Sexo con el novio de una vecina
Hola a todos, me llaman José, tengo 22 años, de siempre me han gustado los
chicos, ya con 13 años empecé a tener experiencias homosexuales. Aunque también
he estado con chicas, y me he enamorado de varias, pero prefiero los chicos, y
siempre que veo algún chico que me gusta, imagino lo mucho que disfrutaría con
él, y cuando me pajeo lo hago recordándolo.
Desde hace tiempo, tengo un diario romántico-sexual, donde plasmo mis
experiencias con chicos, y ahora os contaré una de ellas. Mientras lo cuento, me
pajearé pausadamente, y quien quiera, que se pajee al leer.
Teniendo 19 años de edad, empecé a relacionarme con el novio de una vecina, él
tenía 18 años casi recién cumplidos, y mi vecina tenía 17. Lógicamente, él venía
mucho a casa de su novia, aunque de hecho la mayoría de veces, sólo la
acompañaba hasta su casa, o la venía a buscar. Así que algunos días yo hacía por
coincidir con él en la entrada al edificio. Y así mismo, gracias a mis
conocimientos básicos de informática, tenía el pretexto para relacionarme con
él, ya que mi vecina al saberlo, se lo comentó a su novio, porque que a él le
entusiasmaba el mundillo de los ordenadores. Lo cual propició que charlásemos
del tema cuando nos encontrábamos.
Bueno, os describiré cómo es el muchachito de quien os hablo. Como he dicho
tenía 19 años, medía sobre 1’80, pesaba unos 70 kg, de cara era muy atractivo,
ojos oscuros, pelo castaño algo largo, pero sin llegar a ser melena, de piel
algo oscura, labios ligeramente carnosos, un cuerpo ciertamente fibroso, de
espalda ancha, y se le apreciaba un buen paquete, un culito de esos que deseas
tocar, perilla cortísima, y llevaba un pendiente en la oreja, algunas pulseras
alternativas, así como un colgante en el cuello del mismo estilo, vestía
pantalones tejanos algo ajustados, blusas que solía llevarlas algo abiertas de
forma que se le veía un poco la zona alta del tórax, y calzado deportivo.
Un día que vino a buscar a su novia, resultó que ella tenía que estudiar para un
examen, así que sólo pudo estar con ella unos minutos, lo cual, yo ya sabía de
antemano, puesto que me había encontrado a mi vecina, y me comentó que tenía que
estudiar, y que sólo estaría un momento con su novio. Entonces le dije a ella
que le dijera a él que se pasase por mi casa, que le enseñaría un programa de
ordenador que seguro que le gustaría.
Qué decir tiene, que en cuanto me hice a la idea de que el novio de mi vecina
iba a venir a mi casa, yo empecé a pensar cuál sería la forma de hacer que se
sintiera lo más a gusto posible, y así favorecer que esta visita fuera la
primera de las muchas que me podría hacer.
Así que me tenía que asegurar de tener bebida fresca, y alguna cosa para picar.
También decidí apagar el ventilador, procurando así que con el calor que hacía,
él se viera en la necesidad de abrirse más la blusa que llevase puesta, e
incluso que se diera el caso de que se la quitase, lo cual yo intentaría que así
sucediese, y de esta forma le vería desnudo de cintura para arriba, lo cual
sería estupendo, ya que contemplaría su maravilloso cuerpazo.
Al cabo de un rato se presentó él en mí casa, y enseguida nos pusimos a mirar el
programa de ordenador, el cual era un programa de tratamiento de imágenes, y que
esto obligaba a ver fotos para experimentar que se podía hacer utilizando el
mencionado programa. Naturalmente, al principio no podía poner cualquier tipo de
foto, por lo cual, de entrada eran fotos normales, de paisajes y cosas así. Pero
tenía el propósito de ir avanzando en el tipo de fotos, por lo que alguna foto
de tía pondría, y en función de su reacción, iría por un camino u otro. Aunque
siempre con tacto para no incomodarle, y así conseguir que él me cogiera
confianza.
Tras un rato de utilizar el programa con fotos de contenido común, le puse la de
una modelo en traje de baño, y de esta forma inicié el visionado de varias fotos
de modelos femenino, que posteriormente aproveché para poner fotos de parejas
heteros en traje de baño, y poco a poco las tías que ponía cada vez llevaban
menos ropa, empezando por ver chicas con las tetas visibles, aunque los chicos
los seguía poniendo con bañador, y así no espantarle.
