Un Encuentro Muy Especial

Ariel se encontraba en un sauna, al que concurría habitualmente cuando salía de trabajar, dándose
un baño de vapor. Tenía 25 años, estudiaba por la mañana antes de concurrir a su trabajo y sus
inclinaciones sexuales estaban orientadas hacia los hombres.

Pablo también era homosexual. Tenía un año mas que Ariel y era profesor de educación física.
Su altura y su cuerpo trabajado eran realmente envidiables. Ariel y Pablo no se conocían, pero en
unos instantes mas iban a tener un encuentro muy especial.

Pablo entró al recinto donde se encontraba Ariel con una toalla blanca anudada a la cintura.
Apenas se vieron la atracción fue mutua y con sus miradas aceptaron lo que vendría.

Para reafirmar lo que estaba sucediendo, Pablo dejó caer su toalla y se acercó a Ariel. Éste observó
su cuerpo desnudo y quedo maravillado: la gimnasia no permitía un gramo de grasa y su pija colgaba
en perfecta armonía acompañada de dos grandes huevos y rodeada de abundante vello púbico que
la hacía aún mas excitante. Cuando Ariel estuvo a punto de agarrarla, Pablo lo tomó de su brazo y lo
hizo parar. Le dio un suave beso en la boca para luego llevarlo hasta la pared colocándolo frente a ella.
Ariel, que ahora le daba la espalda a su compañero y aún conservaba su toalla anudada a la cintura,
sintió como Pablo se apoyaba contra su cuerpo realizando movimientos pélvicos.

        -Quitame la toalla -pidió Ariel.

Pablo aflojó el nudo y la dejó caer. Ahora Ariel estaba completamente desnudo y la pija de Pablo
estaba apoyada entre sus nalgas.

       -¿Querés que te la meta? -le preguntó Pablo al oído.
        -Si, por favor -gimió el muchacho.

Pablo lo hizo girar y bajó la vista para mirarle la pija a Ariel.

        -Entonces quiero que me la chupes -le pidió-. Necesito tenerla bien dura.

Los dos muchachos se dirigieron hasta el largo banco donde la gente se sentaba a tomar sus baños
de vapor. Allí Pablo se recostó y separó sus piernas. Sin perder tiempo, Ariel se puso entre ellas y bajó
su cabeza hasta la gran pija de su compañero. La tomó suavemente con su mano y se la metió en la boca.
La lengua recorrió cada centímetro de su extensión y de vez en cuando jugaba con sus huevos haciéndolos
girar. A medida que transcurrían los segundos, Ariel chupaba con mayor frenesí y el miembro de Pablo
alcanzó una dureza increíble.

        -Quiero cogerte -le dijo de repente.

Pablo se levantó y Ariel se colocó boca abajo donde antes estaba acostado su compañero.
Aquel le separó las piernas y se puso encima.

        -¡Metela! -pidió Ariel con tono desesperado.

El muchacho abofeteó las nalgas con su aparato y lo frotó en el agujero del culo mientras su compañero
notaba como ese miembro iba abriendo su ojete.

        -Quiero sentirla bien adentro.

La gigantesca pija de Pablo fue agrandando el agujero del culo y poco a poco fue entrando en su
cavidad. Ariel relajó su culo y Pablo fue empujando lenta, pero profundamente, dándole como una
verdadera máquina de coger, una especie de Terminator sexual.

        -¿Te gusta? -preguntó Pablo entre gemidos.
        -No puedo creer que me esté pasando esto.

Ariel se estremecía con cada sacudida que le daba Pablo. Ambos estaban empapados en sudor. Las
grandes y peludas bolas de Pablo golpeaban contra las de Ariel, un poco mas suaves y pequeñas, mientras
exploraba el canal anal. Segundos después, Pablo dijo:

        -Preparate porque estoy a punto de dispararte.

El ano de Ariel se contrajo presionando la pija de su compañero, al tiempo que ésta comenzó a largar
chorros de semen que llenaron su culo y provocaron que él también tuviera su descarga. Cuando los
jóvenes se tranquilizaron decidieron darse una ducha de agua fría juntos. Y bajo el agua sus
cuerpos volvieron a experimentar sensaciones de placer
inigualables.