Sucedió una noche
 

Eran las 12 de la noche, yo estaba en su habitación, y todavía no sabía bien qué
era lo que estaba haciendo ahí, observaba por el ventanal que daba a un gran patio cómo el viento hacía bailar las copas de los árboles, susurrando entre sus hojas, y la luna, llena e imponente, apenas si alcanzaba a iluminar el cuarto en el que dos velas eran su única competencia, cerré los ojos y respiré profundo, cuando de pronto sentí que una mano me tomaba por detrás y me abrazaba, fuerte me sostuvo, me contuvo mientras sus labios besaban mi oído izquierdo, sentí su lengua húmeda sobre mi cuello y una sensación de éxtasis me recorrió, en ese momento mi cuerpo comenzó a actuar como poseído, por un gran espíritu, malévolo, despiadado, desenfrenado y lleno de lujuria.

       Giré y nuestras bocas se encontraron para unirse en una, nuestras lenguas jugaban peleándose y pude sentir el gusto de su beso, comencé a besar su cuello y a morderlo un poco, eso le excitó, sentía cómo su pija empezaba a empujar contra su diminuto short, era verano y llevábamos poca ropa, él me sacó la remera, yo desprendí su camisa, comencé a besarlo en el pecho, y fui a su pezón derecho, lo besé y succioné, como queriendo comer de él, di mordisquitos y eso lo excitó más, mientras recorría con mi legua sus pectorales camino al pezón izquierdo llevé una mano a su entrepierna y pude sentir su gran verga, increíblemente dura.

       Deseaba tener esa verga en mi boca, caí con mi lengua por su estómago, y con ambas manos le bajé el short, frente a mí, increíble, una pija inmensa, ancha, le costó a mi mano rodearla, una imagen que no quería perder, comencé besándole la cabeza, luego descendí besándola hasta encontrar sus huevos, dos increíbles bolsas conteniendo las bolas mejor proporcionadas que jamas había visto, y las besé mientras con la mano derecha acariciaba su pija, las besé y metí uno de sus huevos en mi boca, jugaba con él dentro de mi boca, jugaba con mi lengua, para después pasar al otro huevo, le pasé la lengua, lo lamí y lo chupé hasta que lo tuve en mi boca, sentía el pelo de su entrepierna contra mi cara, y ese aroma, un elixir afrodisiaco, pronto tuve sus increíbles pelotas en mi boca, poco lugar quedaba para que mi lengua jugara, mientras mi mano masturbaba lentamente su pija, subiendo y bajando sintiendo su grosor, su textura, su dureza, su increíble largo.

       Mi boca abandonó sus huevos para ir, insaciable, a su pija, le pasé la lengua desde la base hasta la cabeza, y la besé, se veía hermosa como un gran hongo morado esperando ansioso por entrar en mi boca, no creí poder tragármela toda, pero él ayudó tomando mi cabeza por la nuca y empujando, podía sentir cómo poco a poco mi boca se llenaba más y más hasta sentir su cabeza latiendo contra mi garganta, y al alzar los ojos pude ver su cara, que se volcaba hacia atrás sintiendo el éxtasis de su pija en mi boca casi al borde del orgasmo, mis labios reposaban sobre la base de esa descomunal verga.

       La sacó, no completamente, hasta la mitad, y volvió a meterla hasta el fondo, tres o cuatro veces, su abdomen golpeaba contra mi cara y volví a mirarlo, él volvió su cara hacia mí, yo aún con su verga en mi boca lo miré, podía sentir en mi rostro la expresión de maldad y lujuria que gobernaban mi espíritu en ese momento, y él también podía percibirlo.

       Me tomó por los hombros, me levantó y cuando estuve incorporado me besó larga y profundamente en la boca, mientras el beso nos fundía en una sola pasión desenfrenada, me abrazó, me alzó y lentamente me llevó hasta la cama, me dejó caer lentamente y siguió besándome mientras me recostaba.

       Comenzó a bajar por mi cuerpo besándome el pecho, luego el estómago donde se detuvo mientras me desabrochaba el pantalón, me los quitó y también las zapatillas, él ya estaba desnudo, volvió sobre mí y comenzó a besarme la pija, a pasarme la lengua y jugar con mis bolas, cuando de pronto pude sentir sus cálidos labios cerrándose alrededor de mi verga, que para este momento estaba terriblemente dura, era increíble cómo la chupaba, se sentía húmedo y tibio, subía y bajaba mientras la lengua en el interior de su boca jugaba con mi pija, sacó mi verga de su boca y empezó a besarme las pelotas y a chuparlas, yo estaba bajo su total control, con ambas manos levantó mis piernas y comenzó a besarme el culo, en el primer instante en que sentí su lengua húmeda y cálida sobre el agujero de mi culo, supe que quería más, me besaba y pasaba la lengua, después empezó a empujar su lengua contra mi culo como queriendo penetrarlo, y me hacia desfallecer en instantes de placer, mi corazón latía rápido y la respiración se había acelerado, cuando no sentí más su lengua alcé la cabeza y pude ver que estaba chupándose el dedo índice mientras me sonreía con picardía. Supe lo que eso significaba y eché mi cabeza nuevamente hacia atrás mientras me relajaba.