Transcurrido un rato viendo este tipo de fotos, y utilizando el programa de
tratamiento de imágenes, dio pie a hacer ciertos comentarios sobre las tías, e
incluso de tanto en tanto sobre los chicos también, y parecía que podría tener
esperanzas de conseguir mi propósito. Lógicamente, esto me entusiasmaba
cantidad, ya que me deleitaba pensando en la posibilidad de llegar a enrollarnos
íntimamente.
Por cierto, como ya comenté con anterioridad, hacía calor por lo que yo no dudé
en quitarme la camiseta que llevaba puesta, y le sugerí a él que se quitase la
blusa, lo cual hizo de inmediato, por lo que pude tener el placer de ver ese
estupendo cuerpo.
Después de un par de horas viendo diversas fotos de admirar, él me dijo que
tenía que ir a buscar una cosa a su casa, y que volvería enseguida para seguir
con lo que estábamos haciendo. Naturalmente cuando me dijo que volvería de
inmediato, me alegré mucho, pero lo disimulé adecuadamente para aparentar una
situación normal.
Ah! Las fotos que estábamos viendo en la última media hora, ya eran fotos
eróticas, en las cuales las tías salían haciendo poses, y a algunos de los
chicos se les veía el culo. Naturalmente, este tipo de fotos propiciaba
comentarios, que en ocasiones eran algo calenturientos.
Poco más de media hora después, él ya estaba de vuelta en mi casa, y me
sorprendió gratamente, ya que trajo de su casa un disket con un estupendo
contenido, nada menos que fotos eróticas de él, que como es normal estaba
desnudo, aunque en la mayoría se le veía entre sombras, por lo que no eran
explícitas, eso sí, en algunas había buena iluminación, e incluso había de
exteriores, y en estas salía haciendo poses muy sugerentes, pero siempre
impidiendo ver el paquete, sólo en unas pocas salía claramente enseñando el
culo.
Mientras veíamos sus fotos, proseguimos con los comentarios subiditos de tono
sobre las fotos, o mejor dicho sobre el prota de las fotos, comentarios que a él
le adulaban cuando yo los hacía, lo cual era estupendo para mí, puesto que podía
ver cómo reaccionaba en todo momento de forma positiva, y además se iba creando
una buena atmósfera propicia para crear un ambiente de mutua confianza.
Y la confianza era tan presente, que ya con total naturalidad nos tocábamos el
uno al otro, dándonos palmaditas en la espalda, en el brazo, en la pierna, e
incluso posando el brazo en el hombro del otro, lo que propiciaba que nuestros
cuerpos estuvieran pegados en algunos momentos. Y eso lógicamente, a mí me
gustaba muchísimo, ya que me hacía estar muy a gusto, además me daba esperanzas
de que pudiera surgir algo apasionado entre nosotros, que precisamente era lo
que buscaba que sucediera entre nosotros.
Tras un buen rato viendo sus fotos, y haciendo pruebas con el programa de
tratamiento de imágenes, él me preguntó si tenía fotos mías de ese tipo, yo
aunque tenía algunas fotos de esas en papel, le dije que no, y entonces él me
comentó que si yo quería él me hacía fotos estando yo desnudo. Sin duda me
fascinó, ya que daba pie a desnudarme delante de él, y por supuesto eso podía
abrir el camino para que él también acabara desnudándose. Así que le dije que
sí, pero que aunque tenía cámara, no tenía carrete fotográfico. Y entonces cuál
fue mi sorpresa, cuando él sacó una cámara de fotos y otra de vídeo de la bolsa
donde traía las fotos, y seguidamente me dijo:
- Empezamos haciendo fotos, y si nos vamos animando, podemos usar después
también la de vídeo.
Yo me quedé atónito por lo preparado que iba, así como ilusionado por la
situación que se presentaba, por lo que gratamente accedí a su propuesta.
Así que nos pusimos a preparar el escenario donde haría de modelo fotográfico,
teniendo en cuenta la iluminación y el fondo que me rodearía en las fotos, para
así conseguir unas fotos mínimamente sugerentes o interesantes. También hablamos
sobre cómo lo íbamos a enfocar, llegando a decidir que me haría las primeras
fotos durante el proceso de desnudarme, para así plasmar toda la secuencia hasta
quedar desnudo, y lo más importante, propiciar así la necesaria desinhibición
para tener un ambiente de mutua confianza.
Una vez ya todo preparado en lo que se refiere a la ubicación donde se hicieron
las fotos, inicié el proceso de desnudarme, mientras me iba desnudando, en todo
momento adopté poses sugerentes, a la vez que él me fotografiaba desde diversos
ángulos, incluso haciéndome algunas fotos desde diferentes perspectivas sin yo
cambiar de pose. Por lo cual el proceso de desnudarme se prolongó por cierto
tiempo, alargando así el momento hasta quedar desnudo por completo.
