Este no es precisamente
un relato erótico, es más bien un tipo de
historia romántica y aún
cuando es verdadera pareciera ser un sueño, del
cual no quisiera despertar…
Para empezar quisiera
hablar un poco de mi persona y en general,
de mi vida. Tengo 21 años
(bastante bien vividos por cierto), soy de tez
morena, 1.70 mts., complexión delgada
pero marcado, por alguna extraña
razón ya que no hago nada de ejercicio.
No sabría decir con certeza si soy
atractivo o feo aunque la mayoría
de las mujeres con las que he querido
estar, he estado. Tengo una posición
económica holgada lo que me ha
permitido estudiar en una de las mejores
escuelas de mi país. Por decirlo
así, sería estereotipado
como un niño fresa aunque en realidad la etiqueta
no me queda. Me gusta mucho la música
ranchera y la vida de campo, aunque
eso si, con todos los lujos que una persona
de ciudad se puede dar.
Soy de una pequeña
ciudad cercana al Distrito Federal donde mi vida
social es conocida por todos, ya que es
pequeña, lo que ha hecho que oculte
mis preferencias sexuales. Desde
que recuerdo se me ha hecho muy difícil
llevar una relación con una mujer
que no sea mi madre. Nunca he tenido idea
de lo que busca una mujer en un hombre
o qué decirle o qué hacer. Por el
contrario, me es muy fácil hacer
amigos de mi mismo sexo por lo que siempre
he tenido cantidad de amigos y conocidos.
Recuerdo haber estado “enamorado”
apenas un par de veces aun cuando estos
han sido fugaces. La primera vez
que creí estar enamorado fue del
primo de mi mejor amiga, obviamente él no
sabía, ni sabe que soy gay.
Después de dejarlo de ver varias semanas
aquello pasó y ahora solo lo veo
como un buen amigo y muy guapo por cierto.
La segunda, curiosamente fue parecido
y termino igual. Desde entonces
nunca más había estado enamorado,
hasta ayer.
Todo fue muy rápido
e inesperado. Salí de fin de semana con unos
amigos a un puerto muy conocido.
Para variar fuimos a un prostíbulo a ver
mujeres encueradas bailando….big deal….
Nos acabamos dos botellas y nos
salimos, rumbo al hotel nos encontramos
a otros amigos de la ciudad de donde
soy. Ante tal acontecimiento nos
invitaron a la casa que unos de ellos
tiene en aquel puerto, pasamos a comprar
otras botellas y nos fuimos. Al
principio todos estabamos un poco cortados
ya que el dueño de la casa no lo
conocíamos mucho, de hecho solo
de vista. Entre copas nos fuimos conociendo
más y más hasta que resultó
ser una super persona, de lo mejor, aunque tiene
18 años es muy maduro. Uno
a uno se fueron yendo a dormir hasta que al
final quedamos tres. Como a eso
de las nueve de la mañana nos dispusimos a
dormir pero como éramos muchos
los cuartos estaban llenos así que nos
tuvimos que dormir nosotros tres en una
cama king size. Para ese entonces
yo, al igual que los otros dos estaba
bastante tomado y caliente. Llegué a
la cama, me tumbé, a mis lados
se durmieron Mauricio y Rodrigo, este último
dueño de la casa. Pasó
el tiempo y para cuando el sol me despertó me
encontraba completamente pegado al cuerpo
de Rodrigo, podía sentir su
respiración chocando contra mi
nariz, su cuerpo de adolescente rozaba con el
mío, el olor de su perfume impregnaba
las sábanas. De pronto, al verlo ahí,
pegado a mí como pidiendo protección,
un sentimiento ya antes conocido se
posesionó de mí, en ese
momento quería abrazarlo con todas las fuerzas que
tuviera, pegarlo a mí como haciendo
una sola persona.
Contrariamente
a lo que se pueda pensar no estaba excitado, aquello iba
mas allá de la palabra sexo, de
hecho en ningún momento me cruzó la idea de
tratar hacer algo, lo único que
quería era estar así por mucho, mucho pero
mucho tiempo. Estuve como media
hora contemplándolo, su cara de niño
creciendo, sus brazos tan marcados por
el karate, yo estaba feliz, tenía
mucho tiempo que no sentía aquello
por alguna persona, bastante tiempo y por
fin ahí estaba, frente a mi pidiendo
ser protegido. De pronto puso su mano
sobre mi cara, estática, sin movimiento
alguno, yo no sabía si estaba
soñando con alguien o si aquello
era algo que él quería hacer. Lo único que
hice fue permanecer inmóvil y disfrutar
de aquella sensación tan placentera
y anhelada. Después de eso
quede dormido, todavía sentía el roce de
nuestros pies descalzos. Al despertar
él se estaba bañando, yo no sabía si
aquello había sido real o sólo
un sueño, y si era realidad qué tendría que
hacer, cómo mirarlo a la cara y
decirle lo que sentía por él. Pero lo más
desanimante era el imaginar su reacción.
Me quede acostado
en la cama, para cuando él salió de la regadera
mi otro amigo ya se estaba metiendo a
bañar, yo estaba de espaldas a
él haciéndome el dormido.
Pasó a mi lado y me tomó por el hombro, - ya
levántate flojo - dijo, abrí
mis ojos fingiendo no saber lo que estaba
pasando, lo vi a la cara y me sonrío,
pero no dijo palabra alguna al
respecto. Salimos a la playa y apenas
cruzamos palabra pero nuestras
miradas parecían decir más
que palabras. Repetidas veces lo encontré
mirándome y al verlo me miraba
a los ojos por unos segundos y después
desviaba la mirada, así mismo lo
hacía yo.
Para cuando terminamos
de comer nos subimos a nuestros respectivos
carros y nos regresamos a nuestra ciudad.
Casualmente él estudia en la
misma ciudad donde yo y al otro día
tenía exámenes por lo que tenía que
estar temprano. Me ofrecí
a llevarlo en cuanto llegáramos a nuestra ciudad
y así lo acordamos, para mi desgracia
sus padres no lo dejaron regresarse el
mismo día porque ya era muy noche
como para andar por carretera y sólo me
dio las gracias por el ofrecimiento y
me dijo que me hablaría el próximo fin
de semana para venirnos juntos de nuestro
lugar de estudios.
Hace solo unas horas
que paso esto y aún cuando es de madrugada
y tendría que estar durmiendo para
ir a clases mañana, me encuentro
escribiendo, quería que alguien
más se enterara de lo feliz que me
siento, por fin me reencontré con
ese añorado sentimiento…..
Dudas, comentarios:
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