Ternura a flor de piel
Me llamo Eliécer, tengo 28 años y vivo en un país latinoamericano. Estudio Derecho en una Universidad privada y estoy a punto de finalizar mi carrera, soy blanco como de 1.80 de estatura, buen cuerpo, 100% varonil, pero me encantan los chicos entre 14 a 17 años, me enloquecen, ahora les cuento mi historia:
Hace poco menos de un año conocí a Lorena y José Luis, son dos hermanitos, ella de 17 años y él de 14, nos hicimos muy buenos amigos, ellos se acababan de mudar justo en frente de mi calle. Como desde su apartamento podían observar que yo tenía computadora, tal vez por ello les llamó la atención, primero a ella quien se presentó y fue a mi apartamento y luego después de un par de días me presentó a su hermanito, el cual es un chico muy inquieto, es de piel blanca, ojos café, como de 1.75 de estatura, cabello negro y
super guapo. Desde que lo vi la primera vez, me llamó mucho la atención, es demasiado inquieto y quiere saberlo todo. Empezamos a tratarnos, me presentaron a su madre, pues viven sólo con ella pues su padre los abandonó y ella como que no les dedica mucho tiempo a ellos. Pude percatarme después de un tiempo que Lorena gustaba de mí, la verdad es una nena muy linda, pero por supuesto que me interesaba mucho
más José Luis, así que con mucho disimulo trataba de no hacerlo notar, aparte que soy completamente varonil físicamente, no soy amanerado ni nada que se le parezca, de hecho, tampoco me considero 100% gay, pues nunca he tenido relaciones sexuales con ningún chico de mi edad ni menor que yo, es
más nunca me he acostado con alguien de mi mismo sexo.
Luego de transcurridas varias semanas, la cosa fue tomando color, José Luis me visitaba a diario, una vez veía encendida la luz de mi recámara, sabía que yo había llegado y cruzaba la calle corriendo para ir a mi apartamento para utilizar la computadora e ingresar a internet, tengo un gato en casa y siempre le gusta jugar con mi mascota y en broma se la ponía yo entre sus piernas y entre manoteos con el gato a veces lograba tocarle intencional y rápidamente sus partes intimas, pero no tenía el valor de decirle nada, pues no sabía
cómo reaccionaría, siempre se lamentaba que no tenía dinero, que necesitaba comprar algunas cosas, como ropa y discos compactos, yo le daba dinero a veces sin nada a cambio claro, pero me parecía que él quería algo conmigo, pues se quedaba hasta muy tarde en casa y luego se marchaba, se levantaba muy temprano siempre pues iba al colegio y por la tarde a la Cruz Roja, en donde es miembro de la Juventud.
En noviembre del año pasado, decidí mudarme de apartamento a un lugar más cómodo y propio pues el otro era alquilado. Mi nuevo hogar está bastante distante de la casa de José Luis, así que les comuniqué que me mudaba y tanto él como su hermanita y su madre, me ayudaron a empacar y a cargar las cosas a mi nuevo hogar. Al parecer a José Luis le encantó el sitio y le pidió el mismo día de la mudanza permiso a su mamá para quedarse a dormir en mi casa, a lo cual ella accedió.
Yo no pude haber recibido mejor noticia, una vez se habían retirado todos, le dije que se duchara y le preste unos boxers míos para que durmiera
más cómodo, él aceptó y durmió en una de las habitaciones de visitas. Cuando calculé que dormía profundamente, no pude resistir acercarme a su cama y oler su aroma, estaba profundamente dormido boca arriba, con mucho cuidado admiré su cuerpo, el cual ya indicaba que se estaba convirtiendo en un hombrecito, le bajé el boxer y cual fue mi sorpresa, ese niño tenía un señor pedazo de pene, algo increíble, jamás lo hubiese imaginado y estaba erecto con su prepucio, algo extraordinario, sus testículos eran pequeños, con poca vellosidad, pero extraordinariamente preciosos. Esa noche lo dejé en paz, sólo me masturbé en su nombre imaginando ese momento. Pasaron estos meses y él sigue visitándome todos los fines de semana y se queda a dormir, le encanta hacer bromas y tomar un poco de cerveza, me respeta mucho y nos llevamos super bien. El domingo pasado, día de reyes magos fuimos a la playa con unas amigas mías y la pasamos chévere y al regresar se quedó en mi casa a dormir, igual le presté un boxer, lo que me
sorprendió es que él tenía en su bolso ropa y aún así aceptó la mía, sabiendo que era mucho
más liviana y se le veía todo casi.
Esa noche lo toqué casi toda la distancia, creía algunas veces que se daba cuenta, pero no estoy seguro, le
toqué el trasero y pude meter mi dedo índice un poquito dentro de su huequito y él sólo suspiraba. A la mañana siguiente desperté y él estaba allí frente al monitor de mi computadora, no se había bañado aún. De repente empezó a golpearme la espalda y a decirme que yo estaba muy bronceado y la verdad me dio un golpe que me dolió y entonces me le tiré encima y empezamos a forcejear, entonces su boxer se corrió hacia arriba, estábamos sobre la cama y su pene se salió de su sitio, yo lo sentí y entonces se lo agarré con todo y sus testículos y él empezó a gritar, se los apreté fuertemente y entre
más gritaba más me excitaba, luego le dije que las pagaría y le empecé a bajar el boxer hasta dejarlo desnudo, lo raro fue que él no se resistió y sólo se reía, cuando estuvo desnudo, aun lo mantenía sujeto por los testículos y no se defendía, luego le metí el dedo en el trasero, mi dedo índice completo y
él sólo se reía y decía que le dolía que lo soltara que basta, yo decía que no, fue una experiencia única, nunca me había sentido así y de hecho sentía unos olores varoniles que creí que eran
sólo míos, así que decidí sacarle el dedo y le dije que le pondría COFAL FUERTE, este es un ungüento medicado que utilizan los deportistas para lesiones, es muy fuerte y arde un montón y lo puse a escoger entre eso o alcohol y se decidió por el COFAL, una vez se lo puse empezó a gritar y se retorcía del ardor, lo vi
cómo se abría de piernas sobre el piso y se retorcía, dejaba ver todo su trasero con un poco de vello ya y luego llorando se metió al baño, lo dejé, al rato salió desnudo y se vistió, se estaba riendo y me dijo que yo era muy malo.
Luego se quedó a dormir en casa, yo no lo molesté más y creo que le gustó, no hicimos nada, pero al menos me siento
feliz de haberlo tocado despierto y que sepa guardar el secreto y espero que venga pronto este fin de semana para armar otra locura, tal vez luego les cuente
qué sucedió y si funciona o no esta relación, ya me siento raro, lo extraño y pienso mucho en él.
Eliécer
eaalmengor@yahoo.com.mx