Recuerdos, sólo recuerdos
Oswaldo:
Desde que partiste, ya no sé más de ti.
Te extraño, extraño tus manos recorriendo mi cuerpo, extraño tu boca besándome a mí, extraño tus ojos mirando perplejo las zonas etéreas que te gustan a ti.
Recuerdo esa vez que nos vimos desnudos, tu cuerpo, mi cuerpo y los nuestros abriéndose en flor. ¿Cuántos años tendríamos? tú 15 y yo 11.
Recuerdo también esas veces que estuve en tu casa, recuerdo que no había nadie, ni tu padre, ni tu madre ni tu hermano el menor, recuerdo que no había nadie, pues éramos sólo tú y yo.
Recuerdo cuando nos atrevimos a eso y a mucho más.
Recuerdo que aun siendo amantes, amigos no dejamos de ser.
Recuerdo tu pene besando mi ano, recuerdo a mi ano dejándote ser.
Recuerdo haber sido niño y tu semen me volvió mujer.
Recuerdo la primera noche que me tomaste para ti, fue después de la ducha y la cena cuando a ti me entregué.
Desnudo pasaste tu mano, desnudo me volviste a ti, recuerdo esa noche cuando me tomaste con fuerza y me inclinaste hacia ti. Tuve miedo y quise llorar, sin embargo, acercaste tu cara, diciendo que nada malo me podría pasar.
Recuerdo el gemido, mi llanto, mi aullido cuando empezaste a gozar.
En zig zag, moviste tu cuerpo, también lo hiciste adelante y atrás. Boca abajo, boca arriba, mis piernas en lo alto de tus hombros y yo quise estallar.
Recuerdo el vello en tu pene, rubio, dorado y con semen bañado en sudor.
Recuerdo mi pene lampiño, circunciso y de pie.
Recuerdo que hablaste y dijiste y mamaste también.
Recuerdo, sólo recuerdo, y recuerdo que me amaste también.
Te espera tu amado: Fergus Nathaniel