Durante el rato que estuve para desnudarme, siempre pretendimos que fueran
imágenes eróticas y sensuales, de ahí que se hicieran numerosas poses para
captar el momento. Naturalmente la sesión de fotos estaba acompañada de
infinidad de comentarios algo calentitos, aunque sin llegar a ser obscenos, pero
sí recreando un idóneo clima propicio para la ocasión.
Los momentos más divertidos fueron cuando me quitaba la camiseta y el pantalón,
pero sobre todo al quedar en gayumbos, instante en el cual me hizo varias fotos
desde distintas distancias y desde diversos ángulos, y por supuesto durante el
rato en que me quité esa prenda, la cual me la quite de forma muy sugerente.
Una vez ya desnudo, las siguientes fotos fueron del culo y poses en las cuales
no permitía ver los atributos masculinos, aunque lógicamente él sí me los veía
entre pose y pose, y también hicimos fotos en las que al hacerlas entre sombras,
los atributos sólo se veían mínimamente.
En ocasiones, se acercaba a mí hasta tocarme, y así indicarme cómo me tenía que
poner para hacer algunas poses, con el fin de conseguir una imagen excitante.
Naturalmente, eso me gustaba cantidad, para mí era genial que él hiciera eso
estando yo desnudo, quedaba claro que los dos estábamos muy a gusto con lo que
hacíamos, y esto para mí suponía poder pensar que la cosa iba por donde
pretendía.
Al rato me sugirió hacerme algunas fotos donde se viera claramente la polla y
los huevos, a lo que no opuse objeción, por lo que a continuación me fotografió
de forma en que se viera esa parte de mi cuerpo, e incluso hizo primeros planos
de la zona de la polla y huevos. Está claro que al enfocar directamente para
hacerme fotos de ahí, el morbo que me daba era inmenso, y además, él no escatimó
la oportunidad de hacer comentarios sobre mi polla y huevos, así como también
insinuó qué visión se produciría estando empalmado, lógicamente la situación
para mí era muy caliente, pero debía intentar controlar lo que sucedía, para
evitar que de pronto el buen rollo se rompiera.
En un momento dado en que ya me hacía las fotos sin ningún tipo de complejos, me
comentó si me importaba tocarme la polla y huevos mientras me fotografiaba, a lo
cual le dije que lo haría, pero que después yo le haría fotos a él estando
desnudo, y él mostró su conformidad a mi propuesta. Al ver su buena
predisposición para que yo también le hiciera fotos a él estando desnudo, yo me
sentí maravillado, ya que conseguiría verle desnudo, y además haciéndole fotos.
Así que sin más demora, empecé a tocarme la polla y los huevos mientras adoptaba
poses sexys, y/o algo pornográficas. Pero en todo momento procurando no
empalmarme, lo cual quería evitar a menos que él me propusiese que me empalmara.
Como era de esperar, en esos precisos instantes, él agudizó el tipo de
comentarios, como si quisiera provocar que la polla se me pusiera dura. Por
supuesto, yo estaba haciendo esfuerzos para controlar la cuestión, lo cual era
muy complicado, ya que se daban las condiciones idóneas para una situación de lo
más morbosa para mí, y no tenía nada claro que pudiera resistir sin llegar a
tener la polla tiesa.
Pero por suerte tuve suficiente fuerza de voluntad, y la polla prácticamente no
se calentó, permaneciendo simplemente en estado de precalentamiento, conocido
comúnmente como polla morcillona, lo cual no deja de ser un momento en el que la
polla ya empieza a despertar de su letargo, y consecuentemente, da lugar a un
momento algo caliente.
Tras un rato haciéndome fotos mientras me tocaba mis atributos de forma algo
provocativa, le dije que ahora le tocaba a él desnudarse para yo hacerle fotos.
Y le pedí que se desnudara sin dilación, ya que prefería hacerle fotos estando
ya completamente desnudo. Y él no tardó en desnudarse del todo, enseguida me
percaté que él también tenia la polla morcillona, e incluso se podría decir que
algo dura, de hecho, en un instante en el que me acerqué bastante a él, pude
apreciar que de su glande salía algo de liquido preseminal.
