Como me volví un prostituto
Qué tal, mi nombre es Samuel, les voy contar la historia de cómo me volví un
prostituto, es muy real, no alterare nada excepto un par de nombres que por
seguridad reservaré.
Hace 5 años mi papa quebró, pasamos de ser una familia bien a ser de clase
media-baja. Fue entonces que mis papás nos pusieron a mi hermano mellizo y a
mí en colegio nacional. Para mi hermano fue un golpe duro, porque los niños
bien a veces lo discriminaban un poco porque lucía “afeminado”. Yo por otro
lado todo un machito, el primer día de clases le declaré la guerra al más
malo del salón, tuvimos infinidad de roces, mis padres eran citados una y
otra vez para dar explicaciones de mi comportamiento hasta que llegó el
motivo por el que por primera vez golpeé a alguien de propia iniciativa. Una
niña muy bella entró al colegio, estaba bastante desarrollada para su edad,
y este muchacho que les cuento advirtió a todo el salón que él seria su
novio. Pues yo, que de echo era mucho más guapo que aquel niño “afané” con
aquella niña primero y la hice mi novia, él me buscó el conflicto, nos
agarramos a golpes, me rompí el brazo y lo dejé inconsciente en una pelea
por lo cual nos expulsaron del colegio.
Mis padres se molestaron demasiado conmigo, sólo me quedaban 2 meses para
terminar así que me hicieron estudiar como alumno libre y terminé el colegio
aun estando con Isabella. Por fin llegó el verano, Isabella y yo nos
frecuentábamos demasiado, tanto que un día fui a su casa en momentos que
no había nadie, y pasó eso que te mueres por que pase cuando tienes 16.
Un mes después una mañana Isabella llegó a la puerta de mi casa comunicando
que esperaba un hijo mío, los padres de ella la hicieron entrar en mi casa a
empeñotes y dijeron a mis padres que cuiden de ella porque ellos no la
querían más en su casa. Mis padres luego de gritarme y golpearme me echaron
de la casa también. Isabella y yo, dos niños de 16 años estábamos en la
calle con un niño en camino y sin un futuro por delante. Caminamos por 5
horas y llegamos a la casa de una tía de ella que nos acogió, nos dio de
comer y luego de enterarse de lo ocurrido nos ofreció hospedaje. Poco tiempo
después la información de que Isabella esperaba un hijo mió llego a oídos
del niño matón del colegio, un día apareció en la casa donde nos alojaron,
yo salí a pelear con él, pero él tenía un arma, disparó al aire, fue todo un
alboroto, la tía de Isabella no quería que me quedara ahí con ellas si
ocurrían problemas así, me pidió que me fuera.
Volví a mi casa, me enteré que luego del mal momento que le hice pasar a mi
mamá ella sufrió un ataque al corazón y que tenía un buen rato en el
hospital, mi papá me dejó pasar la noche en casa, mi hermano me dijo que me
extrañaba mucho, pero también me dijo que había sido muy irresponsable al no
cuidarme con Isabella y me contó lo mal que se puso mi mamá ese día.
A la mañana siguiente preparé una mochila con mis cosas, tomé un dinero que
tenía ahorrado, jamás gastaba, tenía una muy buena suma, y mi hermano me
regaló sus ahorros también. Me mudé del otro lado de la ciudad... (De
Monterrico a San Miguel para los que conocen Lima). Por ahí encontré un
letrero en una cabina de Internet que solicitaba un ayudante. Entré, conversé
con el encargado, le dije de mi situación y me dio el puesto, así empecé a
trabajar, y por las noches dormía ahí mismo en un sleeping.
Reuní dinero por 3 meses más, casi no gastaba porque el dueño de las cabinas
me daba de comer y demás. Un día por un mal entendido con el encargado del
1er turno me botó. Pensaban que yo había tomado dinero lo cual no fue
cierto, el punto es que me botaron. Hasta ese día yo no sabía nada de
Isabella.
Mientras caminaba pensando dónde me quedaría ya que no tenía dónde pasar la
noche me encontré con un tipo hablando por celular con alguien, me detuve a
su lado y escuché de su conversación:
… Y como son tus servicios…. Vale, cuál es tu opción…. Excelente, y cuánto
cobras por el servicio…. Jajaja, 100 dólares, ¿valdrá la pena?, cuánto te
mide…. Jajajajajaja, pretendes cobrarme 100 dólares con 16 centímetros,
bueno muchas gracias que tengas buenas tardes.
Y volvió a su periódico, me acerqué un poco y vi que todos los servicios
sexuales de hombre a hombre estaban resaltados. Deduje por lo que escuché
de la conversación que ese hombre pagaría 100 dólares por un buen pene, y yo
tenía 19 centímetros, alguna vez la curiosidad me ganó y tomé mi centímetro
y lo medí.
