trasera. Sin más preámbulos, Erik intentó hundir su grueso y largo miembro entre los glúteos de Omar. Omar al sentir la invasión se puso rígido, lo deseaba, pero parecía demasiado. Erik notó la resistencia y empujó con más fuerza, eso hizo a Omar gemir de dolor y placer; a pesar de no contar con lubricación, su ano estaba lo suficientemente dilatado como para que Erik empezara a entrar sin mucho esfuerzo, pero a cada centímetro el dolor aumentaba; cuanto más entraba, más le dolía y más lo disfrutaba, pero después de los primeros centímetros pudo sentir cómo la verga de Erik se ensanchaba dentro de él. Cuando Omar pensaba que la tortura no iba a terminar, sintió al fin el roce del tibio cuerpo de Erik contra sus nalgas. Por un rato Erik dejó su miembro ensartado en el trasero de Omar dejando que las sensaciones fluyeran a través de ambos cuerpos. Sin previo aviso Erik comenzó a bombear con su verga el ano de Omar, a diferencia de Omar las arremetidas de Erik fueron violentas desde un principio, las fieras acometidas estrellaban a Omar contra el frío suelo; era una locura, le estaban dando la cogida de su vida.
A pesar de la dolorosa cogida Omar estaba gozando como nunca, una sensación nació dentro de él y como un tornado arrastró con todo su deseo convirtiéndolo en un placer inigualable. En el momento que Omar más disfrutaba Erik lo sujetó firmemente de las caderas, y lo levantó del piso de tal forma que Omar terminó sentado, empalado hasta la boca por la verga de Erik. Omar comenzó a llevar el ritmo dejando que el pene de su amigo llegara hasta lo más recóndito de su ser. Ambos se movían frenéticamente buscando el placer que el otro le brindaba. A esta altura los dos gritaban descontrolados, sus cuerpos palpitaban cubiertos de sudor, sus músculos y venas latían visiblemente. Parecía que el placer era insoportable. Fue entonces que Omar eyaculó violentamente sobre el pecho de Erik, quien recibió la nueva carga de semen, al mismo tiempo que se venía, pero no sacó su verga, continuó masturbando a Omar contra su propio vientre, lubricándolo con el ardiente esperma que acababa de arrojar. Después de un momento Omar alcanzó a sentir cómo la verga de Erik volvía a crecer dentro de él, y las arremetidas se volvieron a repetir esta vez con mayor fuerza, la excitación de ambos estaba en el límite, se pertenecían mutuamente.
Después de media hora, Erik se vino nuevamente acompañado de Omar. Se separaron y se tiraron en el suelo; sus cuerpos estaban cubiertos del jugo de su placer, estaban complacidos al límite, habían logrado apaciguar, al menos por el momento, la ardiente pasión que los consumía.
Aún confundidos por lo que había pasado, se vistieron y fueron a casa de Erik a darse una ducha. Bajo la regadera y envueltos por el vapor del agua caliente, mostraron reminiscencias de la pasión que los había infectado. Aún se deseaban, ambos lo sabían y no podían hacer nada al respecto. Así que mientras se enjabonaban y acariciaban mutuamente, mientras el agua limpiaba el sudor y el semen de sus cuerpos sin dejar un sólo hueco que no fuera dejado limpio y puro, se juraron mutuamente que después de haber redefinido su relación tan íntimamente siempre estarían ahí el uno para el otro para apaciguar esa pasión que los devoraba por dentro.