       Su dedo índice empezó a hacer presión contra el agujero de mi culo, y a deslizarse hacia mi interior, donde nadie nunca había estado, me besó las bolas nuevamente mientras su dedo jugaba en mi culo, entrando y saliendo haciéndome sentir un placer imposible de describir, volvió a chuparme la pija, pero esta vez lo hacía al mismo ritmo con que su dedo entraba y salía de mi culo. Yo permanecía ahí sobre la cama, extasiado casi volando, cuando pude sentir un segundo dedo que me dejó sin respiración, mientras me la seguía chupando pero esta vez haciendo más presión y succionando, sus dedos no solo entraban y salían de mí, también se movían dentro acariciándome de una forma increíble.

       Sus labios abandonaron mi pija para encontrarse nuevamente con los míos, mientras sus dedos aún dentro mío, jugaban moviéndose, y en sus ojos pude ver una mirada como esperando mi aprobación para algo, entendía esa mirada y los míos respondieron cerrándose envueltos en pasión y deseo.

       Con la mano que tenia libre tomó un pomo de gel y lo abrió habilidosamente, tuvo que sacar sus dedos de mi culo, pero pronto recibiría un buen reemplazo.

       Me acomodó en la cama un poco más a dentro, puso gel sobre su pija y luego con sus dedos esparció un poco sobre mi culo, yo tenia mis piernas descansando sobre sus hombros cuando pude sentir en mi agujero la cabeza de esa gran pija que hace un momento había estado en mi boca, estaba demasiado relajado como para oponer cualquier tipo de resistencia, y mis músculos cedieron, primero la cabeza estuvo dentro y lenta, muy lentamente, la fue metiendo toda, sentía cómo mi interior se iba llenando, me sentía muy cómodo, como si hubiera sido hecha para estar ahí.
 

       Siguió su camino hacia mi interior hasta que pude sentir sus bolas y su pelvis empujar contra mi culo, tenía toda esa gran pija adentro, no lo podía creer, la sensación era lo mejor que nunca había sentido, la dejó adentro un instante para que mi culo se acostumbrara a su tamaño mientras me besaba, yo aún con mis piernas en al aire sobre sus hombros, empezó a sacarla lentamente y cuando la cabeza estaba por salir, regresó con el movimiento hacia adentro, lentamente, se empezó a repetir la secuencia cada vez con más velocidad, hacia adentro y hacia afuera, cuando la sacaba podía sentirse un vacío que succionaba su pija nuevamente dentro de mi culo.

       En la habitación el aire se había vuelto denso, se podía oler nuestro sudor en forma de humedad en el ambiente.

       En mi éxtasis dejé escapar un gemido, él seguía moviéndose pero ahora la sacaba completamente y luego me la clavaba, una y otra vez, ninguno de los dos quería acabar, queríamos que eso continuara por siempre como en un eterno infierno de pasión y placer.

       Se detuvo con su pija aún dentro de mí como para recuperar el aliento, yo no podía controlarme, necesitaba más, él reposo su cuerpo contra el mío y yo aproveché ese momento para girar, él boca arriba sobre la cama y yo sobre él, me incorporé, era increíble lo bien que su verga encajaba en mi culo, apoyé mis manos sobre sus hombros y mientras lo miraba con líbido y lujuria comencé a moverme, arriba y abajo, pude ver en su rostro el placer.

       Mi pija golpeaba contra su estomago y pronto estuvo dura, él la agarró con la mano derecha y empezó a masturbarme, su mano izquierda se movió detrás de mis pelotas para jugar con ellas, mientras yo seguía con mi incansable subir y bajar.

       Cada vez el clímax se aproximaba más y más, él me pajeaba más rápido mientras yo hacia que su terrible verga entrara y saliera de mi culo como un pistón en plena acelerada.

       Su cabeza se echó hacia atrás y sentí cómo acababa dentro de mí, sentía mientras me movía los golpes de sus chorros de semen en mi interior, uno, dos, cinco fueron las veces que acabó en mi interior, y en ese momento sentí que mi alma explotaba, acabé con tal furia que le manché la cara, tres veces acabé, mojando su pecho y estómago, mis movimientos comenzaban a aplacarse mientras su pija iba diminuyendo en mi interior, sacó la lengua y la pasó por la comisura de los labios donde descansaban unas gotas de mi leche, la degustó con los ojos aún cerrados, casi inmóvil y disfrutando del placer de éste momento sentí cómo la leche apenas escapaba de mi culo al haberse relajado su pija.

       Volví mi vista hacia él y nuestros ojos se encontraron, cómplices en la lujuria, mis labios fueron hacia los suyos, y lo besé profundamente sintiendo el sabor de mi propio semen en su boca, dulce y salado a la vez.

       Mi cuerpo descansaba ahora sobre el suyo, todavía cubierto con mi semen, y apoyé la cabeza sobre su pecho, extasiado, muy cansado y casi desvanecido podía sentir el susurro del viento en las copas de los árboles en el patio, cerré los ojos y respiré profundo, cuando de pronto sentí que una mano me tomaba por detrás......

 

Phoenix.ar