- La tengo de 19 centímetros, le interesa? (El hombre puso cara de asombro,
me vio justo al paquete y me preguntó)
- ¿Cuántos años tienes?
- 19 – mentí – necesito el dinero, me echaron de mi casa por embarazar a mi
enamorada.
- Suena tentador y rendidor, ¿Cuánto cobrarás?
- ¿Cuánto está dispuesto a pagar?
- Si me dan una buena cogida no escatimo en gastos, te daré 60 dólares y si
me gusta como coges te puedo dar algo más.
- Me parece bien, pero…. – En ese momento dudé. Nunca lo hice con un hombre
hasta ahora. - De acuerdo. Veremos qué podemos hacer entonces.
El hombre me condujo a un auto negro muy moderno, arranco y mis nervios
crecieron, no sabía qué iba a hacer llegado el momento. Por fin llegamos a su
casa, le dio dinero a la empleada y le pidió que valla a un centro comercial
que estaba bastante lejos y que mande enviar flores a alguien por su
aniversario.
Luego que la empleada se retiro, cerró con llave la puerta de su amplio
departamento y me condujo a su habitación. Me indicó que me baje los
pantalones y el bóxer hasta las rodillas… mi pene estaba muerto de los
nervios, un hombre realmente no me excitaba, yo no era para nada gay. El
hombre me indicó que piense que él era una mujer lo cual era imposible, él
tocaba mi pene, de repente tocó un punto que empezó a hacer que me excitara,
cuando mi pene alcanzó media erección se lo metió a la boca y lo chupó a
fondo. Era la primera vez que me lo chupaban... me hizo ver estrellas,
estaba excitadísimo, no sé cómo hice para controlar mi eyaculación pero
no me vine en ese momento.
El sujeto me preguntó si mi novia era mi primera relación sexual y yo
afirmé. Entonces me ofreció 150 dólares por penetrarlo sin preservativo
y yo aprobé eso.
De su velador sacó un frasco de vaselina, metió su dedo mientras terminaba
de bajarse los pantalones y luego se metió el dedo en el ano y empezó a
gemir… me jaló un poco del brazo y me untó el pene con vaselina también. Se
recostó de barriga sobre un sofá mostrándome todo el trasero y me indico que
me acercara... – Cuando te indique empujas hasta el fondo ok? – asentí.
Alineo mi pene a la entrada de su ano, hizo que entrara menos de la mitad de
la cabeza y me dijo – empuja y quédate ahí – y eso hice... el hombre dio un
grito ahogado, yo quería retirarme porque sabía que le estaba haciendo daño,
y el hombre entre gemidos me dijo – dime por favor que aun no es ni la mitad –
y yo afirmé porque realmente faltaba poco más de la mitad por entrar. El
hombre bajó un poco más y me dijo – Empieza a bombear con fuerza – entendí
por bombear que debía moverme y eso hice. Él empezó a gemir. Y yo empezaba a
sentir placer, apretaba más que una vagina.
Luego se me indicó que empujara más rápido, más fuerte, y más hasta el
fondo, y eso hice. Más de 10 veces no llegaron a chocar mis huevos con sus
nalgas cuando de la excitación me vine.
- Me encantó, podrás hacerlo otra vez
- ¿Quién sabe?..
El hombre se acercó a mí y me besó. Yo no sabía como responderle porque
jamás antes había besado a un hombre, entonces cogió mi pene y empezó
a masturbarme, me llevó de pocos al baño y me metió a la ducha con
él, me enjabonó el pene, le quitó todos los residuos grasosos de la vaselina y
me la empezó a chupar como un loco hasta que me vine nuevamente en su boca.
Me vestí avergonzado de lo que acababa de hacer, él también se vistió y se
sentó en el escritorio que ahí tenía, sacó un papel y empezó a escribir. -
Esto es tuyo - me dio dos billetes de 100 dólares, un teléfono celular
bastante bonito y el papel que había estado escribiendo donde decía,
“conviértete en mi amante y puedo darte mucho más que esto”.
No sabía si había encontrado un trabajo, o si me estaba adoptando como un
papá, o si quería que fuera su novio, sólo sé que después que acepté compró
una cama matrimonial, y desde ese día me lo cojo todos los días, mi bebé
nació, Isabella me lo entregó, me dijo que no podía tenerlo y lo llevé a
casa, no sé qué pensará cuando crezca (más) porque ya tiene 3 años, es lindo.
Cuando cumplimos un año juntos ya con el bebé en casa me propuso adoptarme,
conversó con mis padres y ellos aceptaron.
En mi próxima historia contaré lo que pasó con mi hermano “medio afeminado”
en casa cuando Sergio (mi amante) salió del país, por ahora eso es todo, pueden
escribirme a samuelarrufat@hotmail.com. Esperen mi próximo cuento.
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