Solo en casa
Bueno, me presento, soy Manu de 18 años y os quería contar una cosa que me
pasó. La verdad cada vez que la recuerdo se me pone la carne de gallina y
pensé que seria buena para relatarla. El caso es que un domingo que mis
padres salieron y me quede solo en casa, así que pensé:
–Buff esta es la mía para hacerme una tranquilamente-
Pero no me inspiraba, por lo que encendí el ordenador para ver algo de tíos
que me pusiera a tono pero nada, me parecía todo poco sustancial y me
aburría. No sé por qué pero una idea surgió en mi cabeza y recordé que en
ocasiones había entrado a chats, no para nada en especial sino para hablar
un rato. Y recordé que gente ponía mensajes “de tipo cam“, como: Quiero que
nos pajeemos… etc. Ya sabéis a que me refiero.
Entré para ver si había alguien con el que probar algo nuevo, y, vi a unos
peleándose, y al poco me abrió uno que se llamaba José, de 19 años, decía
que era de Madrid, estuvimos hablando, la verdad poco, porque íbamos a lo
que íbamos; me dijo:
- ¿Tienes cam?-
Yo le dije que sí, nos intercambiamos los Messengers y empezamos a hablar
otra vez. A mi al principio me daba mucha vergüenza, pero claro ya la
situación me había puesto a tono por lo que ya no pensaba rajarme; el caso
es que la pusimos y juro que era guapísimo; moreno, ojos verdes, pelo
cortito, barbuca de tres días, delgadín como a mí me gustan; en fin el tipo
de tío con el que me lo montaría. Pero lo más guay de todo es que cuando me
vio él a mí me dijo que de dónde había salido que era guapísimo, que estaba
muy bueno, que tenía unos labios perfectos… [Bueno perdonad, que no me he
descrito, pues soy moreno, mido 1.62, peso 55kg, ojos marrones, delgaduco
según me dicen; bueno, no sé un chico normal…] y eso me hizo desvergonzarme.
Después de preguntas y tal y tal decidimos pajearnos, tenía un nabo enorme,
y me estaba poniendo mucho, seguimos un rato, y me pregunto:
-¿Te puedo llamar?
Me quedé un poco cortado pero ya me daba igual, me llamó, y no paró de
decirme en todo el tiempo que estaba como un queso; claro, a mí me daba la
risa, y él me seguía diciendo:
-Como te pille ahora te enteras, joder Nen qué bueno estás, te comía todo
el nabo ahora mismo, me pones muchísimo…
El caso es que nos corrimos y fue una de las mejores pajas de mi vida.
Llegó el momento de irme y me dijo que si un día iba por Madrid que lo
llamara. Así quedó todo, sin más. Lo interesante de la historia que es a lo
que voy llegó después; me explico, tengo familiares en Madrid, y mis padres
tenían que ir para resolver no sé qué cosas y, claro me acordé de este
chico, le mandé un correo, pero sin esperanza de que me contestara, desde
aquel día habían pasado muchas semanas y ya no se acordaría de mí. ¡Cuánto
me equivocaba! a la noche ya me había respondido, decía que se moría de
ganas de verme.
YA EN MADRID
Bueno, el caso es que quedamos en Chueca, el muy conocido barrio Gay de
Madrid. Vino a buscarme en coche, yo estaba que me salía de mí, me temblaba
todo. Por fin llegó, me monté en su coche, no me atrevía ni a mirarle; él
se debió de dar cuenta de mi corte, así que me agarró de la barbilla con
suavidad y me dio un beso de muerte, fue genial, nunca me había besado con
tío y la verdad me gustó más que con las tías con las que ya me había
enrollado. Me llevó a su casa que estaba por cierto bastante lejos, en
cierto modo me extrañaba yo a mí mismo en cómo podía haber confiado en
alguien así, pero ese tío, no sé, me daba confianza no sé si por la
sinceridad de sus palabras, la verdad no tengo ni idea.
Llegamos a su casa, era un piso de estudiantes, pero no había nadie, estaba
solo, me dijo que me pusiera cómodo que él venía en un momento, me puse a
mirar a mi alrededor y no encontré nada que me llamara la atención en
especial; mientras estaba absorto en mis paranoias apareció él. Se había
quitado la chaqueta, estaba tremendo el nene, se sentó conmigo y me miro; y
ahora fui yo el que se tiró encima de él. Lo agarré del cuello suavemente y lo
tumbé en el sofá, me lo empecé a comer enterito; no parábamos de jugar con
muestras lenguas; ya se me había puesto muy dura y él lo notó porque bajó
su mano y no paró de sobarme por encima de mi pantalón vaquero. Yo ya
estaba a mil; me incorporé sentándome encima de su abdomen y le quité
la camiseta, ¡madre mía! estaba buenísimo, tenía pelo rizado que le bajaba
desde el ombligo hasta la polla y un poco en el centro del pecho; me puse a
acariciárselo, y bajé hasta que llegué a la hebilla de su pantalón, se la
desabroché y desabotoné su pantalón, podía ver el bultazo que marcaba su
polla en sus bóxer. Bajé la cabeza, después de no parar de meterle mano, y
me puse a chuparle y besarle el cuello [esto es lo que más me pone que me
hagan] y continué hasta sus pezones. Y así, absorto en mi labor me levantó
por los hombros, se sentó y me dijo:
-Ahora me toca a mí.
Me daba besitos despacito por la cara que me ponían brutísimo y me hacían
jadear de gusto, siguió ahora bajando por mi cuello, ahí ya no podía más y
me dejé caer para que me hiciera lo que le diera la gana; bajó por mi
pecho, mis pezones, hasta que llegó a mi bragueta, me la quitó despacito y
vio mis calzoncillos rojos, que por cierto no tardó nada en quitar; mi
polla salió disparada y estaba mojada entera, en la punta tenía algo de
preseminal que recogió con un dedo y se chupo mirándome fijamente, después
me besó como si quisiera compartirlo conmigo.
Después del beso tomé yo la iniciativa, le quité la ropa que le quedaba y
sin más me metí su rabo en la boca; para ser mi primera vez parecía que no
se lo estaba pasando mal, no paraba de jadear y acariciarme el pelo, la
verdad que tenía una polla bastante grande, de unos 18 cm, aunque no lo sé
de exacto. Cada vez que iba chupando me volvía más loco, parecía que en ese
momento mi vida dependía de ello. José me quitó su rabo de la boca, me dijo
que si seguía se correría ya, y la verdad ninguno de los dos lo queríamos
ya que quedaba mucho por hacer.
Ahora me toco a mí, me apoyé en le brazo del sofá con los antebrazos, él se
arrodilló y se metió mis 16 a su boca, ¡uff! qué sensación, era increíble
ver esos preciosos ojos verdes mirándome mientras me hacían morirme de
gusto. No sólo chupaba mi rabo si no que también me metió dos dedos en mi
boca para que los chupara, los cuales llevó a mi culito y empezó a
meterlos; primero uno y después el otro, no me dolió, creo que fue por la
excitación, no lo sé, pero fue genial. Yo ya casi no podía más, le pedí que
parara. Subió a mi altura y me empezó a besar los labios, jugar con mi
lengua, lamerme el cuello; mientras estaba en ello aproveché y le pregunté:
-¿Te gusta dar o que te den?
Se rió.
–A mi me gusta todo, y si es por ti hago lo que haga falta.
Me reí y le conteste:
-Qué te parece si esta vez me das tú?
No dije nada más, me dio la vuelta y empezó a besarme desde atrás mientras
me metía mano; me dijo que me pusiera como un perrito, yo rápidamente me
subí al sofá y él se colocó detrás mío y empezó a meterme la punta de su
polla; ahora sí que me dolía, no pude evitar chillar, él me decía que no
tenía por qué hacerlo, que podíamos dejarlo, yo decía que siguiera que no se
preocupara. Después de varios intentos la metió, me sentía raro con todo
ese rabo dentro de mí pero me ponía muy cachondo, era difícil de describir.
José empezó a bombear y con otra mano me estaba pajeando; me recorrían
escalofríos por toda la espalda y él gemía como loco. Después de un rato me
avisó que se corría, y eso sí que no lo iba a perder, me salí, me di la
vuelta y le empecé a pajear, dio un grito y se corrió por todo mi pecho, la
leche bajaba hasta mi ombligo. Suspiré y le dije:
-Ahora yo, ¿no?
-Pues claro guapísimo!
Se tumbó y empezó a chupármela, lo hacía mucho más rápido que antes y como
más ansioso, me encantaba, no pasó mucho tiempo cuando me corrí, le avisé,
pero no quiso sacarla de su boca y se lo trago todo. Cuando se levantó, me
dio la risa porque tenía en la comisura de los labios una gota que le bajaba,
y le dije:
-Tienes algo ahí.
-¿Dónde?
Me acerqué y le besé quitándosela.
Cuando miré el reloj se había hecho tardísimo, tenía que irme, me
esperaban, me vestí, lo besé por última vez… Pero no será la primera ni
última vez que nos veamos.
Bueno espero que os guste, es algo que me ocurrió y me pareció interesante
para contar.
Un beso a todos.
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