Reflejo

Estaba Cristian tranquilamente mirando su reflejo en el agua de la piscina. Las clases de gimnasia habían terminado y como cada jueves a la última hora él no había participado. Las clases de los jueves eran en la piscina y él no sabía nadar por lo que el profesor no lo dejaba participar.
De repente, un compañero pasa corriendo y sin querer empuja a Cristian al agua. Rápidamente el profesor se tiró a rescatarlo y el problema no pasó a mayores. Fuera del agua el profesor reclamaba:

- Quedé todo mojado, ahora voy a tener que ir a mi camarín a cambiarme y tú haz lo mismo que no te van a dejar salir todo mojado -le dijo a Cristian.

Afortunadamente para Cristian el profesor de la clase anterior les había dicho que no harían la clase en la piscina, pero había cambiado de opinión repentinamente, por lo tanto Cristian había traído su uniforme de gimnasia y ropa interior de recambio.

Cuando entró en el camarín no había nadie así que supuso que todos habían terminado y se habían marchado a sus casas. Rápidamente se sacó toda la ropa mojada quedando sólo en unos bóxer blanco ajustado que transparentaba sus bellas y redondas nalgas debido al agua. Se disponía a sacar las cosas de su bolso, cuando escuchó una voz que le decía:

• Bello culo.

Inmediatamente se volteó y vio la imagen más celestial que nunca había visto.
Era Leo, su compañero de clase y capitán del equipo de natación de la escuela y del cual estaba enamorado desde que entraron el primer día de clases. Leo llevaba una diminuta toalla enrollada alrededor de su cintura y sólo tapaba su hermoso paquete y dejaba a la vista el resto de su fibrado y musculado cuerpo que resaltaba más con las gotas de agua que resbalaban por su cuerpo, pues venía de las duchas.

Leo, por algún extraño motivo, siempre era el último en entrar a las duchas. Leo se acercó lentamente a Cristian y le dijo:

• ¿Qué pasó? ¿Qué haces aquí?

Cristian retrocedió un poco y le dijo:

• Me botaron al agua y tuve que venir a cambiarme
• ¿Te botaron? -dijo Leo.
• Sí, pero fue un accidente. Y tú ¿Qué haces aquí?
• Siempre soy el último en bañarme.
• ¿Por qué?

La conversación se había desarrollado con Leo tratando de acercarse a Cristian y éste retrocediendo como queriendo escapar de los encantos de Leo, pero el espacio se había acabado y ahora Cristian estaba contra la pared y Leo con una mano sobre la pared y otra en su cintura no lo dejaba escapar. Entonces Leo acercó su cara a la de Cristian y le dijo:

• Porque me encantan los hombres y no quiero que se den cuenta.

Y luego lo besó en la boca, buscando la lengua de Cristian con la suya, como queriendo tragárselo en ese beso. La pasión con que se besaban hizo que la toalla de Leo se cayera dejando al aire una polla que ya comenzaba a erectarse. Leo comenzó a bajarle el bóxer a Cristian, pero éste lo empujó y le dijo:

• Esto no puede ser
• Tu paquete dice otra cosa -dijo Leo.

Cristian miró hacia abajo y vio un gran bulto y pensó que su polla tenía toda la razón, pero sentía miedo. Entonces Leo se acercó y le dijo:

• No tengas miedo, estamos solos y nadie va a venir
• Pero….
• Además que tú me gustas desde el primer día que te vi.

Y Leo lo besó con más pasión que el anterior y ahora Cristian se dejó llevar. Continuaron besándose hasta caer en una de las bancas. Cristian se recostó y Leo comenzó a descender por su cuerpo besándolo hasta llegar a su paquete que seguía cubierto por el bóxer, pero que no lograba contener la inmensa polla que luchaba por salir. Leo bajo rápidamente el bóxer de Cristian y se tragó la polla de éste. La lamía y succionaba por todos lados como si se le fuera la vida en ello.

De pronto Leo se detuvo y dijo:

• Ya está lista.
• ¿Para qué? - dijo Cristian.
• Siempre he soñado con este momento y ahora quiero sentirte dentro de mí.

Leo se paró, puso cada pierna a un lado de la banca, encima del paquete de Cristian y comenzó a descender hasta tener toda la polla de su amante dentro de su culo. Leo cabalgó sobre Cristian por más de 15 minutos, hasta que Cristian sintió que todo su cuerpo estallaba de la excitación que sentía, también su polla estalló llenando de semen el culo de Leo. Leo salió lentamente de la polla de su amante y acomodó la suya a la altura de la boca de Cristian.

• Lámela para que te la pueda meter más fácilmente.

Cristian abrió su boca y se introdujo lentamente la polla lamiéndola como una paleta de helado. Leo notó la inexperiencia, pero aun así sintió que era la mejor mamada que le habían hecho en toda su vida. Fue tanta la excitación que sintió que tuvo que separarse de la boca de Cristian para no correrse. Lentamente descendió, subió las piernas de Cristian sobre sus hombros y dejó su polla apuntando a la entrada del culo de Cristian y comenzó a introducirla lentamente hasta que tuvo la punta adentro y luego embistió con más fuerza para metérsela hasta el fondo. Esperó unos minutos y comenzó un mete y saca bestial.

Los gritos de Cristian, que al principio eran de dolor, ahora eran del tremendo placer que le estaban brindando. Leo estuvo casi media hora dentro del culo de Cristian, hasta que ya no pudo más y tensando todos sus músculos, acercó su boca a la de Cristian y en medio de un apasionado beso, explotó dentro de Cristian.

Estuvieron un momento así y luego se fueron a las duchas y entre caricias y besos se quitaron todos los restos de sudor. Luego se vistieron y cada uno se fue a su casa, deseando volverse a ver al otro día y esperando con ansias el próximo jueves.

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