Total que empecé a hacerle fotos a él, y naturalmente, yo permanecía desnudo
aún, así que ahora los dos estábamos desnudos, lo cual a mí me gustaba mucho, ya
que eso era lo que buscaba. Como es de recibo, yo no tardé en hacer todo tipo de
comentarios sobre su bonito cuerpo, y además intentaba que él se pusiera
cachondo, preguntándole obscenidades íntimas, e insinuándole que él se la había
pasado muy bien haciéndome fotos mientras me tocaba la polla y huevos.
Ante mi actitud provocativa para ponerlo cachondo, corría el gran riesgo de que
yo me empalmase, y de suceder así, él se daría cuenta, puesto que yo también
estaba desnudo. Pero por suerte, todo hacía indicar que con toda seguridad, a él
también se le pondría dura, incluso, era posible que su polla estuviese erecta
antes que la mía, y de ocurrir eso, ya no habría ningún problema.
Al no cesar en mis comentarios calenturientos mientras seguía haciéndole las
fotos, él cada vez estaba más caliente, aunque no era el único, puesto que yo
también estaba cachondo. Y en cierto momento, nuevamente me sorprendió al
percatarme de que se estaba masturbando ligeramente. Ver eso me puso a mil, y
continué con la sesión fotográfica, así como con los comentarios sobre sexo, lo
cual a él parecía gustarle. Tanto que fue acelerando el ritmo de la paja que se
estaba haciendo, cada vez era más rápido, lo cual significaba que estaba super
caliente. Y qué decir tiene, que yo en esos momentos también estaba muy
cachondo, tanto que ya tenía la polla bien empalmada, y con líquido preseminal
saliéndome del glande.
Como era predecible se la peló durante un rato hasta correrse de placer, de ese
agradable momento no perdí detalle, siguiendo en todo momento haciéndole fotos
mientras se la cascaba. En el instante que se empezó a correr, me apresuré a
acercarme a él al máximo, tanto que algunos de los trallazos de leche me
alcanzaron de pleno, lo cual me resultó muy placentero, me encantó que su semen
llegase hasta mí.
Cuando prácticamente ya se había corrido del todo, fue cuando le hice las
últimas fotos, y seguidamente, me atreví a tocarle el glande, para así
prolongarle el placer que estaba experimentando, y a la vez que le acariciaba el
glande a él, yo con la otra mano empecé a hacerme un pajote. Estaba tan
caliente, que la paja que me estaba haciendo era muy gustosa, por lo que era
cuestión de poco rato para acabar corriéndome.
Mientras yo me dedicaba a pajearme con ganas, y sin dejar de tocarle la polla a
él. Nuevamente, él tomó la iniciativa, cogió la cámara fotográfica, y no tardó
en hacer fotos de ese fantástico rato, a la vez que me dedicaba sugerentes
comentarios muy propicios para ese momento.
Instantes después, sin dejar de fotografiar la escena, me sorprendió cuando
rigió una de sus manos hasta mis huevos, iniciando un genial sobeteo de mis
genitales. Era genial estar pajeándome a la vez que le seguía tocando su polla,
y él me sobaba los testículos, quedando todo eso para la posteridad, ya que no
cesaba de hacer fotos. Sin duda alguna, era estupendo lo que en esos momentos
había entre nosotros.
Al rato de estar inmerso en la paja que me hacía, llegó la corrida entre
espasmos y gemidos de placer. Me corrí con ganas, echando sucesivos chorros de
leche, algunos de los cuales fueron a parar al brazo de él, puesto que entre
tanto continuó sobando mís huevos, a la vez que me seguía obsequiando unos
estupendos comentarios obscenos, y en todo momento siguió haciendo fotos.
Una vez ya me había corrido, yo me abalancé hasta él para abrazarlo fuertemente,
a lo que él correspondió gratamente al abrazarme, y mientras nos abrazábamos, me
dijo al oído que le había gustado mucho esta sesión de fotos, y que quedaba
pendiente pasar otro buen rato juntos para usar la cámara de vídeo. Lo cual,
para mí era estupendo, ya que volveríamos a disfrutar de nuevo los dos juntos.
Bien, después de ese genial encuentro de placer, vinieron unos cuantos más, el
primero de ellos, fue cuando utilizamos la cámara de vídeo, y en este encuentro,
ya no nos limitamos a sólo pajearnos individualmente nada más, ya que fuimos
avanzando para disfrutar de lo lindo. Y en las siguientes veces que estuvimos
íntimamente juntos, aún recordando los dos primeros encuentros, normalmente ya
no usamos ningún tipo de cámara, puesto que no había necesidad de tener una
excusa para pasarlo en grande.
Y si quieres hacer algún comentario, ya sabes: pajarovolador69@hotmail